Todos los viernes en mi oficina la gente sabe que a mi alrededor hay no solo alegría sino también mucha cosa buena. Esta mañana a las siete y media, mi puesto de trabajo ya mostraba las señales del viernes, con mi capuchino, mi platanito que no es canario porque aquí no los venden, mi manzana Granny Smith, que es la única raza de manzanas dignas y lo más importante, el Brownie que cocino los jueves para regalar en la oficina los viernes a los cuatro gatos que no se quedan en sus casas con el cuento de trabajar desde las mismas. A base de traer cada semana una de esas maravillas creadas a partir del mejor chocolate y la mejor mantequilla, en mi empresa tenemos expertos que distinguen perfectamente entre un chocolate bueno y otro mejor. El de esta semana lo hice de chocolate con un ochenta y cinco por ciento de cacao de la marca Lindt. Yo no compro ese chocolate, la gente me lo regala para que lo transforme y ahorita mismo en mi casa tengo cinco tabletas con lo que, descontando escapadas de fin de semana y vacaciones en Canarias, creo que se me acabará al principio de abril, aunque seguro que para entonces ya he recibido alguno más.
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Monumento a los doctores
No solo hay monumentos horrendos como el que vimos ayer en el parque junto al Palacio Nacional de la Cultura de Sofía. También hay otros mucho más bonitos y empotrado en el parque está el Parque de los doctores, una especie de jardín dentro del parque muy bien cuidado y popular. En el centro del mismo está el Monumento a los doctores caídos que vemos en la foto, una pirámide de piedra que se construyó alrededor de 1884, obviamente no por los podemitas-comunistas con bolsillos pesados de tanto que roban. El monumento conmemora a los médicos que perdieron su vida en la guerra entre Rusia y Turquía en 1878.
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Que llega el frío
Esta semana ha comenzado una secuencia de eventos meteorológicos que parece abocarnos a una semanilla de frío intenso, algo que mola mazo pero aún más interesante, nos lleva a batir dos récords , ya que tanto el uno como el dos de marzo existe la posibilidad que la temperatura sea la más baja de la historia desde que comenzaron las medidas hace más de cien años y además, es muy posible que el agua de los canales se hiele lo suficiente para que podamos patinar sobre los mismos y todos, todos, todos, sabemos que yo ADORO patinar sobre hielo y que me parece una injusticia tremenda que no me lleven representando a África, a todito el continente, a unos juegos límpidos de esos, aunque también es más cierto que yo ni muerto voy al país de los kabezudos–koreanos–de–mielda, gente que está en el podium de los seres inhumanos que desprecio en este planeta y que firmo desde ya mismo para su eliminación absoluta y si Dios tiene lo que hay que tener, cuando llegue a las puertas del cielo, le pregungaré que hicimos los humanos para merecernos a esa gentuza en la tierra. En las tiendas holandesas y como por arte de magia, ahora en todos los escaparates hay patines y muchas de ellas ya han colgado carteles diciendo que no les quedan porque cuando sucede que la probabilidad de patinar aumenta, aquí el que no los tiene corre a comprarlos y el que ya los tiene, como yo, los saca del desván y los engrasa y los mima para que estén preparados.
En mi oficina, he usado unas dosis de manipulación y tengo a dos oteadores de hielo, aunque ellos no saben que hay otro y cada uno cree que es mi elegido. Ambos, una vez al día, han de pararse en un lago o reserva de agua y comprobar el grosor del hielo que se está formando ya que ambas zonas están en mi lista de lugares a los que ir a patinar y ya tengo montado mi equipo laboral para, a la hora del almuerzo, irnos todos a volar sobre el hielo durante una hora. Por las tardes, un holandés al que le di un repaso hace unos años ya me ha retado, quiere la revancha, quiere demostrar que uno que nació junto al hielo siempre será mejor que un africano que está mejor equipado para correr y subir a una palmera en caso de emergencia. La mitad de la carrera se gana con la guerra parapsicológica y yo tengo conexión más que directa con Raticulín así que estoy ninguneando sus mensajes y los del resto de amigos en el grupo y eso lo está volviendo loco. No sabrá hasta un rato antes si voy a patinar con él y con ese vivir sin vivir en sí, seguro que vuelve a perder la carrera y no se lo perdona ni en esta ni en alguna futura vida.
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Monumento conmemorativo de los primeros 1300 años del Imperio búlgaro
La verdad que el comunismo-podemita tiene su cachondeo. Cuando construyeron el Palacio Nacional de la Cultura, por delante del mismo hicieron un parque y al dictador comunista se le antojó un monumento espectacular y grandioso para demostrar que ahora sí que eran un EMPORIO y no mil trescientos años antes. El monumento se construyó, con mucho sacrificio y esfuerzo por parte del vilipendiado populacho y por si a alguno se le ha olvidado, esto sucedía en el año 1981. Treinta y cuatro años más tarde, cuando hice la foto, aquello era una ruina total, el monumento se fue a tomar por culo, se cayeron las piezas y en vez de ser algo para honrar durante otros mil trescientos años, se convirtió en basura. Hoy en día lo mantienen para recordar a la gente que los podemitas son chusma y gentuza de la peor, se disfracen de pelúa con coleta o de dictador bolivariano. Creo que hay planes para poner otro monumento en el lugar y este reubicarlo en algún antro de la ciudad.




