Junto a la isla de Laurel hay varios islotes en los que no vive ni el Tote, minúsculos pero colocados de forma que tienen su encanto. Parece que se le acabó la lava al volcán de esa barriada periférica e hizo lo que pudo pero no consiguió poner más tierra por encima del mar. En los dos próximos días veremos más fotos con este tema, en esta primera solo están los islotes e iremos viendo el conjunto poco a poco. Estos islotes junto con la isla Laurel y otra más que aparecerá mañana forman Crystal Cove, unas islas privadas con su playita blanca, sus cuevas abiertas al mar y demás. Están al este de Boracay y entre esta isla y la isla de Panay.
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Mobike
En la ciudad de Florencia me tropecé con una de esas compañías chinas que están llenando de bicicletas algunas ciudades europeas. Se trata de la Mobike, una bici de aluminio con unas ruedas sin aire que al parecer no se pueden picar y unos rayos como genéticamente dopados, pocos y fuertotes. Al parecer se usan con un programa en el teléfono que se mueve con el que escaneas un código en la bici y como por magia eso hará que se desbloquee, la usas y cuando te hartas, la tiras en donde te place y le pones el bloqueo manualmente. El chamo que usó esta de la foto la dejó en una calle peatonal en Florencia con dos cojones, se la sudaba que aquello no fuese un aparcamiento de bicis. La carga que se puede llevar es mínima, un puñado de cosas en la pequeña cesta del volante. El alquiler debe ser muy barato porque me crucé con algún julay usándolas. La bici no tiene velocidades y el freno debe ser como mágico-de-disco o algo así. Los mini-micro-guardabarros que tiene en las ruedas no sé si serán suficientemente grandes para proteger el pantalón o la falda de los usuarios. En Florencia no llovía y no pude reírme de algún desgraciado enchumbándose por los bajos.
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Isla Laurel y Boracay al fondo
Uno de los días de los que pasé en Boracay hice una excursión para saltar islas y ver el fondo marino del agua del mar y me llevaron a la isla Laurel, que imagino que estaba petada de cierto árbol para que le pusieran ese nombre aunque yo no los vi. El lugar es bastante distinto a Boracay ya que carece de playas de arena blanca, es rocoso pero tiene su encanto y al parecer alrededor de la isla hay fabulosos lugares para bucear. El lugar es muy fotogénico, hay un montón de islotes cerca que veremos en las próximas fotos y habían unas cuantas cuevas a las que se podía acceder desde la isla y desde las que podías salir nadando al mar, algo exótico y divertido y para los filipinos, una actividad de riesgo ya que casi todos se tiraban con chalecos salvavidas y estaban más excitados que un cerdo en un matadero.
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En blanco
Mira que hay cosas y cosas de las que quiero escribir pero hoy tengo uno de esos días en los que no logro juntar ideas. No sé si es el cambio de estación, el puritito cansancio o la mierda de clima, que desde que pisamos Holanda ayer al mediodía no ha parado de chispear, esto no es un infierno, esto es un chiquero lleno de barro. A ver si la puta nube que está sobre el país se busca otro destino porque tanta llovizna durante tanto tiempo deprime y cansa. Ayer en un receso de la misma salí por patas al cine para ver cierta película de ciencia ficción que es una secuela de otra viejísima y que seguro que Genín vio hasta en los cines y cuando terminó miro el programa con el que controlamos la lluvia y tuve que salir del cine por patas para llegar a mi casa seco.
Hoy, agua camino de la estación desde mi casa, agua camino del trabajo desde la estación y agua durante el mini-micro paseo del almuerzo, el cual tuvimos que abandonar cuando no estábamos ni a doscientos metros del edificio porque se abrió el cielo y comenzó el despiporre de nuevo. Más tarde, agua camino de la estación desde la oficina y más agua camino de mi casa desde la estación. Me paso el día poniéndome y quitándome el pantalón chubasquero.
En fin, que igual mañana viene mejor la cosa.



