Ayer le dábamos la bienvenida a cierto club a la foto Honor 6x de culo en el monopod-palo-selfi en el Club de las 500 y hoy se produce un evento tan asombroso como aquel y tenemos que otra de las imágenes de la anotación El teléfono que va conmigo a todos lados ha conseguido su entrada al club, con lo que parece que la gente interesada miraba varias imágenes de aquella anotación. HOy vemos el teléfono desde el lado de la pantalla y a esta foto que lleva por aquí tres meses le damos la bienvenida al Club de las 500. El palo-selfi aún no lo he usado porque no soy de los que voy haciéndome fotos con el teléfono.
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Puerta de Atenea Arquegetis por la noche
Cerramos la serie sobre la ciudad de Atenas con una foto nocturna de la Puerta de Atenea Arquegetis, la cual vimos en la anotación Puerta de Atenea Arquegetis desde el otro lado. La iluminación le da un aspecto de escenario perfecto para película de terror. La razón del ángulo de la foto, desde un lado es que justo delante de la puerta hay un edificio y la calle no es muy grande, con lo que no hay espacio para hacer una foto en la que se vea toda la puerta.
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Comenzó la cosecha
El sábado por la mañana, después de levantarme me fui a mi jardín a comenzar con la cosecha de moras. Mi muro de zarzamoras, defensa eficaz e impenetrable contra las mierdas de los gatos de aquellos que entienden que tener un animal es dejarlo suelto para que vaya a cagar a casa de otros, pues eso, que mis zarzamoras están petadas al máximo con moras y la primera hornada ya maduró. Esto se sabe cuando aparecen los mirlos y empiezan a comer moras, ese es el momento en el que tienen el dulzor adecuado. En un rato recogí kilo y medio, que reposaron unas horas con el azúcar antes de ir al caldero y hacer la primera mermelada. Ayer recogí otro kilo y medio, con lo que ya llevo tres y es probable que me queden entre diez y quince kilos por recoger.
Si se repite la frecuencia de años anteriores, cada dos o tres días tendré más o menos kilo y medio de moras maduras y ya he visto que las zarzamoras están produciendo nuevas flores fcon lo que de tener un buen verano a finales de septiembre habrá una nueva remesa. Estas primeras son grandes y gracias a los días de sol y calor dulces. Además de mermelada, me hago batidos, las como con yogúrt natural, hago salsas para la carne y por supuesto, combinadas con suero de mantequilla hago un pastel fabuloso que corto y congelo y sirve para desayunar. Los gatos ni se plantean el cruzar esa barrera infranqueable y que sube hasta más de dos metros de altura. En el único lugar de mi jardín por el que pueden entrar, la puerta trasera, hay una trampa esperándoles. Un sensor de movimiento conectado a un aspersor que los baña si lo intentan. Las putas bestias pasan el trauma emocional una vez y borran mi jardín de su lista de ubicaciones a visitar para lanzar el jiñote. Si tengo ganas de echarme unas risas, cojo el tirachinas y practico la puntería pero este año solo lo he podido hacer una vez porque parece que el gato más tonto del barrio o ha muerto o ha desaparecido (que implica también su muerte solo que no hay corpore insepulto para verificarlo) y no entra en mi jardín. Anoche también vi un erizo por las zonas comunes de jardín pero no creo que entre en el mío ya que desde que puse las trampas con cerveza para caracoles y babosas, el babocidio ha sido de tal calibre que raramente se ve alguno en mi jardín. Han muerto todas suicidándose, ahogadas en cerveza barata de supermercado alemán. Parece que este año tendré tres y quizás hasta cuatro racimos de uvas de la parra de los disgustos, una que no parece querer explosionar y ocupar toda la pérgola y creo que entre los dos manzaneros tendré unas quince manzanas de las verdes, que son las que a mí me molan mazo. A esto hay que añadir fresas, la segunda tanda, que ya está creciendo. Es una lástima que el frambueso no sea de múltiples tandas al año ya que el kilo que coseché hace ya tiempo que siguieron el caminillo del jiñote.
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Honor 6x de culo en el monopod-palo-selfi en el Club de las 500
Lo que vamos a ver esta semana por aquí es asombroso. Allá por el nueve de abril hice esta foto en mi jardín y al día siguiente aparecía como parte de la anotación El teléfono que va conmigo a todos lados. Inmediatamente sentí el karma negativo de ciertos comentaristas adictos a la manzana mordida y hasta de otro que prefiere los productos de los kabezúos-koreanos-de-eso-que-tú-sabes. Sigo hiper-mega contento con mi Honor 6x y parece que la foto esta (y las otras) gozan de cierta popularidad ya que le ha tomado tres meses el conseguir las visitas suficientes para que hoy le damos la bienvenida al Club de las 500. El palo-selfi aún no lo he usado porque no soy de los que voy haciéndome fotos con el teléfono.




