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  • Déjame salir – Get Out

    13 de mayo de 2017

    La película sorpresa de la semana es una fuente interminable de disgustos y lo mejor es ver como medio cine o tres cuartas partes se levantan y se van en cuanto se sabe cuál va a ser. En ocasiones, todos nos quedamos porque intuímos que lo que viene a continuación puede ser bueno o muy bueno, como fue el caso de Get Out, película que al parecer se estrena en España la semana que viene con el título de Déjame salir.

    Un julay negro como un tizón se la empeta a una rostro pálido y flipa con la chusma y la gentuza de la familia de ella

    Un chamo tiene novia y ella quiere que vaya a conocer a sus padres. Todo sería normal de no ser porque el colega es negrísimo y ella blanquísima y él esta seguro que esa gente no va a estar feliz con su presencia. Se va con la pava a su casa y allí se mezcla con una familia de gente rarísima y en donde tienen sirvientes negros que son aún más raros que los blancos. Poco a poco se irá dando cuenta que allí hay algo que huele a podrido y no es él.

    Por fin una película de terror bien hecha. No da en realidad mucho miedo pero es que te lo pasas bomba y la disfrutas como un enano. Por supuesto, en la descripción de la película del IMDb al NEGRO lo definen como un joven afro-americano pero que sepáis que es un negro gringo, que ese jamás en su vida ha estado en África, que si vamos a ser puristas, yo sí que soy afro-holandés y regreso a África al menos tres veces al año. La historia es delirante con un montón de personajes extremos y el negro que siente que allí son igual de peligrosos los blancos como los negros que trabajan en la casa y todo el mundo lo mira como si fuera una golosina. La película se mueve en el entorno de la tensión extrema y los diálogos son algo barrocos, algo que conforme pasa la historia y comenzamos a descubrir el meollo de la cuestión se puede explicar fácilmente. Con muchísima diferencia, el mejor amigo del negro es épico y todas sus conversaciones telefónicas son desternillantes. Si lo que buscas es entretenimiento sin más y una historia que es totalmente increíble pero que está bien hecha, esta es la película. Es una historia del revés ya que lo normal es que los blancos sean el grupo en peligro de exterminio y los negros los que los ejecutan, que todos sabemos que el mal es muy fuerte entre las personas de piel más obscura.

    Obviamente, esto es cine para los miembros del Clan de los Orcos, que fliparán en colores pero también tiene un pase con aquellos sub-intelectuales con GafaPasta que gusten del cine de miedo.

  • Desde Dubai a Cebu

    12 de mayo de 2017

    El relato comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones

    Mi cambio de escenario comenzaba a primerisima hora ya que mi vuelo salia del aeropuerto de Dubai a las tres de la mañana. Sobre la medianoche me pidieron un taxi y me acerqué al aeropuerto. Es ENORME. Pero ENORME, ENORME. La zona para facturar es gigantesca, como un gran templo. Ya tenía mi tarjeta de embarque así que se trataba solo de dejar mi bolsa con cinco kilos de ropa y otras cosillas. Perdió peso porque casi toda la ropa que usé en Dubai la tiré. Pasé el control de seguridad y es más estricto que en Europa. Después me equivoqué y cogí el tren para ir a las puertas A de la terminal 3 y cuando llegué allí descubrí que mi vuelo salía de las puertas B. Regresó en el tren, subida en uno de los mega-ascensores que son como montacargas con cristales y que te llevan pa’llá arriba pa’l coño y así llegué a la zona de las puertas B. Es ENORME. Básicamente un centro comercial desde el que salen aviones, con un par de fallos garrafales de diseño. No hay suficientes baños, no hay suficiente sitio para sentarte y deberían tener un poquito más de mano dura con los hindúes que trabajan allí porque estaba un poco cochino. 

    El embarque comenzaba y comenzó a las dos de la mañana. Bajamos un montón de plantas y al parecer nos llevaban en guagua al avión. Supuestamente era un Boeing 777-300 con lo que íbamos a ser mogollón. El viaje en guagua tomó como veinte minutos, llegué a pensar que realmente nos llevaban hacia las Filipinas en aquel trasto. Por culpa del avión aparcado tan lejos la salida se retrasó una media hora. Yo elegí un asiento en la parte trasera, junto en donde las filas se tornan de dos personas. Como ya me conozco el truco, me llevé una botella vacía para que la azafata me la llenara de agua y así no levantarme. A mi lado sentaron a un señor filipino que había estado trabajando en Arabia Saudita y volvía a su país para siempre. 

    Antes el B777 me encantaba, era mi avión favorito pero desde que volé en el Dreamliner y en al A380 me parece un avión extremadamente ruidoso. Al poco de despegar nos dieron un tentempié y según me lo comí, me puse tapones en los oídos, el antifaz y creo que dormí unas seis horas. Por lo que recuerdo del viaje pillamos un güevo de turbulencias, pero yo me despertaba y me volvía a dormir o directamente no me enteraba. 

    En el tramo final nos dieron un almuerzo y me puse a ver algunos episodios de las series que tenían en el sistema de entretenimiento del avión. El aterrizaje fue suave y sin problemas, salimos más o menos la mitad del avión, ya que allí recogía y dejaba gente y seguía hacia Clark, el aeropuerto que está al norte de Manila en una base gringa. Pasé el control de pasaporte, recogí mi bolsa, metí todo lo que llevaba de equipaje de mano en la misma, busqué un chiringuito de cambio de moneda y cambién cuarenta leuros por pesos. Después tomé un taxi para turistas y me llevó hasta el hotel. Me quedé en el Red Planet Cebu porque ya conozco la cadena de Manila y estaba junto a un centro comercial gigantesco en el que ya había estado. Fui allí y se produjo el milagro, los cajeros me dieron dinero con mi tarjeta maestro. Es algo maravilloso. Saqué dos veces por si se me acaba la racha También visité una tienda de uno de los dos operadores de telefonía y pillé una tarjeta prepago a la que le puse para un giga y medio a gastar durante treinta días y menos de dos leuros para llamadas. Todo me costó unos ocho leuros. En el aeropuerto te cobran casi veinte. Cené en un restaurante filipino y me retiré pronto. Mañana será una jornada de transición que comenzará a las seis y pico. 

    El relato continúa en Viajando a Malapascua y mi primera inmersión nocturna

  • La fachada del lado este en el Partenón

    12 de mayo de 2017
    La fachada del lado este en el Partenón

    Como la fachada principal está cubierta por andamios, todos nos centramos en la fachada que da hacia el este y que cuando el edificio se convirtió en iglesia era la entrada principal. Por encima de las columnas se pueden ver las metopas, que cubrían las cuatro fachadas y que en este lado trataban de la gagntomaquia, que puedo confirmar y confirmo que no es una variación del reggaeton. Las ocho columnas dóricas son espectaculares. Resulta difícil asimilar que alguien construyó esto en ese mismo lugar hace casi dos mil quinientos años, reventó con un polvorín y ahí sigue. Si lo comparamos con las obras del Guarratraba, de esas no sobrevivirá ninguna y en el futuro nadie sabrá que ese infame arquitecto existió.

  • Aventura en el desierto al atardecer

    11 de mayo de 2017

    El relato comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones

    Mi último día en Dubai, o mi penúltimo ya que al volar de madrugada, técnicamente me voy al día siguiente, comenzó a las siete de la mañana. Bajé a desayunar y aquello estaba petado. Después de comer tenía que elegir entre quedarme en la piscina del hotel o ir a la playa. Habían anunciado más de cuarenta grados de temperatura, así que opté por la piscina del hotel y a las ocho de la mañana ya estaba acoplándome allí, el primero Estuve hasta las doce y media y en ese tiempo pasaron una pareja joven y de extranjeros, una familia africana con niños y otra mora con niños y hembra emburkada que no se bañó. También vino el director del hotel a saludar y hablar un rato conmigo. 

    Cuando acabé de tostarme, por supuesto bien dopado con pastillas de beta-caroteno, que a estas alturas ya debe formar parte del flujo sanguíneo porque empecé hace casi tres semanas a pegarme una al día, bajé a mi habitación, me duché, me vestí. Me fui a un centro comercial cercano a pegarme un helado porque estaba de antojo. Luego regresé al hotel ya que a las tres de la tarde me venían a recoger. Vinieron en un jeeep bastante grande y nuevo y dentro había dos pasajeros y de mi hotel nos subimos dos más. Primero es casi una hora de conducción hasta un lugar en el que esperan que alquiles motos quad para ir por las dunas, pero tienen el circuito acotado y las dunas son una mierda. Me quedó pena no haber ido a visitar a mi amigo Sergio cuando estuvo en Qatar porque según él, eso allí era la bomba. De hecho, creo que alguno de los que fue con él se estampó con uno. Tras esta parada se unieron a nuestro grupo unos alemanes, que no creo que fueran pareja sino más bien madre e hijo pijo o al chamo le gustan ya con la pescaílla dando olor. Le quitaron un montón de aire a los neumáticos y nos metimos por el desierto, cabalgando las dunas con el jeep. Fue espectacular. Son uno veinte minutos en los que de repente parece qeu vamos a volcar, a veces estás convencido que sucederá y en otras simplemente te ríes con el miedo. Tras ese tiempo paramos en el desierto para hacer fotos y después de un rato seguimos unos díez minutos más por las dunas, hasta llegar a un punto en el que había una choza con un chamo que tiene máquinas para volver a meter aire en los neumáticos. 

    Desde allí fuimos a lo que ellos llaman un fuerte, una especie de residencia en el medio del desierto en la que organizan el resto de la tarde/noche. Además de cenar, hay danza de viente, danza de fuego y danza de mariquitismo superior con un chamo vestido como de reinona drag del carnaval de las Palmas de Gran andaría y que gira todo el tiempo.  En el lugar hay camellos y te puedes subir a ellos para hacerte fotos, hay pavas que hacen tatuajes de Hernán, tenían café árabe y por supuesto el bufete. Los hindúes pegan los platos hasta arriba y después descubren que no les gusta nada y toda esa comida se acaba tirando. Además, desconocen el concepto de fila y siempre va uno que guarda el puesto a los otros veintitrés. Aquí en Dubai he refrescado mi voto que dice que NI DE COÑA VOY A LA INDIA. Se te pegan todo el tiempo como ladilla a güevo. La cosa vino acabando sobre las nueve menos cuarto y desde allí nos devolvieron a los hoteles Yo entré en el mío a las diez con dos horitas para prepararlo todo (incluyendo esta anotación)  antes de salir para el aeropuerto. 

    Dubai es curioso, es básicamente hindúes y hormigón con terroristas-musulmanes-de-mielda pero no va a pasar a mi lista de sitios para repetir. Si te molan los centros comerciales y las temperaturas extremas, este es tu país. 

    El relato continúa en Desde Dubai a Cebu

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