Ni un torero lo puede pasar tan mal como un peatón en Hanói. Hay un par de avenidas grandes en las que para cruzar hay que echarle huevos y esperar que todos tus santos favoritos estén de guardia. En la escena que queda inmortalizada en esta anotación se puede ver coches en movimiento, motos que van como locas, un chamo andando con su moto por la calle y gente que camina entre los vehículos cruzando como si nada. Eso es Hanói, el lugar en el que se pasa más miedo cuando te lanzas a una calle y tienes que llegar al otro lado. Los turistas buscábamos la protección del grupo y nos íbamos acumulando en un lado de la calle hasta que teníamos el volumen suficiente para ser un obstáculo a considerar y cuando eso sucedía, nos lanzábamos a la calle y avanzábamos sin mirar atrás mientras los coches y las motos se limitaban a sortear el obstáculo, en muchos casos sin reducir velocidad y pitando, aunque como allí pita todo el mundo durante todo el tiempo, eso ni se tiene en cuenta. Los más valientes se lanzaban solos o en parejas y en muchos casos, hasta sobrevivían.
-
Patio interior de casa museo en Hanói
En la zona más turística de Hanói, que no podemos llamar el casco antiguo porque no existe algo como eso por allí, hay una casa ancestral que ha sobrevivido a la especulación y que han convertido en una especie de museo que muestra como eran las casas allí antes de la llegada del turismo y de paso tratan de venderte todo tipo de recuerdos. Recuerdo que estaba en una calle super-cutre y llena de lavanderías. El edificio tenía dos plantas y un patio interior alrededor del cual parecía suceder toda la vida de la familia. Los cuartos tenían paneles de madera que se podían abrir y cerrar y daba la impresión que vivían y trabajaban en el mismo espacio, el cual acomodaban según la necesidad.
-
La Torre de Londres y regreso a Holanda
El relato comenzó en Primer día paseando por Londres
Nuestro tercer y último día en Londres amaneció sin lluvia, aunque tampoco con un sol fabuloso pero después de dos días lloviendo, el cambio se agradecía. Nuestro avión salía sobre las cinco de la tarde así que podíamos hacer cosillas por la mañana y como la tropa renqueaba, opté por un programa que esperaba que no fuese demasiado cansado. De entrada nos montamos en el DLR para ir hacia Greenwhich, famoso por cierto paralelo y por ser el lugar en el que se decide la hora del universo conocido. Estoy totalmente convencido que España debería tener la hora del Reino Unido y las Canarias deberían estar una hora por detrás. La gente viviría con horarios más normales y no con los aberrantes que hay en la actualidad. El DLR es un sistema de transporte en superficie, como metros, pero con trenes más pequeños y sin conductor. Hay varias líneas y funciona de fábula. La ruta hacia el lugar que marca el punto cero de todos los paralelos es muy bonita porque pasas junto a los muelles de la ciudad y por el espectacular Canary Wharf, que lleva el nombre porque allí, unos años antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la compañía Fred Olsen recibía las frutas de las Islas Canarias. Este puerto fue durante casi ciento cincuenta años uno de los de más actividad del universo y cuando le llegó el declive, se transformó y ahora tiene un montón de rascacielos y es una zona financiera en la que el tren serpentea. El paseo me lo recomendó un colega del trabajo y acertó completamente. Nos bajamos del transporte en la parada de Island Gardens y después de hacer unas fotos del río cruzamos por el Greenwhich Foot Tunnel, un túnel peatonal que pasa por debajo del río y que se construyó hace más de ciento diez años. El túnel está a unos quince metros de profundidad.
Al otro lado nos encontramos con el Cutty Sark, un clipper construido en 1869 y que fue uno de los últimos barcos a vela que se hicieron para el transporte cuando los barcos de vapor ganaron la guerra de la velocidad. El lugar es muy agradable y la estación del DLR con el nombre del barco nos sirvió para regresar y enfilar hacia la zona de la Tower of London, la cual queríamos ver para husmear en las joyas de la reina. Por allí también tenemos el Tower Bridge, el puente más bonito sobre el Támesis.
No lo cruzamos, pero desde el lado en el que estábamos hicimos fotos. También aproveché para pillar el edificio ese larguísimo que es el más alto de las islas próximas al continente Europeo, aunque no me queda claro si el Reino Unido pertenece a Europa o no. Es lo mismo que cuando alguien me pregunta en Holanda y yo les digo que soy africano y me corrigen porque al parecer las islas no son parte de ningún continente, con lo que debería existir uno específico para los isleños, por ejemplo ISLAMix, aunque eso suena muy de terroristas-musulmanes de mierda.
En las fotos anteriores se puede ver que aunque no llovía, tampoco teníamos un cielo de esos como para ponerte a saltar de alegría. Parece que todos los seres humanos que turisteaban en la ciudad tuvieron la misma idea que yo y la cola para comprar las entradas era épica y los empleados como que funcionan con pilas que no deben ser alcalinas. Cuando las conseguí, entramos y fuimos directos a ver los joyotes de la reina. Están bien y son espectaculares pero yo me esperaba una purriada más, como kilos y kilos de pedrolos en bolsas del Guarrefur o así. Tienen más fotos y movidas en las paredes que joyas. O eso, o la reina las ha empeñado. Entramos en otro de los edificios, el que está en el centro y no veas la de escaleras que tuvimos que subir. La tropa se me sublevó con tanto meneo.
En uno de los momentos dos julays vestidos de muñecos de plomo hicieron una especie de baile tipo conga y los capturé en el vídeo anterior para la posteridad, otro de esos documentos únicos que solo es posible ver en la mejor bitácora sin premios en castellano. El vídeo está aquí.
Después subí a otro edificio torre pero aparte de una chimenea y un montón de escalones, no había gran cosa. Afuera, mientras tanto, parecía que acababa de terminar la misa del domingo y los militares salían emperifollados de la misma, con las hembras a las que se la empetan hasta los pelos de los güevos vestidas como furcias. Un grupo de soldados salió de la iglesia en plan chimpún y por supuesto, los pillé en vídeo:
El vídeo anterior está aquí. Cuando acabamos la visita a la Tower of London fuimos hasta la keli para recoger los trolleys y mi mochila y después pillamos el tren al aeropuerto de Gatwick, el cual está un pelín ajado y como muy de los años del Cuéntame como cagó. Nuestro avión tenía un escandaloso retraso de quince minutos pero el piloto y la tripulación empujaron a la gente para salir rápido y no perder el permiso de salida. Todavía había acarajotados pensando en como colocar sus maletas y abrigos cuando ya movían el avión. Llegamos a Holanda en un rato y tardamos casi lo mismo en alcanzar la terminal del aeropuerto gracias a la maldita Polderbaan, la pista esa que está a ocho kilómetros de las terminales del aeropuerto y separada por dos autopistas. Una vez en tierra, nos piramos de vuelta a mi keli y así acabó mi segunda escapada a Londres.
-
Guillotina en la prisión de Hoa Lo
Entre las cosillas que se muestran en la Prision de Hoa Lo hay una guillotina usada por franceses y vietnamitas. Tiene hasta un cubito perfecto para recoger las testas y que no te salgan rodando por el lugar.Si no fuera porque como sociedad nos hemos ablandado y aburguesado y ahora todo nos horroriza, un buen puñado de estas se podrían poner en funcionamiento y cardar la lana quitando la mierda que nos sobra. La guillotina estaba calculada como para gente con cabezas de tamaño pequeño o normal. A un kabezudo koreano ahí no lo decapitan ni de coña porque no hay manera de meter el barreño que portan entre los dos postes.