Organizar unas vacaciones de cerca de un mes en una semana es una pesadilla logística y un reto muy entretenido. En eso ando estos días. La semana que viene daré el salto a Hong Kong y después de unos días seguiré hasta Kuala Lumpur y ahí acaba mi planificación. Sé cuando vuelvo y el día que voy pero no sé más nada. Estos días ando navegando por diferentes páginas de buscadores de hoteles, leyendo, preguntando y tratando de descubrir las cosas que pueden resultar interesantes.
Al mismo tiempo tengo la experiencia del año pasado. Sé lo que hice mal y aquello que estuvo bien y mi objetivo es mejorar en lo posible y no tropezar en las mismas piedras. Una de las cosas que más que costó en mi viaje anterior fue el peso. Llevaba una mochila con cerca de once kilos de ropa y otra con la cámara y el portátil que pesaba tanto o más. En los desplazamientos se convertía en una pesadilla y más cuando caminas por sitios de tierra y barro, con más de treinta grados y una humedad cercana al cien por ciento. Esta vez pienso pensarme muy bien lo que me quiero llevar y lo primero que me vino a la cabeza es que mi viejo iBook se queda en casa. Con sus dos kilos y medio más un cargador que añade otro montón de gramos, es un lastre brutal y para caminar ligero he rezado y rezado para que lleguen a Europa los iPad pero no ha podido ser así que terminé comprándome un Asus Eee PC 1005P, un cacharro minúsculo que dicen que puede aguantar once horas a base de batería. Es la primera vez en un montón de años que entra en mi casa algo que funciona con Güindous y tengo claro que tan pronto como vuelva le endiño alguna distribución de Linux.
Me lo trajeron esta tarde a la oficina y lo primero que hice fue encenderlo y ver lo que sucedía. Después de hacerme unas preguntas se puso a configurarse y a descargarse actualizaciones y tras cerca de setecientos megas me informó que estaba listo. No fue así. He pasado las últimas tres horas desinstalando programas que venían de serie y que ni uso ni usaré jamás. El Cuñao me recomendó el Avast gratuito y tras una batalla épica para conseguir desinstalar el Micro Trend que traía de prueba lo logré. Esta tarde me ha servido para recordar lo agradable y maravillosa que es la vida de los usuarios de la manzana, sin dolores de cabeza y sin preocupaciones de ningún tipo.
De camino a mi casa desde el trabajo hubo un suceso del que merece que quede constancia en mi cuaderno de bitácora: hoy, seis de mayo del año 2010 y tras más de tres mil cuatrocientos días viviendo en los Países Bajos he dejado que un barbero de estas latitudes me corte el pelo. Mi última pelada fue en Navidades en Gran Canaria y ya tenía un melenón tan grande que la gente en la estación de tren me hacía el BillyJean y se reían de mí. El peluquero estaba emocionadísimo porque con toda esa lana puede hacer dos cojines y se los regala a la suegra el día de la madre, que en los Países Bajos es este domingo.
Quería ir al Festival de Cine Latinoamericano de Utrecht, que ha empezado ayer pero al final desistí porque tengo que hacer muchas cosas. Mi otra pesadilla es la del contenido de la bitácora. Pienso dejarlo todo atado y bien atado y aunque ya he escrito cerca de nueve anotaciones, me queda un montón hasta que el sistema automático pueda avanzar sin problemas.
Antes de volver al ataque con el Asus. ¿Alguna sugerencia de lo que debería instalar? Lo único que he metido es el Google Chrome porque parece increíble que cinco años más tarde, los procesadores de estos cacharros minúsculos sean más lentos que el PowerPC G4 de mi iBook comprado en el 2005 y que no me cuenten milongas que ese trasto va del copón con un giga de memoria y esta cosa pequeña parece estar sufriendo constantemente un ataque de asma. Estoy particularmente interesado en un buen editor para bitácoras. En OSX uso Ecto pero recuerdo que la versión de Güindous era muy mala.