El instituto meteorológico holandés ha juntado algunos de los datos que se dedican a recopilar y ha creado una bonita gráfica en la que se puede ver el número de días «blancos» entre los meses de noviembre y abril en los Países Bajos desde el año 1978. Por días blancos se entiende días en los que el país estaba cubierto de nieve. El invierno del año 2009-2010 igualó la marca del de 1982 el 31 de enero y aún tenemos tres meses por delante para poner distancia y tratar de acercarnos a la madre de todos los inviernos, el de 1978 y sus sesenta días blancos.
Hoy hemos comenzado a salir del blanco, a ver aquí y allá algo de verde e incluso a recordar que el estado natural del agua es el líquido y no el sólido para patinar. Si miráis la gráfica a partir del año 2000, veréis que este ha sido mi primer gran invierno, uno de esos como mandan los cánones, con mucha comida pesada, frío, hielo, nieve y gigantescos muñecos de nieve en las calles. Uno con guerras de bolas de nieve y descensos en trineo o en cualquier objeto que se preste por las laderas que hay cerca de mi casa. Uno de disfrutar como un enano, apreciar la poca luz que tenemos y tomar sopitas calentitas para entrar en calor.
Este es un invierno de récord, uno del que hablaremos durante mucho tiempo, al menos hasta que llegue otro que lo supere.




