Y ya que ayer vimos Torre de Gálata ? Galata Kulesi escondida entre casas hoy tenemos una de las vistas que se pueden disfrutar desde la parte superior. En el Cuerno de Oro podemos ver el palacio de Topkap?, la Mezquita Azul ? Sultanahmed Camii y la Iglesia de Santa Sofía ? Ayasofya Müzesi.
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Estambul tercer día. Fumando en pipa de agua
El relato comenzó en Y allá al este ?? Estambul
Después de la trasnochada del día anterior nos levantamos tardísimo, tanto que se nos trastocó el plan original, que era ir a las Islas Príncipe. Decidimos salir sin el coche y fuimos en taxi hasta la Plaza Taksim. Allí comienza la avenida de ?stiklal, una calle peatonal de casi tres kilómetros de largo por la que pasan millones de personas cada fin de semana. Está llena de boutiques estilozas, tiendas de lo último y un tranvía turístico más viejo que Matusalén que la recorre y en el que no se suben los locales. Fuimos bajando por la calle mientras mi amigo me contaba sus aventuras por allí y parábamos en algunas tiendas a comprar y ver la mercancía. En aquel lugar te sientes igual que en cualquier capital del norte de Europa, rodeado de tiendas y de gente que compra compulsivamente en unas y otras. Aunque todos asociamos los conceptos de gentuza y chusma con Turquía, reconozco que me siento más inseguro caminando por el centro de Madrid o de Barcelona que allí. No hay rumanos pidiendo, no hay gentuza rondándote para ver si te pueden levantar el teléfono o arrancarte el dinero junto al cajero y definitivamente, no ves todas esas cosas que se han convertido en la norma en los últimos años en nuestras ciudades. A medio camino pasamos frente al liceo de Galatasaray, una escuela establecida por el Sultan Abdülaziz y que aún hoy en día sigue siendo de las que más reputación tienen en la ciudad. En su puerta un grupo de estudiante estaba haciendo una sentada para protestar contra algo y como sucede desde tiempos inmemoriales eran un grupo de chicas guapísimas y un montón de machos rebosando hormonas y que con tal de mojarla en caliente se hacen budistas si es necesario. Vimos también desde fuera los edificios de varios consulados entre los que destacaban el británico y el holandés y entramos en la Iglesia de Santa Maria Draperis, la cual está por debajo del nivel de la calle y tras una valla ya que durante el período Otomano no se permitía que torres no musulmanas sobresalieran en el cielo de la ciudad. La iglesia está muy bonita y muy cerca están el consulado Ruso y el sueco con unos edificios de impresión.
Después tomamos el Tünel, un funicular subterráneo de alrededor de quinientos metros que conecta los barrios de Karaköy y Beyo?lu. Es un lugar de visita obligada, la segunda línea subterránea más antigua del universo tras el metro de Londres y la primera que se hizo en el continente Europeo. Está en funcionamiento desde 1875 y te lleva de un extremo al otro en un minuto y medio. El interior del subterráneo es precioso. Al salir fuimos hasta la Torre de Gálata ? Galata Kulesi y mi amigo me obligó a hacerme el Turco para comprar las entradas ya que los locales pagan la mitad. Subimos y disfrutamos con las vistas de la ciudad que hay desde allí.
Después cruzamos por el Puente de Gálata, el cual estaba lleno de gente pescando. Las cañas se contaban por cientos. Al cruzar el puente te topas con la Yeni Valide Camii o Nueva Mezquita. Esta es la zona del Cuerno de Oro. Tras hacer las fotos de rigor entramos en el Bazar de las especias o M?s?r ?ar??s?, el segundo más grande de la ciudad y que data del siglo XVII. El lugar es alucinante y en los puestos se ofrece de todo y más. Nos perdimos por allí sin rumbo fijo y aunque queríamos seguir hacia el otro bazar, alguien nos dijo que ese no abre en domingo así que cambiamos la ruta y subimos entre callejuelas hasta la zona de la Iglesia de Santa Sofía ? Ayasofya Müzesi y fuimos a comer al Tarihi Sultanahmet Köftecisi, un lugar legendario por sus albóndigas, frecuentado por los turcos y muy económico. Nos dimos un atracón de albóndigas y entre charla y demás al salir eran más de las cinco de la tarde.
Fuimos en tranvía hasta Tophane con la intención de ver el Museo de Arte Moderno pero estaba cerrado así que nos apalancamos en un local a fumar la pipa de agua. La experiencia es algo extraña. Estás en un puf sentado con el trasto a tu lado, con un tipo que pasa de cuando en cuando para añadir carbón y que la cosa siga funcionando mientras uno chupa de esa cosa y aunque parezca increíble, coloca que no veas. Pasados unos minutos estábamos de vuelta de todo, riéndonos de la gente y particularmente de los poco agraciados, algo que también hacemos sin alucinógenos. No sé cuanto tiempo pasamos allí porque el tiempo se dilató de una forma extraña pero cuando nos marchamos parecía que llevaba una cámara de aire en los zapatos y flotaba.
Tomamos un taxi para volver a su casa y a medio camino nos pilló la cabalgata de celebración de la liga de fútbol del Be?ikta?. Les hice fotos a casi todos los jugadores y a la gente que se volvía loca viéndolos pasar. Para cuando llegamos a casa de mi amigo los dos estábamos baldados y nos quedamos sentados en su terraza viendo pasar las aguas del Bósforo y tomando cerveza.
El relato continúa en Estambul cuarto día. El palacio de Topkap?.
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Torre de Gálata – Galata Kulesi
La Torre de Gálata está en una pequela colina y tiene unas vistas espectaculares de la ciudad. Tiene unos sesenta y seis metros de altura y en el momento de su construcción era el edificio más alto de la ciudad. Data del siglo XIV y está dotada de ascensor para subir a la parte superior, algo que se agradece. Arriba tenéis unas vistas fantásticas de Estambul y el Bósforo. Como curiosidad decir que mi amigo el Turco compró las entradas y pagamos la mitad ya que los locales tienen un precio distinto al de los turistas.
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Los meses tranquilos ??
En verano mi empresa se medio detiene, el engranaje se apelmaza y las cosas parecen ir más despacio. Aún así, es una de las mejores épocas para trabajar porque puedes hacer aquello que te propones sin que nadie te interrumpa y porque la creatividad no anda controlada por cuatro niveles de gerentes. Esta semana re-inventaba uno de los informes que preparo mensualmente. Cuando lo publiqué por primera vez, hace casi un año, la gente no le prestó atención alguna y poco a poco ha ido ganando el interés de aquellos que lo leen y estos han comenzado a pedir pequeñas modificaciones que por supuesto yo he ido ignorando. Hoy me he dedicado a remozar el dichoso documento, envolverlo en un papel más nuevo y vistoso y añadir pequeños detalles apple, matices muy sutiles que aportan información sin recargar aquello que ven los que leen mi informe. Ya lo he comentado en varias ocasiones, la interfaz de usuario es la parte más crítica de cualquier aplicación o documento. Si el público que lee los datos que yo los suministro obtiene todo aquello que busca en un vistazo he conseguido mi objetivo. La diferencia entre mis jefes y yo es que ellos creen que más páginas es más calidad y para mí, por encima de las dos páginas ya es un fracaso, así que he tenido que cortar, limar, sofreír y revolver hasta que todo me cuadró exactamente en las dos hojas. Después me deshice del ancestral tipo de letra Times New Roman y refresqué un poco el aspecto visual con un par de colores delicados y en consonancia con los corporativos. Para cuando se lo enseñé a mi jefa la cosa ya parecía algo nuevo y totalmente innovador pese a que el sustrato era exactamente el mismo que teníamos un mes atrás solo que con nuevo vestido y más resumido. Mañana lo distribuiremos internamente y unos días más tarde lo dejaremos volar masivamente. Hace doce meses mi empresa tenía un montón de documentos distintos que daban informaciones contradictorias y que solo parecían tener en común el logotipo de la compañía y hoy en día hemos reducido tanto la información que suministramos que mi panfleto de dos páginas mensual es lo único que permitimos que salga al exterior.
Además de matar el tiempo jugando con el diseño he estado trabajando en una directiva europea que tenemos que implementar y que nos está provocando más de un dolor de cabeza. Se trata de la 2005/32/EC, algo que podríamos haber incorporado a nuestros procesos muy fácilmente si no fuera porque en la sociedad del siglo XXI las empresas no tienen fábricas y tendremos que hablar, sugerir, recomendar y finalmente obligar a todos los proveedores para que trabajen de acuerdo a una directiva tan ambigua que la misma persona no es capaz de darte dos interpretaciones similares si la lee en días consecutivos. Si a eso añades que ni los chinos ni los japoneses parecen ser capaces de leer y comprender inglés, algo que nos podría tomar una semana ya va para dos meses y tiene toda la pinta de ir para largo.
Con eso, con magdalenas y galletas de chocolate estamos pasando este verano bastante tranquilo en la oficina y en el que he tenido que usar una rebeca en el trabajo porque el aire acondicionado es tan fuerte que te pasas el día tiritando de frío.


