Desde el jueves de la semana pasada y hasta hoy he estado laburando desde mi keli para evitar los carnavales, que en Bolduque se celebran y por movidas de la chamba, no puedo ir a la fábrica porque están renovando la parte de oficinas y a nosotros nos han asignado el otro edificio en la ciudad, el que está al este y para llegar al susodicho, tengo que atravesar el centro de la ciudad en bici y durante los carnavales esa ruta está cerrada, así que la alternativa es dar un rodeo que convierte los cinco kilómetros de bici normales en unos ocho y medio y además, por zonas que cuando regreso por la tarde a la estación, ya están llenas de gente borracha caminando por la calle, así que opté por no bajar. El concepto neerlandés del carnaval, que es en el sur del país, en la parte católica, es emborracharse, música tecno a un volumen altamente peligroso y cambiar el nombre a las ciudades, así que Bolduque, que normalmente conocemos con ‘s Hertogenbosch o en su versión corta, Den Bosch, pasa a llamarse durante una semana Oeteldonk, la ciudad de Tilburg se convierte en Kruikenstad, Breda pasa a ser conocida como Kielegat y Maastricht se convierte en Mestreech. Nadie ha sido capaz de explicarme la razón para el cambio de nombre de las ciudades. El lunes leía en la prensa que como baja tanta gente de la parte protestante del país al sur, a celebrar esos carnavales que su religión les niega y lo hacen en trenes, al regresar, borrachos y totalmente pasados, dejan los trenes tan hediondos que han contratado cientos de personas más para limpiar los trenes durante carnavales y solo consiguen limpiar un tercio de los trenes, los otros se convierten en el equivalente de bares de estudiantes a las cuatro de la mañana, con vómitos, pizzas y todo tipo de comida tirados por el suelo, el ocasional condón lleno de lefa o el tampón rebosando sangre. Esta fue otra cosa que me hizo quedarme en mi keli, ya lo viví hace un par de años. Que se sepa, hasta ahora, solo ha habido un muerto, uno que iba muy borracho, se metió andando en una autopista, o al menos apareció andando en la autopista y no saben por qué y allí lo atropelló y finiquitó un coche.
En estos días laburando desde mi keli, se ha producido el milagro de todos los milagros y ya puedo salir a correr a las siete y media de la mañana sin tener que llevar luces de posición y lo mismo sucede cuando corro por la tarde, con lo que lo peor del invierno, que es correr en la oscuridad, ya ha pasado. También en estos días ya hemos comprado nuestro acceso al Amsterdam Lente Biertocht 2026, que será en abril. Ahora solo falta que caliente un poco y regrese la primavera.