Algo que he hecho la semana pasada es organizar mis viajes y vacaciones del futuro y ya tengo billete para ir a las Maldivas dos semanas en mayo y esta vez, viajaré con Etihad, que es una que usé en su día, cuando tenían un aeropuerto cutrísimo y viejuno, pero que no había pillado en bastante tiempo. En marzo iré a Gran Canaria y al final de junio y en el segundo avión ya tengo asientos de ventana reservados en el lado izquierdo del avión. Esta vez creo que no miraré para ir a Málaga al final de enero, aunque nunca se sabe y la tentación de las rebajas de enero es siempre grande. Como ya estoy preparándome para migrar a Gran Canaria durante cuatro semanas, también planeo caminatas e inmersiones por allí.
En la chamba, se han marchado tres compañeros en los últimos días, todos del mismo departamento y al parecer, los de Recursos INhumanos se niegan a mirar el elefante gigantesco que hay en ese departamento y que está provocando esta estampida. Yo, mientras todo eso sucede, cruzo los dedos para que la RATA se vaya, pero ese no tiene intención alguna de largarse, aunque se están yendo muchos de sus aliados. El otro día se enteró casualmente que esa noche yo iba a cenar con dos compañeros y sus primeras esposas y la envidia se lo comía y por desgracia para él un par de días después se enteró que yo había invitado a uno de sus compañeros a almorzar y la úlcera la debe tener bien macerada y más cuando el otro se pasó la tarde hablando de lo rica que estaba la comida gratis total.
Entre que los días son de ocho horas y que estamos siempre en la oscuridad y que hay frío, atascos y multitud de eventos sociales a los que la gente no quiere acudir, están todos de una mala baba que no veas y yo con mi cuenta atrás porque me quedan seis días laborables y hago un salto de más de tres mil kilómetros y me planto en Gran Canaria para pasar lo peor de lo peor, cuando los días son más cortos y muchísimos más depresivos, que recién ha comenzado la temporada altísima de suicidios en los Países Bajos y es raro en el que no hay algún trayecto ferroviario cortado por un incidente con un tren, que es el eufemismo buenista actual para definir un suicidio.