Como siempre pongo fotos de los mismos lugares, hoy tenemos una con el lago al frente y las montañas nevadas por detrás, que creo que son los Alpes cerca del norte de Italia. A la derecha de la imagen y cubierto en parte por las ramas de un árbol está el mega-castillo del lago Bled.
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La que cayó y nos calló
Seguro que voy a ir por un camino que ni yo me esperaba. Allá por el mes de octubre y noviembre, cuando normalmente comienzo a planear mis escapadas de invierno, los fines de semana en los que visito algún lugar europeo, no busqué nada. El billete para ir a Málaga al final de enero lo tenía desde junio y no me preocupé en tratar de conseguir ningún otro, lo cual es raro, muy raro, rarísimo ya que en los últimos quince años, siempre he ido por ahí. En enero, cuando las aerolíneas comenzaron con las rebajas de enero, tampoco busqué nada, o bueno, miento, miré algún billete a Málaga en junio, para San Juan, que no compré, porque no había nada barato. También busqué algo para ir en Semana Santa a Gran Canaria y al final lo encontré, caro y tal y tal. Por lo demás, ni el billete de navidades, ni el de julio, ni escapadas de ningún tipo.
Yo siempre he creído en mi Ángel de la Guarda y en que está de alguna manera controlando lo que hago y empujándome ligeramente en un camino o en otro. En mayo por Indonesia y Malasia buceando, lo vi TODO. Cada bicho super-hiper-mega especial que había en cada sitio, apareció allí para mi, como el tiburón martillo, que tuve frente a mi cara, después de que hubiesen pasado dos semanas tras el avistamiento anterior y yo vi no uno, dos, en dos inmersiones distintas. En las Maldivas fue igual, cosas increíbles. De alguna manera, en la época del año que debería haber comenzado a planificar escapadas, algo me detuvo, algo me quitó las ganas o me hizo no hacerlo. Y mira donde estamos ahora. Si todo hubiese ido como en años anteriores, este fin de semana o el anterior yo habría ido a algún sitio, seguramente en Italia o en el Reino Unido, lugares a los que tengo una cantidad ingente de vuelos, o tenía, porque todo, todo, todo está desapareciendo y lo hace a una velocidad que resulta difícil de creer. El viaje de Semana Santa no sucederá salvo milagro, aunque la aerolínea aún cree en el mismo y no lo ha cancelado porque está previsto para un día después de que se supone que Holanda se reactive. Mi viaje a las Maldivas en mayo, ese no va a suceder, ni de coña, pero estoy esperando que los que lo organicen lo asuman y lo cancelen. Veremos como va la cosa.
Y como me preguntan mucho, explicar un poco la diferencia entre los Países Bajos y España. Aquí el gobierno, asesorado por los legendarios EXPERTOS, ha decidido que como han tomado medidas pronto, podemos ir a el método del reforzamiento de las defensas de la mayoría. Tendremos el virus y afectará al setenta por ciento de la gente pero se hará poco a poco, que en lugar de ir a por una muchedumbre en los hospitales la teoría es que sucederá poco a poco, aunque está por ver si no cambian de idea experta la semana que viene. Lo que se ha hecho en Holanda es recomendar el trabajo desde casa, no como una sugerencia sino como una orden del gobierno a las empresas. Se ha reducido el transporte público en hora punta, para quitarle las ganas a la gente y desde este sábado, directamente se reduce drásticamente el transporte público. También se han cerrado restaurantes y bares y solo se permite la comida para recoger y llevar a casa o que te la lleven ellos. Se cerraron los cines, teatros, discotecas y cualquier evento con lo que se mató la vida social. Muchas tiendas han cerrado o están por hacerlo y muchas cadenas lo han hecho voluntariamente, como Iquea, que lo ha anunciado hoy y cierran todas sus tiendas. Quedan abiertos los supermercados, las droguerías, las ferreterías y poco más. La gente mayor, ha dejado de ver a sus nietos y a niños pequeños y están más resguardados. La gente joven, en casa. Y ahora muchos, paseando al aire libre. Los Países Bajos tienen a toda su población concentrada en el treinta por ciento del territorio y en el otro setenta por ciento hay naturaleza. Ahora la gente sale a pasear con los niños por el campo, a visitar bosques, que hay miles y a caminar y caminar o ir en bici o hacer deportes individuales. Eso no se ha prohibido (aunque sí los gimnasios). Todos somos más conscientes de los que tenemos a nuestro alrededor. El principal aeropuerto del país tiene más vuelos cancelados que operativos y sin tiendas abiertas y sin restaurantes, es un erial y ya dicen que van a cerrar una parte y transformarlo en un aeropuerto pequeño, con muchísimos menos vuelos, hasta que pase la crisis. Los puertos siguen funcionando normalmente, para transporte de mercancías. Se puede circular libremente con el coche por el país, pero en todas partes encontrarás lo mismo o casi, ya que en la provincia de Brabante Septentrional, en donde está la ciudad de Eindhoven, ahí el número de infectados por el virus es muchísimo mayor y se cree que la razón fueron los carnavales.
Una Unión Europea, diferentes países y distintas maneras de defenderse del virus, porque estamos todos a la defensiva. Esto es la guerra y todos nos imaginamos un asteroide que caería del cielo o un volcán que reventaría y provocaría un cataclismo y lo que está pasando es que una puta gripe va y nos deja noqueados.
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Castillo de Bled sobre el lago

Y siguiendo con los detalles de la panorámica del otro día, hoy vemos el castillo, o el casoplón que hay sobre esa roca al borde del lago. Se ve que el concepto de castillo se degrada mucho en algunos países, hoy no hay más que ir a la keli de la Pelúa podemita para ver que ahora los castillos son más espectaculares y con vigilancia gratuita de la guardia civil, que cuando uno es casta, lo es al completo. Por detrás del castillo, montañas nevadas.
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Orgía de tiburones en Kandooma Thila, segunda parte
Con la que está cayendo y con lo negativos que están en la prensa, casi que lo mejor es vivir en la ignorancia y seguir viendo vídeos épicos y legendarios de buceo, que ahí debajo no hay nada malo. La semana pasada vimos el comienzo de esta inmersión en Orgía de tiburones en Kandooma Thila, primera parte y hoy entramos en el meollo de la cuestión. Decir que al final hay un pequeño regalo, ya que cuando regresábamos a puerto nos cruzamos con un puñado de mantas comiendo plancton en la superficie y nos tiramos con aletas y gafa e hice un cutre-vídeo. También comentar que para algo tan especial, la música solo podía ser la canción La fuerza del destino, de Mecano y también porque es la que encajaba perfectamente con la duración del vídeo y pese a lo que se rumorea, yo hago el vídeo y después empotro la canción, no al revés. Ya según comienza tenemos un tiburón cerquita y un montón de peces disfrutando del correntón que había. Por detrás, varios tiburones algo alejados, creo que hay momentos en los que se pueden ver cinco o seis. Sobre el minuto 1:15 hay uno muy cerca y un pelín más tarde hay una escena con otro preciosa, que se alarga y sobre el segundo minuto y medio el tiburón está nadando frente a mi. Quince segundos más tarde tenemos otro tiburón y a la Argentina y además se puede ver que está agarrada a las rocas con un garfio y cuerda, como yo, que aquí nos creemos que estas cosas se hacen con la punta de la polla, pero no, como no la tengas cambada y se agarre a rocas, con las corrientes tan fuertes necesitas estar bien fijado al fondo. Sobre el tercer minuto y medio hay otro tiburón enorme y tras este otro y otro y otro. En el minuto final, estoy grabando una manta en la superficie y otras tres vinieron prácticamente junto a mí. Épico y legendario.

