Riddarholmen desde Monteliusvägen

Otra vista preciosa desde Monteliusvägen. Creo que usé cuatro fotos para crear el panorama. La ciudad de Estocolmo transmite orden y elegancia, igual porque les falta la sangre latina, los pelotazos como los del PoZero y demás que acaban por darle un carácter a las ciudades del sur de Europa. Solo así se explica que uno está mirando hacia el centro de la ciudad y parece que nadie ha intentado construir una torre-mamotreto o cagar el perfil con edificios horrendos.

Bicicleta de reparto de correo en Estocolmo

En el museo postal o algo así de Estocolmo tenían expuesta una de las bicis que usaban (e imagino que siguen usando) los carteros para el reparto del correo. La bicicleta está preparada para llevar varias bolsas en las que va el correo y que probablemente son de materiales que protegen del agua. También tiene dos pequeñas ruedas adicionales que probablemente ayudan a que no se caiga cuando el cartero la aparca mientras está haciendo el reparto. En Holanda hay multitud de carteros que reparten en bicicleta y a diferencia de lo que vemos en esta foto, las holandesas son sus propias bicicletas a las que se le ponen dos bolsas enormes en la parte trasera. También he visto bicicletas de reparto de una famosa compañía de mensajería, aunque en ese caso era una bakfiets en la que el repartidor lleva los paquetes. Te la tropiezas continuamente en Hilversum, ciudad diseñada para obstaculizar la circulación con coches y en donde prácticamente cualquier conexión de un punto a otro de la misma se puede hacer más rápidamente con bici, ya que a los coches los obligan a dar unos rodeos gigantescos. En la época en la que viví aquí, desde mi casa a la estación central había novecientos metros andando o en bicicleta y tres kilómetros y medio si ibas en coche.

Vista del ayuntamiento desde Monteliusvägen

Uno de los lugares que no hay que perderse en Estocolmo es Monteliusvägen, un paseo en alto de unos quinientos metros de largo con una vista increíble del lago Mälaren, del ayuntamiento y toda la zona de Riddarholmen (que veremos en la próxima foto en un panorama. La zona tiene también unas bonitas casas muy antiguas. Se puede llegar fácilmente con el metro y para los más sacrificados, subiendo por unas escaleras poco menos que infinitas.

El Vasa

El Vasa

El Vasa, originally uploaded by sulaco_rm.

Si pasas por Estocolmo y solo puedes ver una cosa, para mí no hay duda alguna que hay que visitar el Vasa, el cual está en el Vasamuseet. Es un buque de guerra que resulta que es el único barco del siglo XVII (equis-uve-palito-palito) que ha llegado hasta el siglo XXI (equis-equis-palito). Este barco estaba destinado a ser el buque insignia de la armada sueca y tenía más de cincuenta metros de largo. Este barco es la prueba irrefutable que hasta los nórdicos son chapuceros. En su viaje inaugural, recorrió trescientos metros hasta que le golpeó una racha de viento, se escoró y se comenzó a hundir y murieron treinta de los doscientos tripulantes. El barco permaneció en el fondo del frío mar sueco hasta que lo reflotaron el 24 de abril de 1961, trescientos treinta y tres años después de hundirse. La sorpresa fue comprobar que gracias al frío mar, se conservó en un estado magnífico. El museo en el que se encuentra es una auténtica pasada y sin dudarlo, uno de mis cinco museos favoritos en el universo conocido. Alucinas con la manera en la que presentan las cosas que encontraron en su interior, las maletas y su contenido, las herramientas que se usaban en aquella época, los vestidos, zapatos y demás. Gracias a la forma del museo, puedes ver el barco prácticamente desde el lugar más bajo hasta la cubierta superior y apreciar los detalles y el lujo que tenía.