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La tarde en los museos Vaticanos y la Galleria Borghese

El relato comenzó en Un nuevo viaje a Roma y en la plaza de San Pedro por la noche

Un día da para mucho y si comencé con La mañana del Coliseo y el Foro Romano la tarde se presentaba igual de petada. A los pies de mi cama estaban los Museos Vaticanos y me apetecía regresar para admirar una vez más la Capilla Sixtina y las Estancias de Rafael. Pasé de comprar la entrada con antelación y cuando llegué tuve que hacer una cola de más o menos cuarenta minutos, aunque esperando allí me he dado cuenta que si entras con un folio en la mano haciendo el paripé como que ya has comprado la entrada, pasarás los controles de seguridad y después vas a las taquillas sin problemas. Lo tendré en cuenta para mi próxima vez. Hice algún vídeo en la parte del museo en la que te dejan, que es básicamente cualquier lugar salvo la Capilla Sixtina pero no hice fotos por aquello de que la desidia es tan grande o algo así. Como siempre, flipé con la increíble Capilla Sixtina y hasta me reí con la retardada que espero que al menos chupe-pollas que sabiendo que no se puede hacer fotos y que está lleno de vigilantes, lo intentó y además con flash, para máxima discreción. Es injusto que una lerda semejante no reciba cada mes la paga de subnormal, está más que demostrado que tiene lo que hay que tener para recibirla.

Al salir iba bien de tiempo, entré corriendo en el hotel para pillar el cruasán mixto envasado al vacío más truscolán, me lo jinqué y opté por ir andando hacia la Galleria Borghese y en el camino hice una parada técnica en la Gelataria Cinque que era la mejor posicionada en las críticas de la plebe y me compré un mega-helado de dos bolones.

Piazza del Popolo

Me desvié un pelín en la ruta para pasar por la Piazza del Popolo, creo que la que más ninguneo en la ciudad porque nunca me pilla de paso y porque reconozcámoslo, es sosa que no veas en una ciudad de maravillas. Un obelisco, por más egipcio que sea, no puede competir con plazas con fuentes de Bernini nunca-jamás.

Seguí por Villa Borghese, el enorme parque que hay en la zona más céntrica de Roma. En el vídeo se verá algo del
Jardín del lago con templo de Esculapio
y para cuando llegué a la Galleria Borghese, la última luz del sol pintaba la parte superior del edificio:

Galleria Borghese en la puesta de sol

Mi visita a este museo fue algo problemática. Originalmente reservé mi entrada para las ocho y media de la noche del día anterior pero igual no juntaron las suficientes personas y lo cancelaron. Me movieron la reserva al sábado a las cinco de la tarde pero el colega de la taquilla no la encontró, aunque viendo los correos de sus colegas, que eran como quince en dos días, al final me imprimió una entrada según él gratuita pero que yo pagué en otra reserva. Aquellos minusválidos cerebrales y con derecho más que ganado a eutanasia asistida por el estado llegan allí sin reserva y se encuentra que está todo vendido y no lo pueden ver. En la taquilla ya había un cartel avisando que todas las entradas del domingo estaban vendidas. A las cinco de la tarde entramos y yo, igual que una ladilla va directa a güevo, me pegué a las estatuas de Bernini. Muchas de las estatuas de Bernini que están expuestas en este museo están en las salas para las que las esculpió, se hicieron para este lugar. A mi me gustan todas e igual puedo llorar viendo La cabra Amaltea con Júpiter niño y un fauno que mi favorita Apolo y Dafne o mi otra favorita David e incluso con Eneas, Anquises y Ascanio o El rapto de Proserpina que para mi son más flojillas. Por supuesto vi el resto del museo pero mi foco, mi atención y mi intención era darme un hartón de Bernini. No hay vídeo de esta parte porque está prohibido hacer fotos o vídeos en el interior porque se puede gastar el Bernini.

Escalinata de la Piazza di Spagna petada de gente por la noche

Al salir de allí fui hacia la Piazza di Spagna y la estremecedora foto anterior demuestra nuevamente la de borregos que hay en el mundo. Al parecer, uno visita Roma para ir a sentarte en la escalinata de esta plaza y perder allí una o dos horas. Además, van todos por la tarde y noche. Más tarde en el vídeo tendréis un empacho, con varios vídeos y con la plebe petándolo todo. El árbol de Navidad farruquero se puede ver en todo su despiporre en el vídeo. A los pies de la escalinata hay una escultura de Bernini que fue atacada por Hooligans holandeses creo que hace un par de años.

Fontana del Tritone de noche

Fui a ver la Fontana di Trevi, casualmente de Bernini y la veréis en el vídeo y desde allí seguí a la Piazza Barberini para ver de nuevo la Fontana del Tritone que seguro que todos sabemos quien la esculpió. Ya casi eran las nueve de la noche así que salí por patas en el metro, regresé a la zona del Vaticano pero me bajé una parada más tarde para ir a un supermercado que sabía que estaba abierto y aprovisionarme de harina 00 y otras cosillas que me gustan de por allí. Lo dejé todo en el hotel y como no quería complicarme, en la recepción me recomendaron un restaurante llamado L’Insalata Ricca, que tiene varios por la ciudad. Fui al de la Piazza del Risorgimento.

Bruschetta mista en L'Insalata Ricca

De primero pedí una Bruschetta mista.

Pizza en L'Insalata Ricca

y después una pizza. Pasé de pedir postre porque muy cerca y en la misma plaza está la Old Bridge Gelateria que es una de las más populares de la ciudad y opté por orgia de helado de postre. Vine llegando al hotel casi a las once y al día siguiente quería aprovechar las pocas horas de la mañana así que entré en hibernación instantáneamente.

Todo lo anterior, obviamente, está documentado y bien documentado en un vídeo increíble y asombroso AQUÍ. La música es el clásico Holding Out for a Hero de Bonnie Tyler. El vídeo tiene como cuatro minutos dentro de diferentes partes de los Museos Vaticanos, después pasamos por la Piazza del Popolo, vemos el lago con templo de Esculapio y alguna gente en barcas alquiladas, después saltamos al estremecedor documento de la Piazza di Spagna y las multitudes, tenemos algo de Fontana di Trevi también petada de gente y ahí nos quedamos. Elegí nuevamente una canción larga para no apresurar la cosa.

El relato acaba en La Piazza di Spagna y otras cosillas irreconocibles cuando acudes temprano y regresando a Eindhoven

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La mañana del Coliseo y el Foro Romano

El relato comenzó en Un nuevo viaje a Roma y en la plaza de San Pedro por la noche

Cuatro horas antes de la hora Virtuditas yo ya estaba ocupado con el jiñote y una ducha antes de subir al restaurante del hotel a desayunar a las siete y media, que era la hora en la que nos podían la pitanga gratis, que si empiezan media hora antes, yo habría ajustado mis horarios. Pensaba que estaría allí con el camarero y resultó que prácticamente todos los huéspedes tuvimos la misma idea. A mí lo de los bufetes me agobia y me obligo a no calentar la silla y quedarme en un bucle infinito en el que no paras de comer más y eso lo consigo con mucha voluntad y recordándome que no quiero ser obeso como ustedes. Antes de las ocho estaba en la calle y enfilando la estación de metro de Ottaviano y desde allí fui a Termini con el metro de la línea A, en la susodicha estación cambié a la línea B y continué hasta la parada de Colosseo. Si eres tonto del culo, totorota, acarajotado, truscolán o directamente bosmongol, te vas hacia la cola gigantesca de compra de entradas para acceder al Colosseum. Si tienes al menos un dedo de frente ya sabes que la entrada al Colosseum está combinada con el Foro Romano y que las taquillas de ese, que están enfrente del Colosseum, es decir, a unos metros, no tienen cola alguna. Como el aclamado autor del mejor blog sin premios en castellano y ese que algunos llaman de Uitverkorene hace sus deberes en casa, ya tenía comprada mi entrada por Internet, tanto la entrada al Coliseo como la visita guiada, exclusiva, única e irrepetible, a los sótanos del Colosseum y al tercer anillo, por desgracia en inglés porque no quedaban plazas para las de español o italiano. Mi visita era a las once y veinte y al darme la pegatina me dijeron que la enseñara y accediera por la cola minúscula para grupos. Esa visita, si no compras la entrada con antelación, es imposible porque siempre están vendidas. Tenía tiempo así que opté por tirar para el monte del Foro Romano y visitarlo.

Colosseum y arco di Costantino

La foto anterior está hecha desde dentro del Foro Romano la friolera de dos horas antes de la hora Virtuditas. El día estaba perfecto, sin nubes, aunque fresco pero no frío, que yo los ocho grados de temperaturas ya los siento como el calor tropical para Genín y quiero enfatizar y enfatizo que a partir de los once grados me muevo en bicicleta con camiseta porque me acaloro. Regresando al asunto, tiré Monte Palatino pa’rriba y esta, por si alguno no lo sabe, es la más céntrica e importante de las siete colinas de la verdadera capital de Europa y del mundo. Allá arriba están los restos del Domus Flavia, la keli de Livia, la keli de Augusto, el Hipódromo de Domiciano y una vista fabulosa y fantástica del Circo Massimo que tenemos en la siguiente imagen:

Circo Massimo

En esta zona está también el Museo Palatino, desde detrás del cual hice la foto y que es un micro-nano-museo, tan pequeño que si parpadeas te lo pierdes y totalmente prescindible. El hipódromo es fascinante igual que los jardines y las kelis mentadas. Desde el Monte Palatino tenemos las vistas más espectaculares del Forum Romanum y por si alguien lo duda, mejor dejamos un ejemplo que ya lo dice el refrán, una imagen vale más que cualquier truscolán-de-mielda:

Foro Romano desde lo alto

A mí todas las veces que he visitado este lugar me entra el frenesí y no paro de hacer fotos y moverme. Por la zona del Foro Romano siempre lo flipo en cuatro o cinco dimensiones imaginándome como debía ser el lugar cuando el imperio romano estaba en toda su gloria.

Ruinas en el Foro Romano

Cuando agoté la zona me salté todas las colas del Coliseo y entré por la de grupos, como me habían dicho. Me quedaba un rato hasta que comenzara la visita guiada así que me di un paseo e hice fotos. Este sigue siendo el estadio más espectacular del universo. Las visitas guiadas son en grupos de veinticinco personas. Nos explican un poco las coñas y la primera parte era salir a la tarima de madera similar a la que existió allí anteriormente. La vista del Colosseum es sencillamente espectacular:

Panorámica del Colosseum desde la plataforma de madera

Al otro lado, justo enfrente y en un pequeño balcón, los dos mil chichones que ni sabían que se pueden reservar estas entradas para la visita guiada. También se puede ver gente en el segundo anillo y quiero que os fijéis en el tercer anillo en la zona en la que hay unos andamios porque más tarde subiré hasta allá arriba. Ya con andar en la plataforma sin una multitud la visita merece la pena.

En el sótano del Colosseum

Después bajamos a los sótanos y eso es mágico. Caminas por los mismos sitios en los que estaban los gladiadores y los animales, vemos la recreación de uno de los ascensores con poleas, el túnel por el que venían los gladiadores desde el edificio en el que vivían (que no es en los sótanos del Coliseo como se ve en muchas series para chichones de esas que tanto os gustan). Esta parte de la visita me ha hecho plantear el volver el año que viene para verla de nuevo, la historia que te cuentan, lo que ves, todo es fascinante. En la foto anterior se puede ver a los pobres arracimados en su balcón mirando con envidia hacia nosotros, los veinticinco elegidos.

Cuando acabamos con los sótanos subimos al segundo nivel y allí nos dieron unas cuantas explicaciones más y cruzamos por una exposición que hay ahora mismito con fotos y cosas de las ruinas que los HIJOSDEPUTA terroristas musulmanes-de-mielda del Isis han destruído en Siria y otros lugares. Las fotos de como eran las zonas arqueológicas y como las han dejado te dan ganas de llorar. En lo que a mi respecta, cualquiera que eligió ir allí a luchar por ese estado y ahora quiere volver a Europa, tiro en la nuca y se le usa como carne basura para las piaras de cerdos. No merecen más.

Panorámica del  Colosseum desde el tercer nivel

Subimos al tercer anillo para unas vistas increíbles y exclusivas del Colosseum. Al frente podéis ver la tarima y justo en la parte central inferior a los pobres arracimados en su zona. En la época de los romanos, el estadio tenía cinco anillos y las hembras solo podían sentarse en el último con lo que al menos en este caso, tener colita era mucho más preferible que el hachazo.

Arco di Costantino desde el Colosseum

Desde los niveles altos del Colosseum aproveché para hacer una foto del Arco di Costantino que seguro que ya habéis visto porque está sobre este texto. Cuando acabó la visita guiada y estaba satisfecho con la cantidad de fotos que hice, salí escopeteado y tomé el metro de vuelta en dirección al hotel. Mi siguiente parada era para ver los Museos Vaticanos pero eso lo dejo para el siguiente capítulo que estas anotaciones se me hacen muy largas.

Por supuesto hay un documento espeluznante videográficamente hablando. Comienza por fuera del Coliseo y junto al Arco di Costantino, después entramos en el Foro Romano caminando por una auténtica vía romana, vemos el Circo Mássimo y otras vistas increíbles desde el Monte Palatino antes de descender. Una vez terminamos con el Foro Romano pasamos al Coliseo y vemos la parte a la que puede acceder el populacho que solo paga por la visita normal y después nos adentramos como gladiadores en la tarima de madera en los segundos seguramente más increíbles de la historia del blog, miramos desde allí como hacían los luchadores cuando competían, bajamos a los subterráneos del Coliseo y subimos a la parte más alta que se puede visitar. Absolutamente increíble. El vídeo está AQUÍ y la música es la fantástica canción What Have I Done To Deserve This the los Pet Shop Boys en la versión de Shep Pettibone Disco Remix:

El relato continúa en La tarde en los museos Vaticanos y la Galleria Borghese

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Un nuevo viaje a Roma y en la plaza de San Pedro por la noche

Mi última escapada antes de la de Navidad, que es a Gran Canaria como en las pasadas dieciséis navidades, fue a Roma, ciudad que adoro y en la que siempre hay algo que ver o que revisitar. Este es el quinto año consecutivo que voy a la ciudad, siempre en otoño y en varias ocasiones en diciembre. Salvo la primera vez y este año, mi aeropuerto de llegada era el de Fiumicino, al que vuelan Buelin y Easyjet. Esta vez, el billete con Ryanair era tan escandalosamente barato que opté por ir a Ciampino, aunque la primera vez me dio algo de mal rollo y pese a estar en la ciudad, está muy mal comunicado. De entrada y junto el billete de avión añadí la transferencia a la estación de Termini con guagua. Después busqué hotel y esta vez quería salir un poco de la zona de criminales, chusma y gentuza de Termini y encontré un hotel frente a los Museos Vaticano super-bien de precio, con desayuno incluído. Cuando digo que el hotel está enfrente, quiero decir, ENFRENTE y mi ventana miraba directamente hacia la muralla que separa al estado Vaticano del resto del universo, como se puede ver en la foto hecha desde la habitación:

Muros del Vaticano y Museos Vaticanos desde mi habitación de hotel

Regresando a la rutina de estas escapadas, mi avión salía casi a las cuatro de la tarde con lo que trabajé desde mi casa media jornada y tras el curro salí para el aeropuerto, primero en bici hasta la estación de Utrecht Centraal, desde allí en tren hasta Eindhoven Centraal y el último segmento en guagua hasta el aeropuerto. Las dos líneas que comunican el aeropuerto con esa estación son la 400 y la 401, la primera es una lanzadera, no hace paradas intermedias pero va por una ruta con tráfico cotidiano y tarda unos veinticinco minutos y la segunda es una línea con mogollón de paradas que termina en el aeropuerto y que también tarda veinticinco minutos prácticamente siempre ya que va todo el tiempo por carriles bus o zonas residenciales de poco tráfico. Ir en una línea o la otra es solo cuestión de cuál llega primero a la estación y por ejemplo el domingo ese día fui en la 401 y el domingo regresé en la 400.

En el aeropuerto, me compré un cruasán mixto pero sin pasar por plancha que pretendía comerme más tarde y pasé el control de inseguridad. Dentro de la terminal, busqué en donde apalancarme con visual de las pantallas de información y me puse a ver episodios de mis series favoritas, en este caso la bacanal de superhéroes de DC que ha habido con visitas de invitados entre Arrow, The Flash, Supergirl y Legends of Tomorrow. Mi tarjeta de embarque me ubicaba en la parte trasera del avión pero en pasillo. Con Ryanair, a menos que pagues te ponen en donde les sale del piporro y como yo no suelto un leuro ni con rumana desbocada y tirada en el suelo mendigando, me quedé con el que me pusieron. El avión llegó con diez minutos de retraso y el embarque como siempre fue caótico. Con Ryanair funcionaba mucho mejor cuando no te asignaban asiento. Un chamo se empeñó en poner en los compartimientos superiores su abrigo y su mochilita, la azafata lo obligó a quitarlos porque hacia falta el espacio para maletas más grandes y al final consiguió emputarla y por un instante todos pensamos que la tía lo echaba del avión. Le puso los puntos bien encima de las íes y lo dejó que no abrió la boca en las siguientes dos horas. Con el embarque tan lento juntamos otros diez minutos de retraso.

El vuelo a Roma fue sin problemas. Aterrizamos en Ciampino, que está cerca de Castelgandolfo y la vía Appia nuova. Afuera, un caos que no veas en las paradas de las guaguas. Estuve algo más de media hora esperando que llegara la que me correspondía y cuando salimos, fuimos directos a un atasco brutal en el que perdimos una media hora solo para recorrer el primer kilómetro y medio o así, hasta superar la circunvalación de Roma. Después de allí todo fue bien y en media hora más llegamos a la estación de Termini. Allí cambié al metro, la línea A y me bajé en la parada de Ottaviano. Fui andando hasta el Hearth Hotel en donde me asignaron mi habitación y procedí a la okupa-ción. Me recomendaron el restaurante Da Vito e Dina y la recepcionista llamó y me reservó mesa, con lo que entré en el sitio como un rey.

Bruschetta

Comí una bruschetta con tomate y unas concretas de risotto que vendrán a continuación para ir asentando el estómago y después de plato principal una especie de macarrones que estaban del copón. Aquellos que vienen a mi casa y se encochinan con mis fabulosas y fantásticas croquetas, que sepan que en el restaurante las cobraban a un leuro la unidad, así que la próxima vez que me vacíen el congelador, por favor hagan el cálculo:

Croquetas de arroz

El camarero intentó que además de lo anterior y lo que viene después de este párrafo me comiera un postre pero es que me quedé requintado, que al ser noréxico-bulímiko, no tengo tanto estómago como ustedes los obesos.

Macarrones ñam-ñam

Salí de allí y sabía a ciencia cierta que o caminaba una hora o así o iba a tener una digestión de esas en cama horrendas, ya que entre pitos y flautas, la cena fue alrededor de las nueve de la noche. Fui bordeando el discretísimo muro del Vaticano hasta la Basílica de San Pedro. Me puedo imaginar y me imagino las bacanales que suceden allí dentro cada día y supongo que esa es la razón de tremenda muralla.

Basílica de San Pedro de noche

El Vaticano siempre impresiona por la noche por lo grandiosa que es la basílica por fuera, aunque si no fuera por la columnata de Bernini, esa soberbia y genial idea en la que el edificio parece abrazar a la gente que está en la plaza, yo me quedaría con la Archibasílica de San Juan de Letrán, mucho más bonita en su fachada y que además, fue la sede de los papas durante una purriada de siglos. En la plaza de San Pedro tenían el clásico árbol de Navidad y el portal de Belén, los cuales veréis más tarde en el vídeo.

Ponte Sant'Angelo de noche

Seguí paseando hasta la zona del Ponte Sant’Angelo, puente que mandó a construir el emperador Adriano para conectar con el mausoleo que se construyó al otro lado del Tíber y que ahora es el Castel Sant’Angelo, el cual comunica directamente con el Vaticano por un paso aéreo. En el puente hay las estatuas de diez ángeles, pero que no eran de los de Charlie. Dos de ellos deberían ser de Bernini pero al Papa le molaron y se los llevó a una iglesia y lo que hay en su lugar son copias de otro julay. Callejeé durante una hora antes de regresar al hotel y acostarme temprano ya que el sábado tenía una maratón brutal y pensaba estar en la calle desde varias horas antes de la hora Virtuditas, que todos sabemos cuál es.

Este segmento del viaje está visualmente representado por el vídeo que viene a continuación y que también podéis ver AQUÍ, en mi llutuve y que viene acompañada de la canción Opening, de Philips Glass y que forma parte de la fabulosa banda sonora de la película The Truman Show. En el vídeo se pueden ver varios Ryanair aparcados en el aeropuerto de Eindhoven cuando nosotros íbamos hacia el nuestro, después repaso de la plaza de San Pedro con la basílica, el árbol de Navidad y el portal de Belén que creo que conseguí no enfocar ni una sola vez:

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Sobre el Vaticano, junto a la tumba de San Pablo y al ladito del Coliseo

El relato comenzó en Volviendo a Roma y la sorpresa de la Domus Romane

Si yo fuera como alguno de los intelectuales que comentan por aquí, el domingo me habría levantado a las nueve y media de la mañana en el hotel para apurar el cuarto al máximo y después habría ido por la ciudad con una pachorra de leyenda. Por suerte no soy así y a las siete y diez de la mañana estaba liberando el jiñote antes de ducharme, desayunar y a las ocho ya estaba en la calle para tomar una guagua que me llevara a la zona del Vaticano. A esas horas y ese día no hay tráfico y te deja mucho más cerca que el metro, aparte de darte un paseo por la ciudad. Mi objetivo era subir a la cúpula del Vaticano, algo que hice en el 2006 por última vez. Me esperaba unos controles de seguridad terribles pero resultó que no, que es más de lo mismo y pasé al instante. A esa hora no hay cola para subir a la cúpula del Vaticano y compré mi entrada con ascensor por aquello de ahorrarme un puñado de escalones. Después de tanto tiempo se me había olvidado que hay que subir un montón de escalones, aparte de caminar por sitios estrechos porque la cúpula en realidad son dos y el acceso es por el espacio que hay entre ellas.

El Vaticano y Roma desde lo alto de la cupula de San Pedro

La vista desde arriba es espectacular, como se puede ver en el vídeo. El día ayudaba, sin lluvia. Roma es aún más mágica desde allá arriba. En el vídeo se pueden ver un poco los jardines del Vaticano que visitaré la próxima vez si no llueve.

En la azotea del Vaticano

Al bajar, aproveché para hacer fotos de la cúpula desde la azotea y también hice el vídeo que probablemente acabáis de ver. La cúpula es una maravilla y el poder subir y estar tan cerca siempre me ha fascinado. Del Vaticano siempre me pregunto si hay alguna razón específica para que la basílica no tenga campanario. Es la principal iglesia y carece de una torre gigantesca a su lado con unos campanotes brutales con los que aterrorizar a los vecinos.

Dentro del Vaticano y la cúpula por dentro

Ya que estaba por allí, entré al vaticano, en donde había una misa y las multitudes de turistas habituales. Por supuesto, todo quedó documentado en este vídeo.

Si alguno no lo ha notado, tenía un frenesí de vídeo increíble y claro, por mucho menos reconocen hasta los cantos del suelo que este es el mejor blog sin premios en castellano, por la variedad y calidad del contenido infame que pongo sin prisa ni pausa. Pensé que si hice tres vídeos, podía añadir un cuarto en el que se viera la genial Pietà de Michelangelo, la famosa tortuga Ninja.

La Pietà vaticana y el baldaquino

El vídeo está aquí. Aunque te puedes pegar todo el día dentro del Vaticano maravillándote con todo lo que han apañado por allí, decidí seguir mi ruta, aunque antes de marcharme hice otro pequeño vídeo, el QUINTO, por si alguien no está contándolos, en la plaza del Vaticano. Ya tenían el dichoso árbol navideño, aunque aún no le han puesto los adornos.

En la Plaza del Vaticano

El vídeo está aquí. Para el siguiente segmento de mi ruta opté por el metro, aunque tenía que cambiar de línea en Termini ya que iba hasta la parada de Basilica S. Paolo para visitar la Basilica Papale San Paolo fuori le Mura, una que había logrado pasar bajo mi rádar hasta este momento, quizás porque te obliga a alejarte algo del centro.

Basilica Papale San Paolo fuori le Mura

La basílica tiene una entrada preciosa y dentro hay un mosaico increíble, que por supuesto, podemos ver gracias a otro vídeo ya que hoy estamos tirando la keli por la ventana.

Misa dentro de la Basilica Papale San Paolo fuori le Mura

En el vídeo, que está aquí, no solo se puede ver el fabuloso mosaico sino que me acerco al lugar en el que hay expuesto un cacho de cadena con la que sujetaron al colega y se ve el lugar por el que se puede ver el sarcófago que dicen contiene a San Pablo. Aunque esta iglesia está en territorio italiano, es propiedad del Vaticano y al entrar en ellas se tiene la misma inmunidad que si entraras en el Vaticano. En su interior hay un bonito claustro de monasterio y la visita es muy interesante.

Desde allí volví a usar el metro para ir en dirección de vuelta un par de estaciones hasta la parada de Piramide. Como todos sabemos, el nombre de la estación le viene por la Piramide di Caio Cestio

Piramide di Caio Cestio

Aunque lo primero que piensa uno es que los romanos se apañaron la pirámide en Egipto y se la trajeron para su villorrio, nosotros los eruditos sabemos que esta pirámide se construyó allí entre el 18 y el 12 antes de Cristo y que era la tomba de Gaius Cestius, famosísimo por ser el ganador del Primer Gran Hermano y por otras muchas cosas. Yo de siempre había pensado que no se podía visitar (y tenía razón) pero al parecer desde mayo de este año se puede ir un par de sábados al mes con visita reservada, con lo que ya añado esto para una próxima visita a Roma.

Porta San Paolo

Obviamente, cuando pasas por allí también te detienes a ver la Porta San Paolo, que está pegadita a la Pirámide y de hecho hasta se podía ver en el fondo de la foto de la pirámide. Mi visita a la zona era para ver el Cimitero Acattolico di Roma ya que hasta no hace mucho, josdeputa terroristas musulmanes y otra chusma pagana e incluso los protestantes tenían prohibido el reposar después de muertos dentro de la ciudad y para algunos de ellos se les habilitó este espacio.

Tumba de John Keats en el Cimitero Acattolico di Roma

Uno de los residentes más famosos del cementerio es John Keats y yo me acordé enseguidita de que vi su película y como en la mejor bitácora sin premios en castellano está todo muy pero que muy documentado, aquellos que quieran verificar la información se pueden leer mi opinión de la película Bright Star.

Cuando acabé la visita del cementerio fui andando hasta el Gran Priorato di Roma dell’Ordine di Malta, al cual no se puede entrar pero que mirando por el ojo de la cerradura de su puerta hay una vista increíble de la cúpula del Vaticano, que queda perfectamente enmarcada. Es el Buco della serratura. Había algo de cola pero la hice, tomé una foto con mi cámara grande y escuché las necedades de los gringos que había en el lugar. Justo al lado está el Giardino Storico di Sant’Alessio, desde el que tenemos la misma vista y mucho más, como queda reflejado en la siguiente foto:

Vista desde el Giardino Storico di Sant'Alessio

Desde allí me fui en guagua a la Basilica di San Giovanni in Laterano, la sede de los Papas antes de que se construyera el Vaticano, edificio que está fuera de Italia (tecnicamente pertenece al Vaticano) y además, la parroquia oficial del Papa, como todos sabemos, obviamente. Esta basílica cada vez me gusta más y he tomado la costumbre de pasar por el lugar. Desde allí fui en guagua a la zona del Coliseo, otra de mis favoritas.

Arco di Costantino y Colosseum

Este es uno de los lugares en los que sientes la magia de la historia.

Junto al Arco di Costantino y el Colloseum

Por supuesto, no vamos a mancillar la leyenda del blog y tenemos un vídeo asombroso y fabuloso a la par que majestuoso y que podéis ver aquí. Desde allí fui en metro hasta Termini, recogí mi mochila en el hotelucho, me fui al supermercado para aprovisionarme de queso, harina, gomas de cafetera y salchichón, fui a la estación y me compré un billete para el tren a Fiumicino, me compré un bocadillo de pata de cerdo que estaba del copón y seguí mi camino hacia el lugar desde el que salta uno al aire. Pasé el control de seguridad, encontré la puerta de embarque y me senté allí a ver vídeos y esperar que anunciaran el retraso del vuelo, ya que si hay algo que uno sabe con certeza cuando vuela con Buelin, es que siempre hay retraso. Ese día solo fue de cuarenta minutos. Al llegar a Schiphol, seguí en tren hacia Utrecht y desde la estación a mi casa en guagua y así terminó mi muy pero que muy aprovechada visita de dos días a Roma, la ciudad más que eterna y a la que espero volver pronto.