Monasterio de Rila

Monasterio de Rila

Llegamos al final de la serie sobre la ciudad búlgara de Sofía y el Monasterio de Rila y lo hacemos con una vista general del monasterio desde afuera, con las montañas al fondo. Para aquellos con algo de memoria seguro que sabrán apreciar la diferencia entre este sobrio exterior y el espectáculo del patio que hay por dentro con las habitaciones de los monjes, la iglesia y la torre.

La pastelería y restaurante de Rila

La pastelería y restaurante de Rila

Por la que para mi era la entrada trasera del monasterio, o al menos es la entrada a la que no se llega cuando vienes en coche desde Sofia, te encuentras con un edificio en el que hay una dulcería de dulces típicos de los monjes y un restaurante. Huelga decir que me encochiné, los dulces eran super-básicos pero estaban del copón. En primer plano hay una cosa que se veía en el pasado por todos lados y que ahora es una rareza, una cabina telefónica que tenía un teléfono que hasta funcionaba. El edificio este es de 1866 y creo que el edificio que asoma por la izquierda era algún tipo de albergue para los que vienen a la zona y se quedan unos días.

Cementerio del monasterio de Rila

Cementerio del monasterio de Rila

Cuando salí del monasterio de Rila para visitar el cementerio de sus monjes no me esperaba encontrarme con la imagen de la foto, la cual hice desde la capilla que estaba cerca. El cementerio, además de bien cuidado, tiene un despliegue de vegetación sobre las tumbas de los monjes que te da que pensar. Tienen que estar ricos, ricos y hasta consideré si pedir un cuarto y mitad de monje para poner en mi jardín, que el abono es algo que siempre es conveniente. Para un monasterio tan grande, el cementerio es minúsculo y me pregunto si están apilados debajo de cada tumba o si los están metiendo en algún lugar de la iglesia porque no me salen las cuentas.

Frescos junto al cementerio del monasterio de Rila

Frescos junto al cementerio del monasterio de Rila

Como teníamos tiempo de sobra para la visita al Monasterio de Rila, por fuera de las murallas había en el mapa un pequeño cementerio junto a un riachuelo y por aquello de buscar rincones extraños y quizás hasta mágicos, me di un garbeo y creo que fui el único de todos los que fuimos aquel día. Además del cementerio, bastante espectacular y que veremos mañana, me encontré con una pequeña capilla con sus frescos correspondientes, no tienen el exquisito cuidado de los de la iglesia pero se ven igual de esplendorosos y totalmente comparto el espíritu ese de poner ángeles y santos con espadas para liquidar a los josdeputa-terroristas-musulmanes-de-mielda, que en la iglesia el concepto siempre ha estado bien claro y hasta el refranero lo indica, enemigo bueno, enemigo muerto.