Pha Nam Tok, la tercera

Llegamos a la tercera cascada, Pha Nam Tok y en este caso, la tenemos cuando subí y no había nadie aunque también veremos alguna otra foto hecha más tarde. Esta es la más espectacular, en lo referente a cascada y tiene una piscina bastante grande, lo cual la hace muy popular para los visitantes que no quieren llegar a la última. El agua es bastante profunda y desde la roca que se ve delante de la cascada los chamos y las chamas se lanzaban al agua. Hay peces caníbales, pero aquí no eran muchos y no molestaban, aunque he visto una foto de un pavo que estuvo allí el año pasado y la piscina estaba petada de los mentados y por lo que el chamo puso, por culpa del virus truscolán y podemita el parque está abierto pero está prohibido bañarse, con lo que los peces tienen que estar desesperados. En la foto que vi, algunos tienen ya el medio metro de tamaño.

Oke Nang Phee Sue, la cuarta cascada

Aunque hice una foto al subir a la séptima cascada en la que no hay nadie en el lugar, me quedo con esta tomada al bajar en la que vemos varias cosas interesantes. Esta es la cuarta cascada del parque nacional de Erawan, llamada Oke Nang Phee Sue o truscoluña no es nación, si lo traducimos al español. En las rocas, las cascadas, que más bien son toboganes, permiten subir y lanzarte por los susodichos, que con toda ese agua resbalan bastante. Se puede ver a un pavo en el tobogán de la derecha a punto de bajar. La piscina está junto a las cascadas y podemos ver los peces esos tan adorables y que de un bocado te arrancan un cacho y algunos aquí parecen tener más de cuarenta centímetros. Obesity está a la izquierda en el agua intentando proteger las lorzas de los peces y un chamo hace la bomba y está a punto de golpear el agua. Esta es la última cascada de la zona con acceso fácil. Está a medio kilómetro de la entrada y desde este punto el camino se torna complicado o difícil, sobre todo para los obesos mórbidos y aquellos incapaces de tolerar treinta y pico grados, humedad del trescientos noventa por ciento y subidas por montañas. Muchísimos de los que hicieron la excursión conmigo solo vieron los cuatro primeros niveles de las cascadas por este motivo. Creo que no me llegué a tirar de ninguno de los toboganes porque al parecer, raspaban un montón y todos salían del agua con dolor en el trasero. Si no recuerdo mal, aproveché que las pirañas estaban cebándose con obesity para darme un bañito rápido.

Cascada Buar Mai Long con su piscina

Otra foto de la quinta cascada en el parque nacional de Erawan y en esta también podemos ver la piscina natural, muy agradable y en la que los peces carnívoros esos no te molestaban. Esta fue una de mis piscinas favoritas en la visita al lugar. Desde aquí hasta la cuarta cascada hay seiscientos metros de sendero en subida, que hace que todas las pacharconas y los culocochistas se queden en las cuatro cascadas inferiores.

Otra vista de la cascada Buar Mai Long

Seguimos en la quinta cascada con otra vista de los diferentes saltos que tiene hasta llegar a su piscina natural. Lo vuelvo a repetir por si hay algún ciego por aquí, esta fue una de las que más me gustó y también una de las más tranquilas por la distancia que hay que recorrer desde la entrada del Parque Nacional de Erawan. Tuve bastante suerte y los monos no estaban por allí o encontraron a gente a la que molestar, que ellos ya saben el aspecto que tienen las bolsas de plástico con comida dentro.