
Puedo decir y digo que seguramente esto empezó hace al menos cuatro años, igual hasta cinco. En algún momento de los inicios de esta época, pasé mi fase de Jenny Han y escuché todos los libros que había escrito, que aunque me ponga GafaPasta, las mías son de esas que dan en los cines de TresDé sin cristales, tan falsas como truscoluña, que no es nación y suelo saltar géneros literarios sin pudor alguno y voy de la ciencia ficción, al terror, a la novela romántica y hasta a los ensayos y libros de autoayuda, que con mi frecuencia de lectura, que es altísima, hay sitio para todo. Entre los libros de Jenny Han que leí, estaba la trilogía de El verano en que me enamoré, como se conocen en España o The Summer I Turned Pretty, que es como los leí yo. Cuando me enteré que había una serie, sabía que la iba a ver y desde antes de comenzar el primer episodio, yo era #TEAMCONRAD, uno de los dos hermanos. La primera temporada de la serie, cuenta el último verano de la madre de los dos hermanos, que tiene cáncer pero solo Conrad lo sabe, cuenta como la chica con la que han pasado los veranos toda su vida ahora es altamente follable y cuenta todo el drama y el amor entre los adolescentes. Fue en el verano del año 2022. Un verano más tarde, llegamos a la segunda temporada y al segundo libro, con la madre de los chicos ya muerta, Conrad deprimido y el soplapollas de Jeremiah, su hermano, conspirando y haciendo lo imposible para romper la pareja y apalancarse él como el gran amor de la Belly, que demuestra ser una totorota. En esa segunda temporada la serie ya se convirtió en un evento social, épico y legendario y en el último episodio, todos flipamos. En el año 2024 no hubo tercera temporada, dijeron que con las huelgas y todo lo demás, la retrasaban al 2025 y este verano regresó la telelenovela gringa más chingosa y latina de la historia, con un episodio por semana, siempre en miércoles y en la plataforma digital y tal y tal esa con nombre de río que pasa por Brazil. En los dos años que han pasado entre la segunda y la tercera temporada, millones de julays se unieron al movimiento y se creó una comunidad gigantesca, porque no se trata solo de ver los episodios, hay que expresar la ira, el odio, el amor, la rabia o las ganas que le tienes a algún protagonista. Al final de la segunda temporada, hubo un abandono masivo desde el equipo #TEAMCONRAD hacia el equipo #TEAMJEREMIAH. La tercera temporada comienza, todo son lindezas y amor repelente de Belly con el Jeremiah y cuando aparece Conrad en pantalla, todos sus fans gritamos y aullamos. En esta temporada, de la que aún quedan dos episodios, el primer episodio puso a los fans en el punto de ebullición y cada episodio posterior era aún más brutal y desgarrador que los anteriores y Belly parecía determinada a destruir al #TEAMCONRAD con la estupidez de sus acciones y con sus maniobras con la rata despreciable y deleznable del Jeremiah. Los cuatro primeros episodios de la temporada fueron brutales, nos llevaron a unos niveles que vamos, si yo veo a Jeremiah y voy con mi bici, me lanzo como un kamikaze a acabar con ese bosmongolo. Llegamos al episodio quinto, dirigido por Jenny Han y en el mismo lo vemos todo desde el punto de vista de Conrad, después de estar siempre en el de Belly. El episodio dio un golpe mortal al #TEAMJEREMIAH, que empezó a perder seguidores en cantidades masivas y en ese episodio tenemos algunos de los momentos televisivos más memorables de esta época, con una discusión sobre tarta de boda brutal y con una escena con duraznos que seguramente es lo más erótico del año y por goleada, y eso que no se ve absolutamente nada en la misma. Para cuando acabó el quinto episodio, los pocos #TEAMJEREMIAH que conozco me confirmaron su pase al reverso luminoso del #TEAMCONRAD, y fue lo mejor que pudieron hacer porque en lo que a mí respecta, yo no puedo tratar con gente del otro equipo después de ese episodio. Los siguientes tres episodios, con la preparación de la boda entre Jeremiah y Belly, han sido una caldera volcánica petada de magma a presión y a punto de estallar, que fue lo que sucedió al final del octavo episodio, con básicamente el final algo cambiado del tercer libro y la gente gritando a sus televisores, llorando y sufriendo por alguien que no es real. Después de siete días angustiados, el miércoles de la semana pasada llegamos al noveno episodio, territorio desconocido porque estamos fuera de la trilogía literaria, aunque en la misma hay un epílogo y todos sabemos hacia donde deberían ir las cosas. Tras ocho semanas aumentando una y otra vez la tensión narrativa, el episodio fue un pinchazo total. Los últimos mohicanos comprobaron que Jeremiah es un gilipollas integral, #TEAMCONRAD, que básicamente somos prácticamente todos los que vemos la serie ya es que debatimos si la Belly se lo merece, que quizás lo mejor para él sea marcharse y no volver a dirigirle la palabra a su hermano, a la Belly ni a ninguno de los otros protagonistas que lo han tratado tan mal en esta temporada y ahora estamos al borde de un precipicio porque mañana llegará el penúltimo episodio y la semana que viene acabará y todos, absolutamente todos, queremos un final super-hiper-mega feliz para Conrad y queremos que dure por lo menos una hora, ya no nos basta con que la historia se resuelva en los últimos diez minutos, queremos una jartá de felicidad para Conrad.
Mañana, como todos los miércoles desde el mes de julio, no miraré redes sociales, no leeré nada relacionado con el entretenimiento y no haré ningún plan porque lo realmente importante es ver el episodio por la tarde porque el jueves lo diseccionaremos en el trabajo, a hostias si hace falta y para la semana que viene igual nos arrejuntamos para vivir el final de una serie mágica todos juntos. Y en mi caso, desde el primer episodio hasta el último, siempre, siempre, siempre, #TEAMCONRAD



