Impregnando la madera con pintura de la peor

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Uno de los lugares que más nos preocupaba pintar era el de los paneles de madera bajo la buhardilla, ya que la madera es conocida por su mamonería y las ganas de mamar pintura a destajo. Aunque tratamos la madera previamente, teníamos nuestras dudas y optamos por saciar la sed de la madera y asegurarnos que la cantidad de pintura de la buena, era la justa. Después de pedir cita previa, fui a una de esas tiendas que venden de todo a precios regalados y allí compré pintura de la más barata para madera blanca. La diferencia de precio entre tres cuartos de litro de pintura de esa y la de calidad es escandalosa, así que si los paneles se la querían mamar al completo, mejor que fuera con esta. Pintamos los paneles y cuando acabamos, se veían bien, aunque ya en la foto que viene a continuación se aprecia una diferencia con respecto a las paredes de hormigón.

La foto la hice después de pintar porque al día siguiente, efectivamente, aquello era más bien color madera, con lo que optamos por darle una nueva capa de imprimación, solo que esta vez, el producto tenía donde agarrarse. También decir que todas las otras pinturas que he comprado, las de grupo de “las buenas”, son pinturas “de agua” y no tienen ningún olor y cuando te manchas, es muy fácil quitar las manchas de las manos. La pintura barachuza no era de las de agua y tuvimos que abrir las ventanas al pintar porque el olor era muy intenso y se quedaron abiertas hasta el día siguiente. También, a la hora de lavar las brochas y los rodillos, algo que hacemos cuando vamos a cambiar de color, en este caso tuvimos que usar un disolvente de pintura porque el chorro de agua del grifo como que era incapaz de eliminar la pintura.

Con este interludio nos quedamos a las puertas del descubrimiento del color que complementará al blanco papiro, que es más bien un gris, como quedará demostrado una y otra vez en futuras anotaciones.

En el puente sobre el río Kwai

Finalmente, una foto en la que se puede ver el puente y las planchas metálicas que han puesto para que se pueda caminar sobre el mismo sin problemas, que una visita a Kanchanaburi sin caminar sobre el puente que cruza sobre el río Kwai, no estaría completa. Creo que en algún momento futuro igual vemos otra foto del puente y tengo algunas locomotoras pero en el poblacho ya no queda absolutamente nada que ver, así que vamos a saltar a los alrededores en donde hay unas excursiones chulísimas. En la próxima ronda, nos veremos montados en el tren que viene a cruzar este puente en una experiencia única y que te hace sentir tan bien como a cualquier japonés-de-mielda.

Curiosidad ciclista

Cuando se habla de los Países Bajos y de las bicicletas en otros países, siempre se nos pone como ejemplo maravilloso y esplendoroso y un país en el que se ha conseguido cuadrar el círculo y que las bicicletas sean un medio de transporte popular y seguro. Y más o menos es así. Lo que no se dice, por ejemplo, es que el año pasado, con el virus truscolán y podemita y más gente trabajando desde su casa y menos gente yendo a la oficina, murieron en accidentes doscientos veintinueve ciclistas, la cantidad más alta de los últimos veinticinco años. Mirando los números, resulta que un tercio de esas muertes fueron de ciclistas con bicicletas eléctricas, lo cual se entiende porque las normales te pueden poner a veinticinco kilómetros por hora y a esa velocidad, saliendo por una esquina sin pararte te puedes estampar directamente con un coche. Curiosamente, el año pasado solo murieron seiscientas diez personas en accidentes de carretera, el número más bajo desde el año 2015 y en ese número están incluidos los ciclistas, que fueron el grupo más numeroso. La mitad de las víctimas eran de más de sesenta años, con lo que da igual si vas en bici o en coche, a partir de esa edad, tienes muchísimos más números para ganar la lotería de la muerte. En las provincias holandesas del norte y del sur es donde hay más accidentes de todo tipo y en la provincia de Utrecht, en donde vivo, hubo muchos menos accidentes que en años anteriores, quizás porque los jubilados aprovechan su jubilación para vender sus casas, que se venden como rosquillas y a precios increíbles y comprarse una keli en el norte o en el sur, muchísimo más baratas y muchísimo más grandes y después allí, con sus bicis o sus coches, se matan. Entre los ciclistas, el grupo que sigue al de los mayores de sesenta años en accidentes y en muertes es el de las pavas enganchadas como perras en celo a su teléfono. Van con la mirada en la pantalla, con la bici y en menos de un parpadeo, llegan al cielo. Por eso han creado una multa especial para la gente que usa el teléfono en la mano mientras va en bicicleta pero como la ley dice que la infracción es llevar el teléfono en la mano, ahora en todos lados se venden soportes para teléfonos en las bicis y mientras lo lleves agarrado al volante, es legal, aunque estés con las dos manos sobre el mismo escribiendo mensajes a tus ochenta más mejores amigos. Las que mueren aportan su granito de arena a mejorar la raza, que no vale la pena que esos genes tan estropeados se reproduzcan.

El río Kwai visto desde el puente sobre el mismo

Por fin estamos sobre el puente sobre el río Kwai y aquí tenemos una foto del río a su paso por Kanchanaburi, que es un poblacho y como se puede ver aquí, no hay demasiado alrededor del puente. Creo que las kelis de la derecha sobre el río era un restaurante para turistas al que nunca fui porque me hablaron muy mal del mismo. Una cosa que me llamó muchísimo la atención en Kanchanaburi fue la cantidad de turistas que estaban allí de vacaciones con su ladyboy o su chocha-con-pollote. Por todos lados veías parejas de extranjeros con hembras locales que ni de coña eran hembras, que yo después de vivir la transformación de un compañero de trabajo, tengo un ojo para detectar ladyboys que no me falla nunca.