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Ayutthaya

El oro del Wat Phutthaisawan

Mira que llevamos años viendo templos en Asia y siempre es con movidas de hace cienes y miles de siglos y hemos visto mucho pan de oro pero lo que se dice oro, oro, del que cagó el moro, pues muy poco. En el Wat Phutthaisawan me topé con una vitrina, en una sala que se podía cerrar y que era más segura que un fuerte gringo y en la misma, dos figuras de Buda de oro del de verdad o al menos eso parece, que yo le haría una punción para verificar que el oro es macizo. Reconozco que los orejones de Buda quedan mucho mejor en estuco. El Buda de arriba está en la postura de sobar la siesta y el de abajo en la de detener la invasión de los truscolanes.

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Reality sucks

La penitencia

La vida como parao es como que muy dinámica y me tienen siempre haciendo cosillas. Yo pienso que lo que pretenden es cansarte con tanta tarea para que te pongas en serio a buscar trabajo, ya que en los Países Bajos, el sistema es como muy militar. Por suerte ahora todo es onDEline y no hay que ir a las oficinas del uwb (se pronuncia truscoluña no es nación). Todo comienza apuntándote como parao, parte en la que te pedían un montón de documentos que finalmente no me pidieron y eso que me pasé dos días acumulándolos, que tardé porque uno de ellos era la última nómina y la multinacional amarilla en la que trabajé tiene un sistema digital y tal y tal para ahorrarse los leuros del papel que es una puta mierda del copón y que te bloquea tu cuenta cada mes y medio y requiere que pidas una nueva contraseña, pero como la dirección de correo es la del trabajo que ya no tengo, primero fue una aventura para que me resetearan la cuenta. Ya con eso y con el resto de papeles, voy a la página de los paraos y no me piden nada porque en realidad lo tienen todo. Es una organización del gobierno y entras a la página usando tu DigiD, que es un sistema supuestamente muy seguro y que funciona con un programa en tu telefonino o con mensajes eSeMeSes. En la pantalla de tu telefonino te aparecen cuatro letras, que metes en la página a la que quieres acceder y esta te devuelve un código QR que escaneas con el telefonino y que te confirma al lugar en el que estás entrando y te pide que metas tu número secreto de cinco dígitos. Es un poco coñazo porque el escáner peta demasiado pero al menos no hay que recordar un login y su contraseña. Al entrar en la página de los paraos, ya sabían quien era, con nombre, apellidos, número de la seguridad social y todo lo demás, con lo que no hubo que meter ningún dato más. Me di de alta como parao e inmediatamente me asignaron un montón de tareas, las cuales tienen fechas límite. Cuando ya ves la luz al final del túnel y casi no tienes tareas, te cae una purriada más.

En lugar de ponerlo todo en una sola página, para poner tu currículo tienes que ir a otra página del gobierno, en donde se entra con el mismo sistema de DigiD y en donde creas una nueva cuenta. No puedes subir un currículo sino que lo tienes que crear con su herramienta super-chula de los años ochenta, lo cual hice, aunque tuve un momento de pánico porque lo dejé par el penúltimo día por la tarde, me metí sobre las cuatro y media, me puse a poner los datos y de repente se me cierra la ventana del Firefox, algo que no me había sucedido nunca y cuando vuelvo, la página está en mantenimiento hasta la medianoche, con lo que perdí todo lo que había hecho y al día siguiente, el último día, tuve que volver a ponerlo todo y por si acaso, lo hice por la mañana.

La nueva parada de la penitencia fue un güebinar, que son básicamente cutre-vídeos hechos para supuestamente enseñarte algo en el que te explican todo lo que ya sabías y que habría sido mucho más útil si hubiese sido el primer pasito. Ahora tengo que hacer una lista mensual con las solicitudes que he enviado (o con la gente con la que he hablado buscando trabajo) para que ellos comprueben que estoy buscando y dos listas más que no sé ni de que son.

Entre pitos y flautas, me paso toda la semana esclavizado con sus movidas en lugar de disfrutar la vida del parao. Si decides ignorar todo esto, te bloquean el cobro del paro o te lo van reduciendo, ya que para lo del paro, la letra sí que entra mucho mejor con sangre.

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Resumen semanal

La semana pasada en Distorsiones

El evento más importante de la semana pasada fue que volvieron a abrir los cines, con la restricción del máximo de treinta personas por sala independientemente de la capacidad. Esta semana será cuando me daré dos atracones. Por aquí, acabamos en Aterrizando en Amsterdam de noche. Pese a los negacionistas, que hoy en día los hay de muchos temas, por aquí arriba la semana pasada llegamos a Doscientos veintinueve para batir un récord y le metimos cinco días más. Lo de los cines llegó gracias al pasito pa’lante. Por supuesto en los medios de comunicación todos callados como putas porque los hombres somos el enemigo a batir y por eso nadie dijo que la semana pasada se celebró el Día internacional del Hombre. Finalmente, decir que tras quince gloriosos años, llegó el final de una de mis series favoritas y lo comenté en Hay que continuar después de Supernatural.

En Ayutthaya vimos un Buda entronado y vestidito, seguimos con un Buda reclinado en las paredes del templo y nos vimos Junto al Prang del Wat Phutthaisawan y nos quedamos con una Ristra de Budas pedigüeños en el monasterio del Wat Phutthaisawan.

En realidad no fui a ver muchas películas al Cine, solo tres, pero por aquí comenté cuatro, comenzando con el excelente documental holandés De Schooltuin, seguimos con la entretenida Made in Italy, tropezamos con la aburrida Kajillionaire y aún peor fue The Nest. Si la maratón que tengo planeada me sale bien, esta semana me volveré a poner en los niveles del año pasado, algo que si me lo dicen en julio no me lo habría creído.

La comida que salió de mi cocina fue más o menos la siguiente:

Y así transcurrió la semana.

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Cine

The Nest

No sé por qué pero viendo el poster de esta película, de la que por supuesto nunca jamás había oído hablar, me venía a la cabeza la idea de telefilm de sobremesa de fin de semana en AntenaTriste o Telajinco, con ese cartel tan de los años ochenta o así, que hoy en día no se hacen carteles de películas tan cutres. Resultó que la historia está ambientada en los ochenta. Se titula The Nest y no veas la suerte que tenéis que no se sabe si algún día se estrenará en España, aunque de hacerlo, el título será truscoluña no es nación.

Una familia de julays se muda a la campiña inglesa y se jartan de tanto prado verde.

Un broker inglés que supuestamente ha triunfado en gringolandia regresa a Londres con su familia, comprando una especie de mansión en la campiña y con una vida super-hiper-mega pretensiosa y de nuevo rico. Pronto se verá que el chamo está pelao de dinero y que todo lo hace por aparentar porque como que tiene miedo a que la gente piense que es pobre o ha fracasado. En su keli, su familia será la que lo pasará peor porque no solo no se adaptan, es que todo se desmorona a su alrededor.

Con Jude Law en el papel protagonista yo me esperaba una buena historia pero me equivoqué, resultó que es muy mediocre y aburrida y que no parecen tener muy claro hacia adonde se dirigen y esa indefinición, aburre. Esta falta de claridad y lo aburrido de la historia para mí fue la losa que condenó la película y como no podía identificarme con ninguno de los personajes, acabé prácticamente deseando que me diera un jamacuyo y me quedara dormido en el cine, lo cual no sucedió. En algún punto como que aquello comenzó a parecer más un telefilm de sobremesa que una película de cine y para cuando llegó el final de la historia, ya yo estaba totalmente desconectado.

Esto puede provocar parálisis cerebral a los miembros del Clan de los Orcos que sean expuestos a ella. Igual interesa a los más sub-intelectuales con GafaPasta más pedantes.