Lai Kun Rang, la primera cascada

Y finalmente llegamos a la primera cascada, llamada Lai Kun Rang. Veremos dos fotos similares. Esta fue en la subida y todavía no había gente en el lugar, pero es que en la segunda tampoco había nadie, aunque estando la segunda y la tercera tan cerca y con mejores piscinas, no tiene mucho senetido el bañarse aquí, que la zona esa que se ve con piedras resbala que no veas, aunque lleves unas playeras calamar y en la parte de la izquierda, ya se pueden ver en el agua los adorables pececillos que te arrancan cachos del cuerpo.

Chamos bajo la Wang Mat Cha

En la bajada, volví a pasar junto a la segunda cascada, la Wang Mat Cha, y no había demasiada gente, solo unos chamos bajo las rocas de la pequeña cuevilla que hay allí. Yo creo que la razón se puede ver en la parte derecha del agua, que las pirañas estaban rondando el lugar y allí no había quien se metiera en la piscina. Como las tres primeras cascadas están muy cerca unas de otras, es fácil huir desde una a otra si vez muchos pescados.

Pintando la escalera

No seas truscolán y empieza a leer esto por donde se debe, que no es otro lugar que La buhardilla

Por circunstancias de la vida que hacen que me distraiga, nos habíamos quedado hace un par de semanas en La zona gris guijarro, aunque algunos ignorantones miran esas paredes y las ven blancas porque así de brutos son. En realidad casi todos los trabajos ya han acabado, pero por aquí falta por ver algunas cosas y me estoy saltando el orden en el que han ido sucediendo, más que nada porque el mejor blog sin premios en castellano lo manejo a mi antojo y este paso es para mí más importante que los siguientes. Hoy llegamos a la escalera, que aún no veremos en su aspecto final, pero sí que veremos pintada. Antes de pintarla, la lijé y para eso y por primera vez, mi vecino me permitió usar la máquina lijadora que tengo desde hace eones y que es como un ratón gigantesco que absorbe por sus bajos el polvo que se produce al lijar y los almacena en una especie de cilindro en el orto hasta que yo lo vacío. Con la máquina esa, el trabajo horrendo de lijar, que es el que menos me gusta, fue menos horrendo. Lo hice en dos tandas porque entre medias se me acabaron los papeles de lija que usa esa máquina y tuve que hacer una visita de re-avituallamiento a una de las mega-ferreterías. El tiempo de secado de la pintura es de cuatro horas, con lo que en principio, no había problema y se podía hacer desde la punta de arriba hacia abajo y refrenarme de subir a la planta alta durante unas horas. Como siempre, antes de empezar puse abundante cinta de papel cubriendo las zonas de transición para no cagar unos colores con otros. En este caso, seguíamos usando la pintura RAL 9001 o CREMA, que compré para puertas y sus marcos (que aún no los hemos visto) y también para los paneles de madera del dormitorio de la buhardilla, con lo que a ese litro y medio le hemos sacado jugo y yo, aprovechando una oferta de dos por el precio de uno, compré tres litros, con lo que nos quedaba bastante.

Con la escalera lijada y limpiada con agua con un poco de amoniaco y un trapo, varias veces, lo de pintar tomó muy poco tiempo.

La escalera ya tenía el mismo color, así que el ejercicio es solo para restaurarla a su aspecto de hace diez años, que fue la última vez que la pinté (o más bien debería decir que la pintó mi vecino, que yo estaba en Asia y al volver me la encontré ya hecha). La regadera se ha ofrecido a dar contraste y la foto se hizo con luz de día nublado, que la escalera cambia un montón entre días soleados, luz de mañana, luz de tarde, o luz artificial. En este caso hasta el gris de la pared parece crema, que no lo es. Las alfombritas que llevan los escalones aún no se las hemos puesto, pero han sido limpiadas, varias veces, usando mi máquina de vapor, que es como mágica a la hora de limpiar.

Wang Mat Cha, la segunda cascada

La segunda cascada en el parque nacional de Erawan es la Wang Mat Cha, que vemos en la foto cuando subía sin gente y que veremos en otra imagen ya con algún bañista. En la temporada seca no se ve en toda su gloria pero cuando hay agua, la cascada va de banda a banda. La cueva esa que se ve debajo de las rocas permite a algunos julays sentarse por ahí. Cuando yo estuve no había muchas pirañas y al volver puedo confirmar y confirmo que me bañé en ella. La piscina es de las más grandes y tiene una profundidad aceptable para nadar y no hay rocas por el camino como en otras de las piscinas que hemos visto.