
Esta es una que fui a ver en uno de los dos pases que dieron de la peli en Utrecht, era un drama, como se puede ver en el póster lo que resaltan es que ha acudido a un jartón de festivales y por consiguiente, es más bien el tipo de cine de filmoteca. También, mirando al póster, se ve que se estrenó en los Países Bajos al final de junio, pero en Utrecht no la pusieron hasta el domingo de la semana pasada, cuando probablemente ya no esté en ningún otro cine del país. En España al parecer también se estrenó en julio y mantuvieron el título original, Omaha, aunque aprovecharon todo el espacio que hay en el póster para añadir un zandunguero truscoluña no es nación.
Un julay pierde la keli y se va con los hijos pa’l quinto coño, sin chimpún.
Resulta que en el país ese tan maravilloso que es gringolandia y en donde todo es lo más-mejor, un chamo viudo es expulsado de su keli, tiene un coche prácticamente roto, pero mete a los dos hijos en el mentado y se va hacia Omaha o algo así, en un viaje por carretera. Por el camino, se deshace del chucho que tenían y que no sale ni en el póster, el pobrecito y de vez en cuando hacen alguna bobería pero es que el chamo no tiene ni un leuro. Cuando llegan a Omaha, se descubrirá la razón por la que el papuchi eligió ese lugar y como los Estados Unidos de Gringolandia son una mielda de país para todo aquel que sea pobre.
La película es muy escasa en personajes, prácticamente pasamos toda la historia con el protagonista y los dos niños y el perro, hasta que se deshizo del chucho. Según avanza la peli, sabemos con una certeza absoluta que el chamo no tiene un chavo y que trata de ocultar la pobreza tan absoluta en la que están a sus hijos, mientras avanzan y avanzan por carreteras gringas con un coche que la mitad del tiempo se niega a arrancar. Vemos como el chamo se queda en ocasiones sin comer para que los hijos puedan comer algo y como su hijo roba en prácticamente cada parada, cochitos pequeños de juguete, sin que ni el padre ni los de las tiendas lo sepan. Es una historia muy triste con un final brutal que nos ilustra sobre lo mierdosa que es la sociedad americana. La película dura ochenta y tres minutos, se ve que la rodaron con muy poco presupuesto. En lo que no acabaron de cuajarlo es en crear una obra maestra, está bien, es muy interesante, pero le falta el ingrediente mágico que la transforma y se queda más bien como un documental telelevisado de un problema que tienen miles de gringos todos los días.
Vetada para los miembros del Clan de los Orcos y seguramente no interese demasidado a los sub-intelectuales con GafaPasta.







