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Cine

Los ángeles de Charlie – Charlie’s Angels

La primera vez que vi el trailer de la película de hoy, la idea de una mierda pinchada en un palo revoloteaba por mi cabezón. El susodicho no consigue demostrar por qué era necesario hacer una película con tres bosmongolas que parecen más preocupadas en no perder el maquillaje que en repartir mamporros. Añade una cuarta pava vieja y que una parece que le gustan más los bollos que a un cura un niño y tenemos un engendro del que ya de entrada esperaba muy poco y que puse como condición el no ir a verlo en TresDé, porque me niego a tener que ponerme gafas para esto. Se trata de Charlie’s Angels y en España se estrenó incluso antes de navidades con el fastuoso título de Los ángeles de Charlie, que recuerda a serie viejuna.

Tres julays con fuertes picores vaginales discuten sobre el condicionador de pelo perfecto o algo así.

No me llegó a quedar muy claro de qué va esto pero las tres pavas son contratistas de una empresa que alquila matados si tienes necesidad de repartir mamporros o algo así y les sale competencia con otra empresa y como siempre, es el fin del mundo y le toca a estas tres retardadas el evitar que llegue y todo eso, sin que se partan las uñas.

Ver a estas tres enfrascadas en complejas operaciones de reparto de hostias es doloroso porque la verdad que las pobres no podían, que cada vez que alguien les gritaba se acojonaban que no veas. Hacer a una de las pavas bollera solo porque es más DosPutoCero, fue una gilipolles ya que no sirvió para mejorar la imagen de las mujeres. El director tenía la misma idea de la historia que yo, o sea, ninguna y en un montón de momentos se tuvo preguntar la razón que lo mantenía allí, que no es otra que el cheque que le dieron. La pobre Kristen Stewart, que ya en la Saga Crepúsculo demostraba su incapacidad para actuar, ahora le han elevado el listón y consigue que nadie se crea que es tortillera, lo cual tiene muchísimo mérito porque en la vida real le gusta un chocho más que unas vacaciones gratis en el Caribe. Cada una de sus escenas eran dolorosas por lo malas que eran y lo mismo se puede decir de las otras dos y cuando llegaba la acción, mis ojos se iban hacia la pantalla de mi teléfono porque me daba vergüenza ajena. Creo que al final salió un travelo, pero yo ya estaba tan concentrado en correr a la puerta del cine y salir huyendo que no lo puedo confirmar ni lo confirmo.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, la pornografía en Internet es más agradecida y entretenida que esto, con lo que ni te molestes. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, reconocer que la has visto es suficiente para la expulsión inmediata del club y destruir tus gafas.

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Gran Canaria Reality sucks

La visita navideña a Gran Canaria

En los últimos tres años, mi tradicional regreso a casa como el de las muñecas de Famosa, ha sido usando la ruta portuguesa, desde Amsterdam a Lisboa y de allí a Gran Canaria. Este año es posible que esa ruta cambie porque han puesto unos precios prohibitivos. Este viaje lo tengo muy pero que muy desarrollado y en realidad comienza la noche anterior, ya que me quedo en un hotel junto al aeropuerto por culpa del equipaje facturado, que tengo que estar en el aeropuerto a las cinco de la mañana para deshacerme de la dichosa maleta. Este año, FlyTap no permitía elegir asiento a menos que pagaras y me pusieron asiento de pasillo en los dos vuelos de ida, con lo que no tuve necesidad de hacer vídeo para el Ancestral. Por culpa de las condiciones meteorológicas en Portugal, el avión salió con retraso y mi conexión en Lisboa, que era de cincuenta y cinco minutos, se convirtió en una de veinte y según salí del avión me hicieron correr a la puerta de embarque del siguiente, aunque no me quejo porque todo salió de rositas. De lo que sucedió en Gran Canaria mejor corremos un velo y el uno de enero, como en años anteriores, tenía previsto el regreso y en esta ocasión, el Ancestral tuvo más suerte que un podemita con una subvención venezolana y me asignaron en el primer avión asiento de ventana. Gracias a ese golpe de suerte hay un vídeo que cubre el despegue en Gran Canaria, que hicimos con tiempo del sur y en la dirección opuesta a lo que es normal por allí y tenemos también el aterrizaje en Lisboa. El avión despegó con dos horas de retraso por culpa de una niebla en Lisboa que les complicó el día. Por suerte tenía tres horas de tiempo entre los vuelos y no llegó a afectarme, pasé por el aeropuerto sesenta minutos y después seguí mi ruta. Cuando llegué a Amsterdam, mi maleta salió la penúltima, que parece una tradición lo de hacerme esperar. Pesaba veintitrés kilos exáctamente y todo, todo, todo en la misma era comida. Además llevaba unos doce kilos más en la bolsa de mano, también de comida. Para cuando salió mi maleta tuve que esperar veinte minutos al siguiente tren, después perdí la conexión con la guagua a mi casa porque cambiaron la parada de sitio en la estación de Utrecht durante las navidades y tuve que esperar también quince minutos y entre pitos y flautas, salí sobre las diez de la mañana de la keli de mi madre en Gran Canaria (once para los godos) y llegué a mi keli en los Países Bajos a las doce y cuarto de la noche (una hora menos en Canarias). Fue un palizón. Al entrar en mi casa lo primero fue encender la calefacción y lo segundo fue vaciar la maleta y la mochila y poner toda la comida en la nevera o el congelador, si era necesario.

Sobre el vídeo que estamos a punto de ver, decir que la canción es el Hung Up de Madonna y comentar como si dijéramos que me tocó ventana pero las filas no parecen alineadas con las ventanas y tuve que grabar el vídeo poniendo el teléfono en posición vertical, que era la única manera de no tener la mitad de la pantalla ocupada por la pared del avión. En fin, que a caballo preñado no le mires el dentado (o algo así):

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Eslovenia

Llegando al castillo de Liubliana

Cuando no eres culocochistas como todos sabemos quiénes, llegas al castillo a pata y la primera visión que tenemos del mismo está muy alejada del concepto de castillo. Aquello más bien parece el casoplón de algún líder podemita que ha robado dinero en varios países sudamericanos y recibe cheques iraníes, los asesinos de pasajeros ucranianos y de hecho, si en la foto hubiesen cuatro guardias civiles custodiando la keli, sería sin lugar a duda la de un lider podemita. El castillo, que visto desde la ciudad tiene pìnta de susodicho, así de cerca engaña mucho.

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Reality sucks

El primero y espero que el último del 2020

Después de regresar de Gran Canaria, justo el día de mi cumpleaños o quizás al día siguiente, agarré un catarro tremendo. Estuve tres días completamente fuera de servicio, muriendo sin morir en mí. El mismo día que yo pedí que me apuntaran en la lista de los moribundos, el chamo que se sienta enfrente de mí también lo hizo, pero él estuvo malo con gripe, con varios días de fiebre y lo mío fue resfriado, dado que no tuve fiebre en ningún momento. Eso sí, ambos estábamos cansados como truscolanes después de la centésima manifestación. En mi caso, mi cuerpo eligió que dormitara de día e hiciera vigilias de noche. Por suerte, en mi caso, tras tres días regresé a la oficina, bien entrado en la fase del pollo verde-fluorescente y por si aquí hay algún inculto, un pollo en este caso se refiere a la octava definición de la RAE, esa que lo concreta como escupitajo o esputo, que una vez empecé a limpiar los pulmones, los lapos eran épicos.

Una diferencia significativa entre el sistema holandés y el español es que si te pones malo en Holanda, llamas a la oficina (o mandas un correo) e informas que estás malo y te añaden a una lista que se le pasa al seguro para que tras tres días se haga cargo de la parte de tu nómina de esos días, algo que se apaña entre la empresa y el seguro. En ningún momento, al menos en las tres primeras semanas, hay ningún médico involucrado y para indicar que estás enfermo no tienes que presentar ninguna baja médica. Cuando la enfermedad se alarga, entonces la empresa suele enviar un médico que comprueba que estás malo. El día que te incorporas al trabajo, avisas al mismo al que le pediste que te pusiera en la lista de moribundos y le pides que te saque de la misma y ya está. Hay un montón de confianza entre empresa y empleados de que nadie abusará del sistema y en el noventa y pico por ciento de los casos, funciona, la gente no se pone enferma por gandulismo ni con falsas enfermedades.

Espero que este haya sido mi primer y mi último resfriado del año, que yo prefiero ir a la oficina y disfrutar de la calefacción gratuita y de los cafelitos de calidad con granos de café recién molidos.