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  • La asamblea

    4 de noviembre de 2026

    Hoy se cumple una semana de algo que pasó la semana pasada y que tuvo un impacto muy importante en mi vida labural. Era la primera asamblea global de la empresa en la Unión Europeda, una reunión en formato digital y tal y tal que teníamos que atender todos y cada uno de los empleados, independientemente del país en el que laburan. Es cierto que se habilitaron jaulas y chiqueros para meter en ellos a los truscolanes, por el alto riesgo de contagio que suponen. Además, llegamos a ese día calentitos, calentitos, ya que la semana anterior anunciaron que dejaban de vender una familia de productos y el lugar de Europa en el que se cargaron, de un tirón, a dieciocho julays, fue truscoluña, que no es nación, y yo sé de buena tinta que fue por los riesgos sanitarios para el resto de los empleados al tener que tratar con esas ratas sucias y zarrapastrosas. Probablemente en algún momento comenté que desde abril tenemos un nuevo jefillo, jubilaron al que era español e importaron a un indio, pero no de los de las plumas y las flechas, sino de los del otro lado del mundo. El chamo, que vino aquí sin tener amigos en el continente, no se ha cortado a la hora de cortar cabezas y ya se le conoce como el chamo ManosTijeras, porque siempre está podando.

    Como preparación del evento, se pidió a la gente que mandara sus preguntas unos días antes de la reunión y al parecer, un montón de gente lo hizo. El día anterior, en la oficina a la que yo acudo con más frecuencia, botaron a la puta calle a dos pavos, aunque uno era un contratista y el otro tenía un contrato temporal que se acababa en un par de semanas. Las máquinas de café eran y son hervideros de rumores y de lamentos porque la gente está, literalmente, cagándose por las patas pa’bajo. Comenzó la reunión, el pavo dio números y más números y nos felicitó a todos por el gran, quizás grandísimo, ciertamente gigantesco, trabajo que hemos hecho en los primeros seis meses del año. No fueron los que nombró directamente, como la organización en los Países Bajos, o la de España, las cuchilladas traperas fueron en los que obvió, que por suerte había recibido el paquete con el equipamiento de emergencia para este tipo de reuniones y tenían pañales de viejos que debían ponerse. Después de que terminó de hablar, que lo hizo durante seiscientos segundos, a todos nos quedó cristalinamente claro que su visión de la empresa es un veinte + ochenta, con veinte laburando para dar soporte a los ochenta que tienen que estar en la puta calle vendiendo más y más y mucho más porque se espera que en cinco años superemos una cantidad dantesca de dinero en ventas. Para conseguir el objetivo se han jubilado forzosamente todos y cada uno de los productos que no venden lo suficiente y se ha echado a la gente relacionada con esos productos que no se podía reubicar o no interesaba, que fue lo que pasó con los truscolanes, que se veían como príncipes de una gran nación que no existe y ahora ya pueden fardar de eso en la cola del paro.

    El momento más interesante llegó cuando entramos en el turno de preguntas y todas y cada una de ellas estaba relacionada con la matanza que está sucediendo a nuestro alrededor. Hubo incluso dos preguntas relacionadas con uno de los principios de la empresa que habla del respeto para todos y que la gente quería saber si ese todos incluye a los empleados o eso es más bien para los clientes que vienen con guita a comprar los productos. En el turno de preguntas y respuesta al hombre se le vio cabreado, él pensaba que iba a dar con el palo alegremente y todo el mundo aceptaría los golpes y resultó que le han salido respondones y en particular los de un grupo determinado.

    La plática del resto de la semana fue sobre la reunión y lo que se dijo y lo que no se dijo en la misma y después entramos en el fin de semana del día de todos los difuntos, ese fin de semana del resfriado y en esa historia conté que excepcionalmente, había encendido el ifone de la chamba el domingo por la tarde para mandarle un mensaje a mi jefe e informarle que el lunes trabajaría desde mi keli. Decidí dejar el telefonino ese junto a mí un rato por si respondía, que yo sabía que lo haría y cuando el telefonino pitó, supuse que era el chamo confirmando mi ausencia y deseándome todo lo peor, siempre, como con los grandes artistas, pero no, el mensaje era del jefillo de los que salieron respondones en la asamblea de la empresa, informando a todo qüisqüi que habían decido eliminar esas funciones y habían echado a la puta calle a los tres.

    Para que después me digan a mí que los indios no eran para nada vengativos en las pelis del este que hacían los británicos en el oeste. Ningún jefillo se ha atrevido a responder si eso fue una venganza y mi jefe tampoco ha dado una respuesta clara sobre si nosotros estamos dentro del grupo de los veinte, porque definitivamente no somos de los ochenta.

  • Guraidhoo día 6 – Back Cocoa 3

    4 de noviembre de 2026

    Seguimos en Back Cocoa y llegamos a la tercera tanda. En la foto del vídeo vemos una langosta que también será protagonista en el siguiente vídeo. La música que acompaña este vídeo es la canción What Makes You Beautiful de One Direction.

    Ya conocemos la rutina, vamos avanzando y que sea lo que algún Dios quiera. Vemos un precioso coral, espectacular y muy bien conservado y que parece una flor gigantesca bajo el agua. Pasado el minuto tenemos dos peces león escondidos bajo corales y una morena negra que no estaba contenta con mi visita. La langosta aparece casi a los dos minutos y medio y no estaba pero que nada contenta con la visita y cuando la estamos viendo por el azul pasaron varios tiburones que nos distrajeron un momento, hasta que nos volvimos a centrar en la langosta y con ella llegamos al final.

  • El resfriado

    3 de noviembre de 2026

    En la noche del viernes al sábado me desperté tres veces, a las 5 y diez de la mañana, a las 5 y media y a las seis y cuatro minutos, para estornudar por frío. Probablemente, el edredón se giró y eso provocaba que me quedara medio destapado, me daba frío y me despertaba para estornudar, algo que al parecer no puedo hacer dormido y de lo que quedó constancia gracias a mi pulsera, que archiva toda esta información y se la suministra, GRATIS TOTAL, a una empresa China, que yo prefiero que sean ellos los que conozcan mis logros deportivos, cardíacos y de sueño a que sean los de googlEVIL, que esos seguro que venden la información hasta a los chinos. Cuando me levanté, a las siete de la mañana, ya supuse que había pillado un catarro, pero eso no me impidió ir a correr y tras el jiñote, la ducha y el chocolate con churros, me piré para el cine en Ámsterdam, solo que como me temía todo lo peor, siempre, me llevé paracetamol.

    Efectivamente, para cuando acababa la primera película ya estaba oficialmente con catarro, estornudando sin parar, así que me fui a una droguería entre pelis y me compré un par de cosillas más para el resfriado y me metí a ver la segunda peli. Esa tarde tenía cena en casa de amigos y por una mielda de catarro que está recién empezado no iba a dejar de acudir, así que pillé el tren a Hilversum, en el que las más mínimas variaciones de temperatura me disparaban y después fui andando a la keli de mis amigos, a los que les expliqué que no era ni resfriado, ni gripe, ni norovirus, ni pandemia suciolista, podemita y truscolana, sino un clásico y antiguo catarro de toda la vida. Vinieron otros y estuvimos allí hasta las diez y pico de la noche y después me piré a mi keli. En toda esa primera etapa del catarro, lo único molesto eran los estornudos continuos tras cambios de temperatura, pero la nariz no estaba bloqueada con mocos ni tenía flema. Esa noche fue cuando superamos la primera fase y en la mitad de la noche se me empezó a cerrar la nariz y se activó la fase nasal, con menos estornudos, pero más puta. El domingo luché contra esa fase pero eso no me impidió ir al cine a ver una peli, aunque el cambio de temperatura al salir de mi keli en bici y al llegar al cine y entrar en el mismo, tuvo resultados brutales y moqueé y estornudé un rato. Ya por la tarde le mandé un mensaje a mi jefe para informarle que laburaría desde mi keli el lunes porque anticipaba que ese día llegaría la tercera y última fase del resfriado.

    Durante esa noche, mi nariz ya no se bloqueaba y comencé a escupir la flema radioactiva que estaba en los pulmones. Por la mañana, nada más levantarme, salí a correr, algo que siempre le he tenido que explicar a los colegas que cuando llego a esa tercera fase, si voy a correr, con el meneíllo, empujo la flema a la parte inferior de los pulmones y cuando vuelvo a mi keli y me ducho, empiezo a estornudar y a escupir esa flema y con eso se cumple el ciclo del resfriado, al menos el ciclo de mis resfriados, que he leído que hay gente que pasa una semana o más para superar una cosa de estas, pero en mi caso, desde siempre, son menos de tres días.

    Al comenzar a echar la flema opté por cambiar la medicina y empecé a tomar las pastillas de marca blanca y que se venden en la droguería y que suponen lo mismo que una cucharada de visolvón, que a mí ese jarabe siempre me ha dado un asco tremendo por su sabor. Por la noche dormí como un bellaco y hoy ya fui a la oficina y se me nota en la voz que pasé por algo y de cuando en cuando me sueno y si alguien mira el pañuelito, lo flipa con los colores fosforescentes que me salen, pero básicamente esto ya es historia.

    No puedo decir que mis resfriados se curan tan rápidos porque voy a correr seis veces por semana y mis pulmones están entrenadísimos, pero sí que tengo que admitir que, cuando me comparo con amigos y compañeros de chamba, esa gente pilla un catarrito, un resfriado o una gripe, y lo pasan fatal. Ahora solo tengo que tener cuidado para no volver a destaparme, que este es el segundo año en el que el radiador de mi dormitorio está cerrado porque en lo que a mí respecta, cuanto más frío haga en la habitación, más duermo y mi edredón es capaz de reflejar una cantidad ingente de mi calor corporal y usarla para mantenerme calentito.

  • Guraidhoo día 6 – Back Cocoa 2

    3 de noviembre de 2026

    Seguimos en Back Cocoa y llegamos a la segunda tanda. La foto del vídeo es un pez hoja blanco, que parece un coral. La música que acompaña este vídeo es la canción Give Me Everything de Pitbull, Afrojack, Ne-Yo.

    Empezamos viendo la pared de corales y estamos bastante arriba, más que nada porque Itte no quería que perdiera minutos de fondo porque por la tarde regresábamos a Kandooma Thila, así que nos mantuvimos en la parte superior, cerca del arrecife que hay por encima. Sobre el primer minuto vemos un pepino de mar muy colorido. Al parecer, hay cangrejos que se esconden en el culito de esos animales y hace un mes, June se puso a noveleriarle el culo a uno y el bicho nos echó un jiñote que no veas. Sobre el minuto y medio vemos un grupo grande de labios dulces por arriba, que suelen estar siempre por esa zona y con lo fotogénicos que son, siempre vale la pena acercarte a esas preciosidades. Después, sobre los dos minutos y medio, una nube de pececillos pequeñitos en el lugar en el que hay un pez hoja blanco, que vemos claramente. Esos animalitos son alucinantes y después de verlo volvemos con la nube de pececillos.

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