La caidita del agua para generar electricidad

Hace algo más de una semana le mandé un mensaje al Ancestral desde un vídeo de un aterrizaje y hoy se lo recuerdo porque aquel agua que vio allá arriba está en la cima de la montaña que vemos delante de nosotros y hasta se puede observar fácilmente la caidita que han hecho para lanzar el agua y convertirla en electricidad en la parte inferior. Sugiero al mentado que vuelva a ver aquel vídeo o mejor aún, que se de un empacho con la lista en el llutuve de todos los vídeos sobre el tema que he puesto por aquí y que son setenta y nueve hasta ahora. Esta es la última foto de esta serie que nos ha llevado por un lugar increíble y que vale la pena visitar.

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Un nuevo despegue en Málaga

No seas truscolán y podemita y mira primero la anotación Regresando a Málaga en agosto para no perderte el fastuoso despegue desde Holanda y tras eso irás al aterrizaje en Málaga.

Ya hemos visto el despegue en Schiphol y el aterrizaje en Málaga y como con todo lo bueno, se acaba pronto y hoy tenemos el siguiente salto, el despegue desde Málaga. Coincidió que era el último día del mes de agosto y literalmente, aquello era la operación salida por patas de Málaga y el aeropuerto estaba pe-ta-do, es decir, hasta la bandera, por supuesto sin distancia alguna. Me tomó cuarenta minutos hacer la cola para llegar al control de inseguridad, cola en la que en cualquier instante, había al menos seis personas en un diámetro de metro y medio a mi alrededor. Por supuesto, todo este proceso lo hice portando una FPP2, que aunque me gustan menos porque me dan la sensación de asfixiarme, las puedo tolerar para situaciones como aquella. En este vídeo tenemos el despegue, que será hacia el sur, o hacia el mar mediterráneo. La musiquilla es una de mis canciones favoritas, el Someone to You de Banners, que todos nos sabemos de memoria.

El vídeo es simple y directo, primero avanzamos hacia el norte para llegar a la cabecera de pista, acción que realizamos a una velocidad rápida para que no se haga eterno y según entramos en pista, regresamos a la velocidad de la vida misma para despegar. Yo estaba sentado en la parte derecha del avión, en ventana y gracias a eso, al despegar veremos la costa y las playas, con Torremolinos y Benalmádena. Aunque alguno pueda pensar que el clima no era muy bueno, allí había treinta y pico grados y una caló infernal. El vídeo se acaba antes de hacer el giro para enfilar hacia el norte porque ya estábamos cerca de una capa de nubes y además, el sol en la ventana como que no me molaba mazo y quería cerrarla para que no entrara la luz del sol. El avión iba hasta la bandera.

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La semana pasada en Distorsiones

Comenzamos la semana con El regalo gubernamental. Seguimos viendo vídeos de las inmersiones de buceo y esta semana le tocó el turno a Buceando en el puerto de Sardina del Norte 3 y en La alternativa en la nueva realidad vemos lo que hace la juventud hoy en día para apañarse las juergas.

Estamos en la traca final del Caminito del Rey y esta semana vimos El nuevo puente colgante en el Caminito del Rey y ya en la salida vimos un Bosque con carretera y risco y hay una curiosa imagen en Puente y túnel ferroviario y caminito escondido que se explica mejor en la panorámica El tajo entre montañas. Esta semana acaba esta serie y ya veremos cuál será la que le siga, aunque probablemente regresemos a Tailandia.

Esta semana tuvimos una nueva Bicicleta, una fastuosa y algo absurda Nihola Low que ya he añadido al Álbum de fotos de bicicletas.

Fui a ver ocho películas al cine y por aquí comenté cuatro, comensando con la fallida Le Sorelle Macaluso, seguimos con la maravillosa Dune, que ya he visto dos veces y de la que he hablado nada más verla porque si no habría que esperar alrededor de dos meses ya que hay veinticinco películas en mi lista por comentar, seguimos con la peli de miedo que no lo da No respires 2 – Don’t Breathe 2 y acabamos con la mediocre Cuestión de sangre – Stillwater.

La comida que salió de mi cocina fue:

Y así transcurrió la semana.

Cuestión de sangre – Stillwater

Mucho se ha escrito de mi incapacidad más que probada para distinguir a Matt Damon de Mark Whalberg, que tras muchos años sigo pensando que es el mismo actor que cambia de personaje para poder hacer más películas y que no lo acusen de chupar pantalla, como los escritores esos que se cambian el nombre e inundan el mercado con libros bajo diferentes nombres. También es muy conocida mi opinión sobre ambos actores, aunque eso no me impide ir a ver cosas como Stillwater, que se ha estrenado en España en agosto con el pachanguero título de Cuestión de sangre, que ya puestos a traducir literalmente, mejor habría sido llamarla truscoluña no es nación.

Un julay jinameño se muda a Francia para estar cerca de la hija que no parió.

Un chamo de estos que son los que votan al Trump en gringolandia y que parece más básico que un teléfono móvil sin pantalla va a Francia porque su hija está allí enchironada por haber matado a una pava o algo así. En uno de esos viajes como que se queda por el barrio y le miente a su hija y se pone a vivir con una hembra que tiene una hija a la que no le hace tocamientos, que a él le mola más la madre y poco a poco irá desmarañando las mentiras de su hija y las movidas que la llevaron a chirona.

El póster de esta película deberían ponerlo en la definición de telefilm de la wikipedia porque es lo que es, un telefilm, algo rodado para ver en la tele mientras estás en tu keli, no para los cines. Es un drama con investigación de crimen hecha por un pavo que tiene un único músculo que va desde la coronilla hasta los ñoños, que es algo increíble el ver ese tremendo cacho de carne que es incapaz de expresar emoción alguna, aunque salta y corre como un galgo. El principal problema es que se les fue la mano pero que muchísimo con la duración y con dos horas y quince minutos, se pasan cuarenta y cinco minutos de lo que habría sido una película muy buena y estiraron tanto el chicle y repitieron tanto algunas movidas que terminan por agotar al espectador. La parte de investigación aburre porque hasta Carlos Jesús el de Raticulín puede predecir como va a acabar sin necesidad de contactar con los extraterrestres. La niña pequeña es seguramente lo mejor de la película pero cuando no está en pantalla, se nota muy mucho que aquello se ha hecho pensando en la gloria del protagonista y en nada más.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, la odiarás profundamente y si eres un sub-intelectual con GafaPasta, espero que no la vayas a ver ni por equivocación. Demasiado mediocre.

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