Después de la pasada de día que tuvimos ayer, esta mañana había muchas expectativas, pero el mar no hace mucho caso de eso y va siempre a su bola. Este era el último día de buceo en solitario por la tarde y por la mañana, decidimos ir de nuevo a Kandooma Thila, pero antes de eso fue el desayuno. El mar estaba como un plato y parecía que había una visibilidad espectacular y la corriente era saliente, así que nos pusimos del lado bueno y saltamos. Bajamos y allí no había nada de nada y muy de cuando en cuando veíamos algo. Resultó que en un par de minutos, la corriente cambió de saliente a entrante y con el cambio, todo el puzle que es ese lugar se alteró y los animales estaban del otro lado. Estuvimos casi una hora y vimos una morena leopardo, una morena verde, tiburones grises, con algunos de ellos en una estación de limpieza, nudibranquios, gobios dardo de fuego, un jurel, un par de rayas águilas, alguna barracuda que pasaba despistada y varias tortugas verdes.
Después de eso, la segunda inmersión era en Waggiri porque Maish quería llevarme a ver algo que hay allí. En realidad esa es una de las inmersiones fáciles, pero nos alejamos a treinta metros y fuimos a una roca enorme que está en el arenal para ver 3 morenas de boca amarillo, muy raras, pequeñas y que sólo se pueden ver en ese sitio. Muy espectaculares y ya puedo apuntar otra especie de morenas en mi lista. La roca en sí es muy bonita pero teníamos poco tiempo de fondo, así que nos fuimos de vuelta al Giri y allí vimos la anémona de burbujas roja y después nos encontramos dos pulpos, uno de ellos grandísimos y que estaba intentando camelarse al otro para chingar, pero sin éxito. Vimos un montón de camarones diminutos, jurel y varios pepinos de mar y gusanos espagueti.
Al volver almorcé y por la tarde fui de vuelta a Kandooma Thila con Maish. Esta vez pillamos la corriente del lado correcto y nada más bajar vimos un banco gigantesco de jureles negros y taraquitos y después vimos también bastantes tiburones grises, alguno de punta de aleta blanca, rayas águilas, aunque no se acercaron, una morena negra enorme, dos barracudas adultas que nos pasaron muy cerca y el banco de barracudas jóvenes que se ponen siempre casi al final. Fue una inmersión muy rápida pero en la que nos cundió el tiempo y además, la corriente era brutal.
Al volver me fui a la playa, aunque se me olvidó comentar que al regresar de la segunda, cuando iba a dejar cargando mi cámara, bajaba la nueva buceadora que acababa de llegar, que me habían dicho que era japonesa y resulta que esa es la japonesa que buceó conmigo en Gran Canaria en julio y a la que yo le recomendé encarecidamente este lugar y se ha plantado aquí, con lo que el resto de la semana estaré buceando con una colega.
