
Otra peli como de filmoteca pero que yo puedo jurar y juro por las bragas más sucias de Mafalda que jamás la vi en la cartelera hasta que la pusieron el otro día en el cine, que fue el lunes pasado y la programaron también para esta tarde y con eso ya está, dos pases para las pelis que hay que poner en pantalla pero que no interesa. Cuando yo la fui a ver, la mayor parte del cine eran españoles y el resto marroquíes, aunque pido perdón por decir eso, ya que en realidad y gracias a la gentuza suciolista, podemita y truscolana, ahora los marroquíes son siempre españoles. La película se titula Calle Málaga y parece ser que estuvo en los cines en España en abril de este año, con lo que ha tardado muy poco en llegar aquí.
Una julay es la madre de una hija-de-puta que le vende la casa pa’echarla a la puta calle.
Resulta que una Ancestral que vive en Tánger, recibe la visita de su hija mandrileña, que le dice que la echa a la puta calle, que va a vender la keli porque su viejo la puso a su nombre y que si quiere, que vaya a vivir a España. La vieja primero se muda a un cuarto en un asilo para viejos españoles pero finalmente decide okupar su keli, comenzar a recomprar sus muebles, vivir allí y por el camino monta un negocio ilegal y se encoña de un morito viejo que le da chimpún.
Hacía la tira de tiempo que no veía una película con Carmen Maura y se me había olvidado que esa mujer tiene un carisma gigantesco y es verla en pantalla y alucinar por lo buenísima actriz que es, incluso en sus ochenta y de cuando en cuando suelta una de esas frases antológicas de Carmen Maura que todo el mundo atribuía a cierto director español, pero que aquí se puede ver perfectamente que son momentos en los que esta mujer genial improvisa. Ella es lo absolutamente mejor de la peli porque después tenemos a la hija que es un bicho malo, una gilipollas y por la que en ningún momento sentimos nada de aprecio, ni cuando se sienta en el sofá de la madre supuestamente para tener un momento sentimiental. Cuando la vieja ocupa su keli la película gana un montón con el bareto para ver fútbol español que montó allí dentro y al que vienen los moritos a ver la tele, beber alcohol y comer tapitas españolas. El único momento en el que la película flaquea y se jode es en el instante final, que no lo tiene, no hay un final, simplemente empiezan a salir los títulos de crédito sin que hayan resuelto la historia.
Prohibida para los miembros del Clan de los Orcos y recomendada para los sub-intelectuales con GafaPasta.







