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Autorretrato al ocaso

En Bodrum, con el Turco, me lo pasé genial, descansé y me desconecté de todo, que es lo que quería y de alguna manera, el Turco parece ser la persona perfecta para esos menesteres, me deja a mi bola y no me agobia, algo que yo le agradezco un montón. Además, su padre es un puntal, está siempre haciendo ejercicio físico y me arrastra con él a caminar, correr, nadar y nos divertimos a primera hora, cuando el Turco aún no se ha levantado y para cuando lo hace, flipa cuando escucha todo lo que ya hemos hecho. De las cienes y cienes de miles de fotos que hice en Bodrum, mi favorita es la de hoy, aunque aquí la vemos en una nueva versión filtrada que también mola mazo y que nos lleva a un pasado no muy lejano que era ciertamente mejor que los tiempos del coronavirus. Tenemos un ocaso espectacular, con el sol a punto de esconderse tras una pequeña isla en Gümü?lük. Por razones que no me explico, mi pelo, mi barba, el sol, el encuadre, todo, todo, todo quedó perfecto. Decir, para la hemeroteca, que tras ponerse el sol nos bañamos y que el ocaso lo presenciamos sin nadie más, que éramos los únicos interesados en ver aquel momento único.

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Cine

¡Scooby! – Scoob!

Yo de siempre he sido fans de Scooby-Doo y recuerdo que de niño no me perdía ningún programa cuando los ponían por la tarde en la tele. Lo de un perro que habla, un dueño acarajotado y unos amigos que parecen sacados de un armario que jamás se debió abrir mola un montón. Ya han habido intentos por hacer la película con personajes reales pero está claro que esto funciona mejor cuando los personajes están animados, que es más fácil creerse lo del perro que habla así. La película que nos introduce a los orígenes de Scooby-Doo se titula Scoob! y en España se estrena en julio con el título de ¡Scooby!

Un julay acarajotado adopta un perro que es un revenque o algo así

Un chiquillo con serios problemas de desarrollo social se encuentra un perro en la playa, que habla y que se convierte en su más mejor amigo. A partir de ahí se juntan con otros raritos del cole y acaban creando una especie de agencia de solución de misterios o algo parecido. En un punto determinado un pavo quiere convertirlos en una empresa rentable pero sin el chucho y el tonto, que se van por su lado y al final todos acaban salvando el mundo y el multiverso de un desastre producido por otro gilipollas que de seguro que le vota a podemos o más bien, mamemos.

Obviamente, esto es cine hecho para niños, para introducirlos a un personaje que los ya no tan niños conocemos muy bien, pero la película funciona también con nosotros. De entrada nos lleva a los orígenes, al inicio de la relación entre el perro y Shaggy y a la creación del grupo de amigos investigadores. Es una película diverta, con buenas escenas de acción y con todo lo que se puede esperar de Scooby-Doo. En lo que cambiaron bastante es con la aventura, en los dibujos animados casi siempre investigaban casas encantadas, con fantasmas y similares y aquí los tiros van por otro lado. La película es simple y directa y en lugar de dibujos animados tenemos animación por ordenador, que lo hace todo más bonito pero mirando hacia atrás, creo que me gustaba mucho más la serie original.

Esto es entretenimiento para niños y los padres, incluso los miembros del Clan de los Orcos, pueden tener algún problema aguantando hasta el final. Definitivamente no es algo para los sub-intelectuales con GafaPasta.

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Cine

We Summon the Darkness

Lo peor del Coronavirus ha sido el aluvión de películas de terror malísimas que ha llegado a las pantallas de cine cuando reabrieron, engendros que en el resto del multiverso van directamente a televisión o a cualquier plataforma de esas y que jamás habrían mancillado una pantalla de cine. Hoy tenemos otro de esos horrores, una película que estaba esperando su estreno desde febrero del 2019, pasando sin pena ni gloria por festivales de cine de terror hasta que le llegó su oportunidad por la escasez de nuevos títulos en los cines. Se trata de We Summon the Darkness y en España, si se estrena, lo hará con ese mismito título ya que no se quieren gastar un leuro en traductores, aunque todos requete-sabemos que la traducción correcta es truscoluña no es nación.

Tres julays beato-zorrudas se proponen joderle la vida a tres julays pollabobas que por comer coño harían lo que fuera, pero sin chimpún.

Tres pellejas están yendo a un concierto de heavy metal, pero como que hay algo raro con ellas. Unos pellejos les tiran un batido en el parabrisas delantero y cuando después se encuentran en el concierto, como que acaban juntos, con los tres orcos convencidos que van a mojar y las tres pellejas encantadas de la vida. Tras el concierto ellas tienen una mega-keli y los llevan allí y descubrimos que en realidad ellas pertenecen a una secta cristiana que está matando a jóvenes para culpar al demonio y drogan a los pavos para poder matarlos pero algo sale mal y dos de ellos acaban gritando como perras en celo desde una despensa en la que se refugiaron. La cosa desde ahí solo puede ir en una dirección, a peor.

No sé como alguien pudo poner dinero para producir este engendro, que pisotea el género de terror y lo enfanga en pura mierda. Comenzamos con un guion escrito pobremente, por alguien que seguramente descubrió las letras el día anterior y aún no dominaba por completo el arte de arrejuntarlas. Seguimos por un director que no es seguro que estuviese de cuerpo presente en el rodaje porque es la única explicación para justificar que se permitiera a esa banda de jóvenes el insultar el arte de la interpretación, estos no tienen ni puta idea de como actuar y en ningún momento llegaron a hacerlo. No hay sustos, ni uno, no hay miedo y lo que hay es un tremendo cabreo según pasan los minutos y no llegamos a nada. Las muertes son peri-patéticas, cuando suceden, que es muy raro y la sensación es siempre de estar en una especie de parodia del cine gore hecha para no estrenarla jamás. Rezaré para que esto no acabe como una saga con dieciocho películas más porque no habrá ser humano que lo aguante.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos y te gusta esta mierda, por favor acude inmediatamente a Urgencias y pide que te lo miren, que estás fatal. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, ver esto puede dejarte ciego, sordo y volverte podemita.

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El cine enmascarado

Aunque llevo en Gran Canaria más de una semana, no fue hasta ayer que me arriesgué a ir al cine. Al ser recintos cerrados y visto el drama de todos los programas de noticias, como que no me acababa de convencer el concepto. Ayer, finalmente, decidí darle una oportunidad, algo que me pusieron complicado ya las dos cadenas de cine que hay en la ciudad y el multicines que es más de cine de autor. Este último solo abre de viernes a lunes, con lo que lo tuve que descartar. De los otros dos, el Yelmo ha actualizado su programa para el teléfono y ahora no lo puedo instalar porque solo está disponible en la tienda de Apps española de GooglEvil. Tremenda estupidez, ya les he mandado un mensaje que por supuesto ignorarán y como no lo puedo instalar, tampoco les puedo dejar una crítica negativa. La otra cadena, Cinesa, me permiten instalar el programa pero después no funciona, no pasa de la pantalla inicial preguntándome la ciudad. Todo un canto de cisne a los programadores que han hecho los programas de ambas empresas, como para ahogarlos en un vaso de agua y después soltarlos en una playa truscolana de noche para que se infecten y revienten como ratas. En fin, que mirando por la página güeb de la segunda empresa, vi una peli de terror en cartelera. Ayer por la tarde, tras la playa, los ejercicios de Duolingo y escribir la anotación, fui andando al cine, que está a unos diez minutos de la casa de mi madre en un centro comercial que parece desierto, como si hubiese habido un evento que finiquitó la población del planeta. Llegué a la tercera planta, ya con las manos desinfectadas dos veces y fui a comprar la entrada. La empleada me confirmó que saben que su programa para Androitotorota es una puta mierda del copó y está petando a todo el mundo. Me recomendó usar la página güeb, como hice. Nos colocaron sin estar arrejuntados en la sala y en total éramos cinco. Lo que yo no sabía es que hay que ver la película enmascarado, con lo que esa sí que fue una nueva experiencia para mi, una que aún no estoy seguro de apreciar, ya que es un agobio el tener una máscara en la cara mientras ves una peli.

A la molestia de la máscara se unió que no había imagen, así que alguien fue a quejarse y tardaron más de cinco minutos en solucionarlo, solución que consiste en apagar y encender el proyector y el ordenador que está pegado al mismo para interpretar los unos y los ceros del cine digital y tal y tal. Finalmente tuvimos imagen y con algo de retraso comenzó la película, aunque justo antes, en una especie de comercial contando las medidas de la cadena de cine contra el virus este truscolán, nos decían que al acabar teníamos que esperar en la sala para que un empleado nos indicara como salir. Terminó la peli y el empleado nunca vino, así que cuando los títulos de crédito ya estaban por la mitad, me levanté para irme y los otros cuatro me siguieron. También noté que el cine está a medio gas, que de todas las salas que tienen solo han abierto la mitad, el resto están cerradas.

Si al llegar al cine aquello era un erial, al salir, a las diez de la noche, allí no había nadie, te daba hasta grima caminar por aquel mausoleo enorme dedicado al consumo y que parece haber sido abandonado por aquellos que adoraban a sus dioses allí. Hoy que es viernes iré al que solo abre cuatro días, que está en el medio de la calle y espero que la experiencia sea mejor, aunque con ese es aún más ruleta rusa ya que requieren de al menos tres espectadores para encender el proyector.