Bicicleta con dos asientos de niños y cesta de carga

El domingo estuve paseando por el centro de Utrecht por cambiar un poco de aires y para aprovechar un día con un sol radiante y ocho grados, que cuando uno ve la luz se imagina que hacía calorcito pero no, no lo hacía y de hecho, el día anterior fue el primero en el que me puse el chándal para correr, los guantes y hasta la camisa de manga larga con protección contra el viento porque a la hora que salí, había cinco grados y se notaba el virujo. Durante el paseo, yo siempre me voy fijando en las bicicletas pero la única que me llamó la atención es la que tenemos en la foto, de la que desconozco la marca pero es una clásica omafiets holandesa, aunque me gusta un montón el arco que hace la barra que va desde la cesta delantera hasta la parte de atrás. Esta bici no es eléctrica y tiene, por delante un pedazo de cesta para cargar que no veas y detrás del asiento del conductor, hay dos asientos para niños, de los espectaculares con más protección. Creo que en todos los años que llevo por aquí, esta es la primera vez que veo una bici a la que le han puesto dos de los susodichos en serie, lo normal es llevar uno entre el volante y el ciclista y el otro ahí detrás. En el volante y cerca del eje se puede ver una estructura negra que es en la que se engancha la silla de niño, aunque unas de otro tipo, con lo que igual hasta tienen una tercera criatura y va la madre (o el padre) con los tres chiquillos a la vez y la compra delante. Las bicis estas, tanto la que vemos como la que está detrás, antes del buenismo, se consideraban de mujeres y las de hombre tenían la barra por arriba, pero ahora, como casi nadie quiere las de la barra porque hay que levantar la pata un montón para subirse y bajarse, han cambiado la denominación de estas bicis de mujer y ahora son unisex y yo y mis vecinos somos los primeros que nos las compramos porque la otra, la de la barra alta, es una tortura, que todavía tengo una de esas y cada vez que me subo y me bajo tengo que hacer ballet.

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Haciendo snorkel junto a Ko Poda Nok

Una rara foto cuando llegamos al lugar en el que nos íbamos a tirar al agua para ver (desde arriba) los secretos del fondo marino del agua del mar. Además de admirar los barquillos tailandeses con esos motores que llevan la hélica unos metros más atrás, aquí podemos ver dos filosofías, todos los que están en el agua con chaleco salvavidas (o en el barco que está delante) son asiáticos y los pocos que se ven en el agua sin chaleco son occidentales. Es lo que hay, aprender a nadar tiene muy poca prioridad en Asia y allí son más de ponerse el chaleco salvavidas para esas raras ocasiones en las que están en el agua. El punto en el que hicimos esta actividad estaba junto a la isla de Ko Poda Nok.

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La inmersión en la Punta de la Mona, primera parte

Mi última inmersión de buceo, hasta este día del año 2021, fue en la Punta de la Mona, la Herradura, en Granada, con mi amigo Sergio, su hijo del mismo nombre, al que se le conoce como SergiTo en entornos en los que ambos están presentes y con Guido. Llevaba ya unos años tratando de bucear por los alrededores de Málaga, pero como siempre voy con poco tiempo y con prisas, era imposible por las horas que hay que esperar hasta que puedes volver a volar, así que al menos en este caso, el ser un parao ha sido una bendición. El lugar lo eligieron ellos que son los expertos locales y estaba a algo más de una hora en coche, las estructuras metálicas esas a las que son tan aficionados los culocochistas que comentan por aquí.

De todo lo que grabé, saldrán entre dos y tres vídeos, siendo más que probable que sean tres. Decir que la música es la canción I Guess That’s Why They Call It The Blues de Elton John, que creo que no he usado nunca antes en un vídeo. Este documento tan estremecedor comienza con todos en la superficie durante unos segundos, justo antes de descender al fondo del mar Mediterráneo, mi primera vez en ese mar, que yo soy muy del Atlántico, el Índico, el Pacífico y nunca me había sumergido en el Mediterráneo. También decir que hasta el día antes, el mar estaba como un plato y la temperatura era espectacular pero justo ese día entró un temporal de Poniente, con un viento fortísimo que trae agua desde el Atlántico y que enfrió considerablemente la temperatura del mar y además y por las corrientes, lo enturbió. En este vídeo apunto con frecuencia a los otros porque al fin y al cabo, uno no bucea con amigos con frecuencia. De los cuatro, dos somos africanos.

Alrededor del minuto y cuarenta y cinco minutos, en un lugar que parece un portal, tenemos la figura de una virgencita que alguien colocó allí, pero yo creo que le deberían cambiar las pilas y ponerle pilas nuevas porque mira que están entrando musulmanes por ese mar a España, con lo que no está funcionando como debería. Hay bastantes peces, de hecho me lo esperaba mucho más vacío, después de todo lo que me habían dicho. De cuando en cuando se puede ver alguna fula blanca y otros peces que con mi incultura, desconozco su raza. Alrededor del cuarto minuto y cerca del final, Sergio discute mediante señas con Guido la ruta y deciden no seguir hacia la otra parte de la Punta de la Mona porque la corriente era fortísima. Después me lo indica a mí pero es que yo no hablo el lenguaje de las señas, yo soy más de paliquear y cansar la lengua.

La cabeza de gallina de Ko Poda Nok

Una foto con una vista más cercana de la cabeza de gallina que hay en Ko Poda Nok mirando hacia el mar. Alguno verá un dinosaurio o algún otro bicho, pero los locales son más prácticos y esto se parece más a una gallina, que es algo que acaba con mucha frecuencia en los platos de la cena, así que mejor honrar a ese bicho que a otros que ni se les ve ni se les espera. Hay plantas que han conseguido agarrarse a esa cabeza y crecer allí, que ya tiene mérito. La parte del cuello parece que presenta más dificultades técnicas para la naturaleza.

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