Hace ahora tres semanitas que en los trenes neerlandeses hay una nueva regla que ha cambiado el universo y quizás hasta el mundo y que ha tenido un gran efecto, quizás grandísimo y hasta enorme, en las pavas y específicamente, en las chorbas e influensers. Desde hace tres semanas, los asientos son para los humanos y cuando una pava bloquea el asiento al lado de ella con su bolso, lo tiene que quitar porque no está permitido. Curiosamente, ni una sola de las organizaciones feministas se ha quejado de tremendo atropello pero claro, si te paras a pensarlo, suciolistas, podemitas, truscolanas, bolleras y tortilleras malamente se ponen desodorante y son más bien callos malayos o si queremos ser comedidos y respetuosos con la comida y los habitantes de otros países, son más feas que Tizio y jamás pondrían un bolso a su lado porque una, no lo llevan y dos, con las pocas oportunidades que tienen de pillar salchicha, lo último que harían es bloquear una de sus muy escasas posibilidades. La nueva regla ha beneficiado, curiosamente, a los pavos, que antes nos teníamos que joder y quedar de pié o buscar por otro lado del tren y ahora, señalamos el objeto y si la pava no reacciona, se lo tiras o te sientas encima con tus ciento ochenta kilos y se lo apisonas. Mismamente hoy, que fui a la sede corporativa, en mi regreso tenía dos combinaciones de posibles trenes, el principal y el deseado y finalmente llegué a la estación con los sesenta segundos que necesitaba para pillar el deseado, que era un tren que salía cuatro minutos antes y me ahorraba en total diez minutos. Ese tren me lleva hasta el aeropuerto y allí, el siguiente tren, un intercity hasta Utrecht, era corto y ya en el programa de la empresa de transporte ferroviario te avisaban que iba a estar petado y quizás, hasta lleno. Como yo una vez leí un libro y tengo gafas sin cristales para aparentar que soy un sub-intelectual, me posicioné en el lugar en el que sabía que iba a haber una puerta, lo cual sucedió y entré de los primeros y al ser un tren de dos pisos, opté por el inferior y fui directo al único asiento libre en la dirección de avance, bloqueado por el bolso de una pava. La miré, moví mi mirada hacia el asiento y comencé mi maniobra de sentado y no veas la flexibilidad y agilidad que de repente adquirió la pava para quitarlo y que no se lo aplastara, que aunque yo solo peso sesenta y cinco kilos, después si se baja antes es que no me movería para que lo coja. La pava me echó una mirada de odio profundo pero por detrás de mi bajó una marabunta y otra pava había bloqueado un grupo de cuatro asientos con una maleta y le explicaron que su maleta no tenía billete y que los asientos eran para seres humanos y la chama se tuvo que joder y cargar sobre ella un montón de equipaje, poner la maleta en el pasillo y agarrarla bien para que no se le fuera corriendo con sus rueditas o se la birlaran. La chama echó miradas de odio intenso y furibundo a los dos machos que ejercieron su derecho a un asiento de tren ocupado previamente por un bulto y que según las reglas de la empresa ferroviaria, Oficialmente no está permitido colocar su bolso en el asiento de un tren. Seguramente la misma movida sucedió en los otros tres vagones del tren porque pronto escuchamos por la megafonía del tren a la revisora informando que está terminantemente prohibido poner bolsos de hembra en los asientos del tren, que están reservados para seres humanos.
Cuando llegamos a Utrecht, empezamos todos a levantarnos porque ese era el destino de casi todos y la pava con el equipaje se vio luchando por sujetar toda la morralla que necesita para viajar mientras a su alrededor se iban todos. Después la chama decidió que ahora sí podía usar el asiento pero cuando salí y comenzó a entrar gente, que afuera esperaban cienes y cienes de pasajeros, vi que ya habían varios esperando por ella para liberar los tres asientos extra que había ocupado. Debajo de su asiento tenía espacio suficiente para poner la maleta o incluso alguno de los bolsos y sobre los asientos hay zonas para equipaje similares a las de los aviones, aunque abiertas y más pequeñas, pero no debe tener la capacidad intelectual requerida para comprender que esas zonas son para el equipaje y probablemente no se ha molestado en leer las nuevas reglas para los intercity que dicen que coloque su equipaje en los portaequipajes, debajo del asiento o entre los respaldos de los asientos.
