Una cosa que yo hago obsesiva y compulsivamente es crear listas y organizar información y así sé exactamente el consumo mensual de energía y agua de mi keli desde junio del año 2010, tengo las listas de todas las películas que he ido a ver desde el año 2007 y hasta sé cuando viajé en avión y cuántos trayectos hice en ese viaje. Es algo mecánico, igual que acumulo recetas de cocina y después las voy haciendo para buscar nuevas que incorporar a mi rutina. En la chamba es más de lo mismo. Llegué hace tres años y diez meses a la empresa y en los primeros siete días, cuando todavía no sabía ni lo que tenía que hacer, me cree una lista con todo lo que le preguntaba a las fábricas de la multinacional, lista que me permite saber sobre qué producto pregunté, a qué fábrica lo pregunté, cuando lo hice, cuando me respondieron, a quién le mandé la respuesta y cuál era la pregunta. La lista la fui optimizando hasta la forma que tiene hoy en día en los primeros meses y en mi rutina, si tengo que pedir algo, lo apunto. Los del otro equipo de mi jefe, cuando lo descubrieron, alucinaban y decían que era algo inútil y una pérdida de tiempo. Yo los miraba condescendientemente y como no trabajo con ellos, les decía que se fueran a tomar por el orto.
Casi cuatro años más tarde y una cantidad ingente de información en mi listilla, además de las pistas para encontrar documentos si es necesario, la gente de comercial habla con clientes que hacen preguntas ingratas y con mala baba y ellos contactan con mi jefe, que cuando les responde me añade a esas conversaciones y yo miro en mi lista que está SIEMPRE abierta en mi navegador, que yo tengo como quince pestañas fijadas en mi Firefox labural, hago una búsqueda y por lo general, en menos de trescientos segundos o cinco minutos para los menos espabilados tengo información que nadie más tiene y encauzo lo que era un problema sin que se le cambe a nadie la peluca y después los comerciales en conversaciones con mi jefe le preguntan una y otra vez por qué los del otro grupo que trabajan con él no pueden aprender aunque sea solo un poquito del Elegido y mejorar su eficiencia, que yo estoy solo y muevo el trabajo de tres julays en uno y lo hago asíncronamente, no funciono como mis colegas, que no pueden empezar algo hasta que no acaban lo anterior, yo salto de cosa en cosa y hago sesenta y tres en paralelo y en lo que ellos resuelven una, yo resuelvo veintiocho.
Ayer tuvimos uno de esos momentos en los que mi jefe habla con uno en la sede corporativa, después le manda un correo explicándole sus coñas marineras, a los dos minutos viene al escritorio en el que yo me había puesto, que estábamos en otra oficina y nos sentamos en donde hay hueco y para cuando llega a mi sitio, yo lo miro y le pregunto si ha leído el correo que mandé medio minuto antes, que no lo había leído y que contenía la constatación necesaria para la información que querían los comerciales y ya de gratis total y como algo extra, iba a preguntar a la fábrica de nuevo si me lo pedían y dejé el borrador del correo preparado y cuando el chamo me pidió que lo hiciera, el correo salió hacia su destino en alguna fábrica del país del Sol caguiente diez segundos más tarde. El chamo me buscó para presentarse y ver en persona al milagro ese tan grande conocido como the Chosen One.
Más tarde, estoy tomando café en otra planta, se acerca una pava a hablar con el colega con el que estaba platicando, el chamo me presenta, la pava me mira como quién ha visto a Cristo Rey en la cola del supermercado y me dice que me conoce de toda la vida por todo lo que la gente le cuenta de mí y como le llegan cosas de gente, le cuento un pequeño problemilla que tiene otra pava que conozco y cuando se fue, solucionó el problemilla, me informó a mí, yo informé a la otra pava, que se quedó alucinando porque nadie la quería ayudar, la mentada pava después habló con mi jefe y el chamo, antes de irse me mira como si yo fuera un caso perdido o una de las siete maravillas del mundo y me empeta que debería pasar con más frecuencia por la sede corporativa, que cada vez que voy por allí, a su jefe, que es el jefe supremo, le llueven las felicitaciones por lo bien y rápido que trabajamos para ayudar al motor comercial y como les damos la prioridad que necesitan. Después mi jefe mira para la RATA gandula musulmana-de-mielda a la que yo no hablo y por la cara de disgusto que se le pone, está claro que sopesa si debería largarlo, que eso es un lastre.
