El otro día cuando fui a Ámsterdam para el Herfst Biertocht Amsterdam 2026, mientras recorríamos la ciudad vi una GreenMo y me paré a hacerle una foto porque estas son bicis que en su día se alquilaban, una de las primeras empresas que puso bicis eléctricas y hace ya probablemente cuatro años, se fueron a la quiebra, así que supongo que la que vi o fue comprada en subasta o se la quedó alguien cuando oyó lo de la quiebra. Le falta el guardabarros delantero y el sillín se lo han cambiado, pero el chasis es el original. La compañía inició sus andadas en la ciudad de Utrecht, si no recuerdo mal, y las podías ver por todos lados. Para el tipo de bicis que se están haciendo hoy en día de alquiler, estas eran muchísimo más normales y ligeras, ahora las que hay por la ciudad son unos mamotretos horrendos. En la parte delantera tenían una especie de soporte de estantería como para poner la mochila o alguna bolsa que no la veo en la de la foto. Las bicis estas las usaban mucho los repartidores.
Comenzamos un nuevo día de buceo y la primera inmersión fue para regresar al épico y legendario Kandooma Thila. Me han salido cinco partes de esta inmersión. En mi bitácora de buceo apunté lo siguiente: Vimos un montón de tiburones grises y tiburones de arrecife de punta blanca, el grupo de águilas marinas. Estuvimos en varios lugares de reunión de los tiburones. También vimos dos tortugas, atunes y una morena. Fue épica. La música que acompaña este vídeo es la canción The Man, The Legend / Touchdown del clásico universal Top Gun: Maverick.
Creo que esta es la primera inmersión en la que el pantallazo inicial está hecho con Submersion, que es el programa al que me he cambiado. Vemos la entrada en el agua y después cuando bajamos se me soltó la cámara de la mano y vemos lo que sucede por debajo de mí mientras descendíamos. Finalmente llegamos y por allí hay tiburones grises y rayas águilas y pasado el primer minuto hay una escena im-presionante, con un montón de tiburones grises alejados de nosotros y algunas rayas más cerca. Sobre los dos minutos una raya águila pasó por encima de mí y a lo lejos hay un buen puñado de tiburones grises. Después llegando a los tres minutos vemos algunas rayas águilas adicionales y una volando enfrente de mí, preciosa y otra acercándose. La corriente era bastante fuerte y en alguna ocasión se pueden ver los ganchos que usamos para anclarnos al fondo.
Esta tarde mi jefe en la chamba estaba existencialmente angustiado y todo el drama era que se le había olvidado recoger y entregarnos las tarjetas con las que podemos elegir el regalo de Navidad, que es algo que nos entregarán seguramente en al menos setenta días o más, con lo que no está en nuestro radar. La empresa eligió esta vez una compañía que ofrece diferentes opciones, aunque básicamente hay una opción interesante, que es la que yo elegí, una opción cutre y después otra opción que es un rescándalo, que han llamado el paquete alegría y cosa buena y que no es otra cosa que una bolsa de cotufas petadas de conservantes, una bolsa de papas fritas sin marca, dos bolsas de gominolas y otra chorrada más y que yo calculo, que en total, no suponen ni cinco leuros de los de hoy. Aparte de estos tres paquetes, después tienes el paquete ni truscoluña ni palestina son nación, en el que le donas un dinero a organizaciones de apoyo a terroristas, y tres paquetes más de donaciones, a cual más sanguinario que la anterior. Yo elegí las materias primas, que se pasan todo el día en las noticias contándonos lo de la escasez de los metales raros y rarísimos, así que opté por el caldero de hierro macizo, que eso al menos se puede vender al peso y los metales raros y rarísimos están muy cotizados. Al parecer el caldero, que a mí me parece más bien un caldero para preparar pociones y conjuros, viene acompañado de una nano-micro-botella de aceite de oliva de país de aceitunas malas, más que probablemente aceite turca, uno de vinagre en plan colonia de bollera, un bote de diez gramos de sal del mediterráneo, que digo yo que para darme diez gramos, mejor no me dan nada y otros dos botes con hierbas y también diez gramos, vamos, un derroche espeluznante, que se nota que han tirado la keli por la ventana.
Todo el drama y la coña venía porque hay que entrar en la página güé de la empresa que han contratado, registrarte con unos códigos secretos, elegir tu regalo, añadirlo a la cesta de la compra, completar la transacción y después, en diciembre, cuando ya ni te acuerdas, te entregarán la caja en la oficina con una gran fanfarria. Lo hice todo y después me llegó un correo confirmando esa compra en el futuro y cuando le pregunté a la que le organiza si le tengo que reenviar el mentado correo para que sepa lo que pedí, me dijo que lo guarde como joyas heredadas en un paño en caja fuerte suciolista porque ni ella misma sabe si recibirá algún tipo de listado de la empresa porque con las leyes europedas de protección de datos, estas cosas siempre se tuercen y retuercen. En diciembre yo no creo ni que me acuerde de qué fue lo que pedí.
Seguimos en Back Kandooma y esta es la tercera y última parte. En la foto podemos ver una morena de boca blanca. La música que acompaña este vídeo es la canción Try de Natasha Bedingfield.
Comenzamos con dos langostas juntas y mira que hambre que me entra. Seguro que estaban esperando a que las dejáramos solas para ponerse a chingar como conejos. Después seguimos la ruta y llegando al minuto y medio tenemos otra morena de boca blanca, preciosa y esta sí que deja que le veamos la boca. Pasados los dos minutos nos encontramos otra morena de boca blanca y una morena verde. La de boca blanca cerraba la boca de una manera muy rara, como si tuviera la mandíbula dislocada. Eso fue antes de subir y cuando estábamos subiendo un grupo de delfines pasó junto a nosotros, así que en el final vemos delfines.
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.AceptarRechazarLeer más
Privacy & Cookies Policy
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.