¡Feliz año 2013!

Feliz Año 2007

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Otra de esas tradiciones absurdas de ésta la mejor bitácora sin premios en castellano. Para despedir este año 2012 volvemos a ver las bolas de Navidad del Rockefeller Center en Nueva York y con ellas aprovecho para felicitaros por la entrada en el año nuevo, tanto en español como en holandés.

¡Feliz Año 2013!

Beste wensen

Fin

Cada año pasan por mis oídos más de cien libros. Por ejemplo en los últimos nueve días he escuchado los tres primeros de la saga The mortal instruments de Cassandra Clare o para ser más exactos, City of Bones, City of Ashes, City of Glass y puede que para cuando aparezca esto publicado ya haya terminado City of Fallen Angels. Escucho audíolibros sin descanso complementando cualquier actividad mecánica y automática. Cada año hay uno o dos de ese grupo que los leo, que me rebajo a regresar a los hábitos del siglo veinte y gasto mi preciosa vista en seguir letras sobre un fondo blanco siendo plenamente consciente que debería reservar mi visión para los viajes y no gastarla en estas cosas aunque sí lo hago es porque por lo general se trata de algún libro español como sucede con el que inspiró la película que quiero comentar hoy y que tiene un título tan adecuado para terminar el año. Aunque Fin se estrenó hace ya un tiempo, la seguían poniendo en un multicines los fines de semana en sesión a la una de la mañana y así el sábado por la noche me acerqué a verla en una sala en la que yo estaba completamente solo.

A un grupo de julays se les complica el acceso al Juicio Final

Un grupo de viejos amigos que no se han visto en los últimos veinte años se juntan en la casa campera de la familia de uno de ellos para revivir viejas historias y sacar fantasmas del armario. Cada uno parece tener su trauma predilecto y por supuesto la juerga descarrila cuando viejos rencores y reproches aparecen en la superficie de su maquillada felicidad. De repente algo cambia y se encuentran conque parecen estar solos, únicamente acompañados de animales y sin electricidad y en su camino de regreso a la ciudad tendrán que ir superando niveles de este extraño juego y los que fallan desaparecen.

No sé por qué pero me barruntaba que iba a ser un pallufo del copón y que acabaría durmiendo en el cine a pierna suelta pero resultó que la historia está bien narrada, han sabido extraer del libro lo fundamental y los actores de este pequeño grupo hacen su trabajo perfectamente. Está bien, sirve para pasar el rato y sorprende porque en España no parece que sean capaces de hacer cine de este estilo. En la parte negativa de la balanza tenemos que se hace un poco larga, que la idea original que en el libro funciona tan bien en la película se queda corta. Para cuando tenemos el trío de finalistas estamos ya un poco cansados de tanto más de lo mismo y queremos que resuelvan, algo que el director parece que apuró mucho más que en el libro y te deja un regusto un poco amargo.

No parece el tipo de cine que aguantan los miembros del Clan de los Orcos ya que sus deficiencias neuronales les impedirán captar los conceptos. Por lo demás, puede ser una buena opción para verla cuando la den por la tele, algo que seguramente sucederá un día de estos.

06/10
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¡Rompe Ralph! – Wreck-It Ralph

En estas vacaciones navideñas aproveché una de las tardes para ir al cine con mis sobrinas. Las sesiones infantiles en Gran Canaria son como documentales en tres dimensiones del Discovery Channel en el que te sumerges en el universo paralelo y espectacular de los Orcos. La experiencia comienza cuando te pones en la cola para comprar las entradas, fila que con la crisis y la reducción de personal se ha desplazado desde las taquillas al bar del cine. Allí te topas con cuatro filas enormes llenas de orcas que gritan de fila a fila ya que se distribuyen por todas ellas para ver quien llega primero y las compra para todos. En un momento determinado tienes cuatro personas delante de ti, parpadeas y se multiplican y se convierten en dieciséis, que comienzan a gritar cada vez más y que a la hora de pagar mercadean entre ellas por diez céntimos de leuro. Detrás de mi tenía tres adolescentes que por las pintas no creo que consigan trabajo ni de respondedores en un supermercado barato en Holanda y que ya con quince años lucían varios tatuajes y piezas metálicas incrustadas en el cuerpo. Además hablaban un idioma extraño e ininteligible que probablemente en algún momento del pasado tuvo que ser español pero la exposición a entornos bárbaros y la visión sistemática de programas de Telajinco ha convertido en algo horrible y que parece constar de monosílabos que se gritan unos a otros. Después de superar el trauma de la compra de entradas y cuando crees que lo peor ya ha pasado, en la sala te esperan cinco aspirantes a locutoras de Radio Las Palmas que radiarán la película para el resto de los espectadores a grito pelado. Toda esta experiencia fue para ver Wreck-It Ralph película que por supuesto está ahora mismo en la cartelera española con el título ¡Rompe Ralph!

Un payo julay se cansa de que le den candela y se marcha de su keli

Ralph lleva treinta años haciendo de malo en un videojuego de sala recreativa y está hasta los mismísimos de no recibir ningún tipo de aprecio de sus compañeros de trabajo. Después de una sesión en un grupo de apoyo para malos está harto y decide marcharse de su videojuego e ir a otro. Sin quererlo comenzará una gran aventura en la que hará nuevos amigos y además de encontrar su lugar en el mundo, ayudará a otros a hacerlo.

Esta es una historia que parece más bien pensada para los padres que para los niños ya que estos no creo que lleguen a asimilar el concepto de las viejas máquinas de videojuego con las que alucinábamos de pequeños y que visitábamos con fervor religioso siempre que conseguíamos un par de monedas. Hoy en día la experiencia es más impersonal y local, con sus pequeñas consolas o tabletas y dudo que muchos sepan lo que era ir a esos locales, tú solo y encontrarte allí con tus amiguitos. La historia tira de la nostalgia por aquellos fabulosos años y en mi caso al menos les funciona. Por supuesto es una película de animación y hay cosas extrañas y absurdas pero así es el mundo de los videojuegos. El guión nos lleva por una partida que podría ser un juego de aventura gráfica similar a aquellos fabulosos que hacia LucasArts en su tiempo. Los personajes son simples y mono dimensionales y salvo por el protagonista y el mal carecen de otra motivación que no sea hacer lo que está escrito en su código. La película tiene momentos brillantes y otros absurdos que chirrían un poco ya que da la impresión que no consiguieron cuajar un guión redondo y para llegar a la hora y media tuvieron que estirar escenas hasta conseguir que los niños se revuelvan en sus asientos. Aún así, resulta divertida y un producto fácil de digerir. Se trataba de ir al cine a pasárselo bien y lo consiguen, aunque se quedaron lejos de otros clásicos de la Disney/Pixar y en este caso parece que eligieron el camino facilón de películas como Cars.

El cine de animación infantil está contraindicado para miembros del Clan de los Orcos ya que puede resetear su única neurona operativa. Sn embargo es perfecto para una tarde de cine con niños ya que estos sí que sabrán disfrutarlo. Es una bonita historia que seguro que despertará muchos recuerdos del chaval que todos en algún momento llevamos dentro y que yo por culpa del síndrome de Peter Pan no he conseguido meterlo pa’dentro y sigo portando hoy en día.

06/10
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Teatro Nacional Dona Maria II

Teatro Nacional Dona Maria II
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Otro de los edificios señeros que hay entre las tres plazas que se reparten el centro de Lisboa es el Teatro Nacional Doña María II. Encabeza la Plaza de Rossio, la cual oficialmente se llama Praça de D. Pedro IV y que casualmente era el papuchi de la chama que da nombre al teatro. En ese lugar había un edificio que escapó al terremoto pero que fue destruido por un incendio y así, a mediados del XIX (equis-palito-equis) se construyó este edificio en estilo neoclásico. La fachada es preciosa y las columnas las apañaron de un convento al que se las quitaron. Por desgracia otro fuego acabó con el interior del edificio y en la actualidad, sus interiores son de finales de los setenta. Por suerte la fachada escapó y sirvió para evitar que algún desgraciado de estos arquitectos de diseño estropeara la zona con algún mamotreto de hierro y basura.

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