Como procuro no mirar hacia atrás y dedicarme a editar las anotaciones, cuando escribí la anterior, me iba de Dhangethi por la mañana a las 7am, pero cuando sobre las ocho de la noche estábamos finiquitando la factura, le llegó un mensaje al pavo informándole que por causas mecánicas, el barco que me tenía que llevar por la mañana se había quedado en Malé y se cancelaba el servicio. Ahí entramos los dos en modo pánico total y el chamo llamó a la otra compañía que salía a la misma hora para reservar un asiento pero le dijeron que estaban completos. Quedaba solo una opción, con la empresa que me trajo y a la que se le rompió el barco. El chamo los llamó y le dijeron que vendría un barco desde Malé por la mañana y que saldría de regreso a las dos de la tarde y me reservó asiento en el susodicho. El barco, según le dijeron, era el Velocity, asi que añadí a mis enlaces la posición GéPéeSe del susodicho para tenerlo atado y bien atado en corto. Informamos a los de mi habitación que había nuevo cambio de planes, desayuno a las ocho y media en lugar de a las seis y veinte y que me quedaba allí hasta las dos. Pensé que estaría angustiado y no podría dormir bien pero hice siete horas de un tirón. Por la mañana, tras el desayuno, fui a pagar la habitación al centro de buceo, que se les olvidó cobrármela y mira que yo les dije un montón de veces que había algo raro en la factura porque era escandalosamente barata. Tras eso, me piré a la playa y a la hora a la que debía salir el barco de Malé, estaba quietito y no se movía y diez minutos mas tarde yo ya estaba considerando alternativas logísticas, avisé al chamo, que llamó a la empresa y estos le dijeron que como tenían mas pasajeros, en lugar de enviar el Velocity, mandaban el Erwina, y en unos instantes, yo tenía a ese localizado y efectivamente, se movía hacia el sur en dirección a nosotros.
Después de la playa, fui a almorzar y lo hice temprano por si el viaje era muy movido, no quería estar en medio de una digestión cuando comenzaran las olas enormes. Tras el almuerzo, me duché, me puse ropa limpia, que había literalmente apurado la otra muda al máximo y terminé de preparar la bolsa, que cuando me muevo en las Maldivas va más llena porque en su interior lleva también la chaqueta, el chándal y la sudadera del avión, ademas de las playeras, todas cosas con las que iré vestido en el regreso en avión. En Dhangethi se quedó el tubo de detergente que me traje y que resultó un puntazo y le saqué un montón de partido lavando la camiseta y el gallumbo del día anterior durante todo este tiempo.
Sobre las dos menos cuarto el dueño del sitio en el que me hospedaba se empeñó en llevarme al muelle en su moto, que es una experiencia terrorífica, pero bueno, le dije que sí. Me dejó junto al barco y allí éramos pocos hasta que apareció un grupo de venezolanos dando gritos y una de las venezolanas tenía la cara tan operada que no se sabía si los lunares de las mejillas eran los pezones, que ya los tenía por ahí arriba o es que se le estaba rompiendo la piel al estar tan tersa. Uno de los dueños del centro de buceo también venía en el barco. En el último momento entraron dos doñas Rogelias, hasta con el trapo en la cabeza y obligaron a un chamo local a cambiarse de asiento para ponerse juntas porque una hembra local no se puede sentar junto a un macho que no sea de su familia o algo asi. El barco salió con quince minutos de retraso y al llegar a la boca del puerto el chófer pisó el acelerador y nos pusimos a sesenta y dos kilómetros por hora, con sus tres motores de doscientos cincuenta caballos cada uno. Me río yo de los pavos de Corrupción en Miami, en las Maldivas le pegan más candela a los barcos. Al principio íbamos pegados al Átol y eso nos protegía del mar. Fuimos al norte, a una isla llamada Mahibadhoo, en donde se bajaron tres y entraron cuatro. Desde allí ya cruzamos el océano en dirección a Malé y ahí fue cuando nos pilló el oleaje, aunque no fue tan malo como una semana antes y salvo por un par de veces, no tuvimos sustos significativos. Por la mala mar, el viaje fue algo mas lento y vinimos llegando al aeropuerto dos horas y quince minutos después de salir. Se bajaron los latinos y las Rogelias y los demás seguimos hacia Malé.
Me despedí del dueño del club de buceo y fui a mi hotel, que es el mismo en el que me quedé en mayo porque tienen buenos precios, las habitaciones están muy bien y está a quinientos metros de la terminal del ferry que te lleva al aeropuerto. Por la tarde salí a cenar y aproveché para comprarme Valhomas, que es atún seco, un producto local que me gusta mucho en recetas con arroz y fideos y como tengo unos amigos viniendo a mi keli pronto, les haré Arroz frito con Valhomas y lo van a flipar.
En el mismo sitio en el que cené tienen buenos desayunos y abren desde las cuatro de la mañana, así que iré directamente allí por la mañana y desayuno antes de tomar el ferry al aeropuerto. El próximo será el último episodio, con el viaje de regreso a los Países Bajos. No me han puesto en asiento de ventana en ninguno de los dos vuelos.
2 respuestas a “Dhagethi día 13. El regreso a Malé”
Todo controlado como siempre; no hay quien se escape (jajaja).
Menos mal que el mandamás de USA no está operando por la zona y no hay peligro de vuelen el barco con un misil de esos que hacen mucha pupa… 🙂
Salud