Segunda inmersión en el Cabrón, tercera parte

Salta a Segunda inmersión en el Cabrón, primera parte para ver los vídeos de la inmersión desde el principio

Es emocionante llegar al vídeo final de este segunda inmersión en la playa del Cabrón, uno de los lugares más espectaculares para el buceo en Gran Canaria. Este vídeo será más corto que los otros y estará acompañado de la canción Do Ya Wanna Taste It de Wig Wam, que se ha hecho universalmente famosa gracias a la serie televisiva El Pacificador – Peacemaker, en donde la usan para unos espectaculares títulos de crédito iniciales.

Esto arranca a lo grande, junto al banco de roncadores y después avanzamos entre las rocas y esos fueron los últimos momentos felices de la inmersión, porque para cuando enfilamos el regreso, había un montón de corriente y nos tomó como veinte minutos nadando contra a corriente o más bien, arrastrándonos por el suelo, que lo mejor es pegarte al fondo y usar las manos para impulsarte. En el minuto y medio tenemos un nudibranquio, una babosa submarina muy colorida y que no se pueden comer, que yo siempre que los veo pienso que serían unas tapas fabulosas. Más tarde pasamos por la zona de los corales o plantas amarillos, muy vistosos y en el tramo final, hacemos la parada de tres minutos a cinco metros y tenemos algún selfie y a los otros buceadores que también descansaban y se recuperaban del esfuerzo en aquella piscina abierta que está junto a las rocas y por donde entramos y salimos.

De la misma manera que no sé cuando será el próximo vídeo de aburridos despegues o aterrizajes, lo mismo se aplica a los de buceo. Esto puede ser el final de una era.

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Segunda inmersión en el Cabrón, segunda parte

Salta a Segunda inmersión en el Cabrón, primera parte para ver los vídeos de la inmersión desde el principio

Llegamos al tramo de la inmersión más interesante y también el más largo, que para este he tenido que echar mano de la canción What’s Going On de Cyndi Lauper en su versión pachín, que es más longeva. Como todo el mundo sabe que los vídeos de buceo, como los cipotes, cuanto más largos, más placer, pues a buscar el bote de vaselina que este es de los largos.

Comenzamos siguiendo el banco de peces roncadores y de nuevo, acompañados por un pez trompeta Atlantico, que esos no se ven en otros lugares a parte de la franja de aguas tropicales y sub-tropicales del océano Atlántico en su costa este, a la que pertenecen las islas Canarias. Después avanzamos para pasar por un agujero en las rojas espectacular y tal y tal y por el camino vemos un montón de peces más y esto es la previa para la entrada a otra de las cuevas abiertas, solo que esta fue una visita larga y ese segmento dura lo suyo, pero antes de entrar tenemos un grupo de peces barbudos y hasta un cangrejo ermitaño r-escondido. En la cueva entramos sobre el tercer minuto y es muy OBSCURA, sobre todo porque yo llevo una luz que me sirve para no quemar las imágenes pero que no da mucha «luz». El objetivo es mirar si encontramos alguna langosta canaria en la cueva, que la vimos, pero que en el vídeo va a resultar imposible a menos que os fijéis a donde apuntan las antorchas en el minuto 4:26, en el que la langosta sale por patas a esconderse porque se pensó que era una invasión de gentuza y chusma truscolana y podemita. La podéis ver un poco después, sobre el minuto 4:50 y hay varias. Que sepáis que estas no son langostas como esas otras que os jincáis, son más pequeñas y sin tanta carne. Lo que viene después es el regreso al exterior, que aunque la cueva no es muy grande, la obscuridad la hace gigantesca y si eres un poco ñanga seguro que allí dentro te agobias. Nos queda un tercer y último vídeo que será mucho más pequeño que este.

El vídeo final está en Segunda inmersión en el Cabrón, tercera parte

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Segunda inmersión en el Cabrón, primera parte

Después de descansar una hora fuera del agua, descanso obligatorio para reducir los níveles de coñas tóxicas en tus entrañas, regresamos al agua para la segunda inmersión, que nos la prometíamos igual de feliz que la primera pero resultó que en la hora esa en la que estuvimos en la superficie, el mar cambió mientras subía la marea y entró una corriente jodidísima y lo mejor es ver la gráfica de mi computadora de buceo para captar el concepto:

Alrededor de la media hora estábamos felices en el fondo marino del agua del mar, protegidos por la corriente y tan a gustito mirando coñas que ya veremos en los vídeos, en ese momento, subimos a la plataforma de rocas para comenzar el regreso y aquello se transformó en una prueba de resistencia, nos tomó casi veinte minutos una distancia que habríamos podido hacer en menos de cinco y parándonos a goliznear. La corriente, además, cambiaba de dirección continuamente, nos pillaba de frente, de lado, del otro lado pero nunca por detrás para ayudar y empujarnos. El primer vídeo está amenizado con la canción Wherever You Will Go de The Calling.

Comenzamos avanzando por la plataforma de rocas para ir hasta el lugar en el que nos habíamos quedado en la primera inmersión, hay mucha vegetación y a lo lejos se puede ver el banco de peces roncadores, que ahora están más cerca de la superficie. Finalmente llegamos junto a ellos sobre el primer minuto y nos ponemos a seguirlos, uniéndonos a la tribu. Después nos cruzamos con un pez trompeta y llegamos al lugar con las rocas. Por esa zona hay otra cueva espectacular. Vamos por cañones junto al muro y casi en el tercer minuto pasamos junto a una pequeña cueva. Nos quedamos justo antes del vídeo de la cueva, que veremos en el segundo segmento.

La inmersión continúa en Segunda inmersión en el Cabrón, segunda parte

Primera inmersión en el Cabrón, tercera parte

La inmersión comenzó en Primera inmersión en el Cabrón, primera parte

Llegamos al último vídeo de la primera inmersión que hice en la playa del Cabrón en enero, el día antes de mi cumpleaños. En este vídeo, la musiquilla que lo acompaña es el clásico Left to My Own Devices de los Pet Shop Boys y por suerte, todavía nos queda la segunda inmersión de la que seguro que sale al menos una anotación más, quizás dieciocho.

De entrada vamos a ver a una morena negra que está escondida con un par de cangrejos araña. Esta era grande de verdad. Recordar a los cristianos que en las islas Canaarias se come la morena frita y estos bichos son muy sensibles a los humanos porque saben que pueden acabar en la sartén. Después de esa vemos otra morena, una preciosa picopato, muy colorida y con una de dientes que no veas. Estas morenas son mucho más pequeñas. Después comenzamos a regresar al punto de entrada por otro camino y vemos un montón de fulas blancas, pescado propio de las islas macaronesias. Vemos otros peces y hasta una planta preciosa y de pasada, una fula negra, que me trae muchos recuerdos de cuando era pequeño e iba a pescar con mi padre. En nuestro camino nos cruzamos con un montón de plantas que parecen corales pero no lo son y en al menos dos ocasiones vemos nudibranquios, que son esas babosas tan coloridas. También super-hiper-mega escondida tenemos otra morena negra, de la que solo vemos la cabeza y los ojitos y cerca del final nos pasamos a saludar a una anémona que estaba de tertulia con dos cangrejos araña y que venía a estar en el lugar en el que paramos durante tres minutos a unos cinco metros de profundidad antes de ascender a la superficie.