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Empacho de corales en Dhandi Giri

Llegamos a la última inmersión de mi penúltimo día buceando en las Maldivas y que también fue mi penúltima inmersión. El relato está en Prácticamente al final de la semana de buceo y esta última fue de relax y paseíllo en un lugar muy bonito y con muchos corales llamado Dhandi Giri. La música elegida es la canción The New Great Depression del grupo The Moth & The Flame, que parece hasta un aviso de la que nos va a caer sin ilusión ni fantasía, pero es que además la canción es muy bonita. El vídeo en sí es un paseo por un pináculo petado de corales y de los billones y billones de peces que usan los corales para esconderse, con lo que más bien es un paseíllo y puedo prometer y prometo que no sale ni un solo tiburón, ni una sola aguila marina moteada y creo que una sola morena, aunque al principio en un coral naranja hay un precioso pez hoja que no sabréis apreciar por la incultura tan grande que hay en el mundo. Tenemos corales blandos y duros, de formas espectaculares, con primos del pez Nemo en su interior, aquello era un pequeño paraíso. En el tramo final se supone que estoy esperando que un pulpo salga de donde se escondió pero el cabrón tenía más paciencia que yo aire y ganó él. En el tramo final también estábamos en un lugar más cerca de la superficie y con la luz del sol hay un color en los corales que ni te lo crees.

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Pegadito a un Napoleón y bancos de peces a porrillo

Después de las maravillas que vi y viví en la primera inmersión, el resto del día que conté en Prácticamente al final de la semana de buceo fue como mediocre porque hay muy pocas cosas que se puedan igualar a un puñado de tiburones enfrente de ti. Aún así, fuimos a Loshfushi Kandu para la segunda inmersión y el vídeo es muy bonito y es como una inmersión tranquila, sin corrientes y con muchos peces, algo que podrían hacer personas ya tan mayores como Genín y Virtuditas, con el añadido que allá abajo no hay coronavirus ni truscolanismo. Para este vídeo he elegido la canción Castle on the Hill de Ed Sheeran, que le queda muy bien. Comenzamos a lo grande, con una morena e inmediatamente después vemos un enorme Napoleón que se acercó a pedirme la hora. Yo es que lo flipo con estos peces en las Maldivas, en Indonesia, huían de ti como si fueras truscolán. Lo vemos con un detalle alucinante y esa carita tan linda que tienen. Seguramente estuve a cincuenta centrímetros o así del bicho. Después comenzamos con un festival de bancos de peces de diferentes tipos, habían auténticos rebaños de peces, agrupados por razas, como los truscolanes y de nuevo, te dejaban acercarte. Voy pasando de un grupo a otro, si no fuera por los otros vídeos que hemos visto de las Maldivas, esto sería espectacular pero es que mi capacidad de asombro en el buceo está muy elevada y ya para que yo flipe tienen que ser cosas brutales. Hay unos naranjas preciosos, parecen de ciencia ficción, como truscoluña, que no es nación. En el tramo final, una tortuga despatarrada en el fondo marino del agua del mar.

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Tiburones en una estación de limpieza

Resulta difícil de creer pero cada inmersión que hice en Kandooma Thila fue tan espectacular o más que las anteriores y ni yo me podía creer la racha de suerte tan grande que tuve. Ayer veíamos Un flipe de águila marina moteada y cara a cara con tiburones y para evitar tener un vídeo de seis minutos, lo troceé y si alguien se creé que esto es menos que aquello, que se pegue un tiro de gofio y se apunte al partido de los ladrones podemitas. Seguimos en la misma inmersión, que conté en Prácticamente al final de la semana de buceo y nos centramos en tres vídeos, flipantes y alucinantes. Toda esta acción sucedió a veintisiete metros de profundidad, lo cual explica la falta de color, ya que todos los sub-intelectuales, además de expertos en el coronavirus, todos sabemos lo que le sucede al espectro de colores según desciendes al fondo marino del agua del mar. Decir que para algo tan flipante la canción tenía que ser super-hiper-mega especial y por eso elegí First Date de blink-182, que de siempre me provoca ganas de saltar y desmadrarme. Esto es muy simple, hay un montón de tiburones junto a mí, en un número que oscila alrededor de los siete y de repente, casi al principio, uno se pone en diagonal hacia arriba y abre la boca para que los pececillos se metan y se la limpien. He metido un efecto de cámara lenta en la primera vez que esto sucede porque es un flipe de-qué-té-cagas y no me extrañaría nada si Virtuditas confirma que le tuvo que cambiar los pañales al Ancestral después de ver esto. Según recuperamos la velocidad normal, hay cuatro tiburones en pantalla y otro repite la maniobra, que yo me meé en el agua de gusto y de lo rica y calentita que estaba. Si se pudiera gritar bajo el agua, yo habría gritado. El segundo segmenteo empieza con otro tiburón en la estación de limpieza y hasta se ve algún pececillo entrar a hacer su trabajo y después, vemos la purriada de tiburones, siete. Por culpa de la profundidad no nos pudimos quedar mucho tiempo allí, que yo me habría quedado nueve semanas y media si me dejan.

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Un flipe de águila marina moteada y cara a cara con tiburones

Llevamos una saga de vídeos de buceo que solo se pueden calificar como épicos, mágicos y legendarios y nos recuerdan aquellos maravillosos años en los que hasta podíamos bucear, que ahora el mundo es una mierda en la que siempre tenemos que estar encerrados mientras la rata esa asquerosa que vive en Güaterlú sigue suelta. Hoy llegamos a mi último día completo de buceo en Guraidhoo, el cual relaté en la anotación Prácticamente al final de la semana de buceo. Volví, como en casi todos los días anteriores, a hacer la primera inmersión en Kandooma Thila, ese lugar fabuloso en el que los tiburones campan a sus anchas y yo me siento como en casa. Otra vez y por mi afán grabador, he partido los vídeos de la inmersión en dos cachos y hoy tenemos el primero y puedo asegurar y hasta aseguro que ambos vídeos serán super-hiper-mega especiales. La música que acompaña a las imágenes es la canción clásica de Mecano titulada Hoy no me puedo levantar, que vamos, que casi lo estamos viviendo.

Todos sabemos como empiezan estos vídeos con el descenso y los peces usando nuestro aire pero es que inmediatamente después de eso tenemos un tiburón a milímetros de mí, un flipe de que te cagas. Después vemos una selección de mil millones de peces al lado de una roca y volvemos a lo nuestro, que son los tiburones, antes de cambiar a lo otro nuestro, las águilas marinas moteadas, que vemos lejos porque estaban en la superficie hasta que una bajó y se desmelenó a hacer maniobras en una escena que la veo y lloro de alegría, fue en tres palabras, Mar avi llosa. Tras eso, más de lo mismo, águilas marinas moteadas pasando y tiburones pegaditos a mí, alucinando con lo cerca que vinieron.