Durante la noche cayó lo que no esta escrito, con un montón de viento y cuando me levanté por la mañana, supuse que tendría un mensaje cancelando el buceo pero no, no tenía nada, asi que cuando bajé a desayunar apalabré con los de la pensión que me llevaran hasta el barco porque seguía lloviendo un montón. El mar estaba también muy picado, pero dentro del atolón, como no es muy grande y solo tiene salidas al océano por un par de sitios, se podía bucear, o eso creían ellos.

Nuestra primera parada era en el pecio British Loyalty Wreck (número 10 en el mapa), que según me dijeron se hundió en la época de la Segunda Guerra Mundial, pero vamos, que no lo he verificado. Es un pecio bastante grande y la parte superior queda a unos veinte metros, con lo que el enemigo a batir era el tiempo de fondo, que probablemente se nos quedaría corto. Saltamos y bajamos a la parte superior del pecio y comenzamos el recorrido, yendo hacia la parte mas profunda. Nada más llegar al pecio, un pez murciélago grande nos vio y decidió que él iba a ser nuestro guía y nos acompañó durante toda la inmersión y sale en bastantes vídeos. El pecio es grandísimo y al final, el tiempo de fondo fue el que nos obligó a marcharnos porque ambos teníamos aire. Aún así, el Dive Master me dijo que de la gente que ha llevado en el 2026, yo soy el primero que recorre el pecio al completo, que casi siempre hace la mitad porque la gente derrocha el aire. Hay dos cosas en las que yo soy el puto amo. Mi flotabilidad ha alcanzado niveles legendarios, buceo con 3 kilogramos de lastre nada mas y tengo un control de mi flotabilidad que es difícil de creer. Suelo ver a la gente manteniendo una gran distancia con las cosas porque si se acercan, se chocan y a mí se me ve pasando a centímetros de todo y no rozo nada y estoy buceando con bañador, que si rozara una anémona me acordaría para el resto de mi vida por el dolor. La otra cosa que se puede decir que yo domino es el uso del aire. Una y otra y otra y otra vez mi consumo está al nivel de los Dive Masters que curran en esto a diario y con muchos de ellos, es normal que yo acabe la inmersión con mas aire que ellos. No quiere decir que no respire, que yo no me privo de respirar, es simplemente que no derrocho el aire y me mantengo siempre muy tranquilo.
Después de que salimos decidieron que la segunda inmersión iba a ser en el punto de mantas (el 14 en el mapa) pero cuando llegamos allí, que está en una de las salidas del atolón, las olas eran de mas de dos metros, brutales y el Dive Master saltó al agua y no vio mantas y aunque las hubiese visto, yo creo que no habríamos entrado. En su lugar, nos fuimos a la esquina de Maahala, el punto 3 en el mapa, solo que ibamos a continuar la inmersión del día anterior por otra zona del lugar. Por allí no teníamos la olas brutales. Durante la inmersión vimos un tiburón de punta de aleta blanca, pero GIGANTESCO, yo creo que tenía como 3 metros de largo y de hecho, tengo que mirar en los libros porque igual ese no es de arrecife, sino de los oceánicos. También vimos dos peces escorpión juntos, haciéndose los locos y camuflados como si fueran corales. Vimos dos veces una raya águila pequeñita, como un bebé, preciosa y en una de las ocasiones se acercó bastante. También vimos un nudibranquio gigantesco, tamaño de tapa, si no fuera porque son venenosos. Los corales en ese lugar son majestuosos, construcciones gigantescas que probablemente se han estado desarrollando durante siglos.
Al salir y regresar me fui a almorzar y después volvimos al barco para ir a bucear a las dos de la tarde, media hora antes de lo habitual. Nos fuimos hacia el centro del atolón, a un punto que no está en el mapa y que se llama Borugiri Thila, no muy profundo y al ser una thila, es en realidad una montaña que nunca llegó a la superficie y podíamos bucear bajando primero a la parte profunda y después ir ascendiendo. En realidad hay dos thilas en el sitio, asi que hicimos una de ellas. De nuevo, una cantidad bestial de corales, con mesas gigantescas, otros que parecen setas y algunos con miles y miles de millones de peces pequeñitos escondidos allí para sobrevivir. Al principio de la inmersión vimos un pulpo y al poco una langosta gigantesca, que esa se veía que tenía carne para encochinarte a base de bien. Durante la inmersión nos cruzamos con otro pez escorpión, con unas algas rojas muy curiosas y en un punto determinado aparecieron volando dos rayas águilas en perfecta formación, hasta batían sus alas al mismo tiempo. Saliendo de detrás de una de esas estructuras de coral nos topamos con un mero grandísimo, de hecho el Dive Master primero pensó que era un Napoleón por el tamaño. Estuvimos buceando una hora.
Al regresar a tierra, volví a mi pensión y en el camino me crucé con los dueños del club de buceo que me dijeron que después de que oyeron lo de las olas en el punto de las mantas estuvieron a puntísimo de cancelar la inmersión de la tarde pero el Dive Master les dijo que yendo conmigo no había problemas, que puedo aguantar una ola o una corriente. Si a esos aquello les parece mucho, el día que vayan a bucear al pecio del Arona o a la Catedral, en Gran Canaria, se cagan por las patas pa’bajo, que mira que he visto gente vomitando en el barco en esos lugares y gente que no llega a entrar en el agua porque no pueden con las olas de 3 metros. Después de regresar, ducha, cena y a descansar. Según la previsión meteorológica, es probable que el mal tiempo siga durante toda la semana. Ya me han dicho que para el día siguiente, la idea es ir a bucear al este del atolón que está mas azocado de las corrientes, olas y viento.
2 respuestas a “Segundo día de buceo en el atolón de Addu”
Así que agua por fuera y dentro, te van a salir branquias 🙂
Salud
Debe tener su «aquel» bucear con mal tiempo.