
Fue ver el póster de esta peli y tuve que correr al trono porque es que me entró una diarrea rala y me estaba cagando por las patas pa’bajo porque sabía lo que me tocaría sufrir y padecer, pero como hay que sacrificarse, me sacrifiqué y la fui a ver el día antes de empezar las vacaciones. Mi miedo es tan grande porque una de las protagonistas es la mismísima pava de Cincuenta sombras de Grey – Fifty Shades of Grey, que por si no nos acordamos, está catalagoda como una PUTA MIELDA DEL COPÓN y aquí es que parece estar haciendo absolutamente lo mismo. La película se titula Verity: La sombra de un engaño y en España se estrenó con el título de Verity: La sombra de un engaño, que nos recuerda claramente que truscoluña no es nación y los que se asocian con esa gentuza, son criminales suciolistas y podemitas.
Una julay escribe el libro de otra y de paso se folla al marido, le roba al hijo y se asegura de que la mate.
Tenemos que a una pava retrasada y supuestamente escritora que casi que ha terminado de aprenderse todas las letras y ya pronto empezará a estudiar los números, le ofrecen un trabajo para acabar las novelas de otra pava que resulta que está catatónica pa’l coño después de un accidente tras la muerte de su hija. El marido de la mentada es todo cariño y amorzote pero según investiga la pava, lo que descubre es que la madre mató a su hija y después se intentó suicidar, o algo así. Con todos metidos en la keli, las cosas se irán complicando más y más y mucho más.
Esto es una peli pseudo-erótica de las que se hacían en los ochenta y que eran malísimas y solo ponían por la tele y bien de madrugada. Los diálogos pueden producir daños permanentes en los oídos, la Dakota Johnson sigue sin saber actuar y tiene menos expresividad facial que la muñeca Rosaura, con la que comparte además el peinado, así que su único recurso interpretativo es enseñar los pezones y por eso se pasa la película yendo a la ducha para que se los veamos. Con ella está Josh Hartnett, que en su día parecía que iba a ser uno de los grandes actores de Hollywood y se desinchó y aquí demuestra claramente por qué no llegó a nada, es patético. Y con esos dos tenemos a Anne Hathaway haciendo de tonta del bote que no se mueve ni se toca. El guión es patético y la dirección nula, así que tenemos que sufrir y padecer a este trío de insufribles y ver las escenas más falsas de sexo de la historia del cine, que sigo alucinando con las mujeres a las que les gustan estas películas en las que gimen y aullan cuando supuestamente se las están follando mientras están sentadas sobre los pezones del pavo, que chicas, hay que espabilar un poquito. Esto comienza mal, acaba muchísimo peor y la pava esa ha conseguido su segunda PUTA MIELDA DEL COPÓN, que igual es lo que caracterizará su carrera.
Esto no se lo deseo a nadie, ni a los miembros del Clan de los Orcos ni a los sub-intelectuales con GafaPasta.
