Hoy por fin nos pusieron para desayunar el desayuno de las Maldivas, que es espectacularmente sabroso, hecho con atún desmenuzado, zumo de limón y cebolla y con unas tortas muy delgadas. Me encochiné antes de ir a bucear, con la japonesa y el francés que llegaron el día antes. Para la primera inmersión yo pensaba que iríamos a algún lugar suave, pero miraron y no había corriente y decidieron ir a Kandooma Thila, con lo que en mi inmersión número 416 visité ese lugar por vigésima tercera vez. Los nuevos iban con dos Dive Master controlándonos y el resto íbamos con Maish. Vimos un atún enorme, de más de un metro de largo, aquello debía tener una cantidad ingente de latas de atún en su interior. Después pasó otro más pequeño que seguro que daba para varias latas de medio kilo de atún. Nos encontramos una cantidad considerable de rayas águilas, en diferentes lugares y también tiburones grises de arrecife y hasta un tiburón de punta de aleta blanca. Algunas de las rayas águilas pasó bastante cerca. Vi un gobio cabeza de oro, que era un tipo nuevo para mí y un par de parejas de gobios dardo de fuego. También vimos jureles. Cerca del final nos encontramos con un grupo de unas nueve rayas águilas y yo estaba grabando mi vídeo intentando darles un poco de espacio y Maish me empujó directamente sobre ellas, así que el vídeo será aún más espectacular.
Descansamos en tierra y para la segunda inmersión nos fuimos a Lhosfushi, supuestamente más relajada. Vimos una Anguila de raya azul (blue ribbon eel), multitud de gobios dardo de fuego y un gobio cabeza de oro, que aquí llaman regular Goby, espectacular y bastante tímido y raro de ver. También vimos camarones, dos pulpos un banco gigantesco de fusileros y un grupo grande de labios dulces entre los que se escondía un mero. También vimos un nudibranquio pequeñito y supuestamente super-hiper-mega especial y algunos cangrejos en las anémonas.
Al regresar fui a almorzar y opté por no pedir demasiado y como me acordaba del atún, me pedí un bocadillo de atún. Por la tarde fuimos el francés, la japonesa y el Elegido a bucear de nuevo y regresamos a Back Cocoa. Al francés, que es bastante joven, le dio un jamacullo en el agua y pidió salir porque se encontraba mal, como con dolor de cabeza. Aquí todos somos médicos de ambulatorio y prácticamente cirujanos y hemos diagnosticado que no bebió la suficiente agua ni comió entre inmersiones, que es algo que hay que hacer. En la inmersión vi dos pez pipa multianillados, preciosos y que era la primera vez que los veía, las anémonas con cangrejos y peces payaso de las Maldivas, un pulpo, una morena verde, una tortuga carey que cuando la japonesa la descubrió se puso al lado de ella como en trance místico, seguramente pensando en lo rica que estaría una sopa hecha con ese bicho, vi camarones boxeadores, otros camarones diminutos, un grupo de labios dulces, peces ballesta que estaban bastante agresivos, con lo que seguramente han anidado por allí y un precioso banco de peces mariposa de cola roja. Incluso perdiendo al francés, que se lo llevó Maish a la mitad, fue una inmersión muy chula.
Por la tarde pasé una hora en la playa y después fui a cenar, antes de recogerme a procesar fotos y vídeos. Ya solo me quedan dos días completos de buceo y uno con una única inmersión. Ya es que me veo en el avión o los aviones de regreso.