El precio de la red – The Social Reckoning


Han pasado dieciséis años desde que se estrenó La red social – The Social Network en la que veíamos el inicio del CaraCuloLibro, esa herramienta social a la que se enganchó como una perra en celo la digitalmente difunta Virtuditas y a la que también está enganchado el también digitalmente difunto Doverinto, presuntos comentaristas históricos del mejor blog sin premios en castellano. Ahora, la empresa propietaria de esa red social, tiene varias, ya que el Istagrame y el Güazá también son de ellos. En esta peli vemos las movidas que sucedieron hace unos añitos. La película se titula ahora The Social Reckoning y en España al que tenía que ponerle el título le dio un jamacullo o lo culiaron muy fuerte y le puso El precio de la red.

El julay autista ahora es mucho más podemita, suciolista y truscolán que antes.

Hay una panoli que se le debió caer a la matrona al nacer y se quedó gilipollas y que trabaja para el CaraCuloLibro y todavía se cree que aquello es una cosa linda e inocente y como nadie le hace caso, comienza a filtrar información a un periodista que es rarito. A todas estas llega la pandemia podemita, suciolista y truscolana y la rata sucia, jedionda y zarrapastroza del orangután naranja pierde las elecciones y se organizan ataques contra el Capitolio gringo usando las susodichas redes sociales mientras el friki que es el dueño impide a todo el mundo que haga cualquier cosa para evitarlo.

Básicamente, la empresa conocida como Neta es una multinacional fascista que busca hacer leuros a costa de quién sea y le da igual que la gente se radicalice usando la susodicha, que maten, que violen o que hagan lo que sea mientras hagan clik clik clik. En el corazón de ese Reverso Zarrapastroso está la malabestia esa que es el dueño y que aquí lo ponen como autista profundo, un friki de hospital psiquiátrico. Hay cero empatía con ese hombre, si alguien le pega un tiro en la nuca mañana mismo, las fiestas celebratorias serían globales, en todo el planeta, así es el asco y el odio que ha cosechado y en la película vemos como son sus decisiones personales las que mueven la compañía en la dirección en la que provoca tanto odio y vemos como no le importa manipular si puede sacar dinero. Toda la movida del periodista y la traidora entretiene, pero ellos son comparsas que asisten a un recordatorio para los cuatro o cinco que la veremos de que ninguna red social es tu amiga. La película se hace un poco cuesta arriba en el tercer acto cuando comienza la insurrección de las malas bestias que atacaron el Capitolio y el gilipollas ese decide entrar en modo autista total y la gente le pregunta cosas y él simplemente no reacciona. Personalmente, habría hecho mucho más ligera esa parte. En el tramo final es que me pareció más bien un telelefilm que una película de cine.

Esto no es algo que interese a los miembros del Clan de los Orcos y tampoco creo que atraiga a los sub-intelectuales con GafaPasta. Probablemente tiene un pase para verla en la tele.


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