No aprendemos

Una semana y pico después de regresar desde Gran Canaria, una de las cosas que más me chocan cuando voy al centro de la ciudad en Utrecht, es la total ausencia de mascarillas, que aquí, en esta ciudad, han desaparecido por completo y las llevan quizás el uno por ciento de la gente y esa cantidad, en interiores, que en exteriores aún es más raro de ver. Es algo cultural porque el martes, fui al cine en el sur de Amsterdam, junto al estadio Johan Cruijff ArenA y llegué con tiempo para ir a un par de tiendas y en esa zona, la gente con mascarillas en calles y en tiendas eran quizás un cuarenta por ciento del total y la única diferencia con Utrecht es que por allí hay más extranjeros, que seguramente escuchan, ven y leen las noticias de otros países y que en lugar de seguir los consejos del ministro de salud holandés, que desde el principio estaba en contra de las mascarillas y que ignoró a sus expertos durante meses, esos siguen los consejos que escuchan desde sus países de origen. Incluso en el transporte público, en donde es obligatorio, la cantidad de gente sin la misma en el interior es escandalosa, empezando por los revisores, que ahora en lugar de ponerse la mascarilla, llevan el protector ese de plástico en la cara, que al parecer el plástico mata el virus y no les entra ni por la nariz ni por la boca. La diferencia es tan cultural que cuando los holandeses van de vacaciones a otros países, en lugar de seguir las normas locales, siguen las de su país, es decir, sin mascarilla nunca y gracias a eso tenemos una ristra interminable de artículos en los periódicos de problemas, gente a las que les pusieron multas, peleas y demás, siempre en el extranjero y siempre porque si tus políticos te dicen que no hace falta y no protege, ya tú te crees superior al resto y vas a tu bola. En donde parecen coincidir españoles y neerlandeses es en el concepto de la distancia entre mesas en bares y restaurantes, que se reduce a menos de treinta centímetros entre espaldas aunque se supone que tiene que haber un metro y medio. En una de las terrazas en Utrecht los pasillos entre mesas son tan estrechos que si eres obeso mórbido como algunos comentaristas, cuando te diriges a tu mesa te lamen el ombligo todos los que pasas por un lado y te besan el culo los que están por detrás de ti. Por supuesto, toda la operación es sin mascarillas y escuchando a gente estornudando con gran alegría.

Hasta ahora hemos tenido suerte, solo necesitamos una mutación que ataque y mate de golpe y en menos de cuatro semanas, se acaba el problema de la superpoblación en el planeta. Pasaremos a los anales de la Vía Láctea como una civilización inteligente pero con un alto porcentaje de totorotas.

Hoja de ruta del 2021

En enero de cada año pongo mi hoja de ruta con aquello que pienso que quiero hacer y después llega una pandemia y nos lo jode todo, pero eso no quiere decir que no deba hacerlo, que el placer de la procrastinación es uno de los más gozosos. Esta es una tradición ancestral que llega a la decimoséptima iteración y si alguno no me cree, que todo es posible, las pueden leer haciendo click en los enlaces de 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020.

Al contrario que otros que se toman años sabáticos, no está en mis planes el dejar de escribir el mejor blog sin premios en castellano y así, pronto llegará a su decimoctavo año de publicación continua, en tres semanas este blog será mayor de edad. Cada vez me resulta más difícil encontrar contenido original pero aún así, seguiré tratando de escribir dos anotaciones diarias y la de las mañanas seguirán siendo fotos. El año pasado llegamos a Tailandia y este año seguiremos por allí, ya que nos faltan por ver varios sitios como Kanchanaburi, Bangkok y algunos más al sur y de cuando en cuando lo alternaré con algunas ciudades europeas o quizás no comunitarias, del Reino desUnido. Los fines de semana, siempre que sea posible hablaré de dos películas y si la pandemia no lo permite, bajaré el ritmo o comentaré series televisivas.

Seguiré explorando el nuevo universo que me ha abierto mi CrockPot Express, que nunca deja de sorprenderme y que además, me ahorra tiempo por un tubo y ensuciar mil calderos. El año pasado ya comenzaron a entrar algunas recetas nuevas en mi pequeño libro de recetas de cocina y este año llegarán otras o actualizaré alguna de las viejas para hacerlas con la olla expresa.

Este año además tenemos un escenario laboral inédito. Finalmente y después de tardar años y años, muchísimos más que el parto de la burra, me pusieron en la puta calle y me quedé en semifinales, con una empresa a la que llegué con más de mil empleados y de la que me botaron cuando el número total es de menos de cincuenta y casi todos son amigotes. Buscar trabajo y encontrarlo seguro que me servirá como fuente de inspiración y alguno que casualmente está en esos mundos de Dios debería ofrecerme un trabajo porque mi carisma y mi desparpajo son el aliño que necesitan muchas organizaciones para que sus equipos se despiporren.

De alguna manera mi Ángel de la Guarda se lo curró y entré en el 2020 sin planes de viajes, salvo por mi paso en enero por Málaga y al final resultó que era porque tenían planificada una pandemia. Este año puedo confirmar y confirmo que no tengo planes, salvo para ir a bucear en las Maldivas en mayo, si la pandemia lo permite, en un barco de vida a bordo. Si vuelve la vieja normalidad, intentaré ir a algunos de los destinos que mencioné el año pasado, como San Petersburgo, Bilbao y Helsinki.

En lo relativo al cine este año comienza con dudas y haré lo imposible y aún más para poder ver, de nuevo, doscientas películas, aunque ya va la cosa con dificultad porque durante todo el mes de enero los cines holandeses estarán cerrados. También veré una ingente cantidad de series que no suelo comentar, ya que a mi, lo de pasarme la tarde viendo programas de petardas en casas con petardos intentando fornicar o programas de tertulias con gente gritándose no me atraen.

Seguiré con el duolingo, aunque cada vez estoy más cerca de llegar al límite en los cursos que sigo y tendré que decidir lo que haré a continuación.

Este año sí que voy a comenzar un podcast, uno que será secreto, secretísimo y que no estará vinculado a esta página. Ya tiene nombre, ya tiene foto y ya tiene hasta temática, que será, por supuesto, hablar de mi mismo y de mi mundo. La razón para no unirlo al blog es que con tanta política de cancelación, la gente está por esos mundos digitales buscando carnaza para destruirte y yo es que lo pongo muy fácil. Como sé que no puedo abarcar más, mejor nos olvidamos de que escriba un libro y me limitaré a leer cien, que es algo que está mucho mejor.

El año pasado me convertí en una máquina de hacer deporte, de correr vamos, algo que hago cada cuarenta y ocho horas y por seis kilómetros y este año intentaré seguir con ese ritmo, sobre todo ahora que sé que el ejercicio físico te dispara la creación de nuevas neuronas en el hipotálamo y tal y tal. Después de pasar una semana con los padres de mi amigo el Turco y flipar con la rueda de abdominales de su padre, me compré una y en los cinco meses que la llevo usando, ya me hago una purriada de ejercicios siempre teniendo en mente que yo no quiero ser obeso como los comentaristas que no vamos a mentar.

Pues aquí queda mi lista para poder ningunearla.

El coche solar y tal y tal

La penúltima vez que estuve en el cine en Amsterdam, en la zona del estadio Johan Cruijff ArenA y que antes era el Amsterdam ArenA, como tenía un rato entre pelis y todo estaba cerrado me puse a caminar pero cerca de la estación, que allí te mueves ciento cincuentra metros hacia el este y es más que probable que ni encuentren tu cadáver porque es donde anidan los terroristas musulmanes de mielda o eso que los podemitas reciben con los brazos abiertos y los llaman nuevos truscolanes. En uno de los edificios está la sede de una de las miriadas de compañías eléctricas que tenemos, esas que son más de papel que de producir electricidad y que compran y venden el producto y yo salto de una a otra cada año para ahorrarme una pasta con el famosísimo, PAQUETE DE BIENVENIDA, que me dan pensando que mi lealtad será eterna y un año después me ven marchar, ya que mi lealtad solo la tiene el PAQUETE, no ellos. Esa compañía al parecer colabora con la universidad técnica de Delft para fabricar un coche con placas solares, que es el que vemos en la foto y que participa en un montón de carreras, como una que hacen en Australia y en la que los holandeses siempre suelen acabar muy bien y en varios años han hecho el mejor coche que no se puede producir en masa y es más o menos inútil del universo conocido y por conocer. Sirve para que los futuros ingenieros se despiporren y aporten nuevas ideas que igual un día cambian el mundo. La iteración que vemos en la foto, que supongo es la del año 2019 o el 2020, tiene unas ruedas de risa, una ristra de paneles y como que una cabina en uno de los lados para el chófer que no parece nada cómoda y definitivamente, ahí no se puede llevar ni la mochila. Lo único interesante es que si le dieran uno al Ancestral y otro a su intimísima la Virtuditas, se pueden juntar en el aparcamiento del MercaMamona o del Karreful y si ponen los coches en direcciones opuestas del lado adecuado, cuando abran los ventanucos estarán tan cerca que uno puede traer el cafelito y el otro los terrones de azúcar y hasta se pueden intercambiar cosas dulces. El coche es un prototipo muy espectacular pero creedme, es mucho más pequeño de lo que parece y no creo que sea viable para una carretera española, en donde por lo bajo que está no creo que lograran hacer más de kilómetro y medio antes que algún chiflado que va con más prisa que el conejo de la Alicia se estampará contra ellos y convertirá su sueño en pesadilla antes de la Navidad.

Día internacional del Hombre

Hoy se celebra el día internacional del Hombre. Pasa sin pena ni gloria, porque podemitas, sociolistos y truscolanes lo ningunean y lo ignoran porque los hombres son el grupo a odiar, a despreciar y a batir en todos los puntos. En un día así conviene informar, que no recordar porque esto no se dice, que el setenta y cinco por ciento de los suicidios son hombres, que dos tercios de las muertes violentas en el mundo, son de hombres, que la vida promedio de los hombres es seis años menor que la de las mujeres, y que tenemos un montón de estereotipos que nos aplastan tanto como a ellas, que se espera de los niños modelos de conducta masculinos, que sean machitos, se nos modela con una serie de expectativas y que después, cuando crees que lo has logrado, eres el culpable de todos, no se te permite ser víctima, ni compañero.

Hoy no celebramos que un macho alfa podemita conocido como la Coletas le quite la tarjeta de móvil a una de sus hembras porque así lo creía conveniente, hoy no celebramos que la misma alimaña haya llegado a vicepresidente metiendo a su hembra como ministra en un gobierno de ineptos y palurdos, hoy no celebramos que los Estados Unidos de América tengan un presidente que podría perfectamente pertenecer al círculo de amigos de la Coletas porque tiene su mismo carácter y la misma manera de atacar para destruir todo lo que no piensa como él. Hoy no celebramos que un hombre y negro en USA es considerado un criminal por la policía antes de abordarlo y que la probabilidad de que sea tiroteado es varios órdenes superiores que las de su equivalente blanco.

El día Internacional del Hombre no se celebra en muchísimos países, quizás por sus seis pilares, que son algo terrible:

  1. Promover modelos masculinos positivos, de hombres de clase trabajadora, que viven vidas dignas y honradas.
  2. Celebrar las contribuciones positivas de los hombres a la sociedad; a la comunidad, a la familia, al matrimonio, al cuidado de los niños y el medio ambiente.
  3. Centrarse en la salud y el bienestar de los varones; en lo social, emocional, físico y espiritual.
  4. Poner de relieve la discriminación contra los hombres; en las áreas de servicio social, en las actitudes y expectativas sociales, y la legislación.
  5. Mejorar las relaciones de género y promover la igualdad de género.
  6. Crear un mundo más seguro y mejor, donde la gente puede estar segura y crecer para alcanzar su pleno potencial

Así que felicidades a todos los hombres que tienen valores masculinos positivos.