Stranger Things

Creo que salvo por una excepción, casi todas las series que he comentado ya habían acabado su ciclo natural en el momento en el que hablé de las susodichas, pero la de hoy es una que comenzó con una temporada al año y ahora parece que tardan dos, con lo que este año, Dios mediante, llegará la cuarta temporada. Es una serie de la cadena esa de televisión por Internet a la que se abona todo el mundo. Se titula Stranger Things y es muy probable que en algún momento de tu vida hayas visto algún episodio.

Cuando salió la primera temporada, esto fue un bombazo. Era como si los Goonies se hubiesen vuelto a arrejuntar y les había salido el ramalazo investigador, con un puñado de chiquillos gringos tratando de averiguar donde coño estaba su amiguito desaparecido. Al decir chiquillos, debería decir PRESUNTOS chiquillos, que cuando uno se mira las fichas de cada uno en el IMDb lo flipa porque hay alguno que está a un par de años de cumplir treinta tacos, que en América siempre hacen las series de adolescentes con puretas que tienen pelos en los güevos desde hace al menos una década y con pavas que pasaron por su primer reglote también una purriada de años atrás. Un ejemplo que me viene a la cabeza es la serie Riverdale, en donde los chavales del instituto parecen casi tan viejos como sus padres. Regresando a Stranger Things, comenzó como una serie de misterio fabulosa y tuvo una primera temporada épica y después tuvieron que currarse la segunda temporada porque el nivel estaba altísimo, aunque si me lo preguntas a mí, la tercera temporada fue más bien floja y si soy honesto, es que no recuerdo nada de lo que sucedió, salvo porque en cada episodio había alguna canción viejuna fabulosa, que si hay algo de lo que estaban sobrados los años ochenta, fue de la mejor música pop del universo y por desgracia, con aquella década se acabó la susodicha y todo lo que vino a posteriore es totalmente prescindible. Los niños adultos estos lo hacen muy bien, la serie tiene un buen ritmo y como siempre la estrenan con todos los episodios juntos, te puedes dar un panzote del copón y disfrutarla.

Esperando que la cuarta temporada sea capaz de mantener el nivel previo, esto ya no puede seguir mucho más a menos que cambien a los chiquillos o los editen digitalmente, que ya se les empiezan a notar las canas a algunos. La serie se puede ver junto con los chiquillos ya más talluditos, que parece ser que son muy fanes.

Firefly

De cuando en cuando aparece en televisión una serie que rompe todos y cada uno de los moldes existentes y a pesar de ello, la cancelan después de una temporada porque los ejecutivos que toman estas decisiones tienen menos luces que un agujero negrísimo casi marrón. Eso fue lo que le sucedió a Firefly, una serie que ha ganado todos los premios habidos y por haber y que sin embargo fue cancelada después de catorce episodios. Creo que a España ni siquiera llegó hasta hace unos cinco años por alguna de las nuevas cadenas de Internet.

Esto es un cruce de géneros pero hecho de una manera espectacular. Tenemos a los tripulantes de una nave espacial que son más bien renegados que le caen mal a todo el mundo y que en un mundo dentro de cuatrocientos años sin truscoluña ni podemitas, han de sobrevivir. Aunque a primera vista uno cree que es una serie espacial, es un western, en el que los caballos se cambiaron por naves espaciales, pero tenemos el mismo espíritu, las mismas aventuras en territorios que se están colonizando y aún no están explorados. Es como si los tripulantes de una gran diligencia fueran de aquí pa’llá topándose con chusma y gentuza de la peor mientras la química entre ellos rebasa los niveles más altos que se han visto y hasta los espectadores se sienten parte de la aventura. Te ríes, gritas, te emocionas, sufres, la serie era una montaña rusa de emociones bien hecha y pese a los diecinueve años desde que se estrenó, continúa con un increíble y alucinante 9,0 en IMdB y un 97% de votos de los espectadores en Rottentomatoes. Hubo campañas para que no la cancelaran, hubo gritos y pataleos, pero lo único que se consiguió fue una peliculilla hecha unos años después pero que no tenía la fuerza de la serie. El protagonista absoluto era Nathan Fillion y seguramente por lo bien que lo hizo en esta serie, yo desde entonces, siempre que lo veo en alguna serie (que ha hecho un montón), lo comparo y es que no ha vuelto a dar la talla. Por los catorce episodios que tiene, esta es una serie perfecta para una maratón de unos pocos días.

Es cachonda, divertida, entretiene, hay abundantes momentos de acción, es que lo tiene todo para gustar a todo el mundo y todo eso, en mundos que son como el lejano oeste gringo.

Babylon 5

Regresamos a un pasado de maravillosas series de ciencia ficción para hablar de una que me hacía sentir como un bicho raro porque ninguno de mis amigos mostraba el más mínimo interés por verla y eran incapaces de comprender lo maravillosa que era la historia y lo rara, que por algo que ya comentaré en un párrafo, esta serie fue muy innovadora. Se trata de Babylon 5 y en España también se estrenó con ese título.

Unos cuantos siglos en el futuro y habiendo superado la pandemia, truscoluña e incluso a la escoria despreciable y criminal de los podemitas, la tierra, que pertenece a una alianza, tiene una especie de estación espacial llamada Babylon 5, que es territorio neutral y a donde acuden todos para discutir, agarrarse con los otros y si fuera o fuese necesario, para ir de putas espaciales.

Esta serie, desde el principio, fue concebida como un gran libro con cinco historias de veintidós capítulos cada una, desde su origen era una especie de libro televisado con una historia cuyos creadores tenían bien claro hacia donde iba y eso le da una coherencia y una solidez que tienen muy pocas series. En esa estación espacial pasaba de todo y siempre teníamos tensión pero también había esperanza y se buscaba, siempre, la manera de resolver las cosas pacíficamente. Al tener una trama tan planificada, hay que seguir la serie con muchísima atención para no perderse, porque mira que pasaban cosas en esa estación y a poco que parpadearas muy despacio, te podías perder algo crucial. Todos los actores eran fabulosos y la serie tenía un filo que no se ve en otras grandes sagas de ciencia ficción. El más chulo de los protagonistas era uno que parecía un lagarto guancho y que definitivamente, no tenía pinta de ser de las islas Canarias, así que imagino que es de algún poblacho recóndito de truscoluña, que no es nación. La serie duró las cinco temporadas previstas, entre 1993 y 1998 y a día de hoy, muchos la seguimos considerando una de las mejores series de ciencia ficción y esa en la que muchos se deberían mirar a la hora de preparar sus productos.

Si te gusta la ciencia ficción, esto es un auténtico clásico, una joya que hay que disfrutar. Si lo tuyo son los programas de gritos o las series esas con pollabobas que dicen ser abogados, pues ni te molestes.

Expediente X – The X Files

Hasta que se me ocurrió usar el buscador para comprobarlo, yo he vivido tan feliz pensando que ya había hablado de una de mis series favoritas de todos los tiempos, pero resultó que por aquí solo he comentado una película que hicieron hace quince años. Esta serie me trae recuerdos de las visitas a mi amigo Sergio, la veíamos juntos (en las primeras temporadas) y yo iba por su casa a cenar, ver la serie y siempre me marchaba con un gran regalo, una preciosa bolsa de basura para poner en la calle, que en aquella época no había contenedores y la basura se ponía en las puertas por la noche y después pasaban unos camiones de madrugada que hacían un montón de ruidos y que llevaban a unos julays que se aseguraban de hablar a gritos para despertar a todo el mundo. Se trata de The X Files, aunque para nosotros era Expediente X.

Una pareja de julays picoletos del FBI en lugar de investigar como el resto, asesinatos, terrorismo y esas movidas, a ellos los ponen a investigar las cosas raras, los eventos esos como las visitas a Carlos-Jesús desde Raticulín y similares y poco a poco, van descubriendo las cloacas de una verdad, que por más que dicen que está ahí afuera, no hay manera de dar con ella.

Yo adoraba tanto a Gillian Anderson como a David Duchovny, actores de televisión que jamás dieron el salto a la pantalla de cine o al menos, cada vez que lo intentaban se estampaban contra algo. La serie funcionaba por la química entre ellos, esa relación que siempre parecía a punto de acabar en un catre con los güevos de uno golpeando los bajos de la otra. La química entre ellos seguramente fue algo colateral que cuando la descubrieron, la usaron y abusaron a destajo. Durante un montón de temporadas, la serie se fue complicando más y más y muchísimo más con un elenco de actores secundarios que siempre estaban tramando algo y seguramente esa fue su perdición, aunque tiene mérito que hicieran once temporadas y las dos últimas fueron catorce años después de las anteriores, aunque si soy honesto, para mí las cinco primeras temporadas fueron maravillosas y a partir de ahí la serie se asfixió en su propia leyenda. Me costó un montón ver las dos últimas temporadas porque eran simplemente aburridas y apilaba los episodios en mi ordenador y siempre encontraba un buen montón de excusas para no verlos. Pese a esa decepción, las primeras temporadas fueron tan espectaculares que para mi esta sigue siendo una de las grandes series de la historia de la tele.