De Brutas, nada

Los mexicanos también saben hacer comedias con las que te tronchas y para una sociedad que al menos en mi imaginario y en lo que se decía siempre en España es muy pero que muy machista, en las series se ven como tan avanzados o quizás más que los españoles. Acaba de estrenarse la segunda temporada de la serie que voy a comentar y que por supuesto, ya he visto. Se trata de De Brutas, Nada y creo que en España no se ha visto ni siquiera la primera temporada de esta pinche comedia, güeys.

Todo comienza con la protagonista rompiendo con su macho justo antes del bodorrio y viéndose con un apartamento fashionista y que no puede pagar, así que decide buscar una compañera de piso y acaba con un macho que también está desesperado para encontrar algo y que para conseguirlo, miente y le dice que es un puto, de la rama más profunda de los julandros. A partir de ahí, todos se irán conociendo, se irán haciendo amigos y unos y otros tendrán que mentir. Aparte de la historia de como estos dos acaban emparejándose, tenemos un montón de tramas secundarias con amigos y familiares, todas alocadas e increíbles. La serie es un puro cachondeo, no se puede tomar en serio y ni ellos lo pretenden. Todos van dando bandazos buscando la felicidad o la idea que se han hecho de la misma, que en ocasiones no está nada claro. La segunda temporada se centró en los problemas de la pareja recién creada y no tuvo la frescura de la primera, aunque le dieron un montón de importancia a uno de los hijos de una de las parejas que se vuelve influenser y hasta provoca que un macho cabrío influenser corteje a su madre para empetársela enterita, incluyendo sus pelitos de los güevos. Como con las otras series mexicanas que he comentado, seguramente si reducen la velocidad y la estiran sería una telenovela de doscientos episodios, pero como van a todo meter acaban con series de diez episodios por temporadas.

Si te quieres reír y no tener que andar pensando nada, esto es lo tuyo. Precisamente por lo anterior está totalmente fuera del alcance de los sub-intelectuales con GafaPasta y no estoy seguro que algo así, tan banal y sin efectos especiales les guste a los miembros del Clan de los Orcos.

Oscuro deseo

Igual que a los estadounidenses o a los británicos les puede flipar ver series australianas o neozelandesas por la forma en la que el idioma ha evolucionado por allí, a mí me sucede con las películas y las series de México o Argentina, que me descubren todo un universo nuevo de palabras y de giros lingüísticos que de no ser por ellos, no sabría que existen. Una de las series mexicanas del año pasado que más me gustó fue Oscuro deseo, que si miras el poster de la susodicha aquí al lado, sabrás en donde la puedes encontrar.

Una pava se va a pasar el fin de semana con su mejor amiga y se van de juerga y se acaba enrollando con un chaval mucho más joven que ella que se la empeta hasta los pelos de los güevos y más adentro. Resulta que el chaval se apunta a un Master que da ella en la universidad y cuando se lo encuentra allí le da un jamacullo, sobre todo cuando el chaval la empieza a acosar o así y ella va descubriendo un montón de movidas chungas tirando a chunguísimas porque a su amiga la encontraron muerta en su keli y sucedió después de que ella se marchó. Por el camino, movidas con su hija la loca, que se encoña también del mismo chamo, con su marido, que resulta ser un putero que no veas, con su cuñado el cojo, que parece una mosquita muerta pero es un moscón del copón y con todos los demás. Esto es una telenovela concentrada en menos de veinte capítulos, con dramas, dramitas y dramotes, con movidas que las ves venir porque ya cuando te acostumbras a los golpes de efecto, lo mejor es predecirlo y asombrarte a ti mismo con tu creatividad si es mayor que la de los guionistas. Entre medias, algún revolcón entre los protagonistas.

Entretiene y es un perfecto producto de consumo para ver sin tener que preocuparte por la trama. Es entretenimiento en su estado más básico. Dudo mucho que sea el tipo de cosa que mola a los sub-intelectuales con GafaPasta y tampoco creo que consiga atrapar totalmente la atención de los miembros del Clan de los Orcos.

Control Z

Sigo con series mexicanas porque he visto varias y porque a mí particularmente me fascinan, seguramente están haciendo las series más dinámicas de toda latinoamérica, están a años luz del resto y eso se nota. Hoy tenemos una en la PREPA, o eso que nosotros llamábamos el instituto, que definitivamente lo de la prepa suena muchísimo mejor. Se trata de Control Z, se estrenó el año pasado en cierta cadena de televisión e internet que está en todo el mundo y parece que este año igual hasta tendremos la segunda temporada, que según la estrenen me la empetaré en una sentada.

En un instituto mexicano, se monta un pitote que no veas cuando un hacker pone imágenes de una de las chicas más populares y con novio deportista en el salón de actos del insti en una reunión en la que están todos presentes y descubre que la pava en realidad era un pavo que se cambió de sexo. A partir de ahí, una de las estudiantes investigará para averiguar quién coño es el puto hacker mientras más y más secretos terribles de los estudiantes van saliendo a la luz y allí se monta una guerra post-termo-nuclear y tal y tal.

En ocho episodios de treinta y poco minutos tenemos más drama, más revelaciones y más movidas que en una telenovela turca de doscientos mil trescientos catorce episodios. Esto es pura adrenalina y en ningún momento deja de girar la ruleta de los sospechosos y cuando estamos seguros de algo, nos rompen los esquemas con un cambio de paso que no vimos venir. La serie es fabulosa y nos descubre un mundillo de instituto que es mucho más pachanguero al menos que el que a mí me tocó vivir en las Canarias. Escuchar a todo el mundo hablando en mexicano es además fantástico, sigo pensando que esa es una de las versiones más lindas del español. Esto es un placer secreto, de esos que no quieres que nadie lo sepas pero que disfrutas enormemente.

Definitivamente, no es algo para los sub-intelectuales con GafaPasta pero sí que puede atraer a algunos de los miembros del Clan de los Orcos.

¿Quién mató a Sara?

Como de siempre se dijo que en la variedad está el disgusto, vamos a saltar desde los géneros y nos vamos a centrar en series hechas en México, que gracias a la explosión universal de la televisión y a cierta cadena ondeline estamos en la edad de oro televisiva y España no es el único de los países que está produciendo contenido buenísimo en español, el mexicano es increíble y fabuloso y para mí, el español que hablan me parece de lo más pinche güei que te puedas imaginar. Una de las últimas series que se ha estrenado de ese país y que por ahora solo tiene una temporada, aunque como tardéis en verla tendréis dos, es ¿Quién Mató a Sara? aunque creo que en España la podéis encontrar también buscando por truscoluña no es nación.

Hace dieciocho años un julay fue encarcelado por la muerte de su hermana y cuando sale de la cárcel busca venganza porque fue asesinada por otro. Tendrá que buscar la verdad entre sus amigos, algunos de una poderosa familia y destapar todos los secretos que han estado ocultos todos estos años para disfrutar de esa venganza. Esto es un flipe que no veas. Tenemos muchos flashbacks al pasado, sobre todo al comienzo de la serie, en los que podemos ver a los chabalitos pasándoselo pipa el día que murió la pobrecita de Sara, que era la novia de uno de los chamos ricachones. Dieciocho años más tarde, todos la han olvidado menos su hermano y cuando empieza a vengarse, saldrá un montón de mierda de la familia a flote, los hijos se rebelarán contra su padre, se montarán unos pitotes que no veas y allí correrá la sangre si te descuidas. Todo eso, entre chelas, carnales, güeis, mucha onda y otro montón de palabras más que para mí son música en mis oídos. La serie está muy bien hecha, entretiene horrores y te hace tomar partido desde muy pronto. Me fascina que esto lo hayan producido los gringos porque no es un producto que puedan vender fácilmente en mercados que no sean latinos, es una serie muy dirigida a este tipo de público. Tengo que reconocer que me lo pasé bomba y llegué al final con ganas de más.

No estoy seguro que guste a los miembros del Clan de los Orcos, que son muy básicos, pero tampoco creo que agrade a los sub-intelectuales con GafaPasta, ya que esto es una especie de versión concentrada de una telenovela, en pocos episodios pero con esos giros dramáticos al final de cada uno de ellos.