La Dolorsi recogida

Hace un par de meses presentamos en sociedad a la Dolorsi, mi nueva compañera de viajes y borracheras. Además de ser una preciosidad es muy versátil y se puede plegar hasta quedar como se puede ver en la foto. Cuando está recogida puede viajar en tren sin tener que pagar billete y con sus once kilos la puedo cargar sin más problemas. Aunque ya lo he comentado en alguna ocasión, lo volveré a repetir: en el sistema ferroviario holandés, se permite llevar bicicletas gratuitamente siempre y cuando estas se puedan doblar. Si es una bicicleta normal, además de pagar seis euros por día de viaje no podréis hacerlo en horas punta, es decir, desde las 7 a las 9 de la mañana y desde las 4 a las 6 de la tarde. Existen varias empresas que venden este tipo de bicicletas. Entre ellas las más populares son Dahon y Brompton. Haciendo clic en la foto podréis ver las notas que he puesto en flickr.

La Dolorsi

Hoy la he ido a recoger. La Reina de la casa, la Niña de mis ojos, la Dama de Utrecht, señoras y señores, les presento a la DOLORSI. Toda una maravilla tecnológica con la que recorreré miles de kilómetros. He llenado la foto de notas así que están tardando en hacer clic sobre la misma y verlas (pasando el ratón sobre la imagen, que algunos son muy burros y ni se enteran …).

La Dolorsi es una Dahon Impulse D7 y tiene tanta tecnología que asusta un poco y llega a intimidar a espíritus sensibles como el mío. Se puede doblar en 15 segundos, su cuerpo es de un tipo especial de acero muy resistente y bastante ligero, el sistema de frenado es sencillamente espectacular y en el manillar está integrado el sistema para cambiar de velocidad (y tiene siete). Aquellos que se pregunten el por qué me compro una bicicleta plegable y no una normal, la razón es que en el sistema ferroviario holandés este tipo de bicicletas viajan gratis y si tienes una de las otras, de las que no puedes doblar, tienes que comprarle un billete que cuesta seis euros y medio por día y con el que no puedes viajar en hora punta (antes de las nueve de la mañana ni entre cuatro y seis de la tarde). La alternativa sería usar dos bicicletas, una en Hilversum y otra en Utrecht y ver como las roban cada dos por tres. Por eso prefiero las plegables.

Esta noche y para que no se sienta sola le he permitido quedarse dentro de la casa ya que todos sabemos que la primera noche de una bicicleta con su nuevo dueño puede ser traumática y quiero que se acostumbre rápidamente. A partir de mañana dormirá en la casa del jardín junto a la Poderosa y a las dos bicicletas de ciudad: la Yurena y la Mabeli.