Hembras naranjas



Hembras naranjas, originally uploaded by sulaco_rm.

Nuestras vidas están hechas de sueños y los de muchos de ustedes son rubios y van en manadas, como las chicas de la foto. Antes de seguir leyendo, os recomiendo que hagáis clic sobre la misma para ver las anotaciones que he puesto sobre la foto en flickr. Como me imagino que alguno es lento en captar el concepto, una vez estéis en esa página, pasad el ratón sobre la foto para ver las anotaciones. Os espero mientras lo hacéis ….

… Ahora que estamos de vuelta, ¿quién no ha soñado con ver una banda de mujeres así venir a su encuentro, en una barca como esa, cruzando los mares del amor? ¿Y quién no ha pensado que podríamos dejar el amor a un lado y mejor centrarnos en el sexo? El río de la vida nos lleva por orillas misteriosas y los rápidos nos alejan en ocasiones de tesoros como el expuesto ahí arriba.

¿Será así el paraíso, un inmenso mar en el que barcas con los premios que nos están destinados vienen a nuestro encuentro? Así lo espero, porque lo último que me gustaría es encontrármelo lleno de beatas mojigatas con el rosario enganchado en las manos y mirando arrobadas a los santos y hartándose a rezar. Se supone que llegar ahí arriba es conseguir el premio gordo y espero que los técnicos de marketing que controlan el cotarro celestial tengan un buen producto para los clientes, aunque no sé para qué supongo, si yo iré de cabeza al infierno, en donde seguro que nos encontraremos todos.

El jardí­n de su secreto

chica rubia en barca

Chica rubia en barca, originally uploaded by sulaco_rm.

Hoy os traigo un documento estremecedor. Ya sé que en la foto todo parece normal y que hay alegría y cosa buena, pero este instante me ha supuesto fiebres y pesadillas desde que sucedió el sábado pasado.

Como sabéis en el Koninginnedag andaba deambulando por Amsterdam con mi amigo el otomano (del que hay una foto en abierto en mi álbum de flickr ;-)) cuando por circunstancias del azar y de la necesidad de llegar al Jordan para encontrarnos con unos colegas a tomar unas birrillas, avanzamos por el Prinsengracht, en donde tenía lugar una cabalgata de barcos. Nosotros que somos de natural curiosos y de gatillo fácil, acabamos haciendo fotos como locos y mirando la procesión de embarcaciones engalanadas al efecto. Cada barca equipaba su propia música, a todo trapo, con lo que durante unos instantes movíamos el culo al ritmo de la Conga y casi sin darte cuenta te veías agitando el poco pelo que nos queda con The Final Countdown. En momentos en los que dos o tres de estas improvisadas carrozas se ponían en paralelo, se volvía imposible averiguar lo que se escuchaba.

Estamos en estas, distraídos como siempre, cuando vemos aproximarse una barcaza gris metálica, fea como pocas, pero con una carga explosiva. Iba con una banda de chatis de rompe y rasga. Todas pata negra. No había ni anoréxicas, ni bulímicas, ni encochinadas. Todas con el peso perfecto, un buen par de tetas que agarrar y un trasero modelado para ser sujetado bajo ciertas circunstancias en las que el diseño aerodinámico ayuda a mantener el control.

Inmediatamente a mi amigo se le activó el modo PUMA, que es como yo lo defino. Se transforma en un pavo real y se agita igual que ellos. Yo en mis interioridades le añado la canción Pavo Real, del Puma y de ahí le viene el nombre. Tengo al colega al lado mío meneándose al ritmo de pavo real, uhhhhhh, pavo real, uhhhhh, pavo real, uhhhhhh, pavo real, uhhhhhhh y yo partiéndome de risa ante la constatación que tras millones de años de evolución, seguimos siendo unos pájaros de cuidado. Para no estropear la coreografía del colega y ayudar en lo posible a ensalzar este momento caspa, yo divido la capacidad de procesamiento de mi cabezón y mientras controlo la música del Pavo real, me monto mi coreografía del Ave María Mix de Bisbal y entre los dos damos un espectáculo digno de cualquier teatro de gran ciudad. La gente cuando ve estas cosas, se emociona hasta las lágrimas ya que no es fácil encontrar dos adultos sin vergüenza humillándose por su propia voluntad. Pero mira, soy latino, vivo rodeado de un iceberg humano y la poca dignidad que tengo, la dejo en casa cuando salgo para no perderla por ahí.

Mientras nuestro bailoteo lolailo nos engrandece, la barcaza se acerca y una de las chicas se fija en nosotros. Todas eran ninfas perfectas pero es que nos miró la más buena, la reina de las bollicao. Aquí es cuando volvéis a mirar la foto para saber lo que digo y así me ahorro el describirla. Fijaros en la precisión de las curvas, en ese pezoncito que grita chúpame, chúpame, en esos dientes lavados con espíritu de sal para que queden bien blancos, en ese pelo de color rubio natural, aunque daría las manos de mis dos mejores amigos a que el moldeado es de peluquería de mari-kita porque la holandesa per se no produce este tipo de ondulado. La rubia nos sonríe e ignora a sus acompañantes, poniendo toda su atención sobre nosotros. Es el efecto pista principal del circo. Se enciende un foco y te apunta a ti. ¿qué hacer? Pues más el ganso. Redoblamos nuestros movimientos demoníacos. Pavo real, uhhhhh, cuando serás mía, pavo real, uhhhhhhhhh, todo te daría. Incrementamos las revoluciones de las canciones que tronan en nuestra cabeza y desplegamos nuestros mejores movimientos de baile. Ella nos sonríe aún más si cabe y ante nuestra sorpresa, lentamente se agarra el pantalón, se lo desabrocha, lo baja y nos enseña el chumino. Por culpa de la desviación de recursos a mis ojos se me congestionó el sistema musical y corté la banda sonora en seco. El cuerpo también se me detuvo al necesitar todos mis sentidos parar procesar aquellas señales tan bellas y hermosas. No llevaba bragas y fuimos testigos de una aparición angelical, un instante divino. ¡Dios! Para que después hayan algunos que me digan que ellos no creen. Esto fue un regalo del mismo padre celestial. Traté desesperadamente de arrancar la cámara para inmortalizar el instante en un formato tangible y de fácil distribución, pero debido a la antigüedad de la misma y a los casi cinco segundos que le toma inicializarse, no llegué a tiempo. El turco se me quedó en coma vegetativo. La diosa nos sonrió aún más, maliciosamente, como podéis ver en la imagen. Sabía que nos había jodido bien jodidos a ambos. Nos dejó más calientes que las calderas del infierno.

Vimos la barca marcharse y aunque estuvimos tentados de salir corriendo tras ella, al final primó la cordura y nos fuimos, cabizbajos al encuentro de los colegas en el Jordan. Nadie nos creerá jamás, pero por unos instantes, fuimos testigos de algo divino. Y para acabar, os sugiero que hagáis clic en la imagen para ver las notas que he puesto sobre la misma.

Disparo de huevos en el Vondelpark

En el día de la reina hay mercados libres por todo el país, o Vrijmarkt que es el nombre por el que los conocen los neerlandeses. Todo el mundo puede montar su chiringuito en la calle y vender lo que se le ocurra. Algunos en lugar de vender, regalan. He visto puestos en los que daban libros, por ejemplo. Otros venden las cosas más inútiles que se os puedan ocurrir, como envases de botellas de refresco vacíos por cinco euros. Todo forma parte de la diversión.

Es muy típico ver niños vendiendo sus juguetes antiguos o galletas que han cocinado sus madres. Otros desarrollan estrategias más exóticas para conseguir dinero, como el de la foto, que junto a unos amigos montó el chiringuito en el Vondelpark y la gente tenía que tirarle huevos. Sólo los que le daban en la cara recibían premio. Cada huevazo costaba la friolera de cincuenta céntimos de euro y puedo dar fe que era uno de los puestos más concurridos. En el rato que lo estuvimos mirando, no dejaron de caerle huevos. Lo descubrimos casualmente. Pasábamos por un paseo que hay por detrás del colega, tras los árboles que se ven en la foto, cuando vimos un huevo que cruzó nuestro camino.

Un poco más adelante en el camino había otros que practicaban el lanzamiento de globos de agua con un tirachinas gigante y unos que montaron una pequeña carpa y daban masajes relajantes por quince euros. Todo forma parte de la diversión. Un día de la reina sin visitar uno de estos mercados es como un océano sin agua. El vrijmarkt del Vondelpark es uno de los más bonitos que he visto, al estar el mercado dentro del parque, rodeado de grandes extensiones de césped, con pequeños lagos que hacen del paseo una experiencia muy agradable.

Hay más información sobre Holanda en la anotación Guía para el turismo en Amsterdam y Holanda y también puedes ver el Álbum de fotos del Koninginnedag