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Apechugando con esta mierda de clima

Según el Instituto de Meteorología Neerlandés, o eso que aquí conocen como el KNMI en su versión hablada y escrita porque no hay quien diga Koninklijk Nederlands Meteorologisch Instittut, frasesita que solo se puede traducir al español como truscoluña no es nación, nos hemos mamado ya cinco temporales seguidos de lluvia por un tubo y viento y el aeropuerto de Amsterdam se pasa más tiempo cerrado que abierto y hasta se están pensando en poner gradas a la entrada de las pistas de aterrizajes y vender entradas porque ver esos aviones dando bandazos y escorados completamente contra el lado del que viene el viento para aterrizar es casi mejor que una película de terror. Ayer mismamente, cuando me desperté pensé que alguien se había subido al tejado de mi casa por la parte de atrás y le estaba dando baldazos a la ventana para limpiarla y cuando escuché un ruido enorme en el jardín, pensé que algún joputa-truscolán-de-mielda, quizás el fugado que vive en Bélgica y folla putas rumanas porque le dan tanto asco como a nosotros las truscolanes, pues que se me había metido en el jardín para entrar a robar, algo que él sabe hacer y hace muy bien, pero resultó que el viento había cogido dos de los tres contenedores de basura, el de papel y el de plástico y los estaba haciendo correr por los veinte metros de jardín y de ahí el escándalo. El drama no paró hasta las cinco de la tarde, momento en el que conseguí la ventana que buscaba para ir en bici a todo meter al super, comprar algo y volver a prepararme la cena.

En el tercero de esos temporales, con vientos huracanados, uno de los árboles que están en el campus en el que está el edificio de mi empresa estaba tan feliz cuando yo llegué a la oficina el lunes por la mañana y cuando salí a que me diera el airote al mediodía, me lo encontré así:

El viento lo había tumbado, uno de esos que en las Canarias, que somos brutos como arados, los llamamos pinos y aquí que son finos los llaman coníferas. Con uno u otro nombre, el árbol se escoñó y eso que lo habían reforzado para que aguantara, que en los Países Bajos la hierba en la tierra engaña mucho y lo que casi ningún turista sabe o quiere saber es que a menos de cincuenta centímetros bajo tierra, si escarbas, te topas con la arena de playa que conforma el país, que se ganó el terreno al mar a base de arena. El problema es que las raíces de los árboles no tienen donde agarrarse y en el caso de los pinos, lo pasan aún peor, aunque en el lado positivo, se pueden transplantar con facilidad y si no que se lo digan al que hay en mi jardín y cambié cuatro veces en varios años de lugar y que está vivito, contento y coleando. Al día siguiente del drama y una vez acabó el temporal de viento, el ayuntamiento mandó a sus operarios y lo volvieron a poner en su sitio, que aquí un árbol caído, si no se parte, es un árbol que se puede volver a enderezar:

Mira que feliz que está de nuevo mirando hacia arriba, aunque el pobre cada vez que viene un temporal lo pasa fatal y sabe que va a tener qeu estar con esa ayuda probablemente un año entero, hasta que las raíces vuelvan a extenderse. Aquí los julays ayudan a las plantas a sobrellevar lo mejor que podemos todos esta mierda de invierno, el peor de los peores, un otoño lluvioso que se ha alargado seis meses y que ahora, cada semana, en un ciclo que parece que no se detiene, culmina con dos días de vientos huracanados y baldes de agua. Igual que en las Canarias se les ha estancado la calima, a nosotros nos ha pillado este ciclo y cada semana le ponen un nombre nuevo a la siguiente andanada. Mi jardín está como un arrozal, con una cantidad de agua ingente que el suelo ya no puede ni quiere absorber.

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Desde Doha a Amsterdam

Ayer en Desde Kuala Lumpur a Doha veíamos el segundo de los tres saltos que di para ir desde el islote de Mabul en Malasia hasta Amsterdam. Nos habíamos quedado en Doha y hoy tenemos el vuelo desde allí hasta Amsterdam. De nuevo, al ser pobre, me tocó en una zona muy chunga para hacer vídeos pero es que no había otra opción si quería ventana y me tocó directamente SOBRE el ala, con lo que es imposible ver nada por debajo. En el despegue no hay problema y además y al principio tenemos un momento mágico cuando mi avión se mueve paralelo a un A380, las ballenas más grandes que existen voladoras y hasta vemos a ese trasto despegar. Creo que iba hacia uno de los aeropuertos de Londres. Finalmente nos llegó la vez y corremos cual cabras por la llanura y despegamos. El aterrizaje y por culpa del ala lo tenemos del revés y miro con la cámara hacia atrás para poder ver algo de la campiña holandesa, petadísima de verde y ya sin tulipanes porque se les había pasado el tiempo. La música en este caso es la canción Un charquito de estrellas de Alejandro Sanz por seguir con el tema patriótico.

Aunque con esto supuestamente le damos finiquito, tengo una idea para hacer un vídeo más pero ya veremos si cuaja o no cuaja.

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Las paradas de guagua ecológicas de Utrecht

Mira que hace meses que hice esta foto, que tomé el primero de septiembre del año pasado y se me había olvidado dejarla caer por aquí. Cuando regresé del viaje por Indonesia y Malasia me encontré que sobre el techo de las trescientas y pico paradas de guaguas de la ciudad de Utrecht estaban poniendo plantas, una especie de entramado de minúsculas macetas en las que plantaron musgo y otras plantitas. El objetivo es hacer más verde la ciudad y aprovechar esos miles de metros cuadrados para poner más plantas. Aunque todo el mundo pensó que morirían, sobrevivieron sin problemas a la ola de calor del verano y no solo eso, enfriaban la parada de la guagua. También están sobreviviendo al invierno sin problemas y multitud de insectos pasan por allí, con lo que las paradas de guagua ahora también tienen una función ecológica. El experimento ha sido un éxito y todos en la ciudad estamos acostumbrados a estas pequeñas construcciones con techo verde. En muchos edificios nuevos se están poniendo tejados cubiertos de planta, parece que ahora hemos descubierto que aíslan y refrescan los edificios bajo los mismos. La ciudad de Utrecht, además, está cambiando todas las guaguas por versiones eléctricas y aunque será cuestión de años, llegará en un momento en el que serán las únicas existentes para el transporte público en la ciudad, que tiene multitud de líneas con una frecuencia de diez minutos por guagua y que ahora, en las horas puntas, están reduciendo a ocho minutos, con lo que las excusas de que hay pocos servicios públicos se caen por su propio peso. La ciudad también ha decidido que cuantos más metros cuadrados de jardín verde tengas, menos impuestos locales pagarás, para premiar a los que como el Elegido, tenemos hierba y plantas y castigar a los que optan por azulejear los jardines y no dejar un solo metro de plantas.

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Recordar, honrar y celebrar

Como todo está escrito y bien escrito en el mejor blog sin premios en castellano, es más que probable que de alguna manera ya haya escrito lo que voy a cuatripitir, pero bueno, que eso no me impedirá seguir adelante. Desde que comencé a ir a Asia, algo que llevo haciendo diez años, resulta raro que yo esté por los Países Bajos en los primeros días de mayo, ya que casi siempre engancho la festividad del cumpleaños del rey (27 de abril) con la del día de la liberación (5 de mayo) y con alguna otra, como la Ascensión o Pentecostés, ya que todos los festivos holandeses caen en estos días, salvo por los dos días de navidades (25 y 26 de diciembre) y año nuevo (1 de enero). Por aquí no se ha desarrollado el concepto de mover fiestas que tropiecen con un domingo y por ejemplo este año la liberación cayó en domingo y se jodió, la semana santa llegó tardísimo y por eso, para aprovechar al máximo los días festivos, mis vacaciones a Asia comenzarán al final de la semana que viene y coincidirán con Pentecostés y la Ascensión. Por eso, este año he estado en el terruño para el 4 de mayo, día muy especial en Holanda, aunque no es festivo. Se trata del día en el que se recuerda a los Caídos, en guerras mayormente. No es festivo pero es un día en el que por todos lados, todos aquellos que tienen banderas, que son muchos, las ponen en las fachadas de sus casas a media asta y quizás con algo negro. La celebración oficial es a las ocho de la tarde, enfrente al palacio real en Amsterdam y se guardan dos minutos de silencio. Lo siguen todas las televisiones y todas las tiendas del país cierran media hora o una hora antes. Al contrario que en España, en donde la escoria podemita y sus complices los fascistas nacional-socialistas independentistas y terroristas han logrado destruir la noción de país, aquí todos tienen muy claro que somos una unidad como nación y que un día así es muy importante. El respeto llega al punto que a las ocho de la tarde, o un par de minutos antes, los trenes se detienen en donde quiera que estén para respetar el silencio, los autobuses se paran, metros, tranvías e incluso vehículos en las carreteras y autopistas. Son ciento veinte segundos que todos dan gustosos por aquellos que murieron para que hoy en día se disfrute de la libertad que tenemos. En Amsterdam, los reyes hacen una ofrenda frente al monumento a los Caídos e incluso en el aeropuerto de Schiphol, se suspende durante media hora el paso por los controles de seguridad y la torre de control no permite que los aviones enciendan sus motores después de las siete y media de la tarde y hasta las ocho y tres minutos y si se puede, se mantiene el tráfico aéreo en el aire durante esos minutos. Todo es muy sobrio y serio porque es el día del año en el que se recuerda a los jóvenes que esto que tenemos ahora no es gratis, que hubo un precio que pagar en el pasado y la última vez fue en la Segunda Guerra Mundial.

El cinco de mayo, un día después, las banderas suben a lo alto del asta y es el día en el que se celebra la liberación tras la Segunda Guerra Mundial y se celebra también que somos libres. Esta es una celebración positiva y por todo el país hay festivales, cientos, con música, conciertos, desfiles y jolgorio. Pasamos de un extremo al otro, se recuerda a los caídos y después se celebra su legado. No hay gente vestida de naranja, como en el día del Rey pero sí que es un día festivo muy apreciado. En Utrecht, uno de los festivales se hizo cerca de mi casa, en un parque enorme que han estado renovando durante el invierno y que antes de volver a abrirlo, han usado para que unas decenas de miles de jóvenes se divirtieran, todos llegando con sus bicis ya que está en un lugar de difícil acceso con coches y montando la juerga en horario holandés, comenzando al mediodía y acabando a las diez de la noche. En otro lado de la ciudad hubo un desfile con barcos y en otros puntos del centro hubo conciertos de todo tipo. No tuvimos buen tiempo, si por ello se entiende sol y calor, pero pasábamos de chubasco breve a día soleado con lo que con un buen chubasquero o un paraguas se podía disfrutar del día al aire libre.