Sobrevolando la Haya y aterrizando en Schiphol

La serie esta de vídeos terribles comienza en Despegue mañanero en Ámsterdam

Nos faltaba un vídeo para terminar esta saga y lo veremos hoy, que ya va siendo hora de cerrar ese capítulo de mi vida y volver a los vídeos de buceo que son mucho más didácticos e interesantes. Para aquellos que oscilan entre la senilidad y la ignorancia supina, en el vídeo anterior nos quedamos entrando en los Países Bajos desde cerca de Amberes y volando hasta pasar Rotterdam. Hoy lo retomamos exactamente ahí, en este vídeo, que dado que el único que lo va a ver está empecinado y super-hiper-mega negativo con Top Gun: Maverick, le he puesto de musiquilla la canción instrumental You’re Where You Belong / Give ‘Em Hell que marca el comienzo de la misión de guerra, cuando Maverick está en el portaaviones y tiene que designar a los miembros de su equipo y se despiden de sus colegas porque no saben si van a volver, escena que hace llorar hasta a las nubes de sequía.

Comenzamos llegando a la ciudad de la Haya y sobre los primeros treinta segundos se puede ver, si sabes donde mirar, el centro de la ciudad y el sitio en donde están los rascacielos. Nosotros estamos yendo a la playa, Scheveningen, playa gigantesca y muy bonita y en la que hay un hotel viejísimo y precioso en el que yo fui a un bodorrio porque soy así de modesto y sencillo y la gente me invita a estas cosas ya que saben que no me gustan. Después seguimos avanzando por la costa y entramos de nuevo hacia tierra para enfilar la pista de aterrizaje de Schiphol y a los tres minutos y medio sucedió lo que yo buscaba, en los gigantescos campos verdes, se ven las marcas de los campos de tulipanes que quedaban al final de abril, que son muy pocos, rectángulos rojos, amarillos y de otros colores, pocos porque ya era muy tarde en la temporada, pero igualmente interesante. Sobre el cuarto minuto tenemos otras tiras de colores en el suelo que son más tulipanes, comenzando por una amarilla a la derecha. Estas son las cosas que obviamente solo se ven en el mejor blog sin premios en castellano. Tras eso, es acercarnos al aeropuerto y aterrizar en Schiphol, cerrando mi semana de vacaciones en Gran Canaria.

El humo futuro

Uno de los cambios más drásticos en la seguridad en las casas neerlandesas sucederá en julio de este año. Dentro de poco más de un mes, por ley, será obligatorio en todas las casas de los Países Bajos tener detectores de humo, con el detalle que además han de estar ubicados en todas y cada una de las plantas de la casa. Hasta ahora la ley solo indicaba que había que tener uno por casa, que era lo que hacíamos todos y en mi keli, lo puse al subir las escaleras, contando que si se produce un incendio abajo y el humo sube hacia la planta alta en la que yo estoy sobando, el trasto me avisaría. Ahora ya eso no es suficiente, así que compré otro para la planta baja y después he tenido discusión tras discusión con mis vecinos sobre el ático, ya que las interpretaciones de la ley parecen ser muy diferentes. Yo entiendo que como dice que en los áticos solo es necesario ponerlo si el acceso a los mismos está abierto, en mi casa no hace falta, porque el ático siempre está cerrado y la escalera que lleva al mismo, recogida. Otros vecinos no lo ven tan claro, así que para evitar problemas, me he comprado un tercer detector que pondré en el ático. Nadie sabe como comprobarán que cumples con la ley, porque para eso tienen que entrar a tu keli, pero lo que sí que es cierto y seguro como la vida sin truscoluña, que no es nación, es que en caso de incendio en una casa, si los bomberos no encuentran los detectores de humo, el seguro no pagará nada y el propietario podrá incluso recibir una multa por negligencia y verse obligado a pagar los daños en las casas de alrededor. Al contrario que otras movidas europeas, esta al parecer nunca ha sido aprobada globalmente y el uso de estos trastos no es obligatorio en otros países. En los Países Bajos, desde hace como diez años, los edificios nuevos, por ley, no solo tienen que tener los detectores de humo, además tienen que estar cableados y conectados a la red eléctrica, aunque también deben contar con batería por si no hay electricidad. Para las casas hechas antes de la ley, los que funcionan únicamente con batería, son suficiente. Recuerdo que un colega que reformó la casa con proyecto, cuando terminó la obra, hubo una inspección y el ayuntamiento les obligó a poner los cables para los chismes y cuando se quejaron por no ser una keli nueva, el ayuntamiento les dijo que miraran bien la ley que también mencionaba que si se reformaba la keli, había que adaptarla a la nueva ley. En edificios de apartamentos, los detectores están por todos lados, ya que cada apartamento tiene el suyo (o suyos si tiene más de una planta) y además en las zonas comunes se tienen que instalar también. Todo esto por protegernos contra posibles incendios. Al que tengo desde hace la tira, en una ocasión, se le estaba acabando la batería y lo que hace el trasto es sonar la alarma para avisarte, que me parece muy bien, lo que no me moló tanto es que el evento sucedió a las cuatro de la mañana y con aquella escandalera casi me da un infarto y corrí por la keli buscando la fuente del fuego sin encontrarla antes de ver que si lo apagaba, volvía a saltar porque el problema era en la batería.

Supongo que en España no hay una ley así o de haberla, mi madre se la está saltando por el forro porque en su keli no hay ningún detector de esos.

La marabunta dominguera

El domingo por el mediodía, en lugar de la caminata habitual, decidí ir hasta una de las macro-ferreterías que hay cerca de mi casa y que hacen que los Leroi-Rasputín españoles parezcan tienduchas de barrio. En total hay tres gigantescas y una enorme, todas prácticamente unas al lado de las otras porque aquí se hacen estos parques comerciales y todos saben que sí estás junto a las otras, la gente vendrá con más ganas porque así pueden ir a todas y comparar y ver quién es el que tiene el precio más bajo de verdad. Es como con los supermercados, que en Holanda suelen verse a pares o tríos, por la misma razón, en mi barrio tenemos dos grandes separados por cien metros, el Lidel está también acompañado por otro y en los centros comerciales casi siempre hay dos, quizás tres, aunque también es cierto que un supermercado en los Países Bajos es más supermercado y no tiene la mitad de su tamaño en pasillos de venta de ropa, electrodomésticos, muebles y demás, como en España, en donde en algunos de ellos la comida parece ser algo anecdótico y empujado al final y antes de llegar a la susodicha tienes que caminar por pasillos y pasillos de otras cosas que no encajan en la definición que da la RAE de la palabra supermercado y que dice que es un Establecimiento comercial de venta al por menor en el que se expenden todo género de artículos alimenticios, bebidas, productos de limpieza, siendo el hipermercado más grande y más barato, con lo que ambas definiciones deberían ser actualizadas para decir más bien que es como un Corte Inglés pero a lo pobre y en una sola planta. Desde mi keli al que tenía en mente hay dos kilómetros caminando mayormente por Laagravenseplas Noord, lugar en el que suelo correr cuatro veces por semana, con lo que seguía siendo un paseo agradable. El objetivo era comprar un par de platos de macetas de catorce centímetros de diámetro. Salí de mi keli escuchando un audiolibro y fui andando al lugar y cuando llegué, aquello era una zona de guerra, creo que nunca o al menos no en los últimos diez años había ido en domingo porque se dice que suelen estar petados de gente pero es que era un r-escándalo del copón. Entré y busqué los susodichos, que valían menos de un leuro, los cogí y cuando me acerco a las cajas, con todas abiertas, las colas eran interminables y en la de las auto-cajas, la cola era cinco veces más larga que las otras. Me di la vuelta, volví a poner los platos en donde los cogí y me fui a mi casa sin comprar nada. Ayer por la mañana, me acerqué en un momento con la bicicleta, en lunes y aquello era otra cosa, hasta se podía respirar el aire y tenían solo un par de cajas normales abiertas y esas en las que te lo curras tú mismo, que son las que yo prefiero, sobre todo porque puedo usar el programa del super mientras voy comprando y al llegar allí, me crea un código QúeRre que escaneo y ya me sale lo que tengo que pagar sin más vainas, que es algo como que fastuoso y una de cada tres o cuatro veces activará la alarma de control, vendrá el empleado de turno, confirmará que soy honesto y pagaré y saldré de allí en un periquete, que creo que contando la ruta que hice en bici, no tardé más de diez minutos en toda la operación.

También la semana pasada, uno de los dos supermercados del barrio reabrió tras quince días cerrado por obras, decidieron renovarlo, añadir las autocajas y darle un aspecto más moderno y un circuito de compras más inteligente, que tal y como estaba parcheado no tenía lógica alguna e ibas de un extremo al otro buscando cosas por la forma en la que las ponían, con la mitad de las neveras en el extremo por el que se entra y la otra mitad en la zona de salida, al lado opuesto y por alguna razón, siempre te equivocas con la ubicación o ellos la cambian adrede, aunque yo en ese super suelo comprar muy poco porque los veo careros y uno de los cajeros me pone de los nervios, es obeso mórbido, pero mórbido total, como de doscientos kilos, es antipático, cree que la pandemia truscolana y podemita fue un invento para controlarnos y ni está vacunado ni se ponía mascarilla y como a nadie le cae bien pero no lo pueden echar porque las leyes protegen a la gente así, resultaba que siempre que ibas a pagar había una cola eterna en las otras cajas y la de él vacía o solo con un cliente porque todos lo evitamos como a las enfermedades sexuales truscolanas, que hay muchas. Ahora con las autocajas supongo que será más evidente la huida de todo el mundo de este chamo y como con el peso y la masa que tiene no creo que lo puedan tener de pie en la zona de las susodichas, probablemente no lo volveremos a ver nunca más y todos rezamos y les pedimos a nuestros dioses que descargue un par de rayos, quizás tres sobre esa masa enorme y alivie nuestro sufrimiento. Aún no me he pasado por el supermercado a noveleriar y debo ser la única persona del barrio, que el día que lo reabrieron, el jueves de la semana pasada, regalaban trescientas tartas a los primeros trescientos clientes y abrían a las siete y media y me dijeron que aquello parecía un aeropuerto europeo cualquiera estos días, que están todos igual de colapsados. Todo por un puto pastel que se compra por unos leuros y que tiene una lista de ingredientes que es más que suficiente para una serie de terror de dieciocho episodios, que lo único que les falta poner en la etiqueta es el porcentaje de los cánceres que te pueden atacar si te comes uno de esos.

Juego de banderas

Todos los años en los Países Bajos, durante una semana tenemos un extraño juego de banderas. Comienza el 27 de abril, el día del cumpleaños del rey y esa mañana, de repente, en las calles, miles de casas sacan el palo que tienen guardado y lo ponen en la calle con la bandera de los Países Bajos para celebrar susodicho cumpleaños. Se le puede añadir una cinta naranja junto a la bandera para recordar a los más incultos y a los truscolanes que la familia real pertenece a la casa de Oranje, o naranja, aunque no el fruto, que en neerlandés el fruto, al contrario que en español, italiano o inglés, se llama sinaasappel o literalmente, manzana China porque estos incultos se deben creer que Valencia está en Asia, o Brasil, que son los dos lugares desde los que suelen llegar las naranjas por aquí. La bandera se deja durante el día y se retira por la tarde, pero el palo lo suelen dejar puesto porque una semana más tarde, el 4 de mayo, vuelven a colgar la bandera, aunque en esta ocasión la ponen a media hasta y la pueden acompañar de una cinta negra y ese día se celebra el Nationale Dodenherdenking o el día de los caídos por la patria en cualquier guerra. No es un día festivo, aunque los comercios cierran todos temprano porque a las ocho de la noche ponen en muchas televisiones la ceremonia en la plaza del Dam, en Ámsterdam, con dos minutos de silencio seguidos por una ofrenda de flores que hace el rey en esa misma plaza. Ese silencio es algo que se multiplica por todos lados y es normal que las guaguas que están en circulación o los trenes se paren y se mantengan los dos minutos parados e incluso por carreteras y autopistas se pueden ver coches que se paran y sus conductores permanecen de pie junto al vehículo durante los dos minutos. Al día siguiente, el 5 de mayo, o sea, hoy, se celebra el Bevrijdingsdag, el día de la Liberación (aunque literalmente la traducción es el martes de liberación) y se conmemora el fin de la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. En este día, las banderas vuelven a ondear en lo alto de sus astas. Después de eso, las banderas se toman un descanso hasta que llegue el día de la graduación de los colegios, día en el que cuando los chiquillos han acabado una fase de su educación, ya sea la básica o la del instituto, los padres vuelven a sacar la bandera a la puerta para informar a los vecinos y se le añade en el asta la mochila del implicado en la celebración.