Mi cámara Xiaoyi Yi 4K

Una vez me transformé en uno de los grandes buzos africanos, algo que además combino con el honorable título de ser el gran patinador de velocidad sobre hielo del continente de pa’bajo, a la curiosidad de meterse debajo del agua la acompañó el ansia sin fin por grabarlo y para ello me compré una cutre-cámara de acción de menos de cincuenta leuros con la que me he apañado en los últimos dos años. Esa cámara es una fuente infinita de frustraciones y entre que el resultado borda el patetismo y que en ocasiones, la batería se descarga sin que yo tenga muy clara la razón, me he acabado cansando de la misma. Buscando alternativas con algo de calidad tropecé con las cámaras de Xiaoyi, marca que al parecer pertnece a otra que hace teléfonos con movilidad y me sorprendió que sus productos tienen muy buenas críticas. Tienen dos modelos en el mundillo de las cámaras de acción y como yo soy un usuario casual y lo de la altísima resolución me la refonflinfa, opté por la más modesta y sencilla, la Xiaoyi Yi 4K. Con estas cosas chinas, siempre tenemos el drama de mandar a pedir a la China y tener que esperar por una u otra vida y que después te llegue mal o peor, con lo que no me molaba mucho. Noveleriando en la tienda esa con nombre de chocha guerrera de Sudamérica descubrí que hay una tienda de dicha compañía en Europa, que venden directamente y casualmente tenían ofertas escandalosas. Comencé a rastrear la pista y descubrí que en mi tienda China favorita también vendían enviando desde Alemania y también hacían ofertas y así, conseguí un chollo que incluía la cámara y la funda para las profundidades marinas del fondo del agua del mar.

Caja de la Xiaoyi Yi 4K

Me emocioné hasta las lágrimas y la compré el sábado por la tarde y el martes llegaba a mi casa desde Alemania, tanto la cámara como el accesorio:

Funda de protección de agua de la Xiaoyi Yi 4K

Estamos hablando de un tiempo muy lejano, ya que todo esto sucedió a finales de enero.

Mi Xiaoyi Yi 4K

La cámara me llegó sin problemas, es increíble, tiene un programilla en el teléfono desde el que puedo hacer de todo y se ve que no hay punto de comparación con aquella que me compré hace un par de años. Me la llevé a Málaga cuando estuve por allí pero al final no la probé en ese lugar.

La cámara Xiaoyi Yi 4K dentro de su carcasa acuática

Cuando visite la Gran Canaria en marzo haré la primera prueba acuática y veremos si realmente hay una diferencia apreciable entre aquello que tenía y lo que tengo ahora.

Cámara Xiaoyi Yi 4K con protección UV en el objetivo

En la tienda china le compré un par de accesorios. En primer lugar una protección contra los malignos rayos UV que se generan en truscoluña, que NO ES NACIÓN y que además protege al objetivo de posibles roces.

Cámara Xiaoyi Yi 4K con su condón naranja

Además, le compré un condón naranja para que tenga una funda protectora que además me permita encontrarla fácilmente cuando no está en mis manos. Este es el vestidito que tiene cuando no anda por el agua. Por ahora y con las pruebas que he hecho estoy muy contento, es mucho más estable que mi primer intento en el mundillo de las cámaras de acción y las imágenes también son más nítidas. La infinidad de vídeos que haré buceando en Asia este mes de mayo deberían beneficiarse de este nuevo artilugio tecnológico que viajará conmigo.

Jardín

Y que mejor que cerrar con UN VÍDEO como el ANTERIOR, aunque muchos jamás lo verán porque hay que hacer clic sobre el mismo para poder verlo. Está grabado con la pequeña cámara de acción y nos lleva de un lado de mi jardín al otro y en el mismo se puede ver a la fabulosa catalpa antes de su podada.

El teléfono que va conmigo a todos lados

Todos sabemos que hace como dos años o aquel en el que fui por primera vez a las Filipinas fue también el año en el que dejé la casa de la manzana mordida y me pasé a un teléfono güindous, algo que quedo mencionado de pasada en la anotación Casi veo esa luz al final del túnel. Un año más tarde y vista la desidia de Microsoft, que teniendo el mejor sistema operativo de móviles lo está dejando morir sin unos buenos teléfonos, di el salto a un Ulefone Power, un dispositivo que funciona con el androitotorota ese de los cojones. Como siempre que hago el cambio parece que me pilla en una mala época, al final no lo dejo escrito por aquí y me parece que la primera vez en la que hubo una referencia directa fue en la anotación El ulefante en la habitación. El principal problema que tiene no gastarte un güevo y parte del otro en el teléfono es que no lo cuidas de la misma manera y a fuerza de tirarlo al suelo, se me acabó rompiendo la pantalla, aunque el plástico ese que la protege la ha mantenido arrejuntada. En cualquier caso, ya tenía un año y el cuerpo se me estaba poniendo como con antojo de teléfono móvil nuevo. Tras revisar todo lo disponible en el mercado, mi requisito fundamental seguía siendo el mismo, que tenga una batería que aguante más de un día y en esta ocasión quería una cámara decente y una pantalla decente. Tras meter los requisitos en el bombo y eliminar todo aquello que valía más de doscientos cincuenta leuros, me quedé con un grupo de candidatos que pronto se redujo a uno, el Honor 6x de Huawei, el cual, al menos en los Países Bajos, solo se vende a través de su tienda güé. Tiene pantalla grande y todos sabemos el dicho referente a los tamaños de ciertos miembros, tiene DOS cámaras por detrás, o sea, una más que casi todos los demás, tiene el sensor de la huella por detrás, algo que a mi me mola mazo porque cuando lo saco de la cartuchera lo desbloqueo al mismo tiempo. El precio original del teléfono era de doscientos cuarenta y nueve leuros pero me esperé unas semanas y hace cosa de diez días, surgió una oferta. Lo rebajaron a doscientos veintinueve y además añadieron un trípode-selfie-palo de la marca y un condón de plástico duro para la parte trasera. Instantáneamente lo pedí y desde la semana pasada lo tengo y uso.

Honor 6x, tri´pode-palo-selfie y protector del trasero

Me lo mandaron por mensajero y mi vecino se encargó de la recogida.

Honor 6x por delante

De entre los tres colores que se podían elegir, a mi me mola que la pantalla sea negra tirando a negrísima porque como me lavo las manos cada ocho meses, así no se nota mucho la raña que se va pegando en la misma. En su uso, es algo diferente que el Ulefone porque mientras que aquellos prefieren un mínimo de configuración y se mantienen más o menos literalmente en lo que les pone GooglEVIL, los de Huawei añaden una capa propia mucho más densa y que llaman EMUI, igualito que la tetúa aquella que vivía en las casas baratas. Lo más complicado fue descubrir como desactivar o ajustar lo relativo a la política de programas que se pueden ejecutar durante todo el tiempo. Su política es hiper-mega-agresiva y básicamente, matan cualquier programa que no esté en la lista.

Ayer aprovechando que el día era de fábula aproveché para hacerle un par de fotillos con la cámara grande en mi jardín.

Honor 6x de frente en el monopod-palo-selfi

En la foto anterior está el teléfono, que hasta hace llamadas, agarrado al monopod-palo-selfi, algo a lo que yo no le veo mucha utilidad pero que en ocasiones puntuales o si quiero hacer una exposición larga puede ser útil. Aquí lo vemos con la pantalla mirando hacia nosotros.

Honor 6x de culo en el monopod-palo-selfi

En la siguiente foto lo vemos de culo, con sus dos cámaras alineadas y el agujero del sensor de dedo. No se nota pero el condón de plástico duro está también puesto.

Tulipán amarillo en mi jardín

El tulipán amarillo anterior está fotografiado con el teléfono. Hay un modo hiper-mega-único y especial que te permite hacer fotos y cambiar el punto de enfoque a posteriori, ideal si por ejemplo te sale en una imagen tu vecina la Bigotes de fondo y reduciendo la profundidad la puedes neutralizar y hacer que más o menos desaparezca. Es magia potagia.

Tulipán amarillo en vídeo

La imagen anterior es en realidad un vídeo, una sucesión de imágenes en movimiento que solo veréis si hacéis clic en la imagen o AQUí. Sirve para comprobar la calidad de los vídeos que igual hasta hago con el teléfono.

Por ahora estoy muy contento con el cacharro y la batería, con mi uso habitual me permite ir desde las seis de la mañana de un día hasta la medianoche del siguiente y con un veintipico por ciento de batería, con lo que los dos días los cubro holgadamente.

Primero los gestos y después el duolingo

Cuando tomé el caminito a Belén que sale desde el reino de la manzana mordida y cambié a un teléfono con el güindous fone, lo primero que me alucinó, asombró, flipó, escandalizó y cabreó fue que en el teléfono güindous tenía un teclado maravilloso, fabuloso, asombroso, increíble. De repente, usando ese pequeño cristal, podía escribir a una velocidad que ni los julays que salen en las películas con esa máquina y que teclean todo lo que se dice en los juicios y aún no sabemos la razón por la que lo hacen. La velocidad la ganaba al usar gestos, es decir, con el mismo dedo que me saco los mocos y me rasco el culo, entre otras actividades, lo muevo por la pantalla en la dirección aproximada de las letras que componen la palabra y el sistema es tan astuto que la adivina y aparece como algo mágico y maravilloso. Era como viajar al futuro desde el ancestral pasado de la manzana mordida, en el que tecleas en el teléfono como si fueras una secretaria a la que le han dado una máquina de escribir para microbios. En aquel primer teclado con gestos que usé, para cambiar de idioma lo tenía que indicar y al escribir en el duolingo, a veces se me olvidaba y no adivinaba las palabras, ya que el teléfono pensaba que estaba escribiendo en inglés y yo lo hacía en italiano, o quizás estaba en español y yo escribía en holandés o cualquier combinación de estos cuatro idiomas.

Cuando cambié al androitotorota, con un teléfono que es tan grande que hasta puedo ver las fotos y los detalles y restregarle a mis amigas lo viejas que son, de lo primerito que hice fue instalar el Swiftkey y comenzar a usarlo. En esos tiempos, hace unos meses, se podían tener hasta tres idiomas y ahora ni siquiera tenía que cambiar de uno a otro, el adivinaba cuando comienzas a escribir la palabra correcta y ya después más o menos sigue en la misma lengua. Un flipe que no veas, me acuerdo del juego con el que aprendí mecanografía y ahora pienso que pude haber usado aquel tiempo para cosas más útiles, por ejemplo quitarme las ladillas que me han acompañado a lo largo de toda una vida. El Swiftkey es de fábula y pensaba que de ninguna manera lo podían mejorar y me equivoqué, incrementaron el número de idiomas a cinco y ahora llevo mis cuatro lenguillas en la bolsa que cuelga del cinturón, ya que cada vez que me pongo el teléfono en el bolsillo, tanto las mariconas jóvenes como las viejas se me revolucionan con tremendo paquete que me sale y algunos hasta inconscientemente comienzan a caminar despatarrados pensando en como les dejará esa cosa los bajos o miran a ver si se pueden desencajar la mandíbula para poder tener semejante cosa en la boca. Repito que el problema lo he solucionado con un dispositivo de carga que cuelga del cinturón y que me permite lucir el paquete al natural, sin dopaje. No hay día que use el Swiftkey que no recuerde los años de sufrimiento escribiendo en un teléfono. Básicamente, la revolución tecnológica avanzó con dos eventos, el Swiftkey y el Güaza de escritorio, que te hace responder a los mensajes a velocidades siderales y además tu jefe ni se entera de que estás chateando con tu basca.

Tanta alegría y cosa buena me llevó a pensar que en el reino de la manzana mordida tenían que existir alternativas, que recuerdo haber leído que decían que alguien había visto o sentido en alguna versión del IOS la adición de teclados de terceros. Me fui con mi iPad a la tienda, encontré el Swiftkey y lo instalé. Al momento mi iPad comenzó a tratar de convencerme para que no lo use porque robarán mis datos, me infectarán el equipo y me harán todo tipo de maldades porque no es de ellos. Una sarta de falacias y mentiras que dan vergüenza. Una vez las desechas, la realidad es que la elegancia, la velocidad, la belleza, el dinamismo y la inteligencia que el programa demuestra en el androitotorota se pierde en la manzana mordida, que en este caso parece más bien una manzana podrida. Eliges usar ese teclado y con frecuencia el sistema te lo cambia al de ellos, no te permite tener más de tres idiomas, es inconsistente y hay momentos en los que el sistema operativo al completo parece pararse por culpa de algo tan banal como un programa que hace de interfaz entre tu organismo con tu yo y la máquina electrónica. Podría decir que les debería dar vergüenza pero dudo mucho que sea cierto, a ellos se la suda, permitieron que otros hagan programas para reemplazar esa parte de su sistema operativo pero colocaron tantas trampas y obstáculos que el uso es habitualmente insatisfactorio. Mi gozo en un pozo. En el duolingo, no puedo saltar lenguas como hago en el teléfono y la única solución digna que encontré fue hacer mis ejercicios de duolingo en el teléfono y prácticamente nunca en el iPad.

Y por múltiples alusiones, comentar por aquí que se me olvidó indicarlo pero hace unos quince días que la humanidad al completo superó un hito que nadie se esperaba y por el que pocos dabamos un céntimo de leuro, el aclamado autor del mejor blog sin premios en castellano llegó a los DOS AÑOS de constancia a la hora de hacer cada día sus ejercicios en el duolingo. En la actualidad estoy manteniendo al mil por mil mi nivel de italiano para españoles, lo mismo para el de inglés para italianos y me estoy currando el recuperar lo que el tiempo me hizo perder del italiano para ingleses. El pantallazo está hecho en el modo de inglés para italianos y por eso los mensajes aparecen en italiano. Cuando tenga los tres idiomas (que básicamente es siempre el mismo, el italiano) al cien mil por cien mil, creo que añadiré el holandés para ingleses y así refrescaré algo de vocabulario de la lengua basta y gutural que supuestamente es la mía propia dado que tengo pasaporte de cabeza de queso.

En Viena y Rotterdam no hubo pesadilla para estar ondeline

Hace algo más de un mes veíamos en Pesadilla antes de estar ondeline que uno de los peores países del universo conocido para tener güifi gratis en aeropuertos es España, en donde Aena ha convertido la experiencia en una mierda de que te cagas. Esto me da a mi que va a ser un tema recurrente ya que pienso prestar atención en todos los aeropuertos que visite este año.

Para comparar, veamos lo que puede suceder y sucede si eres un pasajero que vuela por el aeropuerto de Rotterdam – La Haya y quieres acceder al güifi gratis del aeropuerto.

La wifi gratis del aeropuerto de Rotterdam es KPN

Estamos en dicho aeropuerto y necesitamos imperiosamente ver las miserias y desgracias de nuestros seiscientos ochenta y cuatro más-mejores amigos o en el caso de alguna comentarista que todos conocemos, subir treinta fotos para que su club de fans se mantenga tranquilo. En el aeropuerto de Rotterdam, lo único que no queda claro es cual será pero mirando la lista, parece que hay una desprotegida llamada KPN, letras que vienen de la expresión holandesa truscoluña no es nación.

Entrando en la wifi gratis del aeropuerto de Rotterdam

Elegimos esa red y nos sale una foto de dos chochas y un botón, UN BOTÓN, solamente UN BOTÓN para que sea muy difícil hacerlo y en el que al hacer clic todo comienza, o eso parece, que uno no se lo puede creer después de haber pasado por los aeropuertos de Aena y sufrir lo de las treinta y seis páginas para que pierdas el tiempo y llegue la hora de volar y no puedas navegar.

Con wifi gratis en el aeropuerto de Rotterdam

Después de pulsar ese ÚNICO BOTÓN, te imaginas que ahora es cuando tienes que rellenar formularios, instalar programas, ir a ver vídeos y demás como en los aeropuertos de Aena pero resulta que no, que eso fue todo y ya estamos dentro del güifi. Así de complicado fue en el aeropuerto de Rotterdam – La Haya.

Saltamos al aeropuerto de Viena, capital de Austria. De nuevo, estamos en el aeropuerto y quieres navegar por la feis. Miras y resulta que hay una red desprotegida llamada WirelessViennaAirport y la eliges:

Entrando en el wifi gratis del aeropuerto de Viena

Nos encontramos con una página demasiado complicada, algo que nos puede tomar una vida y parte de alguna otra. Tenemos DOS opciones, ACEPTAR las condiciones para tener acceso al güifi gratis o RECHAZAR y no tener acceso. Pienso durante horas cual será la que más me convenga y asumo que al elegir la primera, vendrá la caravana de preguntas, errores, instalaciones de cosas indeseadas, vídeos basura, rellenar formularios, suministrar mi dirección de correo a terceros y demás, o sea, lo que te obliga a hacer Aena.

En la wifi gratis del aeropuerto de Viena

¡Tremendo disgusto me llevé, Cristiano! fue ACEPTAR y ya estaba dentro, así, sin más, una experiencia realmente traumática ya que yo lo que quería era sufrir y padecer como cuando estoy en cualquier aeropuerto de España.

Conclusión. ¡SÍ es posible! Salvo por los aeropuertos españoles, en Europa se puede acceder a un güifi gratis en el aeropuerto sin demasiada complicación. En las próximas semanas pasaré por los aeropuertos de Budapest, Atenas, Roma Ciampino y tendré un ojo puesto en el tema, sobre todo para el iPad, que por consistencia será el que use en estas pruebas.