El pecio Ifafa

Mi segunda inmersión cuando buceé en Gran Canaria en julio fue para visitar el pecio Ifafa, uno en el que ya había estado cuando hice mi segunda inmersión profunda, al comienzo de mi aventura de buceo y del que no recordaba demasiado por no decir nada. Este pecio está a la entrada del muelle Grande de las Palmas de Gran Canaria, junto a la escollera por la parte exterior y aún así, allí hay treinta y pico metros de profundidad. La inmersión fue también bastante rápida porque el chamo que iba conmigo y la Dive Master se bebía el oxígeno con la misma velocidad que un delincuente huido de la justicia y residente en Bélgica se pule los leuros que le mandan los acarajotados, cobardes y asquerosos truscolanes de mielda. El pecio está de lado, igual que el otro que visité. He acompañado el vídeo con la canción Swallowed in the Sea de Coldplay, con un título muy adecuado para el tema.

El pecio del Arona

Cuando estuve en Gran Canaria, como en ocasiones anteriores, fui a bucear y en esta ocasión las inmersiones fueron en dos pecios, el Arona y el Ifafa. El primero era nuevo para mi y tenía mucha curiosidad porque dicen que es uno de los mejores pecios que hay en las Canarias. Está pasada la estabilizadora, saliendo de la ciudad de las Palmas de Gran Canaria camino del sur. El pecio está bastante profundo, a unos treinta y pico metros de profundidad, con lo que las inmersiones son bastante rápidas ya que el tiempo que se puede permanecer a tanta profundidad es más limitado. Aún así, la visita fue muy intensa e hice un montón de vídeos y me ha quedado pena cortar, así que igual que nos mamamos los infinitos esos de aterrizajes y despegues que consiguen un número de visitas récord en el llutuve con hasta dos visualizaciones, hoy tenemos uno que sí que me gusta a mí y como el mejor blog sin premios en castellano es mío, pues os lo tragáis con aceite de ricino si hace falta. La musiquilla es la canción Desert Walk de Deep Forest, que añade un toque místico al asunto. El otro chamo que bajó a bucear (aparte de la Dive Master), hacía su primera inmersión profunda, llevaba una botella de quince litros y literalmente se la bebió en nada de tiempo, el colega respiraba como si tuviera un ataque de ansiedad.

De camino a la GRAN Canaria

Este año, la tardía semana Santa y la avaricia de las líneas aéreas provocaron una tormenta perfecta en la que estuve en Asia, regresé y dos semanas más tarde estaba de fin de semana en Málaga y dos semanas después me bajaba a GRAN Canaria para mi visita veraniega, que yo prefiero hacer en algún momento de agosto pero que cuando compré el billete, en el mes de agosto me sale más económico ir a Bangkok o Kuala Lumpur que a Gran Canaria, isla a la que los billetes de avión parecen tener los precios colocados por un empleado de la empresa de la manzana mordida y con bicho. Tras unos estudios estremecedores y concienzudos, determiné la última fecha válida para volar a un precio razonable a las Canarias para el diez de julio, cualquier fecha posterior implicaba un billete a un precio de más del doble y con un mínimo nunca inferior a los cuatrocientos veinte leuros. La compañía del billete más barato resultó ser Ryanair y cuando lo compré, como siempre, me puse la prioridad esa de las dos maletas.

Por el cambio de los horarios de los vuelos entre la isla y Eindhoven, ahora el avión sale pa’l sur a las siete y media de la tarde, lo cual me permite trabajar sin problemas y bajarme al aeropuerto sobre las tres y esta vez, decidí dejar la bici en mi keli e ir en guagua, ya que alrededor de la estación de Utrecht hay tantas obras en la zona de los aparcamientos de bicicletas que aquello es una pesadilla para encontrar una plaza y dejar la bici una semana. El trayecto de guagua fue seguido por uno de los trenes que pasan cada diez minutos en dirección a Eindhoven y desde la estación de la ciudad, guagua al aeropuerto. Cuando fui a pasar el control de inseguridad, reconocí en el lado de la derecha una de las nuevas máquinas escáner que no necesitan que saques las cosas de la mochila, así que me puse en esa cola porque es de puro lujo María, sin líquidos ni ordenadores ni nada de nada fuera de la misma. Las nuevas máquinas son fabulosas, pero no se yo, que puse en el fondo de mi bolsa un puntero de buceo, que es como de medio metro de largo, básicamente un pincho hecho de aluminio y no me lo quitaron, algo que me flipó, ya que lo daba por perdido y de hecho me compré dos en mi tienda china favorita, que valen un par de leuros. Como la misión ha sido todo un éxito, ese lo he dejado en GRAN Canaria para los buceos por allí.

Para sacar la tarjeta de embarque apuré el tiempo hasta casi el momento del cierre por Ryanair para asegurarme que todos los asientos de en medio ya estaban asignados y así logré ventana, algo que alegrará enormemente al ancestral. El avión llegó en hora y salió en hora, solo que como volamos al final del día, venimos llegando a la isla redonda sobre las once de la noche y desde el aeropuerto hasta la capital con transporte público, fue una pequeña aventura. Pillé una guagua sobre las once y media y resultó que estaban asfaltando un tramo de la autopista y la desviaron por Telde y con todo el tráfico por esa carretera pequeña, la caravana era brutal y entre pitos y flautas, vine llegando a las Palmas después de las doce y media, en un trayecto que se hace en veinte minutos. En la estación de guaguas la parada de taxis estaba vacía y tuve que pillar otra guagua así que el momento en el que entré en la casa de mi madre fue uno más cercano a la una de la mañana, con lo que la operación al completo, desde puerta de casa a puerta de casa, tomó nueve horas.

De lo que sucedió en la isla no se hablará, salvo por el día que veremos los vídeos de mi sesión de buceo. Mientras llega ese día, nos quedamos con el vídeo del viaje de ida, con despegue por la tarde desde Eindhoven y aterrizaje de noche en Gran Canaria. Está acompañado de la canción So Say We All de Audiomachines, una música fabulosa y que seguro que aparece en más vídeos porque me encanta:

La Baja de Pasito Blanco

Cada visita a Gran Canaria es super-hiper-mega especial por múltiples razones. No solo es MI CAAAAAAAAAAASA, como decía el inmigrante aquel ilegal en aquella película tan famoso y que de atrincheraba en una keli de una familia disfuncional americana. Además, allí está siempre esperando el SOL, la caló, las playas y desde hace unos pocos años, el buceo, actividad que me ha permitido descubrir que Gran Canaria no solo es fabulosa en su superficie, también lo es en las aguas que la rodean.

En mi visita de Semana Santa, se repitieron las comuniones con el sol y el mar y se repitió la escapada para ir un día a bucear y en esta ocasión, tiramos pa’l sur de la isla, al municipio de Mogán y concretamente hasta el muelle de Arguineguín, lugar muy ligado a mi infancia porque allí tenía mi padre la barquilla, en uno de los pantalanes y desde allí salíamos a pescar cada fin de semana y aquellas pescas, aquellas horas que pasabas en el mar, son recuerdos que no tienen precio. Curiosamente, si ahora alguien me dice de ir a pescar, como tenga la cara a tiro le escupo y me quedo tan ancho y no creo que tenga hoy en día la paciencia para esa actividad. No pescábamos con caña, íbamos con la tanza enrollada y lanzábamos hacia el fondo, casi siempre a veinte o treinta metros y con varios anzuelos. Después esperábamos a que comenzaran a picar y cuando subías, esperabas tener más de un pescado. Si en un rato no picaba nada, movíamos la barca a otro punto y probábamos suerte, siempre en la costa del municipio de Mogán. Esta vez, salíamos también desde el muelle de Arguineguín, pero para ir a la Baja de Pasito Blanco, situada frente al muelle de Pasito Blanco, que creo que pertenece al municipio de San Bartolomé de Tirajana, ese en el que están Maspalomas y Playa del Inglés. En la primera inmersión allí vimos de todo, un montón de cosas y el vídeo es solo una selección de todos los cutre-vídeos que hice, pero es significativo. El vídeo es también increíble porque se ha producido un milagro por el que llevaba rezando desde que la Virgen María se la pegó a su marido julandrón con ese conocido suyo llamado Espíritu Santo, que la empreñó y como el marido era totorota, se tragó la trola del Hijo de Dios y tal y tal y tal. Hay un nuevo programa para teléfonos hecho por los chinos maravillosos y llamado Dive+ que quita el azul de las fotos y los vídeos y lo hace tan, tan, tan bien, que es que es increíble. Lo veréis a continuación. La segunda inmersión fue frente a Arguineguín, pero entre inmersiones me puse a jugar con la cámara y sus maravillosos poderes para conectarte por Wifi y ver lo que has hecho y se me bloqueó y no pude hacer nada debajo del agua, aunque esa segunda inmersión no tuvo el lujo y la fastuosidad de la primera, con lo que tampoco me importa mucho.

El vídeo tiene de banda sonora la canción Miro la vida pasar de Fangoria , un clásico que si no te gusta es porque eres un cacho de carne con ojos y te mereces tener familia truscolana. El vídeo comienza viendo una anémona flanqueada por dos cangrejos araña y aquí también apreciamos el foco que me compré en China y que va en el palo-selfie y que ahora me ilumina estas escenas entrañables y saca de las entrañas del fondo marino del agua del mar esos colores que yo sabía que estaban allí escondidos. Después seguimos con un gallo verde que se me acercó, precioso y el tercer segmento es una morena picopato, increíble y que vemos con muchísimo detalle porque el mejor blog sin premios en castellano es así de fabuloso y fantástico. Los siguientes dos segmentos son de un banco de roncadores increíble, miles de ellos navegando en formación, como palomas buscando cabeza que jiñar en plaza de Venecia. Flipamos de hice un montón de vídeos más, pero como es más de lo mismo, lo dejamos en estos. Acabamos con una mantarraya escondida bajo una roca y a la que se acerca primero una fula y después un pez trompeta. O sea, el acabose: