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Fuerte manada de cabrones

En una de mis visitas a Gran Canaria del año pasado, estuve buscando camisetas turísticas, que tengo una colección asombrosa que por supuesto cambia según las voy tirando por abuso de las mismas y no tenía ninguna de mi tierra. Primero busqué por la zona de la playa de las Canteras por donde me pongo, pero fue un disgusto y una decepción ya que lo que tenían en esas tiendas eran unas birrias de camisetas blancasa que estoy seguro que no sobreviven al primer lavado. Comentándoselo a los amigos, alguien me orientó hacia una tienda en la que definitivamente, encontré unas camisetas preciosas y me compré un par de ellas. Por otra parte de la tienda tenían otra serie dedicada a las frases canarias que convierten nuestra versión del español, la más celebrada universalmente, con conceptos tan elaborados como el estoy aplatanado, se me fue el baifo y similares. Me compré una que decía ¡Fuerte manada de cabrones! que se ha convertido en mi camiseta favorita.

Aunque pueda parecer increíble, esta es una de esas frases que conocemos y usábamos todos pero que hace años que no la escucho, lo cual en mi caso tiene excusa porque vivo fuera de las islas. Como casi todas las formas de soltar una pulla en las Canarias, tiene un toque agridulce y al mismo tiempo que reprochas algo a los colegas, eres cariñoso con ellos. Por desgracia, la palabra manada la destruyeron hace un par de años para usarla en nuestra lengua cuando la prensa la convirtió en su favorita para referirse a un grupo de criminales a los que habría que haber capado.

Este año me compraré al menos un par de camisetas más, aunque ya tengo de nuevo una pila de camisetas esperando que las empiece a usar de más de diez.

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La visita navideña a Gran Canaria

En los últimos tres años, mi tradicional regreso a casa como el de las muñecas de Famosa, ha sido usando la ruta portuguesa, desde Amsterdam a Lisboa y de allí a Gran Canaria. Este año es posible que esa ruta cambie porque han puesto unos precios prohibitivos. Este viaje lo tengo muy pero que muy desarrollado y en realidad comienza la noche anterior, ya que me quedo en un hotel junto al aeropuerto por culpa del equipaje facturado, que tengo que estar en el aeropuerto a las cinco de la mañana para deshacerme de la dichosa maleta. Este año, FlyTap no permitía elegir asiento a menos que pagaras y me pusieron asiento de pasillo en los dos vuelos de ida, con lo que no tuve necesidad de hacer vídeo para el Ancestral. Por culpa de las condiciones meteorológicas en Portugal, el avión salió con retraso y mi conexión en Lisboa, que era de cincuenta y cinco minutos, se convirtió en una de veinte y según salí del avión me hicieron correr a la puerta de embarque del siguiente, aunque no me quejo porque todo salió de rositas. De lo que sucedió en Gran Canaria mejor corremos un velo y el uno de enero, como en años anteriores, tenía previsto el regreso y en esta ocasión, el Ancestral tuvo más suerte que un podemita con una subvención venezolana y me asignaron en el primer avión asiento de ventana. Gracias a ese golpe de suerte hay un vídeo que cubre el despegue en Gran Canaria, que hicimos con tiempo del sur y en la dirección opuesta a lo que es normal por allí y tenemos también el aterrizaje en Lisboa. El avión despegó con dos horas de retraso por culpa de una niebla en Lisboa que les complicó el día. Por suerte tenía tres horas de tiempo entre los vuelos y no llegó a afectarme, pasé por el aeropuerto sesenta minutos y después seguí mi ruta. Cuando llegué a Amsterdam, mi maleta salió la penúltima, que parece una tradición lo de hacerme esperar. Pesaba veintitrés kilos exáctamente y todo, todo, todo en la misma era comida. Además llevaba unos doce kilos más en la bolsa de mano, también de comida. Para cuando salió mi maleta tuve que esperar veinte minutos al siguiente tren, después perdí la conexión con la guagua a mi casa porque cambiaron la parada de sitio en la estación de Utrecht durante las navidades y tuve que esperar también quince minutos y entre pitos y flautas, salí sobre las diez de la mañana de la keli de mi madre en Gran Canaria (once para los godos) y llegué a mi keli en los Países Bajos a las doce y cuarto de la noche (una hora menos en Canarias). Fue un palizón. Al entrar en mi casa lo primero fue encender la calefacción y lo segundo fue vaciar la maleta y la mochila y poner toda la comida en la nevera o el congelador, si era necesario.

Sobre el vídeo que estamos a punto de ver, decir que la canción es el Hung Up de Madonna y comentar como si dijéramos que me tocó ventana pero las filas no parecen alineadas con las ventanas y tuve que grabar el vídeo poniendo el teléfono en posición vertical, que era la única manera de no tener la mitad de la pantalla ocupada por la pared del avión. En fin, que a caballo preñado no le mires el dentado (o algo así):

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El pecio Ifafa

Mi segunda inmersión cuando buceé en Gran Canaria en julio fue para visitar el pecio Ifafa, uno en el que ya había estado cuando hice mi segunda inmersión profunda, al comienzo de mi aventura de buceo y del que no recordaba demasiado por no decir nada. Este pecio está a la entrada del muelle Grande de las Palmas de Gran Canaria, junto a la escollera por la parte exterior y aún así, allí hay treinta y pico metros de profundidad. La inmersión fue también bastante rápida porque el chamo que iba conmigo y la Dive Master se bebía el oxígeno con la misma velocidad que un delincuente huido de la justicia y residente en Bélgica se pule los leuros que le mandan los acarajotados, cobardes y asquerosos truscolanes de mielda. El pecio está de lado, igual que el otro que visité. He acompañado el vídeo con la canción Swallowed in the Sea de Coldplay, con un título muy adecuado para el tema.

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El pecio del Arona

Cuando estuve en Gran Canaria, como en ocasiones anteriores, fui a bucear y en esta ocasión las inmersiones fueron en dos pecios, el Arona y el Ifafa. El primero era nuevo para mi y tenía mucha curiosidad porque dicen que es uno de los mejores pecios que hay en las Canarias. Está pasada la estabilizadora, saliendo de la ciudad de las Palmas de Gran Canaria camino del sur. El pecio está bastante profundo, a unos treinta y pico metros de profundidad, con lo que las inmersiones son bastante rápidas ya que el tiempo que se puede permanecer a tanta profundidad es más limitado. Aún así, la visita fue muy intensa e hice un montón de vídeos y me ha quedado pena cortar, así que igual que nos mamamos los infinitos esos de aterrizajes y despegues que consiguen un número de visitas récord en el llutuve con hasta dos visualizaciones, hoy tenemos uno que sí que me gusta a mí y como el mejor blog sin premios en castellano es mío, pues os lo tragáis con aceite de ricino si hace falta. La musiquilla es la canción Desert Walk de Deep Forest, que añade un toque místico al asunto. El otro chamo que bajó a bucear (aparte de la Dive Master), hacía su primera inmersión profunda, llevaba una botella de quince litros y literalmente se la bebió en nada de tiempo, el colega respiraba como si tuviera un ataque de ansiedad.