La cartita


Yo puedo prometer y prometo que hace la tira de años informé al Ministerio de Hacienda neerlandés, conocido como Belastingdienst que quería tener con ellos una relación completamente digital y tal y tal, pero como que a ellos se la suda y me siguen mandando las cartas, que son unos sobres muy específicos que cuando los ves en tu buzón, sabes que no puede ser cosa buena. El tipo de sobre y el color es único, no hay ninguna otra empresa en los Países Bajos que elija ese tipo de color para sus sobres e incluso no me extrañaría que haya una ley prohibiendo usarlos para no confundir a la gente. Como en febrero ya me llegó uno diciéndome que tenía que hacer mi declaración de la renta entre marzo y abril y en julio me llegó otro diciéndome que tenía que pagar un pastizal y me daban un mes para hacerlo. Con eso se supone que mi relación anual con ellos la podemos dar por finiquitada, así que esta carta adicional, cuando la ves, te provoca eso que podemos definir como una cagalera espesita y de hecho, en la sección de laxantes de las droguerías tienen cartas de estas para vender y la compras, se la mandas a la persona a la que quieres curar y cuando la recibe, ciertamente le dan unas cagaleras del copón.

Cuando te llega esta carta maléfica, en mi caso, lo que hago, es procrastinar, mi cerebro la elimina de mi visión, la borra y ojos que no ven, corazón que no siente y por tu propia felicidad, muchas veces lo mejor es seguir con tu vida y solo abrirla cuando estés deprimido y necesites un último empujón para el suicidio o la eutanasia. Ya estoy muy acostumbrado a las artimañas de mi kabezón para procrastinar, así que, sin pensarlo, la abrí, después de haberle hecho la foto y los capullos me decían que habían cambiado el estado de mi declaración de la renta del año 2023 a REQUETEQUETE-F-I-N-A-L, que en lenguaje de hacienda quiere decir que la volvieron a revisar, que siempre están buscando leuros, no encontraron nada por lo que ponerme la multa y cobrarme y han cerrado la del año 2023. En los Países Bajos, después de que has hecho la declaración de la renta, tienes que guardar los documentos SIETE años, creo, porque pueden decidir que quieren volver a hablar contigo de algo que llenaste hace seis años y no aceptan la excusa de que ya no tienes nada y por eso, en el ático de mi keli, tengo cajas y cajas y cajas de documentos que nunca he tirado, aunque ahora que estamos más digitalizados, es más fácil guardar los ficheros en tu nube y dejarlos ahí pudriéndose.


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