La vacunilla esa

Hoy, además de forzar al parlamento a aprobar el toque de queda, lo cual hicieron porque saben que de negarse, serían los culpables de todas las desgracias por suceder y tenemos elecciones el quince de marzo, se aprobó la segunda modificación del plan nacional para la vacunación y la palabra importante es la de nacional, ya que en lugar de dividir la sanidad en diecisiete trozos como en España y que las cosas se hagan de diecisiete maneras distintas, aquí hay UN plan, UNO para todos. En la segunda modificación aprobada hoy, están especificados los grupos y las fechas de inicio de la vacunación y en base al mío, que es el de gente entre 18 y 32 años aclamada y con mejor blog sin premios en castellano, que es que lo cuadro todo en ese grupo, la vacunación comenzará a mediados de febrero y se usará la vacuna inglesa, esa que se dice que han oído que si en la primera inyección te ponen la mitad de la dosis protege mucho más que si te la jincan entera. Esta es también la única de las tres vacunas que no necesita de congeladores para su transporte, esta se puede llevar hasta en las alforjas de la bicicleta y eso permitirá que la puedan poner hasta en los ambulatorios de todos lados. Mirando la segunda revisión del programa nacional de vacunación, es flipante como han repartido los grupos entre las tres vacunas y cuanto más viejo y ancestral, más vacuna de lujo y para el resto las normalitas. También en el susodicho plan ya se dice que no habrá vacunación para los menores de dieciocho años y la razón que dan es que hasta ahora no se ha estudiado ese grupo y ya puestos, mejor que lo hagan en la India o en algún otro país y cuando se vea que no hay efectos secundarios con los jóvenes ya se les incluye en el programa.

Volviendo al toque de queda, los políticos de la oposición hicieron un par de cambios para demostrar que corrigieron al gobierno: en lugar de comenzar a las ocho y media de la noche, será a las nueve de la noche, al parecer esa media hora es crucial para el bienestar de la gente o algo así. También retrasaron el inicio del viernes al sábado, algo supuestamente fundamental también para el bienestar mental de todos. Entre las excepciones para estar en la calle después de las nueve de la noche está la de sacar a pasear el perro, que se tiene que hacer solo, no en grupos y el perro debe llevar siempre correa y solo un perro cada vez. Han pedido a la gente que por favor no se dediquen a pasarse los perros y yo es que lo flipo, es que no entiendo que interés puede tener para uno salir cuando absolutamente todo está cerrado y la temperatura es de cinco grados o menos y quizás hasta lloviendo o con un viento que te cala los huesos. Se me ocurren miles de lugares mejores en las dos plantas de mi casa para estar que en la calle con un puto perro.

Y ya que hablamos del bicho truscolán y podemita, mi mucama dio negativo en la prueba PéCéeRre que le han hecho esta semana, cinco días después de que su hijo diera positivo y al parecer, ya la consideran como no-infectada y desde mañana volverá a trabajar.

Uno que es astuto

El ministro presidente o primer ministro de los Países Bajos, es el puto amo cuando se trata de montar estrategias para sobrevivir en el politiqueo. Cuando yo llegué a este país hace veinte años y medio, los gobiernos duraban lo que el olor de un bufo (o peo … o pedo), se cambiaban constantemente o al menos eso era lo que parecía porque estábamos siempre en período electoral, en el que por supuesto yo no podía votar por no tener la nacionalidad pero en realidad, yo votaba, porque en aquellos maravillosos años, si alguien te dejaba su carta de voto, tú podías ir al colegio electoral correspondiente y votar con la susodicha, algo que yo hice en varias ocasiones y que seguramente está muy bien detallado en el mejor blog sin premios en castellano y seguramente uno de los más densos en contenido original e inútil. Volviendo al primer ministro, sabiendo que hay elecciones en marzo, dimitió la semana pasada por una movida de acoso a los allochtonen o a los hijos de los susodichos y la palabra, según el diccionario que uses, se puede traducir al español como truscoluña no es nación aunque casi todos prefieren el significado de inmigrantes. Resultó que durante unos años, cuando algún funcionario de hacienda y otros ministerios se topaban con un inmigrante o un neerlandés que era hijo de inmigrantes en sus papeles y había pedido las ayudas para criar a los niños, que son para todos los padres en este país y son muchas, los funcionarios asumían que las personas esas eran criminales y descargaban todo el peso de la ley de los abusadores sobre ellos, obligándoles a devolver las ayudas y multándolos y haciendo que varios perdiesen sus casas y arruinando las vidas de muchos de ellos. Esto se hizo durante uno de los gobiernos del primer ministro recién dimitido y cuando en el gobierno lo supieron porque saltó el escándalo, allí se siguió como si nada. El acoso a los allochtonen por parte de la gente del gobierno y de los funcionarios es algo que a mí me tocó vivir hace unos años. En el 2013 yo cambié mi nacionalidad a la holandesa, en un proceso que me tomó un par de años. Ya con el pasaporte neerlandés, tenía un tiempo determinado para renunciar a la nacionalidad española porque no se permite la doble nacionalidad entre estos dos países. Lo solicité en el consulado de España, me informaron y lo hice en unos tres meses. Toda la documentación que me dieron la guardé y se la suministré al gobierno holandés cuando ya estaba hecho (y por supuesto documentado por aquí) e incluso cuando mi pasaporte español fue inutilizado. Algún funcionario del gobierno, unos meses más tarde, me informó que habían recibido mis documentos y que estaba comprobado que había cumplido con todas mis obligaciones y tal y tal. También guardé esta información.

Un año más tarde comenzó el acoso, recibiendo una carta en plan matones de colegios informándome que yo seguía teniendo otra nacionalidad, que eso iba en contra de lo que se esperaba de mi y que podía perder la nacionalidad holandesa además de poder recibir multas. Como lo tenía todo guardado, les envié toda la información y fotos abundantes del pasaporte español anulado y de la correspondencia con ellos. Se dieron por informados. Un año más tarde, mi segundo año como neerlandés, me vuelve a llegar otra carta en la que soy un criminal y miento y engaño al estado y por eso seré castigado. De nuevo, les informé no solo con todos los documentos originales sino también con el intercambio de información de un año antes. Volvieron a informarme que lo habían recibido. El tercer año, más de lo mismo. Me llega una nueva carta en la que soy un delincuente consumado que es capaz de escapar de cualquier crimen en el portabultos de un coche y después decir que estoy exiliado y tal y tal. Ya por ahí me comenzaban a tocar los güevos así que añadí toda la información enviada el año anterior, más lo nuevo y además les informé que dado que al parecer, cada vez que les mando todo, el receptor de la información es un retardado, que a ver si podían pasársela a alguna persona que sepa leer y escribir y que tenga capacidad de comprensión y pueda extraer conocimiento de aquello que lee. También mencioné como de pasada que ya para el cuarto año incluiría a un abogado de esos que pleitean para repartirse la guita de la sentencia y así al menos nos divertíamos todos. La respuesta esa tercera vez fue que habían oído la llegada de mi correo, lo habían leído, lo habían comprendido y tras arduas deliberaciones habían decidido cerrar mi expediente y considerarme neerlandés. Yo al menos, como no recibí ninguna ayuda del gobierno no tuve que devolver dinero, como le pasó a esos otros allochtonen con las ayudas por niños.

Regresando al primer ministro holandés, ahora dimite, cuando quedaban exactamente dos meses para las elecciones y la dimisión es por el escándalo del acoso a los allochtonen con las ayudas. Dimite pero se queda como primer ministro en funciones y al parecer, se presenta a las nuevas elecciones, con lo que muchos le volverán a votar o quizás una mayoría vote por botarlo. Aprovechando que hay elecciones programadas (que ya se conocía la fecha hace meses) y que él ha dimitido, esta semana se comenzó a hablar de poner un toque de queda por las noches, algo ahora imposible porque las leyes actuales no lo permiten. Sabiendo que estuvieron seis meses hablando en el parlamento sobre el prohibir o no usar las mascarillas y la ley no se aprobó hasta el final de noviembre, lo del toque de queda se veía como una cosa imposible, hasta la jugada sucia y maestra del señor primer ministro, que anunció hoy que se impondrá un toque de queda a partir del viernes entre las ocho y media de la noche y las cuatro y media de la madrugada. La votación de eso (o el debate), no está prevista hasta mañana en el parlamento así que ahora, si no lo votan, serán los diputados de los otros partidos los que quedarán como los asesinos que no hicieron lo que se les pidió y él se podrá lavar las manos y culpar a otros de su mala gestión de la pandemia. En cinco días este chamo se ha quitado encima la responsabilidad de lo que hicieron con los allochtonen y ahora forzará la mano con el toque de queda. Visto el nivelazo con el que juega, este chamo parece que seguirá agarrado a la poltrona unos cuántos años más.

Los diez días

Después de obligarme a hacerme una prueba PéCéeRre y que el resultado fuera negativo antes de regresar a los Páises Bajos, también habían puesto una vaga exigencia de tener que hacer una cuarentena de diez días, con multitud de reglas y reglas y reglas que la hacen imposible. Ya directamente, en los momentos de la llegada al país, el gobierno se la saltó al no recoger el papel con mi declaración jurada de prueba PéCéeRre negativa, algo que aún no he logrado entender pero todos sabemos que soy corto de entendederas y me exigen la prueba y después a la hora de entrar al país se las suda el documento oficial y en su lugar quieren una declaración jurada en la que firmas que la tienes, que yo la tenía, pero como nadie la recogió, el gobierno no sabe que yo llegué al país y eso también explica el coladero tan grande de casos que tienen los Países Bajos, sobre todo de la variante británica, de la que dicen que en una semana el porcentaje sobre el total de infectados está ya en un once por ciento, lo que seguramente indique que el valor real es de al menos un cuarto de los casos porque todos sabemos que las estadísticas y los números parecen siempre ir con retraso. Regresando al aeropuerto, después de que el gobierno no mostrase interés alguno en recoger mi documento, yo aproveché que hay un supermercado en el mismo (pero un supermercado de los de verdad, con los mismos precios que en el resto del país, no de esos supermercados de aeropuerto en los que cuando miras el precio de algunos productos el susto te puede provocar la decapitación de la almorrana), aproveché y compré las cosas que sabía que iba a necesitar de entrada y que no eran más que un yogur, un litro de leche UHT, media docena de huevos y un litro de suero de mantequilla. Esta visita al supermercado ya incumplía la lista de prohibiciones para los viajeros que llegan a los Países Bajos, igual que cuando bajé a la estación de tren y fui en tren hasta Utrecht Centraal y desde allí en otro tren hasta mi barrio. Eso también incumplía las normas, escritas por alguien que seguramente es un maestro del copiar y pegar, ya que dicen que para ir desde el aeropuerto a tu casa solo se debe usar un taxi preparado especialmente para el traslado de infectados, con pantalla de separación con el taxista, algo que suena bellísimo pero en mis años en este país, jamás he visto un taxi con esa pantalla, más que nada porque los taxis muchas veces son el coche familiar de sus trabajadores, que le quitan el luminoso ese que llevan encima y que indica que es un taxi y si no fuera por su matrícula, que es azul, nadie sabría que es un coche especial. Después de esas dos (o tres, si contamos la de las autoridades del país) violaciones de las reglas, más o menos me comporté como un buen ciudadano, con dos excepciones.

El martes de la semana pasada visité a mis vecinos tras mi regreso, habiendo dejado ya unos cuantos días en los que no tuve síntomas y cuando estaba allí hablando con ellos vino su sobrina, que casualmente es mi mucama. Nos quedamos todos de tertulia como una hora, ejercicio muy bueno para mi neerlandés. Al día siguiente, sobre las dos de la tarde vino la mucama a limpiar mi casa y como ese día llovía, yo también estaba por aquí. Una hora más tarde se aclaró el día, me despedí de ella y me marché a caminar y al volver la encuentro todavía en mi casa. La chama estaba hablando por teléfono con su hijo, al que habían mandado a casa desde el trabajo porque una compañera con la que supuestamente tiene poco contacto, dio positivo en el virus truscolán y podemita. La mucama se marchó a su casa, convencida que no pasaba nada y aleccionada en como conseguir que te hagan la prueba, ya que a menos que tengas síntomas no te la hacen, así que le expliqué que deberían mentir e indicar que tiene síntomas. El viernes me llama la mucama y me dice que su hijo dio positivo en el virus podemita y truscolán y que a ella le hicieron una prueba de las rápidas y dio negativa, pero que no se sabe si está infectadísima pa’l coño o aún peor, si ya lo estaba el día que visitó a sus tíos o al día siguiente cuando me visitó a mi. Desde el viernes, la cuchilla del virus truscolán y podemita pende sobre nuestras cabezas, aunque con cada día que pasa, la probabilidad disminuye un poco. Yo por si acaso, el mismo viernes, según me lo dijo, ya salí por patas pa’l super y aprovisioné a conciencia y visto que hoy sigo sin síntomas, regresé para avituallarme con las cosas necesarias para cubrir las recetas que quiero cocinar esta semana.

Ya lo tengo claro, como esta se infecte y se muera, me compro un robot de limpieza.

Hoja de ruta del 2021

En enero de cada año pongo mi hoja de ruta con aquello que pienso que quiero hacer y después llega una pandemia y nos lo jode todo, pero eso no quiere decir que no deba hacerlo, que el placer de la procrastinación es uno de los más gozosos. Esta es una tradición ancestral que llega a la decimoséptima iteración y si alguno no me cree, que todo es posible, las pueden leer haciendo click en los enlaces de 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020.

Al contrario que otros que se toman años sabáticos, no está en mis planes el dejar de escribir el mejor blog sin premios en castellano y así, pronto llegará a su decimoctavo año de publicación continua, en tres semanas este blog será mayor de edad. Cada vez me resulta más difícil encontrar contenido original pero aún así, seguiré tratando de escribir dos anotaciones diarias y la de las mañanas seguirán siendo fotos. El año pasado llegamos a Tailandia y este año seguiremos por allí, ya que nos faltan por ver varios sitios como Kanchanaburi, Bangkok y algunos más al sur y de cuando en cuando lo alternaré con algunas ciudades europeas o quizás no comunitarias, del Reino desUnido. Los fines de semana, siempre que sea posible hablaré de dos películas y si la pandemia no lo permite, bajaré el ritmo o comentaré series televisivas.

Seguiré explorando el nuevo universo que me ha abierto mi CrockPot Express, que nunca deja de sorprenderme y que además, me ahorra tiempo por un tubo y ensuciar mil calderos. El año pasado ya comenzaron a entrar algunas recetas nuevas en mi pequeño libro de recetas de cocina y este año llegarán otras o actualizaré alguna de las viejas para hacerlas con la olla expresa.

Este año además tenemos un escenario laboral inédito. Finalmente y después de tardar años y años, muchísimos más que el parto de la burra, me pusieron en la puta calle y me quedé en semifinales, con una empresa a la que llegué con más de mil empleados y de la que me botaron cuando el número total es de menos de cincuenta y casi todos son amigotes. Buscar trabajo y encontrarlo seguro que me servirá como fuente de inspiración y alguno que casualmente está en esos mundos de Dios debería ofrecerme un trabajo porque mi carisma y mi desparpajo son el aliño que necesitan muchas organizaciones para que sus equipos se despiporren.

De alguna manera mi Ángel de la Guarda se lo curró y entré en el 2020 sin planes de viajes, salvo por mi paso en enero por Málaga y al final resultó que era porque tenían planificada una pandemia. Este año puedo confirmar y confirmo que no tengo planes, salvo para ir a bucear en las Maldivas en mayo, si la pandemia lo permite, en un barco de vida a bordo. Si vuelve la vieja normalidad, intentaré ir a algunos de los destinos que mencioné el año pasado, como San Petersburgo, Bilbao y Helsinki.

En lo relativo al cine este año comienza con dudas y haré lo imposible y aún más para poder ver, de nuevo, doscientas películas, aunque ya va la cosa con dificultad porque durante todo el mes de enero los cines holandeses estarán cerrados. También veré una ingente cantidad de series que no suelo comentar, ya que a mi, lo de pasarme la tarde viendo programas de petardas en casas con petardos intentando fornicar o programas de tertulias con gente gritándose no me atraen.

Seguiré con el duolingo, aunque cada vez estoy más cerca de llegar al límite en los cursos que sigo y tendré que decidir lo que haré a continuación.

Este año sí que voy a comenzar un podcast, uno que será secreto, secretísimo y que no estará vinculado a esta página. Ya tiene nombre, ya tiene foto y ya tiene hasta temática, que será, por supuesto, hablar de mi mismo y de mi mundo. La razón para no unirlo al blog es que con tanta política de cancelación, la gente está por esos mundos digitales buscando carnaza para destruirte y yo es que lo pongo muy fácil. Como sé que no puedo abarcar más, mejor nos olvidamos de que escriba un libro y me limitaré a leer cien, que es algo que está mucho mejor.

El año pasado me convertí en una máquina de hacer deporte, de correr vamos, algo que hago cada cuarenta y ocho horas y por seis kilómetros y este año intentaré seguir con ese ritmo, sobre todo ahora que sé que el ejercicio físico te dispara la creación de nuevas neuronas en el hipotálamo y tal y tal. Después de pasar una semana con los padres de mi amigo el Turco y flipar con la rueda de abdominales de su padre, me compré una y en los cinco meses que la llevo usando, ya me hago una purriada de ejercicios siempre teniendo en mente que yo no quiero ser obeso como los comentaristas que no vamos a mentar.

Pues aquí queda mi lista para poder ningunearla.