
Esto es un documental y además neerlandés, que es como una rareza y hasta lo pusieron en los cines de Utrecht, que no son muy dados a los documentales de la patria. Al parecer es una banda de chamos, o eso que en inglés llaman boy band, solo que no es una hecha a través de un concurso o un promotor musical sino que los pavos de la susodicha se decidieron arrejuntar y crearla y consiguieron cierta fama durante la época de la pandemia podemita, suciolista y truscolana. La película se titula Goldband: tot we breken y en España no se estrenará nunca jamás, ni siquiera titulándolo truscoluña no es nación.
Unos julays poligoneros buscan la manera de chingarse a las pavas farruqueando.
Resulta que tres pavos neerlandeses querían hacer una banda de chamos. Los tres eran albañiles o algo así y definitivamente, más cerca del Clan de los Orcos de lo que se podría esperar, no son de la rama linda de la raza neerlandesa. La montan y durante la pandemia, consiguen cierto éxito con su álbum y tienen grandes actuaciones en festivales neerlandeses y se creen los amos del universo naranja, pero después les llega escribir el segundo álbum y no hay mucha inspiración, están medio peleados con su productor, alguno le da a la coca que no veas y mantener la fama no es fácil, sobre todo cuando se te ha hinchado el ego.
El documental funciona muchísimo mejor en la primera parte, cuando son estucadores y albañiles y sueñan con ser famosos. Uno es medio mono, uno es gordo y el tercero es el drogata. La primera mitad del documental llega hasta el primer festival tras la pandemia, en el que actuaron y como que llegaron a la cima de su éxito, con decenas de miles de personas cantando y bailando con ellos y con sus familias en el lugar. Después de eso viene todo lo del segundo álbum que termina frenando demasiado el documental porque es más y más de lo mismo. En la letra de una de sus canciones famosillas y que yo puedo jurar, juro y perjuro que jamás la había oído hasta que vi el documental, es estribillo literalmente dice: «por qué la coca es tan jodidamente cara«. Básicamente, se puede ver lo existencial que son sus dramas.
Esto espantará por igual a los miembros del Clan de los Orcos y a los sub-intelectuales con GafaPasta. Entretiene, pero es igualmente olvidable.

Y como documento estremecedor y espeluznante, por primerísima vez en el mejor blog sin premios en castellano, tenemos un vídeo de los susodichos, casualmente la canción esa que mencioné previamente y que habla del precio de la coca.










