Llegamos al último vídeo de la épica inmersión en la que nos dimos un empacho a mantas que no veas y para mí, este es el vídeo definitivo, el más espectacular de todos y el que seguiré viendo el resto de mi vida cada vez que me acuerde, que será muy poco porque así de corta es mi memoria. Decir que en este vídeo la música es la canción Run de Snow Patrol. El inicio del vídeo es brutal, con las dos mantas, la ninja y la otra, prácticamente encima de mí y se puede ver a una de ellas que viene para pillar las burbujas de aire de la China que estaba conmigo y después las dos vienen hacia nosotros y se lanzan en una danza preciosa hacia la superficie. Después siguen jugando a nuestro alrededor. En algún momento se puede ver el barco, que estaba tres metros más arriba o así, esperando que saliéramos ya que habíamos superado la hora de inmersión pero nos negábamos a marcharnos por aquel momento tan flipante. Alrededor de los cuatro minutos y medio, las dos mantas vuelven a jugar juntas. Cerca del quinto minuto, nuestro Dive Master volaba como una manta mientras las susodichas iban por delante de nosotros. Hasta él flipó con el encuentro. Lo vuelvo a repetir, hay un montón de gente que acude a esos sitios, se pegan allí un montón de días, y no tienen la suerte que tuve yo con toda esta acción sucediendo delante de mí.
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La playa de las Cabañas y el islote de Depeldet
Cuando me marchaba de la playa y volvía hacia el Nido, unas horas más tarde, ya habían llegado un escaso puñado de julays a la playa. Recorrí la arena hacia la zona en la que hay un acceso a la carretera para buscar un motorista y antes de subir hice esta foto en la que tenemos el islote de Depeldet pero visto desde el otro extremo de la playa. Los cables que se veían en el islote en otra foto son para conectarlo con la ladera de la izquierda, en la que la carretera pasa por ahí, aunque está oculta por la vegetación.
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Komodo día 2 – Mawan, cuarta parte
Y esto no se acaba, seguimos con el festival de mantas en su entorno natural y hoy llegamos a uno de los dos vídeos que en su día, después de la inmersión, metí en mi telefonino y son los que usé para compartir pedazos pero hoy tenemos el documento espectacular y asombroso a la par que zarrapastroso en su integridad. La banda de sonido cambia y la mejoramos con la canción Medellín, de la Divina Ancestral y aún en activo Madonna, que canta con un julay llamado Maluma que imagino que es muy conocido en barriadas muy alejadas de mi keli. El vídeo es una única secuencia, en ningún momento dejé de grabar y lo vemos a la velocidad en la que sucedió. Comenzamos con una manta Ninja, de las negras, volando sobre un fondo precioso mezcla de arena y plantas y despacito pasa junto a nosotros. A partir de ahí sigue viniendo una y otra vez y pasando con una elegancia inaudita mientras los pececillos la limpian de parásitos, que hasta que la ONU no prohíbe a los truscolanes el abandonar su país ficticio, esa peste seguirá extendiendo por el universo su bazofia. En el minuto y cincuenta segundos la manta estaba directamente sobre mí y yo no babeaba porque tenía endiñado en la boca el chisme para chupar aire de la botella. Después del segundo minuto hay otro pase aún más fabuloso que el anterior y después otro y otro y otro, que aquello no acababa nunca. En el cuarto minuto, cuando está a centímetros sobre mi, aparece otra manta y esto fue el anticipo de lo que estaba por venir en el último vídeo de esta inmersión. Hay gente que va a estos sitios para ver mantas, se pasan allí días y días y no tienen la suerte que tengo yo. Mismamente la China que bajó conmigo, que llevaba ya dos semanas buceando en Komodo, me dijo que en las dos semanas anteriores había visto siete mantas entre todas las inmersiones, con un máximo de dos en una de ellas y casi siempre de lejos. La China, cuando dedujo que mi Ángel de la Guarda es épico y legendario y que por eso me conocen como el Elegido, il Scelto, de Uitverkorene o the Chosen One, decidió pegárseme como ladilla a güevo y hasta que yo me fui demandó bucear siempre conmigo. Al final este vídeo lo verán dos personas pero quiero que sepáis que os estáis perdiendo un documento esplendoroso.
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El islote de Depeldet y la playa de las Cabañas
Básicamente y pese a que el Nido estaba petado de turistas, el día que fui a la playa de las Cabañas la tenía casi que para mi solo. Aquí tenemos a la izquierda el islote de Depeldet, con la larga playa extendiéndose por la dercha y esas montañas que se ven al fondo ocultan el Nido, que está detrás y por eso, en barco hay que hacer un rodeo de las mismas mientras que la carretera pasa limpiamente por encima de la montañita, que tampoco estamos hablando de cienes y cienes de trillones de metros de altura.


