Saltar al contenido

Distorsiones

  • Inicio
    • Contactar
    • Acerca de
  • Lo imprescindible
    • Visitar Holanda
    • Índice de álbumes de fotos
    • Índice de viajes
    • Recetas de cocina
    • Hembrario
    • El club de las 500
    • Álbum de fotos de bicicletas
    • Álbum de fotos de cervezas
  • Destacados
    • La Arbonaida
    • Comida en fotos
    • Mi herencia
    • uno+cero
    • Visitar Holanda
    • Mis ratos en la cocina
  • Hotel Mumbai

    12 de mayo de 2019

    Está mal que lo diga pero lo digo de todas formas. Yo me maravillo conmigo mismo y mis entrañas por mi ignorancia supina y mi capacidad para ningunear hasta tres metros sobre el infinito lo que no me gusta. Con la tirria tan grande que le tengo a la India y los hindúes, que no se puede explicar coherentemente pero que es así, como la vida misma, pues ni me enteré en su día que al parecer los joputas-terroristas-musulmanes-de-mielda hicieron un ataque en varios lugares de Bombay y mataron a cienes de julays. Ese evento para mí no existe porque seguramente después de ver el primer titular y la ubicación, mi cerebro bloqueó mi capacidad para pulsar en los enlaces y leer las noticias sobre el tema y así cuando vi el trailer, supuse que esto era fantasía y cosa buena, pero no, resulta que la película que voy a comentar está basada en sucesos reales pero que para mi sucedieron en otro de los universos del multiverso. La película se llama Hotel Mumbai y parece que en España no hay interés en estrenarla, con lo que quizás lo mío sea una cosa española, española. Seguro que algún día la ponen por la tele en AntenaTriste y el título será truscoluña no es nación, obviamente.

    Unos julays moros asesinos y terroristas matan a cristianos con esa maldad tan grande que tienen dentro

    Resulta que la chusma y la gentuza terrorista-musulmana organizan un mega-atentado en Bombay y nos cenetramos en un hotel que al parecer es el más fastuoso de la ciudad. Como en toda peli de catástrofes, al mismo tiempo que los terroristas se acercan, vemos a los clientes y empleados del hotel en su vida diaria, unos de puro lujo María y otros que sobreviven allí y parecen estar muy orgullosos de su trabajo, como uno de esos hindúes que se ponen un trapo alrededor del pelo y que nunca lo enseñan y que a mi me dan más grima que ningún otro porque estoy convencido que esos son viveros de piojos y liendres y hasta de ladillas, que ese pelo tiene más pinta de pendejos que de otra cosa. Cuando el ataque se produce, disfrutamos con la total ineptitud de la policía hindú, que parece que siguieron un curso truscolán y no tienen ni puta idea de lo que hay que hacer y dentro del hotel, las cosas pintan muy mal y en algunos casos hasta peor.

    Una vez te convences que esto es cine y que no estás rodeado de cienes y cienes de millones de hindúes, la película entretiene y es como un buen telefilm, ya que por alguna razón en todo momento tengo la impresión que aquello se pensó más bien para verlo por la tele. Los previos para mi sobraban, salvo para captar la diferencia entre la gente de ese país con dinero y los pobres, es una cosa brutal, una de las indias, la rica, vive como cogida con pinzas y sin contacto con la realidad y cuando llega al hotel le tienen una bañera llena para que se lave el potorro y el agua está exactamente a la temperatura que a ella le gusta, algo que le indica el empleado, ya que no solo saben que es una clienta habitual, parece que hasta se te meten en la habitación para saber lo que tienen que hacer para complacerte en futuras visitas. Una vez llega la miasma musulmana, matan sin razón, como siempre y expresan unos niveles de crueldad tremendos, todo escuchando las órdenes que les da el jefillo, que como Puerkagón, es un cagao que no tuvo los cojones que hay que tener para estar allí y está a buen recaudo en otro sitio y conectado con ellos por teléfono. Según avanza la película se nos mueren algunos protagonistas y por supuesto tenemos una escena épica al final en la que algunos escapan de chiripa, otros que se lo curran mueren y hay mucho grito y mucha lágrima. En definitiva, telefilm bien hecho.

    Yo no la pondría en un cine para los miembros del Clan de los Orcos, no creo que tengan mucha tolerancia con las abundantes escenas de diálogos. Tampoco estoy convencido que funcione bien con sub-intelectuales con GafaPasta aunque sí que es algo bueno para ver por la tele en casa.

  • They Shall Not Grow Old

    11 de mayo de 2019

    Se puede decir y hasta yo lo digo que mi palabra vale tan poco como un leuro truscolán, es decir, nada de nada y así, aunque aquí mismo, en el mejor blog sin premios en castellano he jurado hasta por las bragas más sucias de Mafalda que jamás de los jamases pisaría un cine para ver una película dirigida por el detestable director de la sagas del señor de los julandrillos y del jovi, todos sabemos que en el 2010 fui a ver The Lovely Bones – Desde mi cielo, que estaba dirigida por ese chamo y la odié tanto como a él. Cuando vi que había hecho un documental, mi primera reacción fue buscar una iglesia y lavarme la cara en la pila del agua bendita para protegerme pero después de leer un poco decidí darle una oportunidad ya que su mano no está detrás de todo. Esto es un documental, se titula They Shall Not Grow Old, que yo sepa no se estrenará en los cines en España pero es más que probable que acabe en La2 o alguna parecida, ya que incluso en los Países Bajos al parecer ya la han puesto por la tele.

    Un puñado de julays se fueron con Mambrú a la guerra

    En realidad no hay guión, esto es un documental en el que se ha restaurado un montón de escenas grabadas por la BBC en la Primera Guerra Mundial, se han limpiado, algunas se han coloreado y se les ha añadido sonido para llevarnos de vuelta a esa guerra.

    Mucho me temo que aquí tengo que dividirme en dos seres igualmente inhumanos. Si analizo esto desde el punto de vista tecnológico, esto es una pasada, una obra increíble. Han cogido películas en muy mal estado y las han devuelto a la vida y después les han añadido color y sonido tratando de respetar los acentos y usando a la basca que leen los labios para saber lo que decía la gente. Como muestra de lo que se puede hacer con la tecnología actual, es impactante y la recomiendo encarecidamente porque te da una visión completamente distinta de lo que pasaba en las guerras en la época de Genín y Virtuditas. Por desgracia, cuando lo que miramos es al conjunto como película contándonos una historia, pese a la fascinación por lo conseguido tecnológicamente, llegó un momento en el que me saturé y hasta me eché una cabezadita en el cine, dura noventa y nueve minutos y a mí me sobraron diecinueve, el salto continuo de una cosa a otra sin que se repitan escenas con algunos de los participantes hizo que mi limitada capacidad de concentración se diluyera demasiado y para cuando las están pasando putas en las trincheras con el gas mostaza y todo eso, ya me daba igual todo. Quizás si la hubiese visto como un documental de dos episodios la habría tolerado mucho mejor. Aún así, me ha abierto los ojos sobre las guerras ya que esto no es cine con actores, lo que se ve es totalmente real y horrendo, horrible y horripilante. También muestra lo mucho que hemos avanzado, al menos en el tema del cuidado dental, que casi todos los que salen en la película, pese a ser muy jóvenes tirando a adolescentes, cuando abren la boca te dan miedo con esas dentaduras destrozadas.

    Si eres un miembro del Clan de los Orcos, supongo que tienes asumido que las limitaciones de tu única neurona te impiden ver algo así. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, todos los que conozco la han visto y les ha encantado, así que esta es tu salsa. Si la puedes ver en la tele en casa, pues mucho mejor.

  • Pequeño gran problema – Little

    11 de mayo de 2019

    Seguro que habrá algún pollardón que llegará aquí a traves de los oceános de las internetes y leerá este primer párrafo y pensará que soy un racista de mierda, que lo soy, que yo creo que de los que hay que preocuparse es de los que lo niegan, como los truscolanes, que son fascistas y asesinos potenciales y criminales de guerra, mientras que yo tengo claro que nací con una raza y que seguramente es la peor y que el resto me la trae al fresco. Bueno, esto viene a cuento porque en este 2019 tengo la sensación que casi todas las comedias o intentos de comedia que he visto son películas de negros, o eso que ahora se llama personas de color porque al parecer mi moreno es un grado de blanco o algo así, siguiendo la hipocresía del buenismo reinante en este mundo que habitamos. No me voy a molestar en mirar la lista pero creo que llevo unas cuatro comedias en las que la raza y más concretamente la raza negra, es parte fundamental de la trama. Esta última se titula Little y se estrena en España a mediados de junio con el título de Pequeño gran problema.

    Una julay con una mala baba increíble se transforma en una niña repelente que no veas

    Una negra es la jefa de una empresa y además y es una japuta que no veas, una cabrona integral que abusa de sus empleados y que los trata como la mierda. Después de cruzarse con una niña que parece ser que tiene poderes mágicos, se transforma en su propio ser pero con veinticinco años menos y un montón de pelo más, que casi parece un micrófono de ambiente y pese a aparentar la edad de una pre-adolescente, ella seguirá puteando a todo quisqui hasta entrar en razón al descubrir que añora el pollote y que quiere volver a ser adulta para revolcarse con un macho cabrío o algo así.

    Parece que la moda es poner las escenas cómicas, todas ellas, en el trailer así que cada momento para reirse lo reconocía fácilmente y los que me eran desconocidos eran los trozos dramáticos. Me recordó mucho a BIG, aquel clásico de hace eones pero ahora usando a una portadora de potorro con mala uva. La película divide a los seres humanos de manera simplona y aunque tiene ratos en los que te ríes con las estupideces que dicen y hacen, también tiene tramos que se hacen muy pesados. A la única que reconocí es a la jovencita Marsai Martin, que sale en una de mis telecomedias favoritas y que aquí está tan divina como siempre. La película se habría beneficiado de un poquito más de tijera y quitarle diez minutos de drama para hacerla más llevadera, aunque incluso con ese lastre, entretiene, que es de lo que se trataba y al menos en esta ocasión los malos y los peores no somos las personas a las que se nos niega el color y se nos obliga a decir que somos blancos y probablemente tengamos agudos problemas de visión porque yo me veo un color precioso y morenito cuando me miro al espejo por la mañana.

    En fin, que esto es cine cómico básico, para los miembros del Clan de los Orcos, aunque no creo que sientan la llamada y acudan a los cines a verla. Definitivamente no es algo para los sub-intelectuales con GafaPasta.

  • Debe ser un país de cagones

    10 de mayo de 2019

    Uno de mis rituales definitivamente no extrictamente religiosos cada vez que voy a Asia de vacaciones es el del botiquín que me llevo conmigo para cubrir escenarios no deseados de drama asociado a enfermedad. Mi primera vez, me compré un botiquín con vendas, tiritas, tijeras, hilos especiales, pinzas y otro montón de coñas y lo complementé con paracetamol, medicinas para resfriados y para el dolor y además con píldoras antidiarréicas. Creo que de todo lo que cargué, usé dos tiritas. En el segundo año, me compré un nuevo botiquín, más pequeño pero igual de bien equipado y de nuevo, añadí medicamentos y cremas a mi antojo. Otra vez, si usé algo, fue una tirita. A partir del cuarto año, los botiquines se quedaron en mi casa y solo pillaba alguna tirita, aunque seguí llevando conmigo una o dos pastillas de paracetamol y las antidiarréicas, que caducan cada dos años, así que el tercero, tiro la caja que no he usado nunca y me compro una nueva, algo en lo que he reincidido ayer. Mi primera vez fui a una farmacia y compré las pastillas allí. A partir de la segunda, descubrí que prácticamente cada uno de los supermercados holandeses y las cadenas de droguerías que venden medicamentos tienen en su marca blanca las dichosas pastillas, todos con el mismo componente, en la misma proporción y yo juraría que hasta las pastillas son las mismas. Este año, siendo como soy una máquina para rastrear productos, decidí mirar de antemano y veo que el precio varía entre los cinco leuros de la tienda más cara a algo menos de dos leuros del supermercado con la opción más barata. Apunté en mi lista de la compra el producto y el super y como tengo tiempo hasta la semana que viene, lo dejé ahí para algún momento en el que pase cerca de uno de esos supermercados.

    Ayer después del cine paré por el lidel, el alemán ese que para mí es el absolutamente mejor y que en los Países Bajos solo venden sus productos, no tienen ninguna otra marca. Tienen una sección pequeña con algunos medicamentos y cuando iba hacia la caja esa en la que tú te escaneas tu compra y te ahorras la interacción con la cajera porque en la era del buenismo parece que hay que dorarles la píldora y preguntarles por sus preocupaciones, sus familias y sus sueños y yo como que no tengo paciencia para tanto, así que he aprendido a pesar la fruta, a buscar las verduras en los menús y no le doy ni las gracias a la máquina, que manejo perfectamente sin haber hecho ningún curso. Bueno, que iba hacia esa parte del supermercado y casualmente cruzaba la zona en la que están los medicamentos, que es un pasillo enfrente de los congelados. Mi visión periférica, entrenadísima porque yo no leo libros y la he ajustado a otro tipo de mensajes, vio como de pasada diarreeremmer, que es el término científico-holandés para las medicinas con loperamida, que es el componente que usan todos en una proporción de 2 miligramos, que no sé como lo han calculado. Me detengo en seco y allí, junto a las cosas para resfriados y dolores de cabezas, están vendiendo el dichoso producto y lo ofrecen con el increíble precio de un leuro y cuarenta y siete céntimos de leuro, con lo que arramblé con la caja que me servirá para las próximas dos o tres vacaciones en Asia y que por supuestísimo, espero no usar nunca jamás.

    Por fin llegamos a lo que quería comentar. En el lidel no ponen productos que se muevan lentamente en sus estanterías, esa gente va más a vaciar el supermercado por completo cada día, así que si se han decidido a vender en sus estanterías esa medicina, este debe ser un país de cagones, aquí tiene que haber mucho cagao y la diarrea tiene que estar fluyendo como agua de manantial de montaña. O eso, o como todo el mundo está aprovisionando antes de comenzar las vacaciones, debemos estar en temporada y por eso apareció la medicina por allí e igualmente desaparecerá dentro de un par de semanas.

←Página anterior
1 … 1.094 1.095 1.096 1.097 1.098 … 3.767
Página siguiente→
  • sulaco
    en Caballito de mar y angelotes para la cuatrocientas
    Igual en otros océanos o mares. El afric…
  • Genín
    en Hungry
    Que cagada, pasando a toda leche… 🙁 S…
  • Genín
    en Caballito de mar y angelotes para la cuatrocientas
    Yo tenia a los caballitos de mar como tr…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 5
    Los pececitos se bañan, que lindos… Sa…
  • Genín
    en La mielda de empresa de ladrones truscolanes
    Yo tengo cuenta en ese banco desde siemp…
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 4
    Mas humedades con pescaitos… 🙂 Salud
  • Genín
    en Veintiséis
    Se ve que te estás haciendo viejo, pero …
  • Genín
    en El Perchel (Mogán) 3
    Está muy húmeda esta entrada… 🙂 Salud…

Únete a otros 15 suscriptores
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
  • YO NUNCA – Fui ninguneado
    12/06/2023
  • YO NUNCA – Jiñé a oscuras
    22/05/2023
  • YO NUNCA – Hablé meando
    01/05/2023
  • YO NUNCA – Viví la transición
    10/04/2023
  • YO NUNCA – Conté un secreto de algún colega
    20/03/2023
This website uses cookies
Esta página web usa cookies para recordar tu nombre si comentas. Asumimos que no te importa pero si te molesta, puedes elegir quedar fuera.Aceptar Rechazar Leer más
Privacy & Cookies Policy

Privacy Overview

This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these cookies, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may have an effect on your browsing experience.
Necessary
Siempre activado
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Non-necessary
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.
GUARDAR Y ACEPTAR