Saltamos a otra de las islas o islotes que visité o más concretamente, la vemos desde el mar cuando me acercaba. En el centro de la imagen está el islote Bulog Dos, en el cual en su día había un chiringuito para los guiris que iban en excursiones como yo pero que un tornado, tifón o huracán se llevó por delante. El islote está conectado por la izquierda con la isla Cuayan, que está en donde se ve un barco y entre ambas hay una playa pequeña. A la derecha hay otra isla en la que hay un complejo de puro lujo María con una sola casa, es decir, un solo turista o familia de turistas se hospedan en ese pequeño paraíso pero tienen a un montón de gente a su servicio. Como está a menos de cien metros de Bulog Dos, realmente privacidad tienen poca ya que desde la loma se les puede ver perfectamente. Lo más interesante del lugar, más que la playita, eran los arrecifes, con poquísima profundidad y que tenían una cantidad brutal de peces tropicales, estrellas de mar y hasta alguna tortuga.
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¿Llevo tres o cuatro?
Mientras otros sufren y padecen con la cantidad de kilos que se llevaran en las vacaciones, yo tiro para el otro lado y sabiendo que voy a estar tres semanas buceando, mis necesidades de ropa son muy pero que muy pero que muy limitadas. Ya estoy agrupando las cosas que me llevaré y el dilema está en saber si cojo tres o cuatro mudas de camisetas. Con la puesta y dos más yo creo que voy listo pero me queda la duda de si debería añadir una cuarta. Todas las camisas que llevo son de las especiales para sudar como cochino, sin algodón y que se secan en milisegundos después de lavadas. Por supuesto, en el tema de los gallumbos, si seguimos la mundialmente conocida regla del cuatro, iría sobradísimo con unos gallumbos, que te puedes poner un día del derecho, otro del revés, el tercero del derecho, el cuarto del revés y después necesitas lavarlos para repetir la jugada. Sí, el cuarto día los gallumbos están tiesos como mojamas y hasta caminan solos pero te ahorras unos cientos de gramos de peso. Me voy a llevar las cholas Moisés, las sandalias y un par de cutre-calcetines que me dieron en una aerolínea hace unos años para el avión y el resto del tiempo con los gallumbos al sol. El pantalón es de los que se le pueden quitar las patas y convertirlo en uno corto y con uno voy más que listo, viviré con el bañador pegado a la piel y llevo una toballa, aunque incluso he considerado dejarla atrás, pero en viajes anteriores siempre me ha sido útil. Para el avión tengo una especie de polar ligero que compré en cierta tienda deportiva de nombre similar a prueba de atletismo y que me serviría para aeropuertos y aviones en los que se les va la mano con el aire acondicionado y así de frugal puedo vivir durante tres semanas en las que la temperatura siempre estará por encima de los veinticinco grados. El resto de las cosas que llevo es mayormente para el buceo, con la cámara xiaoyi 4k, el palo-selfie para debajo del agua al que está agarrado el foco, la máscara, los guantes, el ordenador de buceo, el diario para apuntar las inmersiones y después el resto del espacio se lo llevarán la cámara grande con su objetivo 24-70mm, el iPad, el adaptador de enchufes, el cargador triple, los cables, la bolsa a prueba de inmersión en el agua y champús, pasta de dientes, cepillo, hijo seda dental y similares. Tengo que ponerme y pesarlo todo pero espero quedarme por debajo de los siete kilos del año pasado, el objetivo es viajar con seis kilos o menos. Una vez allí, todos se hartarán de verme siempre con la misma camiseta mientras las pavas usan dos o tres mudas de ropa diaria para que las veamos siempre con algo distinto y para poder llenar su Istagrame de fotos fastuosas.
Este año creo que no tendré Internet durante la primera semana e incluso si la tengo, creo que pasaré del correo con la foto diaria. Si hay conexión a la red el mejor blog sin premios en castellano se actualizará y si no la hay, pues habrá días en los que lo único que saldrá por aquí será la foto de la mañana y durante los fines de semana, las anotaciones clásicas de cine. Estamos a diez días de mi partida y ya todo se mueve a velocidad de vértigo.
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La playa de Malcapuya desde el sur con la isla de Corón a la derecha
Mira que hemos tenido un montón de suerte y al final resultó que seleccioné la foto desde el extremo sur de la isla de Malcapuya, el lugar en el que la playa acaba en unas rocas. A la izquierda tenemos la fabulosa playa y a la derecha, la isla que vemos es Corón y entre ambas, el azul del cielo y del mar. Viendo estas fotos me están entrando ganas de volver a las Filipinas el año que viene.
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Recordar, honrar y celebrar
Como todo está escrito y bien escrito en el mejor blog sin premios en castellano, es más que probable que de alguna manera ya haya escrito lo que voy a cuatripitir, pero bueno, que eso no me impedirá seguir adelante. Desde que comencé a ir a Asia, algo que llevo haciendo diez años, resulta raro que yo esté por los Países Bajos en los primeros días de mayo, ya que casi siempre engancho la festividad del cumpleaños del rey (27 de abril) con la del día de la liberación (5 de mayo) y con alguna otra, como la Ascensión o Pentecostés, ya que todos los festivos holandeses caen en estos días, salvo por los dos días de navidades (25 y 26 de diciembre) y año nuevo (1 de enero). Por aquí no se ha desarrollado el concepto de mover fiestas que tropiecen con un domingo y por ejemplo este año la liberación cayó en domingo y se jodió, la semana santa llegó tardísimo y por eso, para aprovechar al máximo los días festivos, mis vacaciones a Asia comenzarán al final de la semana que viene y coincidirán con Pentecostés y la Ascensión. Por eso, este año he estado en el terruño para el 4 de mayo, día muy especial en Holanda, aunque no es festivo. Se trata del día en el que se recuerda a los Caídos, en guerras mayormente. No es festivo pero es un día en el que por todos lados, todos aquellos que tienen banderas, que son muchos, las ponen en las fachadas de sus casas a media asta y quizás con algo negro. La celebración oficial es a las ocho de la tarde, enfrente al palacio real en Amsterdam y se guardan dos minutos de silencio. Lo siguen todas las televisiones y todas las tiendas del país cierran media hora o una hora antes. Al contrario que en España, en donde la escoria podemita y sus complices los fascistas nacional-socialistas independentistas y terroristas han logrado destruir la noción de país, aquí todos tienen muy claro que somos una unidad como nación y que un día así es muy importante. El respeto llega al punto que a las ocho de la tarde, o un par de minutos antes, los trenes se detienen en donde quiera que estén para respetar el silencio, los autobuses se paran, metros, tranvías e incluso vehículos en las carreteras y autopistas. Son ciento veinte segundos que todos dan gustosos por aquellos que murieron para que hoy en día se disfrute de la libertad que tenemos. En Amsterdam, los reyes hacen una ofrenda frente al monumento a los Caídos e incluso en el aeropuerto de Schiphol, se suspende durante media hora el paso por los controles de seguridad y la torre de control no permite que los aviones enciendan sus motores después de las siete y media de la tarde y hasta las ocho y tres minutos y si se puede, se mantiene el tráfico aéreo en el aire durante esos minutos. Todo es muy sobrio y serio porque es el día del año en el que se recuerda a los jóvenes que esto que tenemos ahora no es gratis, que hubo un precio que pagar en el pasado y la última vez fue en la Segunda Guerra Mundial.
El cinco de mayo, un día después, las banderas suben a lo alto del asta y es el día en el que se celebra la liberación tras la Segunda Guerra Mundial y se celebra también que somos libres. Esta es una celebración positiva y por todo el país hay festivales, cientos, con música, conciertos, desfiles y jolgorio. Pasamos de un extremo al otro, se recuerda a los caídos y después se celebra su legado. No hay gente vestida de naranja, como en el día del Rey pero sí que es un día festivo muy apreciado. En Utrecht, uno de los festivales se hizo cerca de mi casa, en un parque enorme que han estado renovando durante el invierno y que antes de volver a abrirlo, han usado para que unas decenas de miles de jóvenes se divirtieran, todos llegando con sus bicis ya que está en un lugar de difícil acceso con coches y montando la juerga en horario holandés, comenzando al mediodía y acabando a las diez de la noche. En otro lado de la ciudad hubo un desfile con barcos y en otros puntos del centro hubo conciertos de todo tipo. No tuvimos buen tiempo, si por ello se entiende sol y calor, pero pasábamos de chubasco breve a día soleado con lo que con un buen chubasquero o un paraguas se podía disfrutar del día al aire libre.


