La tentación de poner otra semana más con las mismas fotos del islote de Guyam es muy grande porque el lugar me encanta pero como el ancestral está quejándose continuamente, vamos a dejarlo aquí, aunque no me privaré de poner una foto más en la isla de Siargao de una vista de playa con palmeras porque para mi, no hay nada más bello, ni la manteca de cerdo que mira que soy adicto. Esta foto la hice la primera vez que pasé por el islote de Guyam y la perspectiva engaña un montón, ya que la isla de Dako está más alejada de la costa y no paralela al islote.
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Islote de Guyam e isla de Dako desde la barca
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La migración
No dejamos nunca de ser emigrantes, salimos de la keli de nuestros viejos, dejamos nuestros países o nuestras ciudades y siempre estamos emigrando de algo a algo, no tiene por qué ser un lugar. El martes comencé mi última migración y lo hice como pionero. En la multinacional amarilla para la que trabajo, los del departamento de ITé, esos que arreglan e instalan los ordenadores personales, anunciaron hace dos años que emigraríamos desde el güindous 7 al 10. Lo anunciaron y después no pasó nada en dos años, que con esto del Brexit parece que no hacen nada más y han tardado todo ese tiempo en preparar la imagen que pondrán en todos y cada uno de nuestros portátiles con el nuevo sistema operativo, que no es nuevo porque lleva años en el mercado. Hace ya un año los que trabajan en nuestra oficina me dijeron que yo había recibido el inmenso deshonor y privilegio de ser elegido como el usuarío UNO, el PRIMO UTENTE, el que tendría que probar que tantos meses y meses de preparación llegaban a buen puerto. Yo hasta me olvidé porque mi memoria malamente alcanza para más de veinticuatro horas, que para eso tengo el mejor blog sin premios en castellano, para escribir lo que quiero recordar. Vivía yo tan feliz y contento hasta que el martes, cuando estaba en la tertulia del café de las dos, esa que viene después de la tertulia del café de la una, me llaman y el chamo me dice que saque todo lo que quiera salvar, le baje mi ordenador de la oficina y que encienda cinco velas negras para que haya suerte y me lo devuelvan al día siguiente. Por suerte como aquí echan gente a-la-puta-calle con frecuencia, yo ya estoy tecnológicamente preparado para salir del trabajo en menos de ciento ochenta segundos sin perder información digital, así que les llevé el equipo, hice mi lista de cosillas y como ya no podía trabajar en un dispositivo electrónico, me piré a casa y me fui a correr, que no quiero ser obeso como los comentaristas culocochistas y de hecho, me hice seis kilómetros a una media de algo más de cuatro minutos y medio por kilómetro y con cinco grados, que creo que corro más cuando hace frío por las ganas extras de volver a casa. Al día siguiente, por la mañana, llegué a la oficina y lo hacía como Sinterklaas, que visitaba el país ese día, solo que yo venía en versión culinaria y me traje un saco de Lacitos de hojaldre que preparé la tarde anterior y que hice por aprovechar el calor del horno después de cocinar una deliciosa, épica y fabulosa Tarta de manzana holandesa, que los de la primera planta me regalan kilos de manzana para que se las haga porque he conseguido la perfección absoluta con estas tartas. Entregué la Tarta de manzana holandesa al que me dio las manzanas, por supuesto, sin el trozo de control de calidad que me jinqué para desayunar y después recorrí el edificio regalando a todo el mundo Lacitos de hojaldre, o casi todo el mundo, que cierta bruja no pilló. Los del departamento de ITé aparecieron tan felices a las nueve (yo estaba aquí desde las siete) y no habían acabado, así que me prestaron un portátil temporal. No me dieron el mío hasta casi veinticuatro horas del momento de la separación y desde ese momento de ayer hasta la tarde de hoy, hay un montón de incidencias críticas en el sistema, cosas que ellos nunca pudieron ver porque solo estuvieron haciendo pruebas dos años y con las que yo me he topado en unas horas de trabajo. Ya he reinstalado todas esas pequeñas maravillas que hacen que sea más productivo que tú, que tú y que tú, como el Ditto, el GreenShot, el Launchy, el AutoHotKey y han decidido poner por defecto el Notepad++ en los ordenadores porque al parecer, mi campaña promocionando ese programa tuvo tanto éxito que están hasta los güevos y ahora nos lo instalan por defecto. Ya por la tarde de hoy, las cosas vuelven a estar bajo control y mi épica productividad ha recuperado el ritmo y la calidad habituales. La bruja malvada de la primera planta sigue sin responder a mi último embate, seguro que está planeando algo así que me voy a traer una marmita a la oficina y con un pimentón de chipotle hiper-picante que me he comprado, le voy a hacer una sopita que seguro que la tumba.
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Barca en el islote de Guyam
Ya sabemos que ni es lo mismo ni es igual y por eso tenemos otra foto más en el islote de Guyam, en este caso del islote y una barca que trajo a algunos julays que se quedaron durante unos minutos. La barca nos permite apreciar el minúsculo tamaño del islote, es la playa, el puñado de palmeras y nada más. El agua estaba super-hiper-mega fría, a veintinueve grados, casi se te quitaban las ganas de bañarte. Mientras estaba allí quemando horas al sol y en remojo, tenía tiempo de lamentarme por todo el sufrimiento que estaba padeciendo allí, en aquel remoto lugar.
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El árbol, la bruja malvada de la primera planta y yo
De siempre se ha sabido que si yo tuviese CaraCuloLibro como Virtuditas que está enganchada como una perra o Genín, pues sería una bellísima persona, mucho menos problemática en la oficina, como puede confirmar y confirma la bruja malvada de la primera planta, que es nuestra directora de recursos inHumanos y que si tiene que actualizar el estado de su relación conmigo probablemente siempre use el de es complicado a menos que ya hayan puesto el de lo odio que sería más apropiado. Ya en su día, allá por un pasado que se me antoja lejano, comenté en el Árbol triste de Navidad y hasta vimos una foto, que en la empresa torturaron hasta morir a uno de esos árboles y lo dejaron agonizando en nuestra planta. Yo, modesto y sencillo y humanitario como ninguno, entré en el sistema de la empresa una queja formal con la máxima prioridad, la Urgente, pidiendo que nos ahorraran el sufrimiento y no lo vuelvan a poner más dado que no podemos hacer nada con el mismo. Mi queja fue cerrada como RESUELTA el primer viernes de enero cuando retiraron el árbol ya bien muerto pero de corpore insepulto. La bruja malvada de la primera planta sabe que hice una campaña brutal en contra de ella por eso y que muchos se unieron a mi bando. Pasó el año y hoy apareció un nuevo árbol en nuestra planta, algo que alguien ya se había chivado y me había dicho que ocurriría desde el lunes y además, me habían dicho que nos dejarían decorarlo. Resultó una mentira a medias o una verdad diluida en estiercol. Sí, nos dejan decorarlo pero solo con cosas que han dejado en una caja junto al mismo y se nos prohíbe expresamente el uso de luces por un supuesto riesgo de incendio que no parece existir en la entrada del edificio, en donde las hay. También se nos dice que la culpa la tiene la empresa propietaria del edificio, que lo prohíben ellos, y resulta que los vecinos, los de la empresa deportiva con nombre de diosa griega, ellos, que están en el mismo edificio, tienen un montón de árboles con luces, lo cual llama la atención si el dueño es el mismo. La bruja malvada de la primera planta mandó su correo al mediodía pero por circunstancias dramáticas de la vida, yo hoy no he tenido un ordenador durante casi todo el día porque me han elegido como el Elegido, la primera persona que ha sido actualizada a güindous 10, que por si Virtuditas no lo sabe, es eso que funciona en todos los ordenadores que no son blancos y que valen un ojo de la cara. Como me quitaron mi equipo para actualizarlo y estaban haciendo cosas con mi correo, no me enteré hasta casi dos horas después de esa limitación de nuestra libertad. Esta vez, en lugar de poner una queja en el sistema, le mandé un correo electrónico con copia a los miembros del comité de empresa y a mis compañeras de trabajo, esas que comparten meadero con la bruja malvada de la primera planta e incrementé el tamaño al máximo que permite el Outluc de la frase con la prohibición y añadí al comienzo un texto simple y directo: ¿DE VERDAD? Uno de los compañeros de la primera planta me dijo que aquella estaba ya con la olla al fuego echando cosas y preparando la poción para envenenarme. También me pidieron si les podía comprar yo las luces, de esas que funcionan con pilas, se las doy a ellos y después me culpan a mi por mi irresponsabilidad al cometer tremenda infracción y si la bruja malvada de la primera planta tiene los ovarios para ir a por mi, yo me encargo que en las próximas tres semanas se bloqueen las ventas en los dos mercados en los que mejor funcionamos por sospecha de irregularidades en el seguimiento de las normativas y veremos como se le cae el pelo cuando el presidente reciba algún soplo indicándole la nimiedad que puede resolver el conflicto. Alternativamente, como en el correo se prohíbe expresamente el uso de iluminación eléctrica, yo había pensado en comprar un montón de velas negras y colgarlas del árbol y encenderlas, ya que al parecer velas encendidas en un objeto de madera no son peligrosas para hacer un incendio. También estoy considerando el mover mi venerada muñeca de vudú que compré en Nueva Orleans a la oficina, llenarla de alfileres y mandar un correo a todos animándolos a poner en la misma algún pelo de aquella persona a la que le quieran hacer un regalo super-hiper-mega especial y clavarlo en la muñeca con un alfiler pidiendo su deseo, que seguro que se lo conceden y en el mismo correo puedo sugerir que yo ya tengo un matojo de pelo de la bruja malvada de la primera planta y mejor se va buscando una buena iglesia y roba toda el agua bendita que pueda y la añade a su alimentación, por si acaso.


