En una de mis excursiones en motocicleta por Camiguín me paré a hacer esta foto porque aluciné con lo cerquita que te pilla el mar en esta carretera. Mañana lo veremos con más detalle, en realidad la carretera crea un lago, el de Taguines, que estaba por el otro lado. Esta es la zona sureste de la isla y un poco antes había pasado la terminal de ferries de Benoni, lugar desde el que salí en barco cuando me marché de la isla.
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El vídeo con el pez luna y un malvado pez ballesta
En realidad si quieres leer esta serie desde el comienzo, tendrás que saltar a Regresando al viaje a Asia para ver las fotos y avanzar desde allí y por si la cosa no es complicada, esta saga de fotos y vídeos está relacionada con el relato que comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur y si estás confundido, pues que sepas que así es la vida
Hoy llegamos al último de los días épicos en mi viaje por Asia si lo que buscamos son peces enormes y raros, aunque aún están por venir peces asombrosos. Este era mi último día de buceo en Nusa Lembongan antes de saltar de país y viajar a Malasia. El relato de ese día lo conté en Mi encuentro con el pez Luna. Incluso en lo relativo a vídeos, es un día tranquilo ya que mi encuentro con el pez luna fue al comienzo del buceo y lo flipé de tal manera que ya lo demás me parecía mediocre en comparación e hice solo un par de pequeños vídeos, con lo que al final de esta anotación hay un documento estremecedor y espeluznante de obligatorio visionado que no dura demasiado. Después de ver el pez luna, cerca del final de la inmersión, me atacó un pez ballesta, putos peces truscolanes, bestias deleznables que a mi particularmente no me importaría que se erradiquen del planeta, opinión que extiendo a los truscolanes. Estábamos buceando llevados por la corriente y alguien señaló algo que acabábamos de pasar y mientras miraba hacia atrás, no vi que íbamos directamente a cruzar sobre el nido de un pez ballesta y esas malas bestias son dañinas que no veas, así que nos atacó, a los tres que estábamos buceando y en su ataque, me mordió en la mano y quedó constancia en este documento:
Ese no fue el único ataque de esos peces, en Malasia nos atacaban prácticamente a diario. Como en Nusa Lembongan no hay playas espectaculares, cuando regresábamos del buceo, sobre la una de la tarde, aprovechaba para pasar el resto del día en la piscina modesta y sencilla del complejo y parece que el resto de la gente que se alojaba en el complejo de bungalows tenía una horrenda alergia al sol porque la tenía toa’pá’mí:
Por la tarde me volví a acercar a la costa por si teníamos una épica puesta de sol pero no fue así, con lo que tenemos una foto normalilla en la que sí que hay un montón de chiquillos que se estaban bañando allí, aunque para mi, la playa es un poco hedionda y teniendo la piscina, que además era de agua salada, no me atraía demasiado. Por detrás de mi en la foto y sin que se vea habían como unas chabolas y un montón de fuegos que hacen para quemar la basura y como combinarlo con ofrendas a sus dioses, que no parecen escuchar demasiado este año y mira que se han ensañado con la gente de ese país con terremotos, erupciones volcánicas y tsunamis. Yo de ellos haría una declaración pública de repudio del Dios local, confirmaría que truscoluña no es nación y me abonaría a otro Dios.
Para cenar, abandoné la comodidad y familiaridad del warung al que fui los dos días anteriores y fui al DnB Warung, muy cerca del nuestro y tengo que reconocer que me pareció mucho peor. Me pedí dos platos, uno de ellos fueron los siguientes calamares en salsa que estaban bien:
Mi otro plato eran unos calamares como a la romana, aunque estos más bien parecen caramales a la roma quemada porque se ensañaron con la fritanga a base de bien y cuando los vi me quedé alucinando. Por menos que esto se ha llevado a países al Tribunal Penal Internacional:
En realidad, todo lo anterior son solo el preámbulo para el plato principal de esta anotación, un vídeo fabuloso y asombroso que empieza directamente con el encuentro con el pez luna, que dura más de un minuto y medio. Después vemos una avalancha masiva de peces, que el lugar estaba petado y acabamos con un pez ballesta, sí, esas bestias deleznables que osaron morder al Elegido y que está arrancando coral del suelo. La música es la fantástica canción instrumental Courtyard Apocalypse de Alexandre Desplat que a todos nos flipó en el clásico de ayer, hoy y siempre Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2 – Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2 y si no veis el vídeo debajo de este párrafo, está AQUí:
El relato continúa en El día con el vídeo del despegue en Bali
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El islote de Mantigue desde el mar
Cuando regresaba a Camiguín desde Mantigue aproveché para hacer este panorama en el que se puede ver el islote, rodeado de arena blanca y con una gran vegetación en su interior. Una vez más, la zona con las banderas es la parte en la que los barcos llegan a la isla, el resto está reservado para los bañistas. Cuando yo pasé por allí fue durante las vacaciones de los niños, ya que ne las Filipinas en verano tienen clases y es en abril y mayo cuando están de vacaciones y pese al turismo local, el lugar se podía visitar sin problemas. La razón para tener las vacaciones tan pronto es que a partir de junio empieza la temporada de lluvias y tifones.
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Aparcamiento de bicicletas fastuoso
Hemos visto cienes y cienes y cienes de bicicletas por aquí y tanta bicicleta, necesita lugares para aparcarlas, a ser posible con la posibilidad de encadenarlas a los mismos si el país está lleno de truscolanes y chusma y miasma de esa independentista. En el centro de Bratislava me topé con el aparcamiento de bicicletas que vemos en la foto y que está delimitado en sus extremos por unas bicicletas de estas que son tan poco prácticas por el esfuerzo tan grande que hay que hacer para subirse y lo mal que lo pasa uno cuando llega a un semáforo o un stop y se tiene que parar. El aparcamiento es precioso pero resulta muy sospechoso que no haya ninguna bicicleta en el mismo, con lo que o la gente no es muy de usar bicis en Bratislava o las afanan a base de bien y por eso allí no quedaba ninguna. En los Países Bajos en la actualidad, se tiende más a edificios de aparcamientos de bicicletas con capacidad para cientos o miles, normalmente gratuitos (depende de la ciudad) y vigilados. De esa forma, la gente acude al centro de la ciudad en bici o en transporte público y los coches y los culocochistas como dos conocidos comentaristas se quedan bien lejos del centro.








