
Esta semana fui el jueves a la sede corporativa de la chamba en la que laburo y como está junto al aeropuerto de Ámsterdam, miré los horarios del cine que me pilla de camino desde allí y descubrí que tenían una peli de terror que no daban en ningún otro lado y de la que nunca jamás había oído hablar. Aquí la palabra importante es TERROR, así que pese a que IMDb le daba una puntuación bajísima, reservé mi entrada y diez minutos antes de la hora a la que suelo salir, le di el ¡hasta luego Luca! a mi jefe y salí por patas a pillar el tren. Supongo que ahí el chamo captó por qué estaba tan interesado en ir a esa oficina ese día y como sutil y burdamente lo manipulé para que se levantara mucho antes de lo habitual y tirara para el norte. La película se titula Rosario y no parece que la quieran estrenar en España así que supongo que terminará en una o varias plataformas digitales y tales y tales.
Una julay pija se desbarata toda cuanto tiene que velar el cuerpo de la abuela una noche con tormenta.
Resulta que una pava latina que tiene mucho éxito en su chamba, recibe una llamada informándole que la abuela la palmó, que hay alerta roja o quizás naranja por tormenta en Niu Yolc y que la vieja está sola en su cutre-apartamento así que la chama decide ir allí a esperar la ambulancia que se llevará el cadáver y no me pregunten a mí porque no va directamente la funeraria que yo ni soy guionista ni gringo. Una vez en la keli, allí pasan cosas raras y descubre que la vieja era sacerdotisa de algún tipo de religión rara del caribe o algo así y claro, las cosas se complican.
La película dura ochenta y ocho minutos y le sobran fácilmente treinta. Esto era más bien un corto que estiraron todo lo que pudieron. En primer lugar, con solo un vecino novelero, el cadáver y la pava, hay pocos para matar y allí es que no muere nadie en los primeros setenta y cinco minutos de películas, que todo llega al final. No hay miedo alguno, pero ná de ná y casi que actúa muchísimo mejor el cadáver de la vieja que el de su nieta, que debe tener parálisis facial aguda porque no movía un puto músculo de la cara. La subnormal esta, cuando tiene que elegir entre malo, peor, aún peor, tremendamente peor o no hacer nada y quedarse como estaba, siempre tira para lo tremendamente peor. Te hace dudar si su éxito laboral no será fruto del uso y abuso del chichi porque es descerebrada. En un punto determinado la chama encuentra prácticamente una cueva en la keli de la vieja y eso que vivía en un último piso de un edificio de apartamentos. En fin, para olvidar.
Esto provocará vómitos y diarreas a cualquier miembro del Clan de los Orcos que se le ocurra verlo. Ningún sub-intelectual con GafaPasta que se precie la considerará como algo para ver.





