Mirando desde Kanaalweghacia el Muntgebouw tenemos una foto espectacular y que prácticamente el noventa y nueve por ciento de los turistas de la ciudad no se lleva. A la derecha, en primer plano, el glorioso Muntgebouw y frente al mismo, uno de los dos puentes que hay sobre el canal en esa calle, que lleva directamente a la parte trasera de la Estación Central de Utrecht. El puente en primer plano es el Abel Tasmanbrug, una preciosidad construida en el año 1906. El puente se puede izar por ambos lados aunque hoy en día no se levanta. Por ese puente pasan coches y tiene un ancho poco mayor que el de un coche. Vehículos más pesados, como camiones, no lo tienen permitido. El segundo puente que vemos más atrás, es el Jan Pieterszoon Coenbrug, muy similar. La calle en el lado de la derecha del canal tiene dos carriles bicis enormes y es una de las principales rutas para salir de la ciudad en bicicleta. Completamente a la derecha se puede ver otro puente que viene hacia el lugar en el que estaba yo. Ese es el Muntbrug y también es de uso exclusivo para bicis y peatones.
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Un día de playa y poco más en Phuket
El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur
Mi primer día completo en Tailandia en este viaje hice lo menos posible, ya que después de los días anteriores, lo que quería era descansar. Esa noche dormí ocho horas y ya parece que se ajustó mi reloj biológico al horario asiático. No se, todo el mundo dice que ir hacia atrás en el tiempo y cuando viajas hacia el oeste es más fácil adaptarse pero yo debo ser la excepción ya que el regreso es una pesadilla pero ajustarme al tiempo futuro es super-sencillo. Con tanto plan, al final ya ni recordaba lo que había contratado y cuando pensaba que me tenía que buscar la vida para desayunar, en el hotel me dijeron que el desayuno estaba incluido. Me dieron el papeo, me dejaron una toballa y cogí la cámara y salí a dar un garbeo para hacer algunas fotos de la playa y la zona. Después volví al hotel a dejar la cámara y ya enfilé de vuelta a la playa pero para tomar posesión de la arena. Elegí una zona en la que había una pareja de momias italianas, unos viejillos arrugados como chocho de lagarto y quemados como chicharrones que deben estar pasando el retiro en este país. Van a la playa como buenos latinos, con cuarenta kilos de equipo y dos chismes para arrastrarlo todo. Tenían dos butacas, sombrilla, mesa y un montón de cosas más que yo no los vi ni usarlas.
En las siguientes horas, la rutina fue meterme en el agua veinte minutos o así y después tomar el sol la misma cantidad de tiempo y aprovechando estos segmentos fuera del agua para escuchar un audiolibro. En un punto determinado comenzó a llover así que lo metí todo en la bolsa que protege del agua y yo me fui al agua y cuando escampó, se había ido casi todo el mundo. Como era mi primer día, procuré no abrasarme, aunque llevo dopándome más de un mes con pastillas de betacaroteno y ahora mismo debo ser una de las grandes reservas mundiales y se nota en la reacción de mi cuerpo al sol, que en lugar de ponerme rojo, me pongo moreno, pero no os voy a repetir las ventajas del tema porque esto es predicar para sordos.
Regresé al hotel, me duché, pajarié y después por la tarde fui a cenar marisco. Elegí un restaurante petado de chinos, ya que esta gente conoce el tema y aunque al lado había uno recomendadísimo en el tripadvisor, allí predominaban los europeos. Me comí unas gambas dopadísimas, no eran langostas pero tampoco langostinos, algo entre estos que por descontado y dada mi ignorancia, no conozco el nombre pero parecían citadlas solo que no tenían un esqueleto tan rígido como el de estas.
Después de cenar paseé por la zona, entré en un centro comercial para ver el frenesí vacacional de la gente, que le entra una ansiedad enorme por comprar y después volví al hotel para ver los dos últimos episodios de la primera temporada de la casa de papel, serie que me recomendó uno+cero en navidades y que comencé a ver antes de salir de Holanda. Por la noche comenzó a llover y a tronar.
El relato continúa en Playa en Patong y comienzo del mini-crucero de buceo
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Blaak Station en el Club de las 500
Desde que llegué a los Países Bajos en el año 2000, una de las ciudades cuyo centro ha cambiado más es Rotterdam. La Estación central era un desastre con obras y ladrones corriendo por delante de la policía y si pasas ahora por allí es como una ciudad de otro mundo. Siempre que iba a hacer turismo pasaba por la Blaak Station, zona que también ha cambiado un montón. Esta foto es ancestral, de septiembre del año 2005, aunque llegó al blog en diciembre del 2007. Hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.
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Muntgebouw Utrecht
Seguimos en Kanaalweg y llegamos a uno de los edificios desconocidos por los turistas más bonitos de la ciudad y uno que tendré que volver a visitar con la cámara pero de noche, ya que tiene la mejor iluminación de un monumento de la ciudad pero siempre me da pereza cargar la cámara y el trípode camino del cine. Este es el Muntgebouw, la fábrica de la moneda que había en Utrecht. En la actualidad el edificio se alquila para eventos, congresos y demás. Es centenario ya que se inauguró en 1911 y tres años más tarde ardió en un incendio y hubo que reconstruirlo. En los años treinta construyeron en su interior una cámara acorazada bajo tierra de unos doscientos cincuenta metros cuadrados con muros de hormigón de medio metro protegiendo la cámara. En el año 2001 se convirtió en el museo de la guita y en el 2011, coincidiendo con su centenario, se cerró el museo y se transformó en recinto para eventos y congresos. El edificio está restaurado y luce fabuloso. Veremos otra foto porque la ubicación es épica y legendaria.



