El Monasterio de Rila tiene dos accesos y hoy vemos el que estaba del lado del aparcamiento, una preciosa y fotogénica puerta que nos lleva a un mundo mágico. La verdad que hasta la visita de este lugar mi opinión sobre los monumentos de los ortodoxos era muy pobre pero con este tengo que admitir que esto es una pasada de color y diseño y en los próximos días se irá viendo por aquí. El monasterio está a unos mil ciento cincuenta metros de altura y es un complejo bastante grande y completamente protegido por los muros enormes que tiene. Ocupa casi nueve mil metros cuadrados o para que os hagáis una idea, más o menos el tamaño de la keli del traidor, delincuente e hijo de mal nacida que vive en Waterloo y que dice ser presidente ficticio de un país que jamás en la historia existió y que le da tanto asco que a la hora de follar, prefirió una rumana a las hembras de aquel lugar asqueroso.
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Renovando el pasaporte
Tarde o temprano, los documentos oficiales caducan y tenemos que renovarlos. Eso es una cruz que no evitamos ninguno y pese a que vivimos en la sociedad más conectada de la historia del universo y que el Gran Hermano lo sabe todo, todito, todo, sobre nosotros, tenemos que pasar por el dramático proceso que conlleva. Como el club de lectores del mejor blog sin premios en castellano es pequeño e inestable, entre los dos que quedan está claro que Genín se acuerda perfectamente de aquello que conté en Entre dos naciones, antes de renunciar a la española. Si hacéis los cálculos con los dedos de algún miembro corporal, os saldrá que aquello sucedió hace cinco años. En aquellos maravillosos años, los pasaportes holandeses solo tenían una vida útil para un lustro y este año le llegaba la hora del cambio al mío. Todo el proceso es una pesadilla magistralmente organizada para hacerte perder tiempo, además de dinero. Como iré de vacaciones a Asia al final de abril y aunque mi pasaporte era válido hasta el momento del regreso, uno, inocentemente puede pensar que no hay problemas pero hay un montón de países, básicamente todos los que están fuera de la Unión Europea para nosotros los Europedos, que no te permiten la entrada si tu pasaporte caduca en los siguientes seis meses, con lo que tenía que renovarlo. En octubre del año pasado me sucedía Algo nuevo y muy útil al renovar el carné de conducir y si no han pasado seis meses, puedo reutilizar una de las ocho fotos que pagué en su día y que jamás usaré, así que comencé todo el drama del pasaporte y del carné de identidad en febrero. Lo primero fue pedir cita previa, ya que el ayuntamiento de Utrecht, en Holanda esto se hace por tu ayuntamiento, no concibe el escenario de presentarte súbitamente en sus oficinas y la cita previa es obligatoria. Como les gusta complicarlo, tienes que hacer una cita por documento así que tuve que pedir dos citas, una para el pasaporte y otra para el carné de identidad, ya que ambos caducaban en la misma fecha. Me las dieron con cinco minutos de diferencia. Cindo días laborales más tarde o eso que se define como una semana, puedes pedir citas para recogerlos y nuevamente, tienes que pedir una por documento. Como coincidía que estaba en Eslovenia el día que podía ir a recogerlos, puse la cita para la semana siguiente el martes por la tarde.
Acudí a la primera cita, la de la creación, llevando los documentos en cuestión y las fotos. Llamaron mi primer número y al ver que tenía dos, la empleada del ayuntamiento absorbió el segundo y se lo apropió y me dijo que haría ambos, uno detrás de otro. Comenzamos con el pasaporte, con la evaluación y aprobación de la foto, tomarte las huellas, comprobar la veracidad de tus datos y solicitarlo. El coste de renovación del pasaporte para el válido por diez años es de sesenta y un leuros con treinta céntimos de leuro. Hizo el carné de identidad, la misma rutina, hasta volvió a comprobar que yo era la persona de la misma foto del documento anterior y pagué cincuenta y un leuros con cinco céntimos de leuro. En total, esperé unos quince minutos e hicieron la operación en cinco o así. Doce días más tarde, regresé al ayuntamiento, recogí mis nuevos dos números y esperé casi veinte minutos a que me llamaran para recoger uno. Nuevamente, informé que también tenía otro número, la persona trabajando allí canceló ese número en el sistema y también solicitó el segundo documento, que están en alguna cámara en otro lugar del edificio y llegan a su mostrador por un sistema que imagino que usa aire comprimido. Comprobó con mis viejos documentos que yo era el julay que los recogía y me ofreció la posibilidad de quedarme con los antiguos previa destrucción de los mismos, más o menos como hacen en España.
Para la destrucción, en Holanda los pasan por una máquina que hace unos agujeros horrendos y mi primer pasaporte neerlandés quedó como se puede ver en la foto anterior.
Cuando destruyó mi carné de identidad, la máquina hizo agujeros en sitios distintos y podemos concluir, viendo la foto, que nadie en su sano juicio aceptaría ese documento si lo presento. Por supuesto yo me había preparado con antelación para esta traumática secuencia de eventos y en la oficina escaneé mi viejo pasaporte con todas sus estampitas y sellos, que estas cosas son muy bonitas para recordar viejas aventuras y al igual que vimos en el pasado con mi pasaporte español antes de ser destruido, eso nos sirve para recorrer los últimos cinco años de mi vida según mi pasaporte.
Mi pasaporte era válido hasta el mes de junio, algo que no me servía para estar en Tailandia, Indonesia y Malasia durante los meses de abril y mayo. La página en la que está la foto y la información es totalmente de plástico, gorda y dura que no veas. Por movidas holandesas que nunca he comprendido, las fotos de los documentos oficiales siempre las cambian a blanco y negro, da igual que la entregues en color, en el documento estará en blanco y negro. Entre los requisitos, no puedes sonreír, con lo que yo me hice la nueva foto solidarizándome con la amargura tan grande que tiene que sentir en sus entrañas el hijo-de-la-gran-zorra truscolana del Puerkagón, el presidente exiliado que folla rumanas porque le dan asco las truscolanas y tiene hijas medio charnegas.
La página más popular del pasaporte es un popurrí de entradas y salidas a Malasia, una a Tailandia en el 2014 y mi primera vez en las Filipinas en el 2015. Es la página más especial del pasaporte y la más querida. Esta es la página de los triángulos y cuadrados malayos, que en ese país se entra con un sello cuadrado y se sale con otra triangular y que tiene que estar en la misma página.
La segunda página más popular es la de los turcos y contiene los sellos de mi segunda visita a las Filipinas. En Turquía, se entra con sello en rojo y se sale con sello en azul, mientras que en las Filipinas se entra con sello cuadrado en rojo y se sale con sello redondo en verde.
La siguiente página petada de visados resulta que en su lado izquierdo es muy del sureste de Asia, con Malasia y Singapur y hasta una pegatina malaya hiper-mega-especial que nunca llegué a saber por qué me la endiñaron en el pasaporte. En la parte derecha es territorio turco, que si hay algo cierto en esta vida es que si uso ese pasaporte para entrar en Estar DesUnidos de América, del dedo de inspección en el culo no me salva ni Santa Rita.
La siguiente página es la de la tercera visita a las Filipinas y aunque jamás he visitado China, como desconocen el concepto de pasajero en tránsito, cuando viajé a las Filipinas en el 2016 me petaron el pasaporte de visados temporales y aquí vemos uno de ellos. Los chinos, como los podemitas, son de naturaleza desconfiada y por eso hay uno de entrada, el azul y dos de salida, ya que hay un revisor del chamo que pone el segundo o así.
Los Emiratos Árabes Unidos o esos países que como Qatar son defendidos por ese gran altruista y sabio que es cierto entrenador truscolano que denuncia a España por dictadura pero no le importa recibir millones de un criminal ni que la cerda de su hermana expolie el estado con cargo público conseguido por ser la hermana de … En los países que han visto el sello, huyen de esta página y nadie quiere poner el suyo con estos chamos.
Y la última página del pasaporte tiene otra visa de un día en China, la que correspondía a la ida de mi segundo viaje a las Filipinas.
Mi nuevo pasaporte durará diez años así que con tranquilidad y calma, lo pienso llenar de sellos y ya mismito, en menos de dos lunas, añadiré nuevos de Malasia, Indonesia y Tailandia y no creo que me pongan de Singapur porque pasaré por allí, pero solo en tránsito.
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Monasterio de Rila desde afuera
En el tramo final de esta serie salimos de Sofía y nos vamos a unos ciento veinte kilómetros de distancia para visitar el Monasterio de Rila, al que fui en una excursión de unas siete horas o así. Este monasterio es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, obviamente excluyendo a truscoluña, que no es nación ni humanidad. Vamos a ver varias fotos del lugar y comenzamos con una hecha por fuera, cerca del río y el cementerio. El monasterio está en un valle bastante profundo y rodeado de unas montañas enormes. El río que pasa por allí es el Rilski.
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Los malditos candados del amor
El puente de los carniceros, en Liubliana, es uno de los puentes peatonales que hay (casi pegados) en el centro de la ciudad sobre el río Ljubljanica (me reitero en la mala leche que tuvo el que le puso ese horrendo nombre). Este es un puente nuevo que lleva directamente al mercado y que se inauguró en el año 2010. El puente es de super-hiper-mega diseño y tiene varias esculturas sobre el mismo. Están Adán y Eva, hay un sátiro y hasta Prometeo, que todos conocemos por la película de los extra-terrestres. También hay unas esculturas pequeñas de ranas y peces en la barandilla del puente como la de la foto. El problema vino después de la inauguración, cuando la peste esa de las parejas que son tan estúpidas como para creer que su amor es el que va a durar por y para siempre, comenzaron a petarlo de candados, aberración que debería ser castigada con la pena de muerte instantánea y ejecutada en el lugar. Ahora el puente es todo un desaguisado, una cagada de candados y hasta sus esculturas han terminado pagando el pato. Si Dios me está escuchando y quiere mandarme a mí y a todos una señal clara y contundente de su existencia, como no ha querido erradicar del universo a truscolanes y kabezudos-koreanos-de-mielda, puede también evaporar a todas y cada una de las parejas que han puesto un candado en algún lugar del planeta en un monumento o infraestructura pública para demostrar sus desajustes hormonales. A cambio prometo que voy a misa al menos una vez cada año y si me provoca, hasta comulgo, que en mi caso la próxima sería la segunda vez en mi vida ya uqe las únicas hostias que he recibido de la Santa Madre Iglesia era las que me daba don Manuel cuando tuve los dos años de penitencia preparatoria de la Primera (y en mi caso Última) Comunión.












