Quizás porque en las Canarias no los tenemos, a mí los manglares me fascinan y he visitado un montón, en las Filipinas, en Vietnam, en Tailandia, Malasia, Estados Unidos y allí por donde he pillado uno. En Siquijor en la zona costera, en algunas playas había árboles sueltos o conjuntos como el manglar de la foto que estaba junto a la carretera en un lugar casi desierto que pertenece al municipio de Bino-Ongan. Ya sé que todos sois super-inteligentes y no hace falta decir que los manglares están formados por árboles a los que se la trae al fresco que el agua sea salada. En algunos sitios resulta peligroso caminar por allí porque puede haber serpiente u otros anfibios con mala leche como los truscolanes pero en este caso estaban en el mar, sin un río de por medio, y no creo que hubiese problema alguno.
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Lucha entre dos titanes
Cuando pasas por Lisboa, eres consciente que tu estancia en la ciudad tiene que estar complementada con Pastéis de Nata, delicioso postre o tentempié o simplemente dulce que igual te sirve para llenar el estómago durante el desayuno, para acompañar un café por la mañana, para funcionar de postre tras el almuerzo, o para merendar o de postre para la cena o directamente te encochinas y te jincas seis de un tirón y llamas a eso almuerzo o cena. Por toda Lisboa hay pastelerías o dulcerías que fabrican los más mejores del universo pero en mi caso, hay dos compañías que juntos con los que yo raramente hago en mi casa, porque son un puto vicio que no puedo controlar, hacen unos pasteles de nata que están en otra liga. Para mí los mejores siguen siendo los Pastéis de Belém, más delicados de sabor y fabulosos. Yo me imagino que si existe el cielo, tendrá que haber algo así en cada esquina:
Bandejas con cienes y cienes de Pastéis de Belém, calentitos, recién horneados y esperando que los adoptes. La foto anterior podría perfectamente aparecer en la definición de orgía porque es lo que me viene a la cabeza cuando paso por ese lugar (hasta ahora en cuatro ocasiones en mi vida). Es verlos y te entra un instinto maternal que no veas y los quieres adoptar a todos o en mi caso, a catorce de ellos, de los que a dos los mandé al fondo de mi estómago al momento con muchísimo amor:
Al de la izquierda lo vestí de canela y al de la derecha de azúcarglas. Los dos fueron épicos y legendarios y me pusieron una sonrisa de abobancado que no veas y más cuando pensaba que en mi mochila tenía doce más, de los cuales tengo diez congelados en grupos de dos para cinco futuros desayunos.
Si no te quieres dar el paseo hasta Belém que no está en el centro de Lisboa pero tienes un antojo irrefrenable de Pastéis de Nata, los segundos mejores son los de la Manteigaria, junto a la Plaza Camoñes. También hay cola siempre con gente comprando y venden paquetes pequeños de dos unidades además de los grandes, con lo que mi paso por allí terminó con seis, dos que me comí al instante y dos paquetes de dos que me llevé para más tarde y la merienda o el postre del día siguiente:
El sabor de los de Pastéis de Nata de la Manteigaria es más intenso, en el relleno tienen algún ingrediente que les da más sabor pero siguen siendo igual de buenos y recién hechos son épicos y al día siguiente siguen siendo fabulosos.
Hay mil millones de razones para pasar por Lisboa, una ciudad increíble y al menos cien de esos millones es para extasiarte comiendo Pastéis de Belém o Pastéis de Nata.
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Palmeras y diques artificiales en la playa de Minalulan
Ayer veíamos una foto de la playa de Minalulan y hoy miramos en dirección opuesta, en un lado en el que las palmeras se acercan muy mucho al mar y hay unos pequeños diques artificiales que supongo que es para controlar las corrientes o para hacer que la arena se asiente y se quede allí. La isla de Siquijor fue particularmente golpeada por el devastador tifón Haiyan y eso puede que explique también lo de los diques. Solo en las Filipinas este tifón mató a más de seis mil trescientas personas.
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Enredaderas y bicicleta y hasta árboles de Navidad
Esto debe ser la sublimación del floripondismo ciclista y dificilmente superaremos una cota tan alta. Requiere una alta planificación el trincar una bicicleta vieja, ponerle las luces y añadirle enredaderas, plantas y culminarlo todo con dos árboles de Navidad. En este pequeño sub-grupo de abuso de las bicicletas para un propósito que no es aquel que se pensó en el momento de su diseño, esta debe ser la reina de esas bicis. Se puede ver que era una bicicleta de mujer y que tenía una enorme cesta en el volante. Como las otras, esta me la crucé en Castel Gandolfo, aunque igual se dice Castelgandolfo ya que en español esa era la forma de referirse al lugar y solo recientemente se ha comenzado a usar la italiana, algo que todos sabemos que procupaba enormemente al comentarista más ancestral del mejor blog sin premios en castellano.







