Para defender Manila los gringos instalaron en la isla de Corregidor varias baterías fijas, lo cual no sirvió para nada y los japoneses los echaron de allí en un pis-pás. En la visita a la isla te llevan a ver la Battery Hearn una soberbia pieza de artillería costera del tipo M1895 12-inch. De las trece que han llegado hasta nuestros días en el universo conocido y por conocer, ONCE están en la isla de Corregidor. Con esta batería se podían pegar unos pepinazos con proyectiles de más de cuatrocientos cincuenta kilos y se usaban más de ciento veinte kilos de pólvora para mandarlos hasta casi veintisiete kilómetros. Este cacharro podía disparar uno de esos regalitos cada cincuenta y cinco segundos con un montón de julays a su alrededor transportando el proyectil y la pólvora. Aunque los gringos la desabilitaron cuando sabían que perdían la isla, los japos la repararon y también la usaron para defenderse de los ataques de los gringos.
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Caminando como en la luna en el lago Barracuda y visitando los pecios del Olympia Maru y el Morazan Maru
La saga de vídeos comenzó en Los vídeos del comienzo del viaje y el primer día en Dubai y el relato del viaje sin fotos comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones
Ayer veíamos en Buceando en el Kogyo Maru y el Teru Kaze Maru un vídeo increíble entrando a dos pecios y hoy no nos quedamos atrás. Esta anotación complementa el relato de El día que entré a los pecios Olympia y Morazan Maru y caminé como en la luna en el lago Barracuda.
Viendo los vídeos resulta difícil imaginarse lo que hay en la superficie en los lugares en los que están los pecios y la foto anterior nos muestra el lugar en el que estaban los que visité ese día. Se ve muy verde, muy bonito y nada nos hace suponer que ahí debajo hay barcos de guerra japoneses hundidos.
La cena de ese día fue otro plato de carne de cochino que vemos en la siguiente foto. Por supuesto hubo un flan leche pero pasé de hacerle foto:

En el vídeo de hoy, bajamos primero al Olympia Maru y vemos una cantidad brutal de crías de barracudas y después nos movemos por el barco. Vemos una caldera enorme que el guía señala con su linterna y después pasamos a la zona de carga de este barco de más de ciento treinta metros. Nos damos un garbeo por el interior y si prestáis atención hasta veréis alguna langosta. Por la cubierta del barco hay un montón de corales y después vemos barracudas a porrillo, cienes y cienes y cienes y hasta miles. También había caballitos de mar pero claro, al ser pobre y tener una cámara de pobre, ni de coñas los podréis ver. En este vídeo hay más peces que en todos los anteriores juntos. Lo más alucinante empieza poco antes del séptimo minuto. Estamos en el lago barracuda en la isla de Coron, un lago con mezcla de agua dulce y salada y la dulce son aguas termales. La temperatura a unos quince metros de profundidad del agua era de unos cuarenta grados, con lo que bajamos solo con bañadores y el eguipo y nos quitamos las aletas para caminar como por la luna, algo que se puede ver. Fue flipante. Se puede ve como mis pies están en el aire mientras caigo y después vemos a unos peces que viven allí y que les mola el agua caldeada. Volvemos a tener otro vídeo gigantesco, este es de algo más de ocho minutos de contenido original para el mejor blog sin premios en castellano. La música que acompaña las imágenes es el precioso tema Lamia’s Inn de la película magistral Stardust – ¿Qué hacen las estrellas?. El vídeo está aquí, en caso que no lo veáis por debajo de este párrafo:
El siguiente capítulo está en Buceando en otros tres pecios japoneses en Coron
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Barracones Mile Long
Se dice que el complejo de barracones más largo del universo conocido era el Mile Long en la isla de Corregidor, un edificio de más de quinientos metros de largo de tres plantas y que estaba cerca del cine de la isla. En este edificio vivían y trabajaban soldados y oficiales y hasta el general Douglas MacArthur tenía su despacho allí. Se supone que lo hicieron con una estructura capaz de aguantar huracanes pero los japaneses lo arrasaron el primer día de bombardeos a la isla. El edificio en realidad tiene la longitud de un tercio de una milla pero al tener tres pisos, si vas de banda a banda por los tres, te haces una milla con ilusión y fantasía. Hace más de setenta años que acabó la Segunda Guerra Mundial y las ruinas siguen allí, impresionantes.
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Buceando en el Kogyo Maru y el Teru Kaze Maru
La saga de vídeos comenzó en Los vídeos del comienzo del viaje y el primer día en Dubai y el relato del viaje sin fotos comenzó en El salto a Dubai que comienza las vacaciones
Llegamos a la tercera zona en la que estuve buceando en las Filipinas, en los alrededores de la isla de Coron, lugar muy especial porque al final de la Segunda Guerra Mundial, los japoneses habían tratado de ocultar parte de su flota en la zona y los gringos la bombardearon y hundieron. Estuve buceando tres días y en el primero de ellos, el cual ya conté en la anotación El pecio del Kogyo Maru, el del Teru Kaze Maru y un arrecife visité dos pecios.
De ese día solo tenemos vídeos bajo del agua, en el fondo marino del agua del mar. Lo que sí que hay es constancia de mi cena en el Lolo Nonoy, en donde me jinqué el siguiente plato de Lechon Kawali que estaba de muerte súbita:
Ya me imagino los comentarios de la fizna de la manzana mordida y del otro con el teléfono de los kabezudos. Yo soy entrañable y gente sencilla y humilde y la cocina filipina me flipa que no veas y me pongo ciego a base de platos. El descubrimiento sorpresa de este tercer viaje fue un postre que seguro que os suena familiar, el Leche flan, escrito en original tagalo y que parece que se sabe que país los introdujo a esta maravilla. Estaba mucho mejor que algunos que he comido en restaurantes españoles:
Volvemos a tener un vídeo gigantesco y dantesco a la vez, con casi ocho minutos y medio de metraje que se hacen más cortos gracias al Into The Groove de Madonna. El vídeo comienza bajando a los corales que hay en el pecio del Kogyo Maru. Como fui a bucear con tres pavas que estaban haciendo una aventura de buceo, en realidad bajé solo con el chamo que me guiaba. El pecio está recostado y por eso se puede ver todo como con noventa grados de desvío. Se puede también ver como bajamos al primer nivel y el garbeillo que nos dimos por dentro. Ya puedo tachar de mi lista viajar en el tiempo a la Segunda Guerra Mundial y montarme en un barco o en varios de guerra. Este estremecedor documento, como siempre, en el mejor blog sin premios en castellano. Flipante la cantidad de corales que habitan sobre el barco. En algún momento del vídeo hay una transición al pecio del Teru Kaze Maru y después a un arrecife de corales. Sobre el minuto siete hay una cantidad brutal de peces. Para los más viciosillos hay un regalito casi en el minuto octavo, en donde se puede ver a las dos pavas noruegas y a la danesa, que buceaban pero iban por zonas menos profundas ya que el Gran Dios no les dio la titulación que alguien tan avanzado como un servidor tiene. también se puede ver que aquello de falúa no tiene nada, es un pedazo de barco, el más grande que hay en Coron para buceadores. El vídeo, si no lo podéis ver debajo de este texto, está aquí:
El siguiente capítulo está en Caminando como en la luna en el lago Barracuda y visitando los pecios del Olympia Maru y el Morazan Maru





