Como lo de la Bahía de Manila es de película de terror, los barcos te pasean por la misma de noche, cuando no ves la basura ni seguramente los cadáveres que debe haber allí. Creo que en los primeros diez minutos de paseo el barco golpeó al menos tres objetos de un tamaño suficiente para que oyéramos el impacto en la cubierta superior que era donde estábamos cenando. La primera parte del paseo la hacen en la dirección correcta para que el hedor no te sature pero la segunda parte fue como una visita informativa a las cloacas de cualquier ciudad. En la foto vemos los rascacielos de la ciudad iluminados y en la parte derecha hay una cosa blanca que es la noria que está por el Mall of Asia, un gigantesco centro comercial que en realidad son casi todas las luces que se ven a la altura del mar en la parte derecha.
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La última visita a Gran Canaria y sus cosillas
Hace mañana una semana que regresé de GRAN CANARIA, después de pasar una semana por allí en la que básicamente tomé el sol, me bañé en el océano Atlántico e hice poco más. Hay una gran tradición de resumir esas visitas en el mejor blog sin premios en castellano y no la vamos a traicionar así que aprovecho y pongo algunas cosillas por aquí. Lo mejor es darle el disgusto pronto al comentraista oficial y confirmar que no hay vídeos del despegue y aterrizaje. Fui en vuelo de Ryanair desde Eindhoven a Gran Canaria y como soy pobre y no pago por tener asiento fijo o la cosa esa que ellos llaman prioridad, me asignaron en la ida el asiento del medio y en la vuelta uno de pasillo, con lo que en ninguno de los trayectos pude hacer vídeo. ¡Ajolá y fuese rico y compraría el asiento de ventana! pero los mamones, en los vuelos a Gran Canaria los cobran a precio de mamada pero de putón de lujo, no de los verbeneros que siempre son más económicos.
Esta fue una visita como muy de incógnito y en realidad solo quedé con un muy selecto grupo de gente. Quería sobar hasta quedarme a cuerpo entero como el culocoche de algunos/as, planito, planito y quería pegarme a la arena de la playa como ladilla a güevo y tomar sol hasta brillar como una supernova. Lo conseguí. La única indulgencia en este viaje fue una sesión de buceo, claro, al ser uno de los grandes expertos africanos en los pecios japoneses de la Segunda Guerra Mundial, tengo que mantener mi certificación al día.
Entre las cosillas a comentar, decir que a mi madre con la edad le ha dado por convertirse en terrateniente platanera y allí donde Genín y otros cultivan florecillas, a ella le crecen unas plataneras que dan unas manos de plátanos que no veas y si no, al ejemplo me remito.
Uno de los tres días que quedé para cenar estuve en la playa de Melenara, a la que en cualquier caso fui todos los días pero caminando o corriendo, que uno no deja sus ejercicios físicos por unas vacaciones y por allí la estatua del rey Neptuno que languidecía y moría en vida parece que la han restaurado. El año pasado el pobre neptuno era manco y ya no tenía tridente y este año parece que gracias al turismo la cosa le ha ido mucho mejor y ya casi que parece un Dios normal.
El miércoles, el día antes de regresar, fui a cierta cadena de hipermercados para comprar toda la pitanza que me traigo a Holanda, que yo voy con la mochila vacía y la traigo petada hasta la cremallera y aproveché y me compré noventa gramos de gominolas para el avión. ¡Esto es un atraco! En los Países Bajos, el precio de las gominolas, las mismas, por cien gramos es de setenta y cinco céntimos y en el hipermercado me levantaban UN LEURO Y VEINTICINCO CÉNTIMOS por cien gramos. Casi que levanté las manos cuando pagué en la caja porque aquello era un atraco pero después me acordé que al no tener empleados sino que son las cajas esas en las que tú haces de cajera, si levanto las manos no salgo de allí en mi puta vida y eso no era plan. No me extraña que en España haya tanta hambre y miseria si ni las gominolas tienen un precio asequible.
Por último pero no el último punto, cuando estábamos embarcando para regresar hicieron lo de siempre, llenar la pasarela al avión con los pasajeros esperando que llegue la tripulación para así acelerar la cosa. Yo me quedé justo al lado del ordenador en el que están los detalles e hice la foto anterior. Primero señalar lo avanzado que es el software que usan, es como del futuro, todavía como en MS-DOS que yo creía que desapareció del universo hace décadas. Segundo, Ryanair consigue venderlo casi todo y el avión en teoría solo debía llevar dos asientos libres. En la imagen hay unos números mágicos que demuestran que cinco personas no facturaron y que metieron a cuatro de estos que van con billete por la jeta y quedaron nada más que tres asientos libres que estaban en mi zona. Increíble como consiguen venderlo todo con dos vuelos a la semana desde Eindhoven a Gran Canaria.
La aventura de buceo que hice fue para ir a la Catedral y al Roque Ceniciento, ambos por detrás de la Isleta y cerca del Puerto de las Palmas de Gran Canaria o eso que en la Isleta llamábamos el Muelle grande. Éramos tres buceadores más el profesional y llegamos al lugar en barca. El documento que viene a continuación es como flipante a la par que didáctico y prueba de manera irrefutable que truscoluña no es nación. Son varios segmentos pegados. Comenzamos con un poquito en el barco, que en el vídeo hasta parece una falúa de lujo como aquellas de putrefacción en Miami, serie épica que si ahora te molestar en ver un episodio, te da vergüenza ajena. Después tenemos varios segmentos en la Catedral, con espacios enormes, como cuevas abiertas en las que entra la luz y un MONTÓN de peces. Hay incluso un autorretrato o eso que ahora los más fiznos llaman un selfi. En realidad hay dos. Tendréis que mamaros el vídeo para encontrarlos. El último segmento es en el Roque Ceniciento y se puede ver en un túnel por el que pasamos a una raya o al menos yo en mi ignorancia creo que es una raya bien grande. Aunque el vídeo dura casi cinco minutos la canción con la que lo amenizo se titula 4 minutes (traducción literal = truscoluña no es nación) y es una de Madonna, aquí en versión puticlub con Justin Timberlake y Timbaland. El vídeo, si no aparece por debajo del texto, está aquí:
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Centro de Manila desde el paseo marítimo
Todas las fotos que hemos visto de Manila hasta este momento las hice en mi primera visita a la ciudad, en el año 2015. Hoy tenemos una de mi tercera visita, de este año. En la imagen podemos ver la zona preferida por los turistas para quedarse, cerca de Intramuros pero en la parte nueva de la ciudad. Vista así parece una ciudad bonita y agradable. Los coches que aparecen por detrás forman parte del atasco eterno de esa carretera, una de las principales y que siempre está petada. Por la avenida no paseaba absolutamente nadie y puedo confirmar y confirmo que hice la foto y salí por patas. Detrás de mi, en lugar de un precioso mar azul lo que había era el mayor vertedero que he visto en mi vida. La bahía de Manila está casi cerrada y toda la mierda y la basura de la ciudad se descarga ahí y el mar la trae a la costa. El hedor era terrible, la visión de neveras y otros objetos contundentes flotando malamente en el agua era estremecedora. Esta es una foto que engaña, no os creáis todo lo que veis.
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Bicicleta mamotreto
Hay cosas que te dejan flipando y a veces uno se pregunta si algunos diseñadores en realidad lo que tienen es el gusto enquistado muy a dentro del culo, en esas cavidades en las que la luz no debería entrar y por eso les sale tanta mierda en sus diseños. Hoy tenemos un ejemplo perfecto, una bicicleta que han recubierto de un armazón horrendo y monstruoso para así aprovechar y usarla como vehículo propagandístico. Esta cosa servirá para promocionar la compañía esa que esclaviza a gente y les paga mierdas para que lleven la comida a la casa de los gandules que ni quieren cocinar ni quieren ir a un bar o restaurante pero lo cierto es que un día que hayan vientos fuertes, ya no digo huracanados, sencillamente fuertes, el julay que vaya en la bicicleta cuando pille una racha lateral ya puede pertenecer a una familia numerosa que no va a tener muertos suficientes para cagarse en todos ellos y va a tener que expandir el grupo e introducir a todos y cada uno de los truscolanes, los mierdosos esos de truscoluña, que no es nación y en donde al parecer regalan nacionalidades a josdeputas-terroristas-musulmanes porque van sobradísimos y el único requisito es que ya vengan con su propia mochila o en su defecto, furgoneta. Aquellos dotados de la capacidad para el detalle notarán que esta aberración en dos ruedas tiene una burra casi más grande que el puente de Brooklyn. La bici tiene frenos a contrapedal, no tiene marchas y la carga que lleves, a los lomos o sobre la chepa porque lo que es en la bici no puedes poner nada de nada. El diseño, por más que algunos aún no lo quieran reconocer, no siempre es una bendición. Y que sepáis que en los diecisiete años que llevo en los Países Bajos, la cantidad de veces que he llamado para que traigan comida preparada a mi casa es equivalente al cero absoluto.







