Con la de años que llevo poniendo bicicletas en el mejor blog sin premios en castellano, me pongo a rebuscar en los archivos y encuentro que hace cuatro años y medio hablaba de la Pack Max Duo y la de hoy es sospechosamente similar, aunque como ambas son de la misma compañía, seguro que le han cambiado el nombre para que parezca un producto nuevo pero quien quiera, que mire el enlace anterior y compare. Esta es la bicicleta para la madre conejo de verdad, un trasto enorme que permite acoplarle dos maxi-cosi en la parte de atrás con lo que puede llevar a sus retoños de un lado a otro. El cilindro que se ve en la parte de atrás no es para meter a los bebés sino el lugar en el que va el pedazo de cadena que lleva para que no te la roben. La enorme cesta delantera no va sujeta del volante sino de la estructura de la bici. No es barata y creo que hoy en día cuesta casi mil quinientos leuros más los extras, a menos que quieras la opción eléctrica en cuyo caso el precio se dispara hasta las nubes. Por detrás del eje que sujeta la rueda delantera hay un bloqueador para la rueda aunque con las movidas que tenemos hoy en día en Holanda contra los ladrones de bicicletas, seguramente no la tocan ni aunque se la encuentren sin cadena, ya que la policía tiene desplegadas bicicletas con un localizador por todos lados y cuando las roban, pillan a los ladrones con ellas en las manos y de ahí, en línea recta al trullo.
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Casa d’Argo
La Casa d’Argo estuvo sepultada hasta más o menos el siglo XIX (equis-palito-equis), aunque anteriormente, en la época borbónica, se hicieron túneles para buscar restos y más o menos sacaron muchas cosas. El jardín de la casa estaba rodeado por una columnata fantástica de la que vemos una parte en la foto de hoy y al fondo se puede ver el otro lado. Está cerca del final de las excavaciones y por detrás y en alto se puede ver el nivel actual de las calles. El nombre de la casa es por una pintura que ya no existe.
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La comida mueve mi mundo
Los tres grupos básicos alimentarios de los seres humanos que no queremos ser acarajotados terroristas islámicos son azúcares, alcohol y la carne cochino. Son los pilares para la alegría y cosa buena. Con mesura y todo lo que tu quieras, pero tienen que esta ahí. Por eso a mí el dios de los joputas terroristas musulmanes de mierda me la suda, te bloquea dos de los tres grupos y con eso se gana mi odio eterno y como para que un dios exista, necesita que lo sigan, conmigo ya pierde un candidato y si desaparece, como les sucedió a los dioses griegos, fenicios o egipcios, yo te puedo asegurar y te aseguro que no lo echaré de menos.
El lunes salí de la oficina mientras caía el diluvio otoñal universal, otro más ya que este año, en lugar de invierno, nos tiran baldes de agua cada vez que salimos a la calle. Al llegar a mi casa me apetecía algo que te asiente el cuerpo y la mente y para eso, no hay nada como la Garbanzada canaria. Camino de mi casa apañé el par de ingredientes que me faltaban y en un rato estaba cocinándose al horno. En este plato hay dos de los tres grupos básicos de comida. Tiene alcohol y tiene carne cochino y si miras bien las etiquetas de los ingredientes, es más que probable que también haya azúcar.
Según le hice la foto al plato me lancé a comérmelo. Hay una cosa que después de leer varios libros sobre fotografía de comida me quedó clara, en esos libros te explican que hay que retocar y manipular la comida para que la foto salga espectacular. Por supuesto, se da por sentado que cocinas para fotografiar y no para comer. Ahí me perdieron como lector porque yo le hago la foto a algo que quiero comer justo antes de comérmelo. Me la suda si se puede maquillar para que quede más bonita, la fotografía es la actividad secundaria y colateral del encochinamiento, que es la actividad principal.
El martes al llegar a mi casa le llegaba el turno a los grupos del azúcar y el cochino, ambos para hacer un postre, una galleta. En la edad moderna se ha perdido un montón el usar la manteca de cerdo y todos los progres y avanzados han pasado a usar la mantequilla. Es más fácil conseguirla y puede que tenga muchas ventajas, pero no sabe igual ni es lo mismo. Lo que yo quería hacer eran galletas chinas de almendra como las que se venden en la dulcería China que hay en la susodicha zona de Amsterdam, un vicio que no veas y que siempre que paso por la zona aprovecho para comprarme alguna. En la red, encontré un montón de recetas y hasta esta semana, había hecho cuatro intentos. El primero fue pasable y los otros tres acabaron en desastres, ya sea por el sabor o porque las galletas no eran lo que deberían ser. En tres de esos cuatro intentos usaban mantequilla. Después de ver un vídeo de una China super-cuca haciéndolas con mantequilla y comprobando que también decía que se podía substituir por manteca, lo más difícil fue convertir las cantidades de tazas en gramos y por suerte, en Internet hay páginas que te dan el peso según el ingrediente, algo que me fascina una jartá. No me tomó más de cinco minutos el tener la masa lista y un rato más el poner en las bandejas las bolas con masa, aplastarlas, pintarlas con huevo y leche y ponerle encima las almendras. Después todo fue al horno y el resultado fue el siguiente:
Son increíbles. En lugar de manteca de cerdo tradicional, usé una de cerdo ibérico que me traje de España y que es fabulosa. Otro día tengo que probar con la manteca que obtengo de una receta de beicon glaseado con sirope de cerveza que mi amigo el Rubio cuando la probó prácticamente se echó a llorar, porque ahí sí que estaban los tres grupos básicos en toda su gloria, el cochino, el alcohol y el azúcar:
Hay mil millones de julays desgraciados en el planeta a los que su dios les prohíbe comer algo así. Ellos se lo pierden. Regresando al primer manjar, la Garbanzada, al día siguiente los ascensores de la empresa eran cubículos muy peligrosos y en los que se podía morir asfixiado y aún andan buscando al cabrón que petaba aquellas cajas de aire tóxico que no veas. Si no fuera por las leyes que prohíben fumar dentro de los edificios, ese día podría haber muerto alguien en mi trabajo. Huelga decir, que tras el encochinamiento y los peotes, llegó el jiñote y fue, en dos palabras, legen dário.
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Fresco de Hércules en el Collegio degli Augustali
El Collegio degli Augustali es uno de los edificios más espectaculares en Ercolano. En la época romana se cree que allí se reunían los sacerdotes de ese grupo. En el fresco, Hércules aparece entre Juno y Minerva, que formaban parte de la tríada clásica junto con Júpiter. Como se puede ver en la foto el edificio estaba muy decorado, espectacular y hemos tenido una suerte infinita por poder ver esto hoy en día. Los colores se ven super-vivos y hasta donde yo se, lo que está en las paredes son los frescos originales. Este edificio era para los esclavos liberados y adoraban al emperador Augusto. Por tener, el edificio tenía una inscripción indicando los julays que lo pagaron, el día que se inauguró y además, que se celebró con un encochinamiento en el lugar.






