Entre la Piazza Vittorio Emanuele II y el Ponte di Mezzo hay una calle peatonal llamada Corso Italia. Esta es la calle de las tiendas, de las multinacionales de ropa conocidas y que están en todos lados y también una calle que según se acerca a la Piazza Vittorio Emanuele II se va ensanchando y va ganando en mendigos que compiten por un puesto a cada lado. Las fachadas de los edificios en esta calle son muy similares y se ven muy bien cuidados. Las tres veces que he pasado por ella, siempre está llena de gente. Por razones que escapan a mi comprensión, en esta calle hay una alta densidad de tiendas de vino.
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Logge di Banchi
Mirando hacia el ponte di Mezzo pero desde el lado del río Arno en el que está la estación de tren central de Pisa tenemos la Logge di Banchi, construida al principio del siglo XVII (equis-uve-palito-palito). Allí estaba el mercado de la lana y de la seda. Hoy en día se usa para mercadillos varios, aunque no cuando yo pasé por allí. El edificio es bastante largo y en la imagen lo vemos de costado.
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Las pellejas saltarinas
Otra de esas fotos que han aflorado y que estaban destinadas a la gloria en el blog. Andaba yo por Oslo haciendo turismo, no vamos a mencionar con quien que a cierto comentarista se le cae la lágrima recordando tiempos pasados. Subí (o subimos) hasta el lugar de la ciudad de Oslo en el que hay una especie de instalación para las pruebas de salto con esquí, las rampas esas espectaculares que en enero y febrero ponen por la tele y en las que un chiflado se lanza sobre dos trozos de madera o fibra por una rampa endemoniada y después vuela un montón de metros y de cuando en cuando, uno se da una hostia del copón. Desde el lugar en el que hice la foto se podía subir en una especie de ascensor teleférico hasta la punta de arriba para ver lo que los chiflados tienen delante de ellos cuando se lanzan con alegría a morir. Quería hacer una foto del lugar pero mira que esperamos y esperamos a que las cuatro pellejas y la amiga que hacía la foto acabaran, pero es que claro, cuando le das la cámara a la Rubia, pues sí, es guapa y todo eso pero no tiene ni puta idea de como pulsar un botón en el momento adecuado para conseguir la foto que querían, que es exactamente la que yo hice cuando me rendí y decidí seguir camino. Ellas jamás consiguieron la foto con todas esas hembras en el aire y yo no conseguí la foto de la mole construida por el hombre sin humanos. Seguro que si se enteran que sí que logré la suya, la envidia las corroerá todas por dentro y por fuera.
Uno de los flipes de la ciudad de Oslo es que si se te antoja ir a esquiar, coges los cien kilos de ropa y trastos, te metes en el metro y llegas así de bien casi hasta la mismísima puerta de la pista de esquí. No creo que hayan muchas capitales que puedan fardar de algo tan inconveniente. En lo que a mí respecta, prefiero una que tenga la playa a tiro de guagua, de tranvía o de metro.
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Piazza Giuseppe Garibaldi
En el centro geográfico de la ciudad de Pisa y junto al río Arno, enfrente del Ponte di Mezzo o Puente del medio tenemos la coqueta y siempre con gente Piazza Giuseppe Garibaldi. Por aquí verás a los turistas que se aventuran en la ciudad y muchos estudiantes que la usan como punto de encuentro. Presidiendo la plaza hay una estatua de bronce de Giuseppe Garibaldi hecha por Ettore Ferrari en 1892. A la izquierda del señor Garibaldi está La Bottega Del Gelato, la mejor heladería de la ciudad y un secreto que mejor no soplamos a otros para que no se eche a perder. El edificio detrás de la estatua es el Casino dei Nobili y está allí desde mediados del siglo XVIII (equis-uve-palito-palito-palito).




