Cuando le cuentas a la gente que en Bagan hay cientos de templos, lo normal es ver en la cara la expresión que ponen asumiendo que les estás intentando meter una trola del copón. Por eso, en esta serie veremos varias fotos en las que lo que vemos es eso, vegetación o llanura y templos, a porrillo, asomando por doquier. Solo en esta foto calculo que hay unos veinticinco templos. También notaréis que salvo por el Thatbyinnyu Pahto, ninguno de los otros tiene las espiras recubiertas de papel de oro porque ya no se usan como templos y aunque los tienen limpios y es más que probable que en su interior haya una o varias estatuas de Buda, ya no se usan. Es también difícil encontrar información de esos templos y en muchos casos le hacía la foto al cartel con el nombre en la puerta y después a cruzar los dedos y esperar que alguien haya puesto algo de información en Internet. Entre todos estos templos hay un laberinto de caminitos por los que puedes ir en bicicleta, en carreta o a caballo. Salvo por los principales, el acceso en coche es casi imposible.
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Ka Ka Kafé
Yo siempre se lo digo a Meri-Llein, como el kaka kafé no hay ninguno. Ese colorcito de diarrea clarita, esos tropezones en el líquido, es lo más de lo más en lo que respecta a los cafés solubles y es probable e incluso posible que hasta contenga algún miligramo de café auténtico, sobre todo si la kaka era de un cafetero empedernido. Este café soluble se anunciaba y vendía en Birmania o Myanmar si preferís el nuevo nombre y cada vez que me cruzaba con un cartel en una carretera, me entraba una risa tonta que no podía parar. El burmanglish de la frase comercial es épico, cuadraron todas las palabras en inglés excepto la más importante. Si alguno quiere lanzarse a un negocio de éxito absolutamente nulo, debajo del cartel está el número de teléfono al que hay que llamar para hacer el primer pedido.
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Thatbyinnyu Pahto visto desde dentro del Shwegugyi Pahto
Ayer mencionaba que una de las cosas curiosas del Shwegugyi Pahto son sus ventanas con arcos, algo prácticamente único por allí, en donde prefieren las líneas rectas para las ventanas, o quizás no tenían la tecnología para hacerlas así y eso hace que este templo resalte entre los demás. Cuando pasé por allí tuve un ramalazo artístico que no veas y como que se me ocurrió que igual quedaba bonita la foto con el strong>Thatbyinnyu Pahto visto como un cuadro en el que el marco es la ventana del templo. Me jodió que pusieran una reja para proteger el Buda que hay allí dentro de chusma y truscolanes pero igualmente la foto quedó chula.
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Paseo final por Lucca y regreso a casa
El relato comenzó en Desde Holanda a Pisa
El domingo por la tarde regresaba a los Países Bajos y mi plan era pasar la mañana en Lucca e ir al aeropuerto a primera hora de la tarde. Como todos sabemos que no quiero que piensen que soy de natural gandul como Virtuditas, me levanté temprano y a las ocho estaba desayunando en el hotel y ya puestos y como el conserje era muy simpático y dicharachero, practicando mi italiano con el colega. Él insistió para que dejara allí mi mochila pero no quise porque realmente no pesaba mucho y prefería la absoluta libertad de movimiento sin tener que regresar para recogerla.
Al salir del hotel, como estaba prácticamente en la misma puerta, le hice una nueva foto a la espectacular fachada de la Chiesa di San Michele in Foro. Después fui callejeando al Museo Nazionale di Palazzo Mansi, pensando que igual un poco de arte no agobia pero tuve tanta suerte que cierran los domingos y no podía entrar. Desde allí seguí una ruta caótica y sin preocuparme hacia el Palazzo Ducale, hice unas cantas fotos por allí y en la Piazza Napoleone y volví a pasar por delante de la Chiesa di San Giusto, la cual seguía cerrada a cal y canto pese a que el domingo se supone que hay gala. Lo mismo pasaba en la Chiesa di San Cristoforo. Seguí entre callejones y pasadizos y regresé a la Piazza Anfiteatro para verla más vacía y con la luz del día. Muy cerca está la Basilica di San Frediano y aproveché para hacerle otro montón de fotos a su preciosa fachada con el gigantesco mosaico y alguna dentro a la pila bautismal. La iglesia está al lado de la Mura di Lucca, ese pedazo de muro que rodea completamente el centro de la ciudad y pasé por la Porta Santa Maria para hacerle fotos por fuera, con el precioso efecto de los árboles en sus colores otoñales. Seguí andando por fuera para hacer más fotos y subí al muro para seguir por el paseo que hay sobre el mismo.
A mi alrededor los colores del otoño y el cielo azul, la vaga capa de nubes y el solito creaban un universo precioso e increíble. Decidí hacer otra vez un circuito completo del muro de la ciudad, que creo que son unos cuatro kilómetros.

Jardines del Palazzo Pfanner y campanario de la Basilica di San Frediano, originally uploaded by sulaco_rm.Aparte de los colores del otoño, desde la muralla se tiene otra visión de la ciudad. En el paseo vi los jardines del Palazzo Pfanner, al cual estuve tentado de entrar pero que finalmente opté por dejar pasar. Creo que esta es la segunda escapada turística en la que no acabo dándome un empache de arte y artisteo en museos del que no se me pega nada, que yo estoy muy orgulloso de haberme criado entre verduleras ordinarias y vulgares en la Isleta.
En un momento determinado hice un cutre-vídeo sobre el paseo (que si no puedes ver, está aquí). Cuando volví a regresar a la Porta Santa Maria, tras haber dado la vuelta completa, volví a acercarme a la zona del hotel porque ya eran las once de la mañana. Mi objetivo estaba al lado, en un pequeño museo que es la casa en la que nació Giacomo Puccini. Ese museo los domingos abre a esa hora. Para entrar hay una movida rara porque en la plaza que hay al lado y que creo que es la Piazza Cittadella está el lugar en el que se compra la entrada y después vas al edificio, tocas el timbre, les confirmas que tienes entrada y te dejan subir a la segunda planta que es donde nació el compositor.

La cama en la que el padre de Giacomo Puccini chingó a la madre que lo parió, originally uploaded by sulaco_rm.En el museo no te dejan hacer fotos pero aprovechando que los dos empleados estaban despellejando a alguna pelleja, hice el documento estremecedor y espeluznante anterior en el que se puede ver el catre en el que el padre del músico cogió a la madre que lo parió y le dio candela de la buena hasta chingarla toda por dentro y dejarla preñada. En ese mismita cama la chama pujó como una burra y lo parió. La casa-museo es simple pero interesante y se ve en un cuarto de hora. Después salí a la calle y me acerqué a una cafetería-dulcería en la zona a tomarme un cafelito con pastelito. Después fui al Buccellato Taddeucci a comprarme uno de sus famosos Buccellato, que son unos panes rellenos con uvas pasas y mucho anís que están bien pero que no me pareció gran cosa, aparte del pastón que te cobran por el pan. Estaba de antojo y quería un helado y en mi mapa había marcado la mejor heladería de Lucca y cuando llegué resultó que no abren en domingo. Vista la hora, me acerqué al Pan di Strada que no estaba lejos, me compré un panini para almorzar y me fui a la estación a coger el tren de vuelta a Pisa.
En el vídeo (que si no puedes ver está aquí) se puede ver la llegada del cutre tren que nos llevó hasta Pisa. Como iba bien de tiempo y seguía de antojo, me acerqué a la Botttega del gelato y me jinqué el helado del tamaño más grande. Justo por la puerta pasaba la guagua al aeropuerto y como soy previsor, en la estación me había comprado un billete de guagua, ya que si los compras en kioskos o las máquinas que hay en algunos lugares, te vale la mitad de barato que directamente adquiriéndolo en la guagua. Comentar que en Lucca pasé junto a un pequeño supermercado y aproveché para añadir otro kilo de harina 00 a mi mochila, que nunca está de más en mi despensa. El aeropuerto está tan escandalosamente cerca del centro que en realidad podría haber ido andando, no creo que se tarde más de veinte minutos desde la estación de tren. Iba con tiempo pero igualmente pasé el control de seguridad, llené en el baño mi botella de agua y me apalanqué en la sala de espera hasta que nos llamaron para el embarque. El avión llegó antes de tiempo y salimos en hora. Llegamos a Holanda un cuarto de hora antes y después de salir del aeroplano, fui en la guagua 400 a la estación de tren de Eindhoven y desde allí cogí el tren a Utrecht Centraal. Sobre las ocho de la tarde llegaba a mi casa y acababa mi escapada de fin de semana a Pisa y Lucca.





