Llevamos una racha de casi dos semanas de bandazos de temperatura apabullantes y para los que tienes que planear una buena estrategia o resfriarte, que es lo que le pasa a la mayoría. Esta semana, a las siete de la mañana cuando salgo para el trabajo o a las siete y media cuando estoy en mi keli y voy a correr, la temperatura es de unos cinco grados, un frío de que te cagas, con lo que hay que tener guantes, chaqueta y quizás hasta orejeras y por la tarde a las cuatro y media cuando regreso, la temperatura está alrededor de los dieciocho grados y no es conveniente ponerse los guantes, ni la chaqueta ni las orejeras.
Con este panorama, estoy optando por una chaqueta de cierta tienda con nombre de cantidad de mandamientos gabacha que venden para deportes de navegación a vela, un cortavientos impermeable, que en realidad lo que impide es que el frío del viento me cale pero es lo suficientemente ligera para depender de mi cuerpo para la temperatura y yo soy como un horno. Eso por la mañana junto con los guantes y por la tarde, meto la chaqueta en mi mochila del portátil y vuelvo con mi polito de manga corta y veo a toda la gente a mi alrededor con las mismas chaquetas y abrigos con los que salieron por la mañana de sus kelis y siempre me pregunto si no se achicharran o sudan como bellacos, porque para mí, con dieciocho grados, lo último que quiero es abrigarme. Después por la tarde me voy al cine, seguramente a ver Proyecto Salvación – Project Hail Mary y para cuando salgo del cine a las once de la noche la temperatura ya está a como mucho nueve grados y de nuevo, hay que echar mano de la previamente mentada chaqueta y quizás hasta de los guantes. Es algo de locos. A veces veo gente en el tren, a las siete y media de la mañana, que van en camiseta, en pantalón corto y listos para un día de verano, porque así es como regresarán y asumo que cuando llegan a su destino, su trabajo de estar muy cerca de la estación para que les compense, porque si no, llegarán helados. También los días que trabajo desde mi keli y voy a correr a las siete y media, yo uso el calor corporal y voy en pantalón corto y con camiseta de manga corta y me cruzo con una marabunta, especialmente de chiquillos, que llevan gorros de invierno, guantes, abrigos y demás, aunque claro, todos esos tiene bicicletas eléctricas y es la bicicleta la que hace el trabajo, que ellos ya se están olvidando de lo que es pedalear, sobre todo los que tienen las bicis de ruedas gordas y que no son más que motocicletas camufladas.
El otro sitio en el que estos bandazos se notan un montón es al dormir, la casa ya se está calentando y el edredón de invierno que tengo y que usa el calor del cuerpo para calentarme, en realidad me está achicharrando y me despierto por la noche sofocado de tanto calor, pero si pongo el de verano, me pelaré de frío.
Por ahora la previsión es que llegaremos al fin de semana con estas diferencias brutales de temperatura y después seguiremos con una racha en la que por la tarde hará más frío, por la mañana tendremos el mismo frío que ahora y habrá que ajustar la vestimenta a las circunstancias